Optima Infinito te Desea Felices Fiestas

Christmas Tree, cortesía de Adam Machan

Hoy, día de Nochebuena, comienzan “de lleno” las Fiestas Navideñas y con ellas un buen número de celebraciones y reuniones familiares que nos apartarán, al menos momentáneamente, de nuestro lector de feeds 🙂

Con esta excusa voy a tomarme un par de semanas de vacaciones “blogueras”, no sin antes desearte que pases unas muy Felices y Productivas Fiestas y que el Nuevo Año 2009 tenga entre sus Próximas Acciones traerte Salud, Amor y Trabajo.

De lo que no creo que pueda desengancharme tanto tiempo es del Twitter, aunque quién sabe, “Algún Día/Tal Vez” 😉

¡Un fuerte abrazo y hasta el 7 de enero de 2009!

José Miguel Bolívar

GTD: Evaluar es Decidir Qué Hacer

Decisions, cortesía de José María Cuéllar

Una cosa es que anotes en una lista que tienes que comprar pilas y otra distinta es estar en el supermercado y que te acuerdes de ello, porque al fin y al cabo tu mente no es tu agenda.

Tienes que ser capaz de revisar tu vida personal y profesional a intervalos de tiempo regulares y desde distintos niveles de perspectiva (más adelante veremos en detalle los niveles a los que se refiere David Allen).

Está muy bien que seas capaz de recopilar cosas, de procesarlas para saber qué debes hacer con ellas, si es que debes hacer algo, y finalmente organizarlas en función de ello. Esto te ayuda a estar perfectamente preparado para tener la visión de conjunto sobre lo qué debes hacer, pero ahora tienes que decidir qué hacer.

La evaluación, es decir, decidir qué hacer, es uno de los pasos claves en GTD y uno de los hábitos que más tiempo y esfuerzo lleva adquirir. Hay incluso quienes afirman que la magia de administrar el trabajo reside en la práctica constante de la fase de revisión o evaluación.

Si sigues un sistema de organización personal como GTD, no necesitarás mucho más que una lista de proyectos, una agenda, listas de próximas acciones y una lista de “elementos a la espera“.

Seguramente lo que revises más a menudo sea la agenda, que te recordará las cosas que no puedes hacer en otro momento. No olvides que eso no significa que las cosas escritas en la agenda sean más importantes, sino simplemente que o las haces en ese momento o no las podrás hacer.

Al contrario que otros sistemas de organización obsoletos como los cuadrantes importante/urgente, la ventaja de saber qué tienes que hacer y cuándo te da espacio para maniobrar.

En los períodos de tiempo que te pueden quedar libres entre los distintos compromisos de tu agenda siempre puedes ir a tu listas de próximas acciones y mirar qué más puedes hacer.

Si has organizado tus próximas acciones por lo que David Allen denomina contexto (“casa”, “ordenador”, “reunión con Luis”…), podrás limitarte a evaluar sólo las que tienen sentido en ese momento dado.

Las listas de proyectos, a la espera, y algún día/tal vez sólo tienes que revisarlas cuando lo creas necesario.

A diario puedes concentrarte en tu agenda y en tu lista de próximas acciones. Evalúa lo que hay en ellas y decide qué vas a hacer.

El Consejo de los Viernes: Anticípate al Cambio

Una de las claves para la supervivencia en los negocios, pero también a título personal, es la capacidad para prever el cambio y reaccionar de forma inmediata.

Desarrollar esta capacidad es más difícil de lo que parece, sobre todo porque requiere acostumbrarnos a detener de cuando en cuando nuestro ritmo de vida vertiginoso, mirar alrededor buscando indicios de cambio y finalmente extraer conclusiones y tomar decisiones.

Un indicio de cambio puede ser cualquier cosa: un nuevo competidor, un nuevo compañero, una nueva tecnología que puede transformar tu sector, incluso un desastre natural.

Tan pronto percibas ligeras tendencias de cambio, intenta pensar qué podrían significar para ti o para tu empresa. ¿Supondrían un desafío o una oportunidad?

Presta atención a lo que sucede a tu alrededor. Habla con tu equipo de forma regular sobre vuestra estrategia, los roles respectivos de cada uno y vuestras expectativas. Comparte tus inquietudes con ellos siempre que tenga sentido y pensad “qué podría ocurrir sí…”. De este modo, cuando se presente la oportunidad – y se presentará antes o después- estarás preparado para responder inmediatamente.

La mayoría de las empresas y de las personas se limitan a imitar a su competencia o a sus compañeros respectivamente y sólo unas pocas están realmente comprometidas con la innovación.

Si eres capaz de ver la oportunidad de innovar antes que el resto y te anticipas al cambio, conseguirás una ventaja que te hará casi inalcanzable.

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