Desarrollo Organizacional: El Profesional de RRHH del siglo XXI

Generation Y, cortesía de Dale Chumbley

Brecha digital o diversidad generacional son conceptos frecuentemente tratados en la blogosfera y que nos hablan del ritmo vertiginoso de cambio en el que estamos inmersos.

Es cierto que fuera de la blogosfera estos temas son aún marginales, ya que el peso demográfico y económico de las generaciones “conectadas” es todavía escaso en relación con el de las “no conectadas”, tanto en el aspecto cuantitativo (son proporcionalmente “pocos”) como en el cualitativo (su posicionamiento social o económico es comparativamente más “débil”).

Sin embargo es evidente que esta situación irá cambiando rápidamente en el transcurso de los próximos años según estás nuevas generaciones “digitales” se vayan incorporando al mundo económico y social y vayan sustituyendo a las generaciones “analógicas”.

Como profesional de los Recursos Humanos me siento fascinado por los retos que esta nueva situación está comenzando a plantearnos y a la vez preocupado por nuestro escaso nivel de preparación para afrontarlos con éxito o, lo que es lo mismo, de forma que podamos seguir aportando algún valor al negocio.

He estado pensando durante las últimas semanas sobre cómo debería ser el “curriculum académico básico” que todo profesional de RRHH del siglo XXI debería conocer para estar mínimamente preparado ante esta realidad inminente.

Me parece fundamental un recorrido por algunas obras “clásicas” sobre Internet y su impacto social y económico como por ejemplo el “Manifiesto Cluetrain” o conceptos esenciales como “la larga cola“, “sharismo“, “infoxicación” o “prosumidor“. En general, todo aquello que sería necesario conocer para poder entender los orígenes, la magnitud y alcance de estos cambios.

Veo también indispensable que conozcan obras como “El futuro del management” de Gary Hamel sobre las nuevas forma de concebir la gestión de personas. Del mismo modo creo que un profesional de los RRHH del siglo XXI no puede ignorar la existencia de iniciativas como ROWE o seguir creyendo en el mito de la separación entre vida personal y profesional.

En esta misma línea está la necesidad de saber qué es, cómo funciona y qué posibilidades ofrecen herramientas como las wikis, twitter, yammer, los blogs o las redes sociales, tanto personales tipo Facebook como profesionales tipo LinkedIn o Xing.

Es también clave qué conozcan con un cierto nivel de detalle conceptos como marca personal, identidad digital o reputación digital y que entiendan su alcance e implicaciones.

Asimismo y para finalizar, me parece crítico que se les incite a reflexionar sobre las competencias necesarias para abordar este nuevo escenario con éxito, lo que se viene llamando e-competencias o competencias 2.0, entre las que lógicamente destaco la productividad personal.

Evidentemente esto son sólo unas ideas generales para dar una visión de lo que viene cruzando por mi cabeza últimamente sobre este tema y de hecho me encantaría conocer tu punto de vista al respecto ya que estoy seguro de que este esbozo inicial se puede mejorar mucho, así que te invito a que dejes en un comentario lo que en tu opinión falta, sobra, debería plantearse desde un enfoque distinto…

¡Muchas gracias por adelantado!

GTD: Organizar es Definir el Plan

Organizar es el cuarto de los cinco pasos de la Planificación Natural.

Una vez has terminado de vaciar tu mente de todo lo que has generado durante la lluvia de ideas, verás que poco a poco se van haciendo visibles las relaciones entre los distintos elementos, así como las estructuras que los contienen, en lo que podríamos llamar una especie de organización natural.

Cuando te organizas, estás dando forma a tu plan. Estás decidiendo qué es importante conservar y qué es accesorio. Poco a poco vas perfilando, aclarando, eliminando ruido, aumentando la definición y la nitidez de las acciones que necesitas llevar a cabo para alcanzar tu objetivo.

Organizar consiste sencillamente en identificar los componentes y subcomponentes que tienes, en qué secuencia se deben realizar las acciones y con qué prioridades.

Lógicamente cada proyecto tendrá unas necesidades distintas y por tanto requerirá una estructura y un nivel de detalle específicos. Los pasos clave que debes seguir a la hora de organizarte son los siguientes:

  • Identificar las partes significativas
  • Distribuir los componentes de acuerdo a la secuencia o secuencias que deban seguir, teniendo en cuenta para ello las prioridades
  • Añadir los detalles necesarios según el caso

Al igual que ocurre con la lluvia de ideas, una de las ventajas adicionales de organizar es que tu mente intentará rellenar los espacios vacíos.

Imagina por ejemplo que has identificado tres elementos clave. Cuando los veas distribuidos a lo largo del plan, es muy posible que, gracias al fenómeno de distribución cognitiva, tu mente te sugiera un cuarto o un quinto elemento.

¿Qué debe suceder para lograr el resultado final? ¿En qué orden? ¿Cuál es el elemento más importante para asegurar el éxito del proyecto? Todas estas son preguntas que te ayudan a ser productivo, ya que te obligan a pensar y a definir tu plan.

La separación entre pensar y hacer es una de las claves de la productividad. Por eso pensar es invertir en tu productividad y organizar también.

A fin de cuentas, organizar no es más que eso: pensar y definir el plan.

El Consejo de los Viernes: La Gente Odia las Reuniones por Algo

Admitámoslo. No hay nada más odiado en el mundo laboral que las reuniones. A todos nos sienta mal perder el tiempo en la forma en que habitualmente se pierde en ellas.

Eso no significa que las reuniones en sí supongan una pérdida de tiempo ni que sean algo negativo o a evitar. Una reunión bien planteada y bien conducida puede ser una forma excelente de hacer un montón de cosas en un breve plazo de tiempo.

El secreto es centrarte en lo relevante y no dejar espacio para lo irrelevante. Para ello es importante que sigas estas tres reglas:

* Comienza puntual dejando claro cual es el objetivo, u objetivos, y la duración. Ten también en cuenta que las reuniones suelen eternizarse y, de hecho, la gente ya cuenta con ello, así que no es suficiente con que hayas puesto la hora de finalización en la agenda. Es necesario que al principio de la reunión recuerdes a todo el mundo el tiempo del que se dispone, ya que ello ayudará a no desviarse del tema. Asegúrate de descontar el tiempo perdido cuando vaya a intervenir a la gente que se haya incorporado tarde.

* Mantén la conversación centrada en el tema de discusión. A mucha gente le encanta oírse e irse por las ramas. Cada vez que observes alguno de estos comportamientos, interrúmpelos de inmediato y resume por donde ibais antes de que se cambiara de tema. Ello ayudará a retomar rápidamente la conversación relevante y a evitar pérdidas de tiempo.
Recuerda que tu papel dirigiendo la reunión no es que todos los asistentes puedan dar rienda suelta a su ego sino que se alcancen los objetivos de la misma.

* Pregunta y fomenta la participación sobre el tema que se está discutiendo. Cuando pides a la gente su opinión les animas a centrarse en la discusión y fomentas su creatividad. No seas uno de esos bustos parlantes que convoca reuniones sólo para oírse a sí mismo. Si logras que la gente participe y forme parte de las conclusiones verás como no sólo dejan de odiar las reuniones sino que pasarán a considerarlas una herramienta útil y efectiva.

Si sigues estos consejos seguramente consigas que la gente deje de odiar las reuniones, al menos las que tú organices.

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