Desarrollo Personal: El Poder de "Y"

384089675 7644f332e5 m d Desarrollo Personal: El Poder de "Y"
Y, cortesía de Leo Reynolds

Cuando analizamos las distintas opciones o alternativas posibles ante un problema o situación tendemos a operar por lo general en paradigmas de suma cero donde todas las opciones o alternativas se excluyen mutuamente: “Hacer una cosa O la otra“.

Este enfoque es muy autolimitante ya que nos impide ver, y por tanto siquiera considerar, otras alternativas que también existen pero que caen fuera de nuestro paradigma. Me refiero a las opciones o alternativas que son posibles en paradigmas de suma positiva y que no se excluyen mutuamente: “Hacer una cosa Y la otra“.

Los planteamientos tipo “O” son además un obstáculo a la productividad, ya que una de las claves para alcanzar altos niveles de la misma es ser capaz de sinergizar, algo que es imposible lograr en este tipo de paradigmas.

Un ejemplo de paradigma de suma positiva es la propia metodología GTD. Como muy acertadamente apuntaba Alex en su post “Dos mundos“: “No se puede separar lo profesional de lo personal, puedes marcar una línea divisoria para conservar un poco la calma entre ambos mundos, pero si se quiere ser realmente productivo ambas vidas deben mezclarse, imponiendo la más lógica en cada momento, mezclarlas para ir avanzando en cada proyecto. Una vez que tienes un teléfono a mano lo que hay que hacer son las llamadas, independientemente del motivo.

Afortunadamente estos planteamientos caducos orientados a la exclusión y que nos condenan a la escasez están comenzando a dejar paso a una nueva mentalidad y formas de actuar mucho más orientadas a la inclusión, uno de cuyos mejores ejemplos es la Web 2.0, tal y como apuntaba hace unos meses en mi post “Colaboración 2.0: Crecer Ayudando a Crecer“.

En estos nuevos paradigmas, la abundancia es posible. En el momento que salimos del pensamiento limitante del tipo “O” y descubrimos el poder de “Y”, un nuevo mundo de alternativas hasta entonces inexistentes aparece ante nosotros.

Un excelente ejemplo del Poder de “Y” aplicado en el campo de la productividad personal es el que nos ofrecía recientemente Dani en su post: “Cómo tener más tiempo libre (exactamente el doble)“, en el que comenta cómo ha podido multiplicar su productividad por dos identificando opciones que hubieran permanecido ocultas de usar el paradigma habitual del tipo “O”.

Por eso te invito a que te prestes atención a ti mismo y a que la próxima vez que te descubras planteando alternativas de la forma “O hago esto O hago lo otro”, te detengas por un instante e intentes al menos responder a la pregunta “¿Cómo podría hacer esto Y también hacer lo otro?”.

Puede que al principio te cueste un poco, pero con algo de práctica llegará a ser algo tan habitual y automático para ti que incluso te llamará la atención cuando veas a otras personas aplicando el viejo paradigma “O”.

¿Qué pierdes por intentarlo? A fin de cuentas puedes probar Y, si no te gusta, siempre puedes volver a tu paradigma de siempre.

GTD: Cómo Fabricar Buenas Ideas

Decía Linus Pauling, ganador de dos Premios Nobel, que “La mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas“.

Por eso, una vez que tienes claro qué quieres que suceda y por qué, necesitas utilizar las técnicas y herramientas que mejor te permitan decidir el cómo.

Una de las técnicas que ha demostrado su eficacia a la hora de desarrollar el pensamiento creativo es la lluvia de ideas o brainstorming.

Su finalidad es facilitar la generación de ideas sin entrar en ningún tipo de evaluación o clasificación de las mismas.

Las claves de una buena lluvia de ideas son tres:

  1. No juzgues, evalúes ni critiques. Es un ejercicio de expansión e inclusión, no de contracción y exclusión
  2. Busca la cantidad, no la calidad. Ya filtrarás luego lo que no aporte valor
  3. Deja en segundo plano el análisis y la organización. Estos ejercicios sólo tienen sentido después de haber filtrado las ideas relevantes de las que finalmente no lo son

Ahora bien, ¿de qué te sirve generar ideas si no las capturas? Necesitas por tanto una herramienta con la que poder capturar las ideas a medida que las vas produciendo. Hay varias que podrías usar pero la más popular son los mapas mentales.

Como puedes ver en el ejemplo, un mapa mental se caracteriza por tener la idea fundamental en el centro, con las ideas asociadas distribuídas a su alrededor. Suele ayudar mucho utilizar diversos colores y también añadir todo tipo de imágenes o formas.

Una de las grandes ventajas de la lluvia de ideas y los mapas mentales es que no sólo puedes capturar las ideas que se te ocurren sino que además facilita la generación de otras muchas ideas que difícilmente se te habrían ocurrido con otras técnicas.

Esto se debe al fenómeno conocido como cognición distribuida, una teoría psicológica que afirma que el conocimiento humano no se encuentra únicamente en tu interior, sino que lo distribuyes en los objetos y personas de tu entorno, en las que habitualmente depositas o proyectas recuerdos, imágenes de acontecimientos o cosas que has aprendido.

Por eso, una imagen que dibujas en un mapa mental puede evocar una idea que en el pasado habías asociado con esa imagen.

Dominar la técnica de la lluvia de ideas y sacar el máximo partido a los mapas mentales es muy sencillo y sólo requiere un poco de práctica. Cuando lo consigas, descubrirás con satisfacción que te has convertido en una fábrica de buenas ideas.

El Consejo de los Viernes: O eres Simpático o eres Productivo

cutothechase El Consejo de los Viernes: O eres Simpático o eres ProductivoEn todas las empresas hay gente que se aburre y se dedica a recorrer la oficina hablando con unos y con otros. Seguro que conoces o has conocido al típico compañero que se planta en tu mesa y se pone a hablarte del partido del domingo o el último capítulo de la serie de moda.

Te invito a que te tomes la molestia durante una semana de apuntar el tiempo que pierdes a lo largo del día por culpa de este tipo de interrupciones. Al final de la semana, suma el tiempo que has perdido en total, multiplícalo por 44 (4 semanas al mes por 11 meses al año) y tendrás el tiempo que pierdes anualmente a causa de estas personas.

Lo más probable es que estés hablando de varias semanas perdidas que podrías haber dedicado sin duda a algo más productivo.

Pero, ¿cómo solucionar este tipo de situaciones? Es sencillo, sobre todo ahora que ya tienes claro que no puedes agradar a todos.

La próxima vez que uno de estos colegas ociosos se deje caer por tu sitio de trabajo, no le dejes ni empezar. Dile abiertamente que estás ocupado y que no puedes entretenerte. Hazlo sin tensión, con naturalidad. Explícale que tienes un montón de cosas por hacer o que tienes que entregar algo de forma urgente. Ofrécele además la posibilidad de tomar un café juntos más tarde, cuando hagas un descanso, para que entienda que no es nada personal.

El problema con este tipo de personas es que no sólo son improductivas, sino que también te hacen improductivo a ti. Del mismo modo que no valoran su tiempo, no valoran el tuyo.

Si pones en práctica estos consejos seguramente dejes de ser el compañero más simpático de la oficina pero a cambio lograrás que respeten tu tiempo y te respeten a ti, lo cual tendrá un impacto directo y positivo en tu productividad.

Ya lo sabes, en ocasiones tendrás que decidir qué es más importante para ti: si ser simpático o ser productivo.

Logo redca

FeedBurner Subscriber Counter

Sígueme en Google+

El Observatorio de la Blogosfera de RRHH sigue este blog

Seleccionado por JobiJoba España

Categorías

Nube de Etiquetas

Tamaño de letra