El Consejo de los Viernes: Conoce tus Debilidades pero Invierte en tus Fortalezas

Mucha gente se centra en sus debilidades intentando mejorarlas, probablemente porque este ha sido hasta hace relativamente poco el paradigma imperante.

Sin embargo, los estudios más recientes han puesto de manifiesto que pretender pasar de un estado deficitario a un estado de excelencia en una determinada competencia es prácticamente imposible en la práctica, además de suponer una inversión ingente de tiempo y esfuerzo.

Por eso, aunque es importante conocer tus puntos débiles, invertir en mejorarlos te proporcionará resultados bastante limitados.

Por el contrario, si inviertes ese mismo tiempo en mejorar aún más en las áreas que ya se te dan bien, seguro que los resultados que obtienes son mucho más positivos.

Si por ejemplo eres realmente bueno con los números, intenta aprender aún más y convertirte en un experto en ese área. Aunque necesitarás seguir siendo capaz de escribir con un mínimo nivel de corrección gramatical y ortográfica, no tiene sentido que inviertas tiempo y esfuerzo en ser un gran escritor.

La clave es: si inviertes en tus habilidades naturales, conseguirás mejores resultados y con más rapidez y facilidad.

Una ventaja adicional de invertir en tus fortalezas es que, por lo general, son también tus pasiones, lo que realmente te motiva y con lo que realmente disfrutas. Centrarte en lo que te apasiona te ayudará a superar con más facilidad los problemas que te vayan surgiendo y a mantener tu motivación cuando las cosas se pongan difíciles.

Y lo mejor de todo, seguir aprendiendo y desarrollando tus fortalezas te resultará mucho más divertido que intentar hacer lo mismo con tus debilidades.

13 comments to El Consejo de los Viernes: Conoce tus Debilidades pero Invierte en tus Fortalezas

  • Senior Manager

    Interesante propuesta de corriente innovadora, ya que siempre había escuchado lo contrario (¿otro paradigma?).

    Como siempre, una inclusión personal… Soy ambidiestro, pero cuando estaba en edad escolar sólo potenciaron y se enfocaron en mi mano derecha, más tarde, en la adolescencia, y por mi cuenta (o tal vez por petición de mi lado derecho del cerebro), la mano izquierda comenzó a "pedir" que la involucrase en "esas cositas" cotidianas, ya sabes: escribir, cepillarse los dientes, el manejo del mouse, etc… Y debo confesar que la ayudé, y mucho… ¿está bien que haya centrado las mejoras en mi lado "débil"? o ¿debí seguir potenciando el lado "fuerte"?… o es que da igual por ser ambos "fuertes"(¿?).
    Ahora mismo, yo diría que tengo un 60-40 de ambidiestralidad.
    Saludos
    SM

  • Jaime Izquierdo

    Hola José Miguel,

    Estoy muy de acuerdo con tu planteamiento, que se sitúa muy en la línea de Peter Drucker (no precisamente mala).

    Rellenar los huecos lleva sólo a mínimos, potenciar la brillantez lleva a máximos. Pensemos en trabajar en Equipo (o en Red): un equipo formado por personas centradas en cubrir sus carencias es sólo eso, un equipo sin carencias, pero un equipo formado por personas que cultivan la excelencia en áreas complementarias es un equipo excelente. Y normalmente las empresas que encuentran la forma de gestionar este equilibrio llegan lejos, porque como bien comentas las personas suelen ser excelentes haciendo lo que les gusta, y es más fácil retenerlas.

    Por poner un ejemplo muy de estos días, si eres buen escalador, gestiona no perder más tiempo del imprescindible en la contrarreloj y el sprint, pero entrena duro para tener éxito en la montaña. Ya habrá otra gente del equipo que gane las demás etapas.

    Una vez más, en el clavo.

    Gracias por la oportunidad de comentar y un saludo,

    Jaime

  • Anonymous

    Hola Jose Miguel,

    estoy de acuerdo, hay que intentar no perder demasiado tiempo con aquello para lo que uno no tiene aptitudes. Sin embargo, me gustaría hacerte una pregunta capciosa…¿si alguien es sumamente desorganizado y odia el GTD, le dirías que se dedique a algo caótico?.

    Un cordial saludo.

  • Mertxe Pasamontes

    Me gusta mucho esta idea e incluso iría un paso más allá: disfruta de tu "lado débil" (tal vez no los ea), integra y fluye.

  • José Miguel Bolívar

    @Senior: Una debilidad puede ser un lastre (real o percibido) o simplemente un área donde estemos lejos de la excelencia. Según el caso deberemos trabajar la debilidad hasta alcanzar un nivel mínimo aceptable. La decisión es nuestra. Lo que está demostrado por numerosos estudios es que el retorno del tiempo que invertimos es varias veces superior al que invertimos en nuestras debilidades. Otro tema es si la debilidad es tan grande que puede neutralizar las fortalezas…

    @Jaime: Correcto. Veo que estás al día 😉 Hay que alcanzar mínimos razonables en todo pero una vez alcanzados lo inteligente es invertir en fortalezas para alcanzar la excelencia en ellas.

    @Anónimo: A alguien caótico le recomendaría dejar de serlo porque si eres caótico todas tus fortalezas se verán "empañadas" de una forma u otra. No le diría que intentara alcanzar la excelencia en organización pero sí que llegara a un mínimo. Quizás no ser "organizado" pero al menos dejar de ser caótico. Lo que dice el post no es que no inviertas en mejorar. Dice que el retorno de pasar de "normal" a "excelente" es infinitamente superior si lo haces sobre fortalezas que si lo haces sobre debilidades.

    @Mertxe: O, al menos, acepta como eres e intenta mejorar en lo que eres bueno.

    Muchas gracias a todos por acercaros a comentar y formar parte de la conversación.

    JM

  • healthyresources

    José Miguel,

    El planteamiento de tu post es tan acertado, que ahora intento recordar quién pudo defender el paradigma contrario de "invierte en mejorar tus debilidades".

    Saludos,

    Luis

  • José Miguel Bolívar

    @Luis: Aún hay quien lo defiende lo cual no deja de sorprenderme porque en mi entorno hace muchos años que se cambió el paradigma. Será la resistencia al cambio…

    Muchas gracias por pasarte y compartir tu opinión.

    JM

  • Anonymous

    hola…
    no lo habia visto de esa manera, esta entrada me ha movido el piso y estoy totalmente de acuerdo, puedo decir que justo ahora ya no siento tanta culpa, ni mucha presión, por lo que simplemente no se me da…nadie es perfecto!
    saludos.

  • José Miguel Bolívar

    @Anónimo: Así es. Nadie es perfecto pero todos tenemos áreas en las que somos mejores que la mayoría. Se trata de invertir ahí para ser incluso mejores y diferenciarnos.
    Como bien dices, un efecto colateral muy positivo es la reducción de esa presión que comentas.

    Muchas gracias por pasarte nuevamente por aquí.

    JM

  • Silvia

    Hola! Oye menos mal que esto lo dices ahora en 2009… si me lo llegas a decir en el año 2000 … jeje creo que no hubiera llegado nunca a México 🙂

    Un abrazo!

    Silvia

  • […] sobre todo en definirte a ti mismo: “involucrado en las tareas que haces”, “comprometido con las […]

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