El Consejo de los Viernes: El Asesino es el Mayordomo

cut to the chase El Consejo de los Viernes: El Asesino es el MayordomoEn reuniones, presentaciones e informes, conviene con frecuencia comenzar por el final.

Adelanta tus conclusiones antes de embarcarte en la explicación de los detalles. Al hacerlo estarás diciendo a tu audiencia por qué deben seguir prestándote atención y qué pueden esperar del resto de la presentación.

No les obligues a adivinarlo.

Echa un vistazo al último informe que tuviste que preparar y mira a ver en qué punto del mismo compartiste tus conclusiones. Todo lo que vaya más allá de la segunda frase es tardar demasiado.

Lo único que debe preceder a tus conclusiones es una frase que resuma de la forma más contundentemente posible los antecedentes.

Por ejemplo: ”Como saben he venido aquí a resolver este misterioso asesinato”. La siguiente frase debería ser: “Después de buscar, recopilar y analizar todas las pistas posibles he llegado a la conclusión de que el asesino es el mayordomo”.

A partir de ahí ya puedes pasar a explicar los detalles pormenorizados de tu investigación.

Presentar las conclusiones sólo después de haber explicado todos los antecedentes es un mal hábito, que se nos inculca desde pequeños, y que no es más que un reflejo del método deductivo.

Sin embargo, en la vida real, la gente quiere saber las conclusiones lo primero.

Desarrollo Organizacional: La Creatividad no se Incentiva

Escribía Uxío Malvido recientemente que “los directivos no leen” y me temo que esta afirmación es extensible a muchos otros profesionales y, en concreto, a buena parte de mis colegas de Recursos Humanos.

Por eso no es de extrañar que nos encontremos, cada vez con más frecuencia, con hechos como el que narra este indispensable y entretenido video que hoy comparto contigo.

Y es que, mientras un nutrido número de profesionales de Recursos Humanos sigue buscando y probando nuevos y cada vez más sofisticados esquemas de incentivos, los resultados de las últimas investigaciones científicas ponen en entredicho la utilidad real de dichas herramientas, cuando no sus efectos contraproducentes.

¿Significa esto que la gente de Compensación y Beneficios se ha estado equivocando todos estos años? Yo creo que no. Creo que simplemente significa que no han sabido evolucionar el paradigma a la vez que evolucionaba la realidad.

Los incentivos son útiles cuando la tarea a incentivar es mayoritariamente repetitiva y sistemática. Ese ha sido el caso hasta hace unos años. Los productos tenían ciclos de vida largos y opciones limitadas; el número de competidores era reducido y por tanto más sencilla la diferenciación del producto… En resumen, la venta podía llegar a convertirse con frecuencia en un proceso casi automático.

Sin embargo, los incentivos son contraproducentes cuando lo que se necesita es poner en funcionamiento la creatividad. Cuando la venta requiere una gran dosis de flexibilidad, de constante adaptación al cliente y al mercado, de productos con innumerables opciones y competencia creciente… En este tipo de realidad la creatividad es un elemento indispensable y los incentivos la inhiben.

En los últimos años las tareas repetitivas se han ido eliminando, bien pasando a ser hechas por máquinas, bien siendo externalizadas a países en vías de desarrollo. El resultado es que las tareas que hacen las personas en las empresas son cada vez menos automáticas y cada vez más requieren ponderar situaciones, evaluar riesgos, imaginar escenarios o desarrollar soluciones, tareas todas ellas que implican, de un modo u otro, el uso de la creatividad.

Parece además que la tendencia imparable es que las tareas repetitivas sean hechas cada vez más por robots y que sean precisamente aquellas otras tareas “más humanas” las que queden reservadas para las personas.

Si esta es la tendencia, tendremos que ir pensando en sustituir estos incentivos tradicionales en vías de obsolescencia por algo más efectivo.

Lo mejor de todo es que, como se comenta en el video, lo que necesitamos no sólo está ya inventado, sino que además está demostrado que funciona.

La pregunta es ¿será Recursos Humanos capaz de liderar el necesario proceso de cambio en las empresas?

GTD: Cómo Organizar tu Lista ''A la Espera''

gente a la espera GTD: Cómo Organizar tu Lista A la EsperaLa lista de acciones “a la espera” es otro de los siete tipos primarios de cosas a tener en cuenta a la hora de construir tu sistema de organización.

Es el lugar donde anotarás todos los recordatorios de las cosas que tú no tienes que hacer, sino que estás a la espera de que ocurra algo o de que las haga otra persona.

Cuando la próxima acción sobre algo depende de otra persona no es necesario que la anotes en una de tus listas de próximas acciones.

Tampoco es necesario que le asignes uno o más contextos o pseudo-contextos, ya que no vas a ser tú quien la haga.

Por el contrario, sí tiene sentido que le asignes un contacto, ya que ello te permitirá filtrar y agrupar con facilidad y rápidez todas las próximas acciones que están “a la espera” de que esa persona (@contacto) las haga.

El número de elementos que puedas tener en tu lista “a la espera” variará en función de tu trabajo y tipo de actividad.

En mi caso, suelo tener entre 30 y 50 elementos, ya que en mi trabajo son frecuentes los proyectos en los que en un momento dado necesito que otras personas aprueben, confirmen, opinen, proporcionen feedback o completen un paso de un proceso, antes de que yo pueda seguir adelante con la próxima acción correspondiente.

Por eso es muy importante que revises tu lista “a la espera” tan a menudo como sea necesario, ya que muchas de las acciones que aparecen en ella podrían actuar como “cuellos de botella” para tu productividad.

Cuantos más elementos contenga tu lista “a la espera”, más probable es que, cuando la revises, te surjan muchas nuevas próximas acciones del tipo “recordar a”, “confirmar con”, …

Un detalle importante a tener en cuenta es que cuando delegas algo en la fase procesar, no siempre vas a querer o necesitar hacer seguimiento de ello. Limítate a anotar un recordatorio en tu lista “a la espera” únicamente en los casos en los que estés interesado en hacer seguimiento de lo que delegas.

La lista “a la espera” es una potente herramienta para evitar que la falta de productividad ajena influya negativamente en tu propia productividad.

Si usas bien tu lista “a la espera”, y utilizas los contactos, siempre sabrás qué estás esperando y de quién.

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