El Consejo de los Viernes: Evita las Distracciones

El entorno de trabajo es un lugar lleno de distracciones de todo tipo y en esas condiciones es difícil alcanzar el nivel de concentración necesario para ser verdaderamente productivo.

Una forma de solucionar este problema es llevando a cabo una “auditoría de distracciones” que te permita identificarlas y, en la medida de lo posible, evitarlas.

La “auditoría de distracciones” es simplemente una lista parecida a cualquier otra lista que ya estés usando, en la que hay una relación de interrupciones tipo que se producen en tu entorno de trabajo así como la forma de tratar cada una de ellas.

Un buen modo de elaborarla partiendo desde cero es dedicar un rato durante las pausas que hagas, o al final de cada jornada, a pensar qué cosas apartaron tu atención sobre lo que estabas haciendo. En función de lo frecuentes que sean te interesará ir anotándolas según se produzcan, sobre todo los primeros días que estés trabajando en confeccionar tu “auditoría de distracciones”.

Lo siguiente es ver en qué medida puedes evitarlas. ¿Se trata de emails urgentes que te fuerzan a interrumpir lo que haces para encargarte de ellos? ¿Compañeros que se presentan en tu lugar de trabajo a darte conversación? ¿Charlas que se eternizan en la máquina del café?

Habrá cosas que no puedas evitar, otras que puedas evitar sólo en parte y otras que, definitivamente, podrías evitarte si te lo propusieras. En todos los casos, anota en tu “auditoría de distracciones” cual es el resultado de tu reflexión y especifica qué harás la próxima vez que te surja esa interrupción.

Cuando hayas terminado la “auditoría de distracciones”, y hasta que hayas convertido tus decisiones en hábitos, repásala todos los días antes de comenzar la jornada. Cuando acabes, comprueba si efectivamente has respondido a las distracciones como pretendías y anota en cuantos casos ha sido así y en cuantos no.

Con el tiempo verás cómo vas integrando esas nuevas formas de actuar ante las interrupciones en tu comportamiento inconsciente y cada vez más consigues responder ante ellas de la forma adecuada.

Dejarte distraer es con frecuencia resultado de tu propia elección. Por eso puedes decidir que no ocurra la próxima vez.

Desarrollo Organizacional: Consultoría Artesana #redca

Por fin está aquí. Como anunciaba hace un par de semanas, la Declaración de Consultoría Artesana que comenzó a gestarse en Segovia en mayo del año pasado ha nacido puntualmente nueve meses después 🙂

A pesar de su tierna edad, ha conseguido superar el centenar de adhesiones en sus primeros tres días de vida, síntoma del interés con el que se la esperaba.

No es de extrañar. Las empresas se han convertido en lugares faltos de calidez humana. Como afirma el Manifiesto Cluetrain, “Las conversaciones entre seres humanos suenan humanas […] La voz humana es abierta, natural, sincera […] Las corporaciones no hablan en la misma voz que estas conversaciones. Suenan huecas, opacas, literalmente inhumanas”.

La Declaración de Consultoría Artesana es el resultado del nuevo tipo de trabajo colaborativo que posibilita la web 2.0. Es hija del trabajo en red de un grupo de profesionales con un objetivo ilusionante como único punto en común.

Como Psicólogo Social y profesional de los Recursos Humanos, ha sido una experiencia intensamente gratificante, reveladora, estimulante y esperanzadora poder constatar personalmente que existen modos de organización alternativos a la empresa tradicional.

Es sólo el principio de una profunda transformación que se irá produciendo a lo largo de los próximos años como resultado de los cambios tecnológicos, demográficos, económicos y culturales que estamos viviendo.

La empresa tradicional es una estructura sólida que resulta un tanto anacrónica en estos tiempos líquidos. El talento se encuentra aprisionado en su rigidez jerárquica y burocrática, incapaz de expresarse y desarrollarse con la fluidez que necesita para liberar su máximo potencial.

Las nuevas formas de colaborar y trabajar derivadas de las nuevas tecnologías no sólo posibilitan sino que favorecen este cambio necesario. Un cambio que no consiste en acabar con la empresa, sino en transformarla profundamente; en que evolucione de empresa-jaula a empresa-red.

La Declaración de Consultoría Artesana es una llamada a restaurar a la persona como elemento central de toda actividad humana, a recuperar el derecho a enorgullecerse y disfrutar del trabajo bien hecho.

Si quieres conocer más sobre las señas de identidad, prácticas y valores que caracterizan a esta forma alternativa de practicar la consultoría, te invito a que leas el documento completo de la Declaración y, si te gusta, nos dejes un comentario.

También puedes descubrir más sobre el proceso que nos ha traído hasta aquí en los blogs de algunos de mis compañeros artesanos: Julen, Miquel, Manel, Amalio, Anna, CarmenNacho, María Jesús o Dolors.

GTD: Descubre la Utilidad de las Listas''Tal Vez Nunca''

Veíamos la semana pasada el papel que pueden jugar las listas “Algún día/Tal vez” a la hora de liberar tu creatividad y comentaba entonces que dos tercios de mi sistema GTD están ocupados con elementos de este tipo.

En términos prácticos, hablo de un volumen estable que supera los 500 elementos en listas “Algún día/Tal vez”. Como puedes imaginar, pretender revisar todos estos elementos en cada una de las revisiones semanales supondría una inversión de esfuerzo y tiempo considerable en un ejercicio de utilidad al menos cuestionable.

Por este motivo mis listas “Algún día/Tal vez” están en realidad divididas en dos grandes bloques: las listas “Algún día/Tal vez” propiamente dichas y las listas “Tal vez nunca“.

La diferencia entre ambas listas es sencilla. Las dos contienen elementos que no quiero tener en mi mente a día de hoy pero que tampoco quiero que desaparezcan de mi radar para siempre. Sin embargo, la probabilidad de que esos elementos pasen a ser algún día próximas acciones o proyectos que me he comprometido a hacer, varía en uno u otro caso.

La lista “Algún día/Tal vez” está integrada por cosas que, en principio, quiero hacer más adelante. Al menos esa es mi intención en el momento de anotarlas en la lista y por tanto la probabilidad de que algún día se conviertan en próximas acciones y proyectos es alta. Esto no significa que mi opinión no pueda cambiar más adelante. Es simplemente un criterio de clasificación que me resulta útil.

La lista “Algún día/Tal vez” me permite gestionar el volumen de elementos comprometidos y mantenerlos a un nivel manejable y realista. Durante cada revisión semanal puedo ir tomando elementos de esta lista e irlos pasando a la lista de elementos comprometidos.

Por el contrario, la lista “Tal vez nunca” está integrada por cosas que sobre todo no quiero que desaparezcan de mi radar. Sé que es probable que nunca pasen a ser elementos comprometidos, pero a pesar de ello prefiero no perderles el rastro. En esta lista tengo infinidad de libros, películas, música, proyectos, ideas por desarrollar, sueños…

La lista “Tal vez nunca” no forma parte de mi revisión semanal. La reviso cada dos o tres meses y como mínimo un par de veces al año. Con frecuencia borro elementos que finalmente han perdido interés para mí, a la vez que muevo otros a la lista “Algún día/Tal vez” e incluso, en raras ocasiones, directamente a la lista de elementos comprometidos.

La lista “Tal vez nunca” me permite reducir el volumen de elementos de mi lista “Algún día/Tal vez” a un tercio de su tamaño inicial, haciéndola mucho más manejable, y a su vez hace posible seguir manteniendo en el radar infinidad de cosas de las que aún no quiero olvidarme por completo.

Si tu lista “Algún día/Tal vez” está demasiado llena perderá buena parte de su utilidad. La lista “Tal vez nunca” puede ayudarte a recuperarla.

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