El Consejo de los Viernes: No Tropieces Dos Veces en la Misma Piedra

Últimamente se escribe y comenta mucho acerca de el valor educativo del error. En líneas generales comparto este punto de vista, pero teniendo en cuenta un par de observaciones.

Por una parte, que es mejor acertar que errar. No caigamos en el absurdo de sobrevalorar el error en detrimento del triunfo, entendiendo triunfo como el logro de objetivos, sean éstos los que sean. Leyendo algunas cosas, a veces da la impresión de lo contrario.

Por otra, no confundas cantidad con calidad. Si te equivocas haciendo muchas cosas distintas, estás aprendiendo un montón, pero si te equivocas siempre en las mismas cosas, estás perdiendo el tiempo de mala manera.

Si alguna vez te has escuchado a ti mismo preguntarte “¿por qué siempre me pasan a mí estas cosas?”, es muy probable que debas repasar cómo aprendes de tus errores.

Por eso, ante una situación en cuya gestión fracasaste en el pasado, es importante tener presente la cita de Einsteinsi buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” y evitar abordarla del mismo modo que lo hiciste en la ocasión anterior.

Si tienes la sensación de que cometes los mismos errores, o parecidos, con frecuencia, una práctica que te puede resultar de mucha utilidad es llevar un registro de lecciones aprendidas en el que apuntar lo que has aprendido cada vez que has cometido un error.

Cuando algo te salga mal, dedica un momento a entender por qué y qué podrías haber hecho distinto. Es importante que anotes tanto el error cometido como lo que has aprendido. Si no tienes claro qué es lo que has hecho mal, te puede ser útil pedir opinión a alguien de confianza.

Una vez tengas un volumen suficiente de anotaciones, analízalas intentando descubrir la existencia de alguna pauta. Analizar tus errores te ayudará a entender mejor qué es lo que no funcionó, aumentará tu sensación de control y te ayudará a evitar cometer los mismos errores en el futuro.

Además, cuando te estés preparando para un evento importante, puedes repasar tu registro para refrescar en tu memoria las lecciones aprendidas.

Siempre que cometas un error, recuerda que estás probando cosas nuevas y creciendo en experiencia y conocimientos, así que no te sientas mal por ello. Aprende rápido y sigue adelante.

Desarrollo Personal: ¿Por Qué es tan Potente el Coaching?

Al definir el Coaching Profesional, decíamos que el coach parte de la creencia firme de que el cliente es creativo y cuenta con los recursos necesarios para alcanzar sus objetivos.

Esto puede parecer un tanto contradictorio porque, si el cliente es creativo y ya cuenta con los recursos necesarios, ¿para qué necesita entonces un coach?

La respuesta es sencilla: trabajar con un buen coach te permite alcanzar unos resultados mucho mejores de los que alcanzarías por ti mismo.

Al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, tener un coach no es en absoluto un síntoma de debilidad. Más bien al contrario, demuestra fortaleza de carácter.

Una persona que da el paso para trabajar con un coach evidencia disponer de la valentía necesaria para abandonar su zona de confort y comprometerse en serio con su crecimiento personal; valentía porque no busca a alguien que le diga lo que debe hacer y tome decisiones por ella, sino que quiere ser precisamente ella quien asuma plena responsabilidad sobre sus decisiones y las consecuencias de las mismas.

Esta persona demuestra, además, que es lo suficientemente lúcida y humilde como para entender que puede alcanzar mucho mejores resultados si trabaja con la ayuda adecuada que si lo intenta por sí sola.

Parece evidente por otra parte que, al menos en teoría, todos podemos llegar por nosotros mismos a las mismas conclusiones a las que llegaríamos trabajando con un coach.

Sin embargo, el coach te ayuda a avanzar más rápido, con más seguridad y confianza, porque camina a tu lado ayudándote a hacer un mejor uso de tus propios recursos y de una forma más enfocada en los resultados ya que, como veíamos hace unas semanas, el Coaching está especialmente indicado para alcanzar mejores resultados en cualquier aspecto de nuestra vida.

La diferencia entre trabajar solo y hacerlo con un coach es que tus resultados son mejores y se alcanzan antes, porque el coach no sólo te permite hacer un uso más eficiente de tu tiempo, tus recursos y tu atención sino que te ayuda a perseguir tus objetivos con mayor confianza y plena consciencia de lo que supone para ti alcanzarlos.

A pesar de los evidentes beneficios del Coaching, mucha gente cae en la trampa de insistir en que ellos pueden hacerlo todo por sí mismos, lo cual es seguramente cierto pero igualmente limita su potencial de desarrollo.

La cuestión, por tanto, no es si puedes o no alcanzar un cierto resultado tú solo, sino qué pierdes y qué ganas si lo intentas con la ayuda de un buen coach.

GTD: Cómo se Hace una Revisión Semanal

Para poder garantizar la fiabilidad de tu sistema GTD, la revisión semanal debe reconducirte a ese estado de alerta perfecta en el que has conseguido vaciar por completo tu mente y estás nuevamente en condiciones de alcanzar tu máxima productividad.

Por eso, la revisión semanal es una especie de repaso de todos tus frentes abiertos en versión rápida pero no por ello menos rigurosa. En otras palabras, tendrás que pasar nuevamente por las cinco fases del flujo de trabajo: recopilar, procesar, organizar, revisar y hacer.

La ventaja es que, a diferencia del día a día en el que tienes que aplicar la metodología GTD a todos los nuevos frentes abiertos que van surgiendo, a la hora de hacer la revisión semanal una gran parte de esos frentes abiertos habrán sido ya recopilados, procesados y organizados con anterioridad, seguramente incluso los hayas revisado en más de una ocasión y hasta es posible que buena parte de ellos ya estén hechos.

De todos modos, te relaciono a continuación una serie de claves que te ayudarán a llevar a cabo tus revisiones semanales de forma rápida y efectiva:

  • Recopila todos los papeles, facturas, tarjetas de visita, notas y demás objetos que puedas encontrar por tu mesa, mochila o bolsillos y mételos en tu bandeja de entrada. No tiene sentido comenzar una revisión semanal con cosas aún sin procesar
  • Procesa todas tus notas: las de tu agenda, las que hayas podido tomar en reuniones a las que has asistido y las que has ido dejando anotadas por ahí en post-it o en tu libreta. Archiva cualquier nota que sea material de consulta. Organiza el material para leer o revisar y tira todo lo que no necesites
  • Revisa tus citas previas de modo que puedas asegurarte de poder archivar la agenda de la semana anterior sin dejarte nada pendiente
  • Revisa tus citas futuras para tener una imagen fresca de cómo se presenta la próxima semana y poder prepararte debidamente y sin prisas en los caso en que sea necesario
  • Vacía tu mente poniendo por escrito cualquier cosa que te ande rondando por la cabeza: proyectos, acciones que debes hacer, “a la espera” o “algún día/tal vez”
  • Revisa tus listas de proyectos, asegúrandote de tener al menos una próxima acción activa para cada uno de ellos y, si es preciso, aplica el método de los cinco pasos de la planificación natural
  • Revisa tus listas de próximas acciones, tacha las completadas y busca las siguientes que debes realizar
  • Revisa tus listas “a la espera y, si es preciso, toma nota de las acciones que debes llevar a cabo para “desbloquearlas”
  • Revisa tus listas de control y si hay algo que se te haya pasado por alto, hazlo
  • Revisa tus listas “algún día/tal vez, comprueba si hay alguna acción o proyecto que debas “activar” y aprovecha también para borrar los elementos que ya no tengan interés para ti (o para pasarlos a tu lista “tal vez nunca” si no quieres deshacerte por completo de ellos)
  • Revisa el material de apoyo por si fuera necesario anotar alguna nueva próxima acción, marcarla como completada o moverla a la lista “a la espera”

Además de lo anterior, la revisión semanal es un momento idóneo para ser creativo y añadir a tu sistema cualquier idea nueva, provocadora y arriesgada que se te ocurra.

Como puedes ver, la revisión semanal es un proceso sencillo basado en el sentido común pero que muy pocas personas llevan a cabo de forma regular y rigurosa.

Si tú eres capaz de desarrollar este hábito, lograrás disfrutar de un estado permanente de claridad mental y de la relajadora sensación de tener tu vida bajo control.

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