GTD: El Poder de la Revisión Semanal

La auténtica clave para garantizar la fiabilidad de tu sistema GTD está en revisar y sincronizar periódica y sistemáticamente tu mente y tus listas.

Si hay cosas en tu mente que no están en tus listas, tu cerebro se verá forzado a recordarlas, con todo lo que ello conlleva. De modo parecido, si tus listas están llenas de cosas que no interesan a tu mente, perderán gran parte de su utilidad y tu cerebro acabará por dejar de confiar en ellas.

Por eso, la clave para la sostenibilidad del proceso GTD es convertir la revisión semanal en un hábito. En mi experiencia hasta ahora, no haber consolidado este hábito o abandonarlo, aunque sólo sea temporalmente, es la principal causa de fracaso a la hora de implementar y mantener con éxito un sistema GTD.

Dice el refranero que “el infierno está lleno de buenas intenciones” y algo parecido ocurre con nuestros planes. Seguramente tú no te libres tampoco de esa tendencia generalizada a comprometerte con muchas más cosas de las que en realidad puedes asumir y que te lleva a participar en más reuniones de las estrictamente necesarias, comprometerte a terminar más tareas de las que puedes abarcar y decir no con mucha menor frecuencia de la que deberías.

Esa sobredosis de compromisos es precisamente lo que convierte a la revisión semanal en algo tan valioso, ya que de alguna manera te obliga a romper regularmente con la rutina y te fuerza a pensar, reevaluar y reprocesar, ayudándote de este modo a mantenerte equilibrado.

La revisión semanal es el contrapeso realista a nuestro voluntarismo reincidente, y nos demuestra, semana a semana, que pecamos de excesivo optimismo al evaluar el volumen de tareas que íbamos a ser capaces de completar en los próximos siete días.

También es cierto que este exceso de optimismo se ve reforzado por la poca confianza que nos suele inspirar nuestro sistema de organización.

De hecho, es esta desconfianza la que nos impulsa a marcar fechas límite que nos obliguen a hacer las cosas y a poner en nuestras listas todo lo “deberíamos” hacer en lugar de lo que “vamos a poder realmente” hacer, como si el hecho de que una tarea aparezca o no en una lista vaya a cambiar nuestros recursos, capacidad o probabilidad de completarla.

Convertir por tanto en un hábito la revisión semanal es la mejor forma de recuperar la confianza en tu sistema de organización y, en consecuencia, lo que te permitirá dejar de confundir tus deseos con la realidad y empezar a ser capaz de elaborar listas con un volumen realista de tareas.

En realidad no hace falta que la revisión sea semanal, sino periódica y relativamente frecuente, pero podríamos hacer una de estas revisiones cada cinco o cada diez días y aún así poder seguir hablando de “revisiones semanales”.

En próximas entradas veremos con detalle en qué consiste una revisión semanal y el modo y momento más adecuado para llevarla a cabo.

19 comments to GTD: El Poder de la Revisión Semanal

Logo redca
sigue este blog en feedly
FacileThings

Categorías