Mi Crónica de las Primeras Jornadas GTD

Como seguramente ya sabes, el pasado sábado 22 de octubre tuvieron lugar en Barcelona las primeras Jornadas GTD.

La respuesta a estas primeras jornadas superó por completo nuestras previsiones, hasta tal punto que, en apenas 48 horas, habíamos superado las 250 inscripciones.

Considerando la mínima promoción que hicimos los organizadores y la poca antelación con la que se comunicó el evento, creo que la convocatoria ha sido un éxito rotundo.

A pesar de que intentamos encontrar un local más grande en el que dar cabida a todas las personas inscritas, no fue posible. Pasar de los 30 asistentes inicialmente previstos a un local unas nueve veces mayor planteaba varios problemas logísticos y económicos, ya que la entrada era gratuita y no contábamos con patrocinadores, que no eran fáciles de resolver en tan corto plazo.

La lección está aprendida y las próximas jornadas se prepararán desde el principio contando con que tendremos una respuesta tan entusiasta y masiva como la de las primeras.

En cualquier caso, y a pesar de los muchos aspectos mejorables, creo que estas primeras jornadas han salido bastante bien.

Me impresionó la voluntad de aprender de los que se acercaron a compartir una mañana productiva con algunos de los bloggers más populares sobre GTD, ya que había personas no sólo de Barcelona y alrededores sino también de Cádiz, Palma de Mallorca, Madrid, Córdoba…

Un poco apretados… Bueno, bastante apretados en realidad, comenzó la mañana con una breve introducción de Daniel Aguayo, que dio rápidamente paso a la primera intervención del día: David Torné. Podéis leer su crónica y ver su presentación en el artículo que ha publicado al respecto en su blog.

A continuación llegó el turno de Jeroen Sangers, quién nos hizo una breve pero completa introducción a GTD y al Método de 5 Pasos para Administrar el Flujo de Trabajo.

Cerró la primera mitad de la jornada Àlex Bergonzini, que compartió con nosotros lo que suponer practicar y vivir GTD día a día en un entorno ajeno a GTD. Puedes ver también su crónica y presentación en la entrada que ha publicado al respecto en su blog.

Llegábamos así al café, rápido pero con tiempo suficiente para algo de networking ya que, por increíble que pueda parecer, íbamos cumpliendo los tiempos de la agenda escrupulosamente.

Ya en la segunda mitad de la mañana, llegaba mi turno, en el que hablé del Método de Planificación Natural en 5 Pasos, una potente y sencilla herramienta para planificar las secuencias de acciones que conducen a un resultado.

Si tienes interés (y paciencia), he adjuntado el video completo de mi intervención, así como la presentación que utilicé para ella.

Ya en la recta final de la jornada, Daniel Aguayo nos hablaba de la revisión por alturas o, lo que es lo mismo, el Modelo de 6 Niveles de Perspectiva, el contrapeso necesario al control que nos proporciona el Método de los 5 Pasos.

En resumen, una mañana productiva, intensa y divertida, con muchísimas preguntas y ganas de aprender y compartir más sobre GTD.

Después de la experiencia, creo que no va a haber más alternativa que ir pensando ya en unas segundas jornadas… 😉

La Innovación Empieza en la Gestión de Personas

El pasado día 19 de octubre estuve en Vitoria-Gasteiz, donde tuve el placer de participar como ponente en el taller “La Innovación Empieza en la Gestión de Personas“, organizado por CEIA/Innovanet. Aprovecho desde aquí para dar las gracias a Aitor San Sebastián por brindarme esta oportunidad y también por su hospitalidad.

Mucho interés y excelente actitud por parte de los asistentes, que se tradujo en una sesión muy interesante e interactiva en la que, durante casi cinco horas, reflexionamos sobre cómo la competitividad empresarial pasa por aprovechar al máximo el potencial de las personas, convirtiéndose en organizaciones en las que innovar es cosa de todos.

Comenzamos analizando el modelo burocrático de gestión tradicional, que tan buenos resultados produjo en su día, para seguir con los cambios económicos y sociales que han tenido lugar en las últimas décadas. A partir de ahí, pudimos ver cómo este modelo está agotado y se manifiesta incapaz de dar respuestas a las grandes preguntas actuales, además de suponer un obstáculo para la tan necesaria transformación.

A pesar de la gran diversidad de experiencias y realidades de los participantes en el taller, y con los necesarios matices en cuanto a forma y tempo, hubo un alto grado de consenso sobre la necesidad de un cambio radical ante unas formas de hacer que no dan más de sí.

La última parte del taller, algo apurados de tiempo debido al gran número de intervenciones durante toda la jornada, lo dedicamos a practicar el modelo de trabajo que propone Gary Hamel en su libro “El Futuro del Management” sobre cómo identificar las bases, o punto de partida, para iniciar y apoyar el proceso de cambio hacia una organización realmente innovadora.

En resumen, una jornada apasionante que me devolvió la confianza en que otra forma mejor de hacer las cosas es posible si somos muchos los que creemos en ello.

Te dejo con la presentación que utilicé durante la sesión. Espero que te guste.

[Nota de última hora: Como quedó gente en lista de espera y el taller gustó, celebramos una nueva sesión del mismo el día 29 de noviembre y posteriormente otra el 3 de mayo de 2012]

El Cómo como Punto de Encuentro

Meeting point, cortesía de Xosé Arsenio Coto

Hace poco más de un año escribía una entrada titulada “El Cómo como Zona Creativa” en la que hablaba del uso del “cómo” como herramienta que facilita la transición hacia nuevas formas de gestión, mucho más participativas y también más próximas al verdadero liderazgo que a la tradicional dirección.

La palabra “cómo”, aparentemente tan simple, es una de mis favoritas como coach. Responder a la pregunta “cómo” te ayuda a rellenar el espacio en blanco entre donde estás y donde quieres estar; entre lo que tienes o eres y lo que quieres ser o tener. Pero sobre esto escribiré en otra ocasión porque hoy me gustaría ceñirme al uso del “cómo” en el campo de las negociaciones.

En mi experiencia profesional de la última década me he visto involucrado con cierta frecuencia en variados y complejos procesos de negociación en los que los puntos de partida de las partes implicadas estaban realmente distantes entre sí, por no decir directamente en las antípodas unos de otros.

En la mayoría de estos casos el acuerdo final no fue posible hasta que la conversación no abandonó el terreno de los “qué” y los “por qué” y descendió hasta la arena de los “cómo”.

Cuando negocias, te sueles centrar en el “qué” o, en su defecto, en el “para qué” o en el “por qué”. El problema es que, muchas veces, das por sentado que ese “qué”, o sus variantes, implican una serie de respuestas concretas, que no te gustan, a los “cómo”.

Por eso es tan importante, antes de tomar una posición en un proceso de negociación, entender bien cual es el terreno común, es decir, el terreno en el que sí es posible llegar a un acuerdo con la otra parte.

En la mayoría de las negociaciones existe este área común, esa zona en la que lo que tú quieres coincide con lo que la otra parte quiere. Lo que ocurre es que ese área no suele ser evidente. Pero existe una forma de delimitar ese área y llegar al punto de encuentro, que es desviar la conversación hacia los posibles “cómo”.

Un ejemplo sencillo. Un amigo te pide que le dejes tu furgoneta para hacer la mudanza de su casa. Tu reacción instintiva es negarte. Y no porque seas un egoísta, sino porque la experiencia que tienes hasta ahora con este tipo de situaciones es que la furgoneta te la devuelven tarde, sucia y con algo roto o estropeado. Así que tu respuesta es no.

A partir de ahí tu amigo puede empezar a preguntarte “por qué” no le dejas la furgoneta, lo cual no ayuda, ya que no tienes ninguna obligación de darle explicaciones.

Imagina que en lugar de eso tu amigo te dice: ” te devuelvo la furgoneta el lunes a las 8:00, lavada y con el depósito lleno. Además, si se daña algo durante la mudanza, no sólo me encargo de los gastos sino que te la llevo yo a reparar”. ¿Seguirías negándote a dejarle la furgoneta?

En el ámbito empresarial, imagina una negociación con un proveedor. Tú quieres pagar menos y tu proveedor quiere asegurar su margen. Si ambos os centráis únicamente en el precio, es difícil que encontréis un punto de encuentro. Sin embargo, si habláis de los “cómo” es muy probable que lo encontréis. Un cómo puede ser comprar un volumen mayor que justifique un mayor descuento. O pagar por adelantado o al contado. O recibir un producto o servicio más sencillo, con algunas características menos que el habitual pero conservando las que sí son importantes para ti.

Precisamente por el carácter creativo del “cómo”, cuando dejas de negociar centrado en el “qué” quieres conseguir para centrarte en los distintos “cómo” que te valdrían para conseguirlo, amplías enormemente tus opciones de éxito, ya que te estás dirigiendo desde el primer momento hacia el punto de encuentro.

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