Cuando el Sistema entero Falla, la única Salida es la Revolución

El pasado 5 de octubre se fallaron los Premios Blogosfera de RRHH 2011, convocados por el Observatorio de la Blogosfera de RRHH, en los que este blog, Óptima Infinito, recibió el galardón “Plata“, compartiendo podio con los blogs de dos amigos, además de profesionales de referencia en la blogosfera de RRHH: Virginio Gallardo y Santi García.

El artículo que da título a esta entrada ha sido recientemente publicado, a raíz de este premio, en la revista del Observatorio de RRHH y RRLL y hoy me gustaría compartirlo contigo. Espero que te guste.

El modelo de organización burocrático, que tan buen resultado ha dado y gracias al cual hemos obtenido los niveles de desarrollo económico, social y tecnológico actuales, está agotado.

Buena parte de las teorías y prácticas de gestión tradicionales están ya ampliamente superadas y gran parte de las restantes lo estará en breve. Aquello que con tanto éxito nos ha traído hasta aquí, es incapaz de responder a las nuevas preguntas y por tanto no va a ser lo que nos lleve a dónde quiera tengamos que ir en un futuro que es ahora.

Recursos Humanos es parte de este modelo caduco. Convertido en la práctica en guardia pretoriana de la Dirección de las organizaciones, su utilidad real y aportación tangible de valor está cada vez más en entredicho.

A pesar de las numerosas voces reclamando un papel más protagonista, el de ser el contrapeso necesario al sesgo y a las imperfecciones de un modelo donde el ego prima sobre la objetividad y el verdadero talento a la hora de tomar decisiones, Recursos Humanos ha preferido mirar a otro lado y seguir disfrutando de un cómodo statu quo.

No sé cómo será la empresa del futuro pero sí sé que se parecerá muy poco a la actual. Lo único seguro es que el cambio será constante y que el ritmo de cambio seguirá creciendo, por lo que cada vez habrá más cosas nuevas y más a menudo. También es evidente que las organizaciones del futuro serán más dinámicas y flexibles que las actuales y que las personas podrán, y también deberán, ser más responsables.

Más responsables sobre en qué proyectos profesionales involucrarse en cada momento, cómo aprender y mantener su conocimiento al día durante toda la vida, de qué forma trabajar su marca personal o cómo negociar sus condiciones particulares de retribución.

No estamos ante una crisis económica de carácter financiero sino ante un cambio de modelo productivo. Las cosas no van a volver a ser nunca como antes, nos guste o no, y la única opción inteligente es aceptarlo y aprender a vivir en este nuevo escenario. Ya no hay tiempo para parches y paños calientes. El modelo de organización burocrático no da más de sí y es un obstáculo para el tan necesario y urgente cambio.

Hay que liberar el talento sepultado en las organizaciones y eso sólo es posible cambiando la estructura de éstas. Innovar tiene que ser cosa de todos y eso es imposible ante una pirámide de egos, generalmente más preocupados por sus intereses personales y conservar el statu quo que por el bien de la organización y la sociedad.

El compromiso, la ilusión, la felicidad en el trabajo… Sin ellos no vamos a salir del laberinto al que nos han conducido las incapacidades y contradicciones de un modelo de organización obsoleto.

Todos somos creativos e innovadores. Todos comenzamos nuestro primer día de trabajo motivados y comprometidos. Son las organizaciones actuales y sus dinámicas las que impiden que las personas rindan al nivel de lo que pueden ser. ¿Y qué ha hecho Recursos Humanos en los últimos 25 años para evitarlo? Nada en absoluto. Sólo justificar el sistema.

Recursos Humanos es, por su propia naturaleza, el lugar desde donde se debería impulsar el cambio. Pero el cambio radical. Sí, de acuerdo, hay que seguir dando resultados y no se puede cambiar todo de un día a otro. Pero sí se pueden hacer pruebas piloto en un departamento, una división o una oficina concreta. Se puede ser radical con riesgo controlado. Es únicamente cuestión de voluntad.

La situación en la que nos encontramos no se arregla con cambios cosméticos. Cuando te quedas tan atrás, no recuperas el tiempo perdido andando más rápido ni siquiera corriendo, sino dando grandes saltos.

Por eso, para salir de donde estamos, la única salida es desaprender, superar viejos paradigmas y mirar al futuro con ojos nuevos. Cuando el sistema entero falla, la única salida es la revolución.

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