GTD: Tu Productividad Personal necesita Control y Perspectiva

manos sobre timon GTD: Tu Productividad Personal necesita Control y PerspectivaProbablemente conozcas a personas que viven en una situación de angustia permanente. Personas para las que frases “no llego” o “la vida no me da para más” forman parte del repertorio habitual.

A lo mejor también conoces a alguna de esas pocas personas que habitualmente exhiben una casi insultante tranquilidad, como si los problemas cotidianos “les resbalaran”. Incluso es posible que tú te hayas sentido así en ocasiones, por ejemplo, el día que te vas a tomar unas merecidas vacaciones…

¿Qué marca la diferencia entre unas personas y otras? Tal vez creas que es fruto del destino o que hay personas que son más afortunadas que las demás, pero en realidad rara vez es así. Lo que diferencia vivir bajo permanente estrés de ser tú quién está al volante de tu vida es simplemente un proceso, es decir, un conjunto de acciones -sencillas y fáciles de identificar- que cambian la forma en la que enfocas tu atención y tu conciencia hacia los distintos aspectos de la realidad.

En otras palabras, alcanzar los niveles de control y perspectiva que se necesitan para recuperar tu vida no es algo al alcance de unos pocos privilegiados, sino de cualquier persona comprometida con conseguirlo porque, y esto es una excelente noticia, comprender estos principios y seguir este proceso está al alcance de cualquiera que lo desee.

Algunos síntomas de que necesitas mayores niveles de control y perspectiva son los siguientes:

  • Te gustaría reducir tu nivel de estrés
  • Procrastinas más de lo que te parece razonable
  • Te falta equilibrio entre las distintas facetas de tu vida
  • Echas en falta tener un mayor nivel de energía, vitalidad y motivación
  • Sientes que no estás aprovechando todo tu potencial
  • Buscas tener mayor claridad
  • Desearías gestionar mejor tus proyectos, aprovechar mejor el tiempo y cuidar más tu relación con otras personas
  • Quieres más libertad

Los requisitos previos para lograr cualquiera de los resultados anteriores son sencillos: necesitas organización y enfoque. Da lo mismo en que orden. Puedes organizarte primero y luego enfocar las cosas adecuadamente o establecer primero tus prioridades y luego organizarte en esa dirección. Pero en cualquier caso, hacer las cosas de un modo organizado y enfocarlas adecuadamente es algo necesario para cualquier aspecto de tu vida.

Conseguir el punto de equilibrio entre estar organizado y tener claras tus prioridades es relativamente fácil. Lo complicado es mantenerlo. La complejidad que encierra cada uno de los distintos niveles de tu vida y de tu trabajo, agravada por la velocidad a la que se producen los cambios y por el número creciente de opciones entre las que elegir en cada momento, hace que las cosas se “desorganicen” casi al instante de organizarlas y que las prioridades cambien constantemente. Por eso, en la nueva realidad en que vives, organizarte y priorizar ha dejado de ser un método simple y efectivo para convertirse en algo simplista y disfuncional.

Cuando tu entorno deja de ser estable y predecible, “organizarse” debe dejar paso a “mantener el control” y “priorizar” debe convertirse en “aclarar los objetivos en las diversas áreas vitales”. Y esto plantea un reto importante: hay que pensar, y mucho.

La solución por tanto no reside en dar con una herramienta milagrosa ni en planteamientos infantiles para mejorar nuestra “gestión del tiempo“. De hecho, el principal problema de la inmensa mayoría de las soluciones existentes es que siguen pretendiendo que “te organices mejor” en lugar de que “obtengas y mantengas el control”. Lo mismo ocurre con otros enfoques más “elevados”, que trabajan muy bien la parte de objetivos pero olvidan que, cuando un barco se está hundiendo, antes de plantearnos lo adecuado del rumbo deberíamos salvarnos del naufragio.

Porque lo cierto es que control sin perspectiva es microgestión absurda, del mismo modo que la perspectiva sin control no es más que un despropósito visionario.

Control y perspectiva son dos caras de una misma moneda. Ambos son imprescindibles y tu productividad personal vendrá definida por aquél de los dos que gestiones peor.

La gran ventaja que ofrece GTD frente a cualquier otra metodología es que te explica los pasos necesarios para obtener y mantener el control y la perspectiva que necesitas.

Y si conviertes estos pasos en hábitos, no solo los integrarás en tu día a día de una forma natural y fluida sino que recuperarás tu vida y podrás disfrutarla al máximo.

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