GTD: Piensa Sobre tus Cosas, No En tus Cosas

La función de la mente es tener ideas. También lo es pensar sobre ellas: qué hacer, para qué, con quién, con qué, dónde, cómo, cuándo hacerlo… En definitiva, tomar decisiones sobre las cosas.

De todas estas posibles funciones ninguna es almacenar ideas. Como almacén de ideas, la mente funciona realmente mal y por eso, cuando intentamos forzar nuestra mente a que recuerde tantas cosas, sentimos presión. Una vez que liberas tu cabeza de esa presión, te das cuenta de que existen otras muchas cosas en que pensar y que pensar en ellas constituye un tipo de pensamiento mucho menos estresante y mucho más agradable y útil.

Para liberar tu mente y dejar de sentir estrés es muy importante que dejes de pensar en tus cosas y empieces a pensar sobre tus cosas. Dicho de otro modo, dejar de preocuparte por tus cosas y empezar a ocuparte de ellas.

Almacenar las cosas en la mente para mantener el control sobre ellas produce el efecto contrario: genera sensación de falta de control. El motivo es que tu mente está diseñada para concentrarse en una única cosa cada vez y cuando, además de prestar atención a lo que estás haciendo, tiene que recordar otras cosas, estás afectando negativamente a tu capacidad de concentración. Y eso es un torpedo para tu productividad y para tu eficacia personal ya que, en el trabajo del conocimiento, productividad es gestión de la atención.

La clave para una buena gestión de la atención es externalizar la tarea de recordar cosas y la forma de conseguirlo es construyendo y manteniendo una mente externa, que en realidad no es más que un sistema completo, estructurado y actualizado o, dicho con otras palabras, un sistema 100% fiable.

Cuando hayas desarrollado el hábito de conocer, reconocer, aceptar y externalizar todos los pensamientos que roban tu atención, habrás conseguido la llave para reducir el estrés, potenciar tu pensamiento creativo y aprovechar más tu inteligencia. En contra de lo que pueda parecer, el hecho de liberar tu mente de la responsabilidad de que no se le olviden las cosas posibilita que actúen fenómenos como la serendipia, ya que puedes pensar en lo que te interesa, divierte y apetece en lugar de en lo que te preocupa y necesitas recordar.

La mejora de tu productividad y tu eficacia personal depende directamente del aprovechamiento que seas capaz de hacer de uno de los recursos críticos en la Era del Conocimiento: tu atención. Prestar atención a cosas que irrumpen en tu mente y sobre las que no puedes hacer nada al respecto en ese momento, genera frustración y estrés. Tomar decisiones sobre cosas que previamente sacaste de tu cabeza para pensar sobre ellas más adelante, genera tranquilidad y sensación de control.

Son dos escenarios próximos pero muy distintos. Pensar en tus cosas sin que ello se traduzca en que su situación se aclare y avance es preocuparse por ellas. Pensar sobre tus cosas y conseguir su situación se aclare y avance es ocuparte de ellas. Lo primero es un hábito improductivo, ineficaz y frustrante. Lo segundo es un hábito productivo, eficaz y estimulante.

¿Cuál de ellos quieres desarrollar y mantener?

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