GTD: La Arriesgada «Regla de los Dos Minutos»

Dice David Allen que una vez identificado el siguiente paso entran en juego otro tipo de decisiones a la hora de decidir qué hacer con él. En concreto, Allen habla de las tres «D»: «Do, Delegate, Defer», que en castellano se corresponden con los pasos «Hacer, Delegar y Diferir» (este último conocido también como Posponer o Aplazar).

La recomendación de Allen es que intentemos «Hacer» todas las tareas que podamos completar inmediatamente, en menos de dos minutos, y que también hagamos todo lo posible por «Delegar» la realización de tareas en otras personas. De este modo, conseguiremos reducir al máximo las tareas que quedan para ser realizadas por nosotros como resultado de «Aplazar».

Aunque entiendo la intención de David Allen con su propuesta, y comparto plenamente su recomendación de «delegar» todo lo posible, creo que la conocida «regla de los dos minutos» es un completo desatino metodológico que se le «coló» al señor Allen al desarrollar su metodología. ¿Por qué digo esto? Muy sencillo. Procesar las bandejas de entrada es un trabajo intelectual exigente ya que, a diferencia de lo que se hace al «clasificar» – que es «distribuir la incertidumbre» – al «procesar» lo que hacemos es «transformar» las «cosas» que hay en las bandejas de entrada, dotándolas de significado y desproveyéndolas así de su capacidad para generar estrés.

La «regla de los dos minutos» nos incita a interrumpir repetida y aleatoriamente este trabajo intelectual de alto valor añadido para hacer un trabajo operativo de bajo o nulo valor añadido. En otras palabras, «la regla de los dos minutos» nos incita a «romper» la concentración necesaria para «pensar y decidir» de forma efectiva para que, en su lugar, nos pongamos a «ejecutar».

Probablemente haya quién piense que esta forma de plantearlo raye el «fundamentalismo metodológico», así que voy a explicar por qué soy tan tajante en mi afirmación.

Pensar es un trabajo duro para el que, además, no estamos especialmente bien preparados. A lo largo de la historia del trabajo, la mayor parte de nuestra actividad era automática y, por tanto, no exigía pensar. Hasta la aparición del trabajo del conocimiento, hace unas décadas, la inmensa mayoría de la Humanidad trabajaba en actividades que eran esencialmente manuales. ¿Qué significa esto? Que al no estar acostumbrados a hacerlo de forma intensiva, pensar nos da pereza y, por consiguiente, en igualdad de oportunidades nos decantamos sistemáticamente por tareas que requieren poco o nulo esfuerzo intelectual frente a otras que sí lo requieren.

Entender lo anterior es clave porque el objeto de procesar una bandeja de entrada es vaciarla, ya que solo al vaciarla pierde su potencial generador de estrés. Recuerda que lo que te estresa es aquello cuyo significado para ti ignoras. La aplicación de la «regla de los dos minutos» supone una tentación constante de abandonar un trabajo intelectual duro y dedicarte a hacer «chorradas», es decir, actividades de escaso o nulo valor añadido que simplemente exigen actuar, sin necesidad de pensar. La consecuencia habitual es que la bandeja se queda a medio vaciar y por tanto el tiempo que has dedicado a procesarla hasta ese momento se convierte en un tiempo perdido, ya que la bandeja conserva prácticamente intacto todo su potencial estresante.

Procesar un centenar de emails «variados» puede suponer entre veinte y treinta minutos a una persona usuaria de GTD habituada a hacerlo. Sin embargo, dedicar dos minutos a cada uno de esos emails supondría un total de tres horas y veinte minutos. La probabilidad de vaciar por completo y sin interrupciones la bandeja de entrada en veinte o treinta minutos es bastante alta. La probabilidad de que no te interrumpan en un período de tres horas y veinte minutos es prácticamente cero.

En mi experiencia, la «regla de los dos minutos» es, con diferencia, la causa número uno de fracaso en la adopción del método GTD. Sí, es cierto que resulta muy gratificante «tachar» un montón de cosas de tu bandeja de entrada y, desde luego, es mucho más gratificante que pensar en ellas y transformarlas. Es indudable que «tachar» genera sensación de logro y que «tachar chorradas» te crea la ilusión de estar trabajando. El problema es que «tachar chorradas» de tus bandejas de entrada no suele exigir pensar y a ti, que eres profesional del conocimiento, te pagan precisamente por pensar.

60 comments to GTD: La Arriesgada «Regla de los Dos Minutos»

  • David Sánchez
    Twitter: dasanru

    Caballero,

    100% de acuerdo con sus reflexiones. Yo me he radicalizado al máximo en este punto y la mejora a la hora de transformar lo no evidente en evidente ha sido increíble. Para mi, no me duele reconocerlo, procesar es la parte más “dura” de los 5 pasos y es porque me obliga a pensar, a preguntarme, a responderme y a sentirme bien con esa decisión. Ninguna de las cuatro es fácil, al menos no tanto como ponerme hacer cosas al procesar.

    Seguro que el post ayuda a mucha gente que cae en el mismo error ahora que caía yo hace un tiempo

    😉

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      El que esté libre de pecado… 😉 Durante mucho tiempo, años quizás, yo he sido una de las víctimas de este aparentemente tan productivo hábito que, en realidad, es el principal obstáculo para hacer las cosas correctas en GTD.
      Un abrazo!

  • Roberto Trivinyo

    Yo lo que hago, quizá desvirtúa el sistema (espero que me digáis si lo consideráis un error), es crear un mal dicho “proyecto” denominado dos minutos, y agrupo todas estas tareas, que hago cuando acabo, o lo dejo para esos momentos faltos de energía a última hora de la tarde.

    Como siempre, muy interesante.

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      Muchas gracias, Roberto.

      La práctica de dejar todas las acciones de menos de dos minutos para hacerlas una vez terminada de procesar la bandeja es, en mi opinión, una práctica altamente productiva. Es la que yo hago 🙂

      Que sea un mal dicho «proyecto» o no, me parece secundario. Para mí, es claramente un contexto, en la medida que responde a la pregunta «¿Qué necesito para poder hacerlo?» -> menos de dos minutos.

  • Hoy tengo que discrepar contigo, José Miguel. Y hacerlo a la gallega: con un “depende”.

    Con la R2M extraes cosas del sistema que, de otra forma, incorporarían el mismo aparataje que otras cuestiones más complejas. Si en lugar de responder a un email respecto a un asunto claramente puntual, lo clasifico y caracterizo como tarea (poniéndole algún contexto, alguna etiqueta,…) para hacerlo después, acaba costando más la correa que el perro, si se me permite la expresión.
    Yo siempre advierto de que, efectivamente, la R2M es peligrosa por lo atractivo que resulta ir tachando cosas. Y que hay que cuidarse mucho de que la R2M no se convierta en la R3M, R4M, R5M,…
    Pero no la anularía.
    Además, dejas caer una afirmación que yo no veo en mi entorno. Dices que procesas 100 correos en 30 min. Eso equivale a 18 seg/correo de media. La realidad que yo percibo en entornos profesionales exigentes responde a números bien distintos

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      Estás en tu derecho, Rafa 😀

      Con la RM2 abandonas el estado de flujo en el que deberías estar para poder procesar de manera eficiente y comienzas a ejecutar. Evidentemente, hay situaciones concretas en las que se tarda más en organizar un elemento que en hacerlo directamente pero son mínimas. Aún así, es preferible dejar todas estas tareas para cuando hayas terminado de procesar la bandeja, como dice Roberto en su comentario. El problema son, como siempre, las creencias. La gente cree que se tarda menos en hacer de lo que realmente se tarda en hacer y también cree que se tarda más en escribir de lo que realmente se tarda en escribir. Lo que tiene la realidad es que le importa un pepino las creencias de la gente. Y yo reto a quién esté dispuesto a aceptarlo a que se cronometre (yo lo he hecho) y compruebe por sí mismo que, en contra de nuestras creencias, en el 99% de los casos se tarda más en hacer que en incorporar al sistema. Eliminar la RM2 de mis hábitos ha supuesto una mejora en la calidad y una reducción de tiempo espectacular en mi caso y en el del resto de personas que lo han probado.

      En cuanto a lo que comentas, no es que «deje caer», es que «afirmo categóricamente» que en procesar «bien» 100 correos no se debería tardar en ningún caso más de 30 min. En caso contrario, significa que se está «haciendo» en lugar de «procesando». Es verdad que para algunos correos 18 segundos es poco tiempo pero también lo es que para muchos de ellos con 3-4 segundos es más que suficiente. Yo recibo algo más de 100 correos de media todos los días y en raras ocasiones llego a tardar 30 min. Y si yo puedo hacerlo, cualquiera que «procese» en lugar de «hacer» también puede 🙂

    • Muy buenas Rafa, probablemente la realidad que percibas en el entorno profesional más bien sea por la creencia de que el mail es trabajo y por tanto hay que leerlo, releerlo, ponerle una bandera de seguimiento, marcarlo como no leído para volver a revisarlo después, etc. En definitiva, hacer de todo menos lo que significa procesar el correo, que por otro lado es lo que hay que explicar bien. Procesar un elemento de la bandeja de entrada simplemente consiste en identificar qué es, decidir si requiere o no acción en función de criterios objetivos para posteriormente ver que haces con él, si lo tiras, lo archivas, lo incubas, lo delegas, lo aplazas o lo “haces”. Así de simple. En eso, si tienes desarrollados los hábitos necesarios, no se tarda más de 18 segundos por mail, sino no más de 10 como mucho. El correo esta sobrevalorado.

      Estoy plenamente de acuerdo con José Miguel Bolívar en que el verbo hacer es un completo desatino metodológico, ya que interrumpe de forma indiscriminada el proceso de definición del trabajo que aporta todo el valor en el trabajo del conocimiento. Se trata de sentido común, lo que ocurre es que por desgracia es el menor común de los sentidos. Si tienes un mail cuya respuesta es un sí o un no, no tiene sentido aplazarlo. Contestas y ya está. Si tienes que delegar algo, lo delegas y ya está. Ahora bien el resto genera ruido en la fase de procesado y por tanto más que ayudar lo que hace es entorpecer y genera una falsa sensación de productividad. El valor de tu trabajo no está en lo que haces sino en pensar y decidir bien qué haces, que es muy diferente.

      Por otro lado comentarte que en GTD no se clasifica. En GTD se organiza. Clasificar es como si tienes un montón de estiércol y te dedicas a hacer montones más pequeñitos. Al final lo que sigues teniendo es estiércol. Organizar significa que agrupas por significado.

      También es interesante aclarar que en GTD no se ponen contextos o etiquetas. Los contextos simplemente se tienen. En última instancia son contenedores que albergan acciones aplazadas que lo que tienen en común es que precisan de una herramienta, una circunstancia o una persona para poderse hacer. Así de sencillo.

      Un saludo!

    • Muy interesante tu comentario Rafa. De hecho me he visto reflejado en él porque durante mucho tiempo era el argumento que utilizaba para seguir utilizando la regla de los dos minutos. Sin embargo, en mi caso, la eficacia del sistema se resentía y además perdía concentración.

      Como comentaba Roberto Trivinyo, la solución de agruparlas y afrontarlas en momentos de baja energía y/o de poca disponibilidad de tiempo, me parece una solución muy productiva que me ha funcionado. Por un lado me ayuda a mantener el foco durante la fase de proceso de las bandejas de entrada y, por otro lado, sé que ya están organizadas para cuando llegue el momento adecuado para hacerlas.

      De hecho David Allen comentaba, durante una entrevista al respecto de la regla de los dos minutos, que es parte de la solución que él mismo utiliza:
      “It’s a good idea to keep a whole lot of little things to do when you get those strange little windows of time, like clean up old e-mails, or purge some of your files. There’s a lot of things around me to do when I get a weird little window of time and when I don’t have a lot of energy. Let’s say I finished a big phone call and I don’t have another one for seven minutes, I’m likely to just be cleaning spam out of my e-mails or you know purging a file, or perhaps going and getting a cup of coffee.”

      Parece que él mismo está intentando “reconducir” la regla de los dos minutos para que aporte un mayor valor.

    • David Sánchez
      Twitter: dasanru

      Hola Rafa, me parece curiosa tu apreciación sobretodo por lo subjetivo del “depende” cuando lo cierto es que no “depende” de nada. Una vez que hayas decidido que un elemento procesado requiere acción, la has definido exhaustivamente y no lo delegas (es decir, lo tienes que hacer tu), será muy raro que tardes menos de dos minutos en hacerlo aunque será muy fácil que creas que tardarás menos de dos minutos en hacerlo. Ahí está la diferencia: creer no es lo mismo que saber que tardarás menos. Por ejemplo, si quieres devolver una llamada a alguien para únicamente confirmar algo, puedes creer a priori que en menos de dos minutos lo has hecho, pero esa llamada se puede alargar y… ya no son 2 minutos.

      El criterio que propone JM es muy interesante y es el que uso y me funciona de maravilla. Si tardo menos en organizarlo en el sistema de listas de siguientes acciones (ojo, no en procesarlo porque cuando estamos en “Hacer si es menos de 2 minutos” ya hemos hecho parte de los más complicado, que es pensar, decidir y definir) que en hacerlo, entonces no lo hago. En el ejemplo, entre buscar el número, marcar, esperar tono, descolgar, saludar, confirmar y explicar la razón de si confirmas o no confirmas, seguro que tardo más que en escribir: “llamar a X para confirmarle que no voy a la cita en XX que me propuso el día XX” y organizarlo en el sistema (creo que son unos 7-10 seg).

      Además si estás procesando estás procesando y solo algo muy evidente y objetivo debe sacarte de ese estado de “procesar”. Es totalmente improductivo estar cambiando el enfoque del cerebro de procesar a hacer constantemente, sean 1 ó 2 minutos.

      No obstante, coincido contigo en una cosa: yo tampoco anularía ese paso intermedio, sino que lo cambiaría radicalmente por el criterio que se comenta en el post. Te animo a que lo pruebes.

      Slds

  • Tú has defendido siempre que la R2M sólo recomiendas aplicarla cuando te cuesta más incorporarla a tu sistema que realizarla. Supongo que sigues pensando lo mismo. Creo que esta es la excepción que solicita Rafa en su comentario anterior.

    Un abrazo.

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      La excepción que siempre he defendido es la que efectivamente comentas, Silvestre. La excepción que solicita Rafa creo que va más allá y lo creo porque le extraña que se puedan procesar 100 mails en 30 min. Evidentemente, si te dedicas a «hacer» en lugar de a «procesar», es imposible 🙂
      Un abrazo!

  • Siento discrepar pero yo sí que creo que la regla de los 2 minutos sí es efectiva, si se hace bien. Si dejas que algo de 2 minutos acabe en tu sistema seguro que el tiempo invertido en decidir donde lo guardas, escribirlo, etiquetarlo, y después releer, rescatar la información en tu cerebro y ponerte en contexto es mayor que esos 2 minutos. Eso sin contar el caos que supondría en tu sistema por sobrecarga de mini tareas. Otra cosa es que se haga un mal uso de ella para convertir el procesado gtd en “voy a hacer todas las chorradas pequeñas porque son pequeña”, el criterio de lo que es importante y lo que debo hacer sí que hay que aplicarlo igualmente.

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      El problema, Samuel, es que las personas tenemos una marcada tendencia a sobreestimar nuestra capacidad a la vez que infraestimamos el tiempo, esfuerzo y recursos en general que necesitamos para hacer las cosas. Hay un punto claro, que es cuándo sin duda alguna se tarda más en incorporar algo al sistema que en hacerlo. Pero hablamos de un porcentaje mínimo de lo que hay en una bandeja de entrada. La ventaja de llevar 10 años usando GTD a diario es que uno ya ha probado prácticamente todo lo que se puede probar y apenas le quedan creencias, ya que se han ido sustituyendo por hechos. Y el hecho es que cuanto más incubas, más productividad; cuanto más revisas, más productividad, cuánto más claramente expresas los proyectos y las próximas acciones, más productividad y cuánto más separas pensar de hacer, más productividad.

      • Al final estamos hablando de lo mismo, si estás seguro de hacerlo en un minuto lo haces y te lo quitas de encima, si te pones a hacer algo que ves que se va a complicar debes tener la fuerza de voluntad de ver que te estás metiendo en una cosa que no toca y debes abandonar a tiempo, anotarlo en la lista correspondiente y seguir con el procesado. Por otra parte, no hace falta que me expliques nada sobre nuestras capacidades superheroicas a la hora de estimar tareas y el consiguiente “ya es la hora de comer?”, me gano la vida haciendo software y nuestras estimaciones generalmente no suelen ser muy precisas, por decirlo suave :-).

        • Jose Miguel Bolivar
          Twitter: jmbolivar

          Bueno Samuel, entonces veo que estamos bastante alineados en realidad. Lo que yo explico en mis talleres es que la «regla de los dos minutos» significa «si vas a tardar más en organizarlo que en hacerlo, hazlo».

    • Buenas Samuel, si usas bien GTD, tu sistema lo aguanta todo y mucho más. El problema está en las interpretaciones. En mi experiencia, tras más de 5 años usando GTD, es que si conoces bien el flujo de trabajo y te haces las preguntas correctas, no se tarda nada en procesar y organizar algo de tu bandeja de entrada. El problema surge cuando no estás habituado a hacerlo o cuando introduces elementos subjetivos en tu proceso de toma de decisiones, como por ejemplo el concepto ‘importante’ o ‘urgente’. Lo que hace un siglo se consideraba urgente e importante, en nuestro tiempo se llama compromiso, y los criterios para llegar a ese compromiso han de ser objetivos. Cuando procesas bien, el peso no está en lo que puedes tardar en hacer algo sino en decidir de forma cristalina qué es lo qué es y si realmente requiere algún tipo de acción por mi parte. La gran mayoría de cosas que salen de la bandeja de entrada, sobre todo desde el mail, van a parar a la basura.

      Un saludo!

    • Hola Samuel,
      Reconozco que cuando empecé con GTD la regla de los dos minutos era una de las que más empleaba, ahora es la que menos por no decir que prácticamente no la uso. Reconozco también que cuando hablo del método GTD con personas que no lo usan pero que han oído hablar, la regla de los dos minutos suele ser una de las más conocidas. Ahora bien, ¿cómo casa la regla de los dos minutos con la tendencia natural que tenemos a “hacer sin pensar si tiene sentido hacer”? Muy bien, están en sintonía. ¿Y cómo casa si lo que quieres es utilizar GTD? Lo siento pero no se llevan muy bien.
      Como decía David Sánchez en uno de los comentarios anteriores, procesar es una de los hábitos más duros del método, nos obliga a pensar, a preguntarnos y respondernos, a decidir y definir…y esto no nos gusta, nos incomoda. Si además dejas la puerta abierta a hacer las cosas que interpretas te van a llevar menos de 2 minutos, las fáciles, las evidentes, las rápidas…no sólo estás siendo poco productivo sino que te estás acercando a zonas pantanosas con alto riesgo de no estar usando GTD.
      Pienso que la clave está en responder a la pregunta que planteas: ¿Qué es hacer bien la regla de los dos minutos? Si es jugar al primer toque respondiendo un email con un sí o un no, estamos de acuerdo, es evidente que te va a llevar menos tiempo contestar que organizarlo. El riesgo está en calibrar el tiempo y no convertir los 2 minutos en 3, 6 o incluso más.
      Un saludo,

      • Hola Jesús.
        Precisamente en la separación, en mi opinión perfecta, que hace David Allen de los pasos Procesar/Reflexionar y Organizar está la clave. Primero está el paso de pensar ¿qué es exactamente esto?¿qué significa exactamente para mí?¿requiere alguna acción por mi parte?. Como segundo paso está el Organizar, ahora que sé qué significa y si tengo que hacer algo qué es lo que tengo que hacer, decido si lo puedo hacer en 2 minutos, no antes. Y nuevamente, si hay el menor riesgo de que la cosa se pueda ir más allá de los 2 minutos, se incorpora a una lista del sistema y se pasa al siguiente elemento de la bandeja de entrada. Reflexionar y Organizar son 2 pasos del flujo de trabajo GTD que normalmente se hacen secuencialmente para cada elemento de la bandeja de entrada, ya que es natural que cuando acabas de reflexionar sobre el asunto tengas más claro cual es el siguiente paso y cual es su naturaleza para almacenarlo en el lugar adecuado, pero siguen siendo 2 pasos diferentes y con objetivos distintos.

        • Hola Samuel, estoy de acuerdo contigo en que aclarar y organizar son dos pasos diferentes con un objetivo distinto, faltaría mas, pero añadiría dos matices rotundos que no casan con la regla de los 2 minutos 1. Aclarar y organizar es distinto de hacer, la R2M es hacer 2. Para aclarar y organizar se requiere pensar, pensar para dar significado o para decidir o para definir con precisión que tengo que hacer. Nada tiene que ver con hacer.

  • Jose Lopez

    No tengo tanta experiencia aplicando GTD pero me interesan los temas de productividad porque pruebo en mi día a día las diferentes reglas y si veo que alguna incluso adaptándola me sirve pues la adopto y pongo en marcha. Conocí esta regla de los dos minutos hace ya dos años y la verdad que la aplicaba pero se me hacía eterna la primera hora del día y cuando terminaba de procesar la bandeja de entrada tenía la sensación de que había hecho algo pero en realidad nada de nada y mis objetivos principales del día se veían relegados. No aplicaba filtros pero sí tenía carpetas en el correo para clasificarlo.

    Después de estos casi dos años mi sistema ha cambiado mucho y cambiará porque siempre intento mejorarlo y no acostumbrarme a hacer algo rutinario y por eso no optimizarlo.

    Lo primero del día es ver la agenda para comprobar que citas o actividades importantes tengo para no olvidarme. Lo siguiente es avanzar con tareas de mis dos objetivos principales. Cuando he hecho esto entonces proceso la bandeja de entrada pero sin emplear la regla de los dos minutos:
    – Proceso los emails por contexto moviendolos a su respectiva carpeta.
    – Si veo que recibo muchos creo un filtro.
    – Por último me quedan los que no tienen una categoría asignada que o meto en urgentes o pendientes.
    – Tengo listas de control para revisar estas carpetas periódicamente.

    La regla de los dos minutos la aplico pero no en primera instancia cuando estoy procesando la bandeja de entrada, sino cuando voy a procesar emails de un mismo contexto.

    De momento si solo consigo avanzar en mis dos objetivos prioritarios y no he podido procesar el correo me hace sentir mejor que si he estado con el correo, con facebook, viendo perfiles de linkedin, publicidad, etc…

    P.D: Creo que cualquier metodología aplicada a rajatabla para todo el mundo por igual terminará fallando.

  • Jerónimo Sánchez
    Twitter: JeronimoSanchez

    La regla de los 2 minutos es un caso flagrante de regla que suena muy bien sobre el papel, por lo que tiene de “sentido común”, pero que a poco que intentes validarla en la prácticca, enseguida te das cuenta de que es un total desatino.

    La razón es muy simple: el costo de dejar de procesar para ponerte a hacer algo –que generalmente se extiende más allá de los 2 minutos–, no es sólo el costo de hacer ese algo, sino el tiempo que debemos emplear luego en volver a entrar en “la zona” de procesar. Está demostrado que la multitarea es ineficiente, y hacer al mismo tiempo que se procesa –dos actividades intelectualmente muy diferentes–, no deja de ser multitarea. Como dice José Miguel, cronómetro en mano, es más rápido procesar todo, y luego hacer todo, que alternar ambas actividades.

    Salvo que podamos liquidar un email con una respuesta del tipo “si”, “no” o “autorizado” –el equivalente en tiempo y energía mental a crear un recordatorio en una lista–, jamás deberíamos hacer mientras procesamos.

    • Si, pero eso lo dices tu con la experiencia que tienes dentro del mundo de la productividad. Te das cuenta que muchos de los atajos que al principio te engancharon para seguir con la productividad son cosas del pasado y que apenas hoy los utilizas, pero eso me chirriaba la pirámide que montaste el otro día :p

      Pero fíjate que muchas veces vendemos la productividad personal con esos mismos atajos de los que “”renegamos”” como anzuelos gourmets para iniciar el interés. Nunca hablamos de lo duro que es implementar una rutina o de lo que cuesta crear un hábitos, siempre regalamos chocolatinas que motivarán a nuestro interlocutor.

  • Jeroen Sangers
    Twitter: JeroenSangers

    ¡Una discusión muy interesante!
    Hasta ahora siempre he aplicado la regla de 30 segundos. Creo que los 2 minutos vienen de otra época, cuando David Allen todavía trabajaba en papel. Hoy en día la tecnología nos permite crear tareas con más rapidez.
    Dicho esto, me parece muy interesante tu propuesta. La próxima semana voy a experimentar dejando de utilizar mi regal de 30 segundos para poder formar una opinión basada en la práctica.

  • Hola, vaya debate apasionante…añado un par de opiniones personales…para mi la regla de los dos minutos es como un ‘claim’ de GTD o de la productividad personal en general, es una cosa espectacular, que ayuda a la venta, que da una sensación de productividad fácil e intantanea, por lo tanto es una puerta de entrada, el problema es los dias despuês…donde puedes quedarte con esto y realmente no estar avanzando o ir hacia lo que muchos de vosotros estais comentando, que es el proceso de los 2M dentro de unos parametros, donde se engrana con todo el resto.

    Yo tambien diferenciaria los 2M (o 30 seg.) del mail, con los 2M de otras tareas, en el procesamiento del mail, hacer 2M trunca el procesamiento del Inbox, por esto yo recomiendo el procesar por lotes de acciones los correos, y uno de estos es el ‘hacer rapido”. Las tareas 2M de mi lista de tareas (no correo), las proceso como las otras, segun tiempo, energia y contexto…

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      Estoy de acuerdo en el atractivo de la R2M como claim de GTD pero, a la vista de la tasa de fallo que conlleva, tengo serias dudas de que realmente merezca la pena. Procesar no es hacer y en mi experiencia la R2M incita a hacer más que a pensar.

  • Francisco Uclés

    Muy interesante el articulo .Os doy mi humilde opinión del casi recien llegado al GTD. Despues de darme cuenta que realmente en la R2M no solo se le dedican esos 120″, habitualmente solo realizo las tareas que realmente me llevaran ese tiempo o menos. siempre hay alguna tarea que es muy rapida. El hecho de saltarse ese paso, aunque entiendo como dice Jose Miguel, puede ser mas productivo. Para mí internamente me dice que no lo estoy haciendo bien y que estoy desvirtuanbdo el metodo, y eso nome hace sentir bien. En el proceso de aprendizaje e implantación del metodo, no considero que sea bueno que se empieze a modelar el GTD. Podemos caer en la tentación de ir adaptando pasos, considerando que será para mejor. Por ejemplo: Me han llegado a decir algún compañero, que como se revisa todo los dias las tareas, la revision semanal no le hace falta, que ese tiempo lo dedica ha hacer tareas…
    Creo que un metodo esta para llevarlo a cabo, con alguna pequeña adaptación, pero de ahí a eliminar un paso…. Vosotros sois expertos y seguramente sabis lo que haceis, pero creo que para el afianzaciento del mismo no es bueno. Un saludo

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      Estoy de acuerdo contigo, Francisco. La R2M no es «mala» en sí misma. El problema es que se suele interpretar mal y al final suele causar más perjuicio que ayuda. Para mí, se trata de un error de nomenclatura. Si se llamara «regla de hazlo si tardas más en organizarlo», no tendría problema alguno con ella. Si un mail requiere contestar «sí/no», es absurdo organizarlo, en eso creo que coincidimos todos. Pero me consta que la R2M se suele convertir por lo general y de forma muy rápida en la «regla de si tardo poco» y «poco» es algo indefinido que se va dilatando de forma elástica. Al final, lo de «hazlo si tardas poco» se convierte en «haz lo que no exija poco esfuerzo intelectual» y se traduce en bandejas a medio procesar y el estrés de siempre.
      No puedo estar más de acuerdo contigo en que un método es un método y hay que usarlo como está diseñado. 200% de acuerdo. Pero – y esto me atrevo a decirlo ahora, después de casi 10 años como usuario de GTD y 2.500 horas de experiencia como formador – que GTD es un método indiscutible en cuanto a los principios productivos en los que se basa pero muy mejorable en cuanto a la forma concreta que propone de aplicar algunos de esos principios. Los «qué hay que hacer» de GTD son universales e indiscutibles pero los «cómo hay que hacer esos qué» son simplemente una interpretación que David Allen hizo en un momento dado sobre todas las posibles formas de aplicar esos «qué» y, en algunos casos, las formas elegidas por David Allen distan mucho de ser realmente las idóneas. «No organizar lo que es absurdo organizar» es un «qué» indiscutible. Llamar a eso «regla de los dos minutos» es, al menos desde el punto de vista de la pedagogía de GTD, un grave error, porque induce a malinterpretarlo.
      Por cierto. Me encanta verte por aquí. Un fuerte abrazo!

  • Buenos días a todos,

    Me está encantado el debate! Creo que se aprende mucho más de la experiencia de los demás, que sólo leyendo libros.

    JM, yo utilizo la R2M para peticiones de “enviame tal informe, o tal presupuesto” (arrastrar y soltar), pero he entendido gracias a tu post y la discusión que el cambio constante de atención tiene su coste.

    Y eso es lo que defiendo siempre, el problema de las interrupciones como una gran causa de la improductividad, pero nunca había visto la R2M como una interrupción al proceso de procesar.

    Voy a cambiar mi estrategia y me voy a hacer un “proyecto” de acciones rápidas. Para al acabar de procesar ponerme con ellas. Me gusta mucho esta idea que habéis propuesto.

    Por otro lado, me sumo a la idea de que “procesar” no lleva tanto tiempo como hacer. Yo una bandeja de entrada con 25 “asuntos” la puedo procesar en 5 minutos. En cuanto tienes el hábito y estás acostumbrado, el proceso de pensar te sale de forma natural.

    un abrazo

    José

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      Gracias Jose. Como bien dices, cuando se tiene el hábito de «procesar sin hacer», vaciar la bandeja de entrada es algo muy rápido y liberador. La R2M es un tema de matiz. Si habláramos de 15-30 segundos, como dice Jeroen, tendría mucho más sentido en mi opinión.
      Un abrazo!

  • Ruben Alzola (@marladif)
    Twitter: marladif

    Me parece que más de uno ha aplicado la regla de los dos minutos para escribir aquí y, además, los ha excedido jajaja.
    La regla de los 2 minutos siempre ha sido “disruptiva” respecto de la filosofía del propio David Allen en cuento a que interrumpe el “Procesar” con ráfagas de “Hacer”. Por lo tanto, estoy de acuerdo en ese punto con JM en cuanto a que rompe nuestra concentración a la hora de procesar.
    Ahora bien, con el paso del tiempo y la experiencia, procesar tambiñén es una tarea bastante mecánica y lo más complicado es “accionar” o decidir cual es la siguiente acción de algo y eso lo vamos a hacer sí o sí.
    En mi caso, si determino que algo debe ser delegado, la orden de delagación la hago en ese mismo momento porque lo más costoso ha sido determinar quien tiene que hacer algo y qué es ese algo. Mandar un correo es lo de menos.
    Otro ejemplo, si alguien me pide un informe, pues se lo envio y elimino ese correo.
    Por lo tanto, sí aplico la regla de los dos minutos a acciones muy mecánicas y me va bien.
    A veces creemos que descargar todo en nuestro GTD no recarga nuestra mente. Eso es cierto. Pero recarga la gestión del propio sistema. No es lo mismo tener 3 acciones en próximo que 23 por mucho que estén marcadas como energía baja y breves. El mero hecho de recorrernos las 23 implica tiempo y gestión innecesaria que eliminamos con la R2M.

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      Rubén, muy de acuerdo contigo y me parece fundamental un matiz que añades y es el de la experiencia. La R2M no solo es inocua para un usuario experimentado de GTD, sino que también es útil. Digo inocua porque un usuario experimentado de GTD no corre el riesgo de que se le quede la bandeja a medio vaciar por culpa de la R2M. Sin embargo, una persona que está dando sus primeros pasos con GTD, lo normal es que se «cebe» con la R2M con el riesgo de no procesar que ello conlleva. Otro tema muy interesante que planteas es el de la R2M al recopilar. Si vas a tardar más en recopilarlo y procesarlo que en hacerlo, hazlo! Al final, el sentido común nunca debería sucumbir ante un método. Un abrazo.

  • ¡Cómo está el patio!
    ¡No te quejarás, José Miguel, de lo que te he animado el debate! Yo también estoy encantado a pesar de que el sentir general difiera de mis planteamientos. Aún a riesgo de que tus lectores nos clasifiquen (¡perdón, @Antonio!) nos categoricen como una panda de frikis… un par de ideas más.

    Admito la máxima de que tendemos a pensar que las cosas nos llevan menos tiempo del que finalmente nos llevan. Efectivamente, sólo el hecho de escribir un par de frases te consumirá más de 2 min.

    Y me gusta mucho esa idea de juntar todo lo pequeño para abordarlo en conjunto. Acelerando al máximo el procesado.

    Pero… toca distinguir:
    Estos mensajes son muy oportunos a gtdistas que ya llevan un cierto recorrido, conocen bien el sistema y entienden la idoneidad de ir haciendo pruebas y ajustes hasta dar con lo que a cada cual le funciona mejor.
    Pero @Jordy ha expuesto una cuestión en mi opinión, no menor. Cuando tienes delante a una persona que viene a aprender y que ha hecho un gran esfuerzo por reservarte unas horas de su atención en medio de la vorágine que le consume cada día, son necesarios reclamos, puertas que faciliten la entrada a la nueva forma de organizarse. Y si yo a esa persona le digo que procese -y remarco, que SÓLO PROCESE-, todo su correo quitándolo de la bandeja de entrada para moverlo a otra carpeta o convertirlo en una tarea… seguramente le daré argumentos para oponerse al cambio.

    En todo caso, el debate es enriquecedor. La semana que viene tengo un nuevo seminario y aprovecharé para remitir a esta página a mis alumnos. Y que cada cual saque sus conclusiones.

    ¡Saludos a todos desde A Coruña!

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      Hola Rafa,
      Como bien apuntas, la pedagogía de GTD, es decir, la forma de explicar y enseñar GTD, es a menudo incluso más difícil que el propio GTD. El reto es cómo conseguir transmitir GTD «puro» sin necesidad de «edulcorarlo» artificialmente con la R2M o cosas similares. La buena noticia es que es posible. La menos buena es que requiere muchísimo ensayo/error y horas de práctica conseguirlo.
      Un saludo!

  • Interesante debate!
    La regla de los 2″ es como los “postres bajos en calorías” hay que tener cuidado con ellos.

    Mi punto de vista es que Gtd es mucho más que un sistema para aumentar nuestra productividad, GTD es una manera de afrontar nuestro día a día para poder vivir, sin estrés, la vida que queremos llevar, y para conseguir esto necesitamos mantener una serie de hábitos. Como necesitamos limpiarnos los dientes si queremos tener una dentadura sana. Pues bien, procesar es un habito que nos permite tener claridad sobre nuestro mundo y para mí, tener claridad sobre mi mundo (procesar) está muy por encima de “hacer” esos e-mails que me suponen un par de minutos y que me obligan a no poder terminar de procesar.
    Como dice José Miguel en su post, la regla de los dos minutos es arriesgada y personalmente no me suele compensar.

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      Totalmente de acuerdo con lo que comentas, Paz. GTD es mucho más que algunos trucos para salir del paso. Tener claridad marca una diferencia productiva crucial y por eso «sacrificar» un buen procesado de las bandejas de entrada en aras de una supuesta «mayor eficiencia» no tiene demasiado sentido. Procesar te da el control que te permite eliminar el estrés… Solo si procesas bien.

    • La regla de los dos minutos es la homeopatía de la productividad personal, te la tomas ilusionado, crees que te hace efecto, pero llega un momento que decides utilizar las herramientas adecuadas para resolver tus proyectos.

      Y como bien dices, la productividad personal es una forma de vivir. Una forma de afrontar la vida, si no abrazas la productividad personal al completo lo único que conseguirás es seguir cojeando en la vida. Pero aún así se sigue mal vendiendo en el ámbito empresarial, allí donde hay dinero y el estrés está desbordado. La productividad personal se debe inspirar y expirar en cada momento, ya que no somos máquinas que nos podamos desconectar y comportarnos de manera diferente. Uno sólo puede ser productivo, aquí y ahora.

  • Como todo depende de la persona, de su trabajo, de sus circunstancias. Lo que a uno le hace perder la concentración a otro no le afecta, por tanto es arriesgado medir a todo el mundo con el mismo rasero. Habrá que ver cada caso.
    Para mí y en mi caso particular es válida la regla de los 2M o como dice Jeroen 30S. Ahora por lo que veo con mis clientes detecto 2 problemas diferentes con relación a esta regla y los dos llevan al mismo sitio, procesar mal, pienso que controlándolos, la regla sigue siendo válida si el concepto es hacer algo instantáneamente.
    Un concepto que tenemos que tener en cuenta es que una distracción cuanto más dura, más daño hace, si dura muy poco prácticamente no tiene efectos. La regla de 2M te puede distraer, la cuestión es cuánto, dependerá de cuanto se alargue.
    El primer problema que detecto es la de extender la regla de los dos minutos en el tiempo. Es decir esta regla se transforma en 3 -5 -10 o más minutos. La consecuencia es que dejas de procesar y pierdes concentración y es muy fácil que no vuelvas. La regla pierde su sentido y su función.
    Si lo que tienes que hacer es llamar a casa para decir que no vas a cenar, o adjuntar un archivo que tienes en tu ordenador en una contestación por e-mail, el tiempo es mínimo y la concentración no se pierde. Pienso que puedes seguir procesando.
    El segundo problema que veo, es el número de veces que procesamos al día, y esto como otras cosas es un hábito y para mi muy importante. Si procesamos sólo una vez la probabilidad de tener muchas cosas pequeñas por hacer crece y las distracciones que provocan también. Cuanto menos veces procesemos al día, más nos va a costar hacerlo, con independencia o no de las 2M, ya que más tiempo vamos a tener que estar concentrados y eso si que cuesta.

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      Creo que las cosas «dependen» menos de lo que a veces nos gustaría creer. Los principios en los que se basa GTD son universales y eso significa que, por definición, son aplicables a cualquier persona. Nadie es menos productivo por trabajar enfocado, por gestionar bien su atención, por liberar su mente de preocupaciones o por tener un sistema externo y fiable que contenga todos sus compromisos. Llamar a casa para decir que no vas a cenar requiere más tiempo que escribir en tu contexto @teléfono «Llamar a casa para decir que no voy a cenar». Es tan fácil como comprobarlo cronómetro en mano. Procesar es un trabajo intelectual «intensivo» y hacerlo da una pereza mental considerable. Todo lo que sea eliminar tentaciones, ayuda a procesar y todo lo que sea incorporar tentaciones lo dificulta.
      Gracias por pasarte por aquí. Un abrazo

      • Claro que los principios de GTD son universales, pero las personas, sus necesidades y sus circunstancias no. Tampoco voy a afirmar que todas son diferentes, pero sí que hay una gran diversidad. Por eso digo depende, no a GTD, si no con referencias a las personas, al menos es lo que yo veo y conozco. Pienso que GTD es un gran método, por ahora no hay ninguno que lo iguale, pero si caemos en la “locura” de pensar en el cronometro no sé si nos va a ayudar a eliminar el estrés. ¿Qué pasa si después de poner el contexto @teléfono a llamar a casa… tengo dudas o sé positivamente que no me voy a encontrar hoy en ese contexto? ¿Seguiré pensando en el cronometro, en mi concentración o haré la llamada?, lo mismo puede pasar: con un correo electrónico, con la llamada de un cliente o con el cumpleaños de mi madre. Circunstancias similares, son muy habituales hoy en día, para el trabajador del conocimiento. Si de lo que se trata es de teorizar o ver un aspecto muy concreto dentro de todo el abanico de posibilidades, sí, te doy la razón, pero no en todos los casos. Un sistema solar, incluso toda una galaxia no es el universo. Por eso señalaba la importancia en el número de veces que procesamos-aclaramos nuestros inbox, e incluso añadiría, por tipo de inbox, me parece fundamental a la hora de hacerlo bien, tal vez más importante que los efectos que la R2M pueda tener. Gracias ti por invitarme al debate, ha sido un placer. Un abrazo.

  • Yo igualmente discrepo con Bolívar.

    La regla de los dos minutos es una herramienta que engancha a los “newbies”, por su sencillez, por su genialidad, por su ejecución y satisfacción inmediata. Es como adquirir superpoderes de forma temporal, donde aumentas tu productividad y sabes que sigues siéndolo aunque hayas sido “malo” dejando de procesar/organizar tu bandeja por un rato, porque después de finalizar esa tarea, volverás a ella.
    “Dos” minutos los tiene cualquiera, “dos” minutos es el tiempo ideal para romper, hacer y seguir creando. Ahí tienes un anzuelo para todos aquellos que se inician en la productividad, un conjuro mágico que te ayudará en el día a día, porque los trucos enganchan, los atajos te hacen ser más poderos, así que los utilizas y te sientes dios.
    Pero esto va cambiando, cuanto más vas profundizando en la productividad personal, te vas centrando y ves (ahora me acerco más a la postura de Bolívar) que los dos minutos te acaban “rompiendo” la concentración y el enfoque y terminas por utilizar el truco/herramienta en casos muy controlados. La experiencia convierte el abuso en un uso concreto y aún sabiendo que te está rompiendo, tu compromiso por continuar procesando y organizando es fuerte y no te acaba desequilibrando, la experiencia te da la suficiente fortaleza para no engañarte a ti mismo.

    Así, que de puertas para afuera, a muerte con la regla de los dos minutos, es la herramienta esencial para todo aquel que quiera ser productivo a velocidad desorbitada, luego con en tiempo y ya enganchado en la productividad personal, lo discutimos.

    • David Sánchez
      Twitter: dasanru

      Entiendo el enfoque que comentas Alex. Pero, ¿porque 2 minutos y no 1´30 o 2´10?. Creo que el enfoque de tardar más en incluirlo en tu sistema que en hacerlo es una buena aproximación práctica, incluso para los que se están iniciando en la metodología. Yo al menos no me he encontrado rechazo en esa aproximación cuando he explicado el método, sino todo lo contrario. Quizás se trata de dar con el enfoque adecuado.

      Por otro lado, no se trata de no hacer nada antes de aplazar. Hay muchas cosas que una persona que esté aprendiendo GTD puede hacer con esas cosas… concretamente puede hacer “todo” menos aplazar: eliminar, archivar, incubar, delegar y ese “hacer” del que estamos hablando. Eso debe darle también sensación de productividad: no es tanto el hacer como el dejar de hacer. De hecho, creo que es lo realmente potente de GTD.

      No sé… ¿porque esperar a engancharte para obtener el máximo rendimiento cuando puedes hacerlo desde el principio?

      Un placer leerle siempre, Maestro
      😉

      • Yo me he encontrado a gente, que sin practicar y conocer GTD aplicaban la regla de los dos minutos y su explicación era sencilla, porque funcionaba, porque era una forma de hacer la tarea sin tener que romper con tu flujo. Es más, buscando la regla por google la verás en interminables sites, es un truco, un hack extendido a lo general, la productividad es su estado más rápido.

        Piensa en tu principio del mundo de la productividad. Uno no comienza pensando voy a leerme el tocho de David Allen que además de estar tecnológicamente desfasado, es de sentido común y encima el tio ha sacado varios libros. Uno comienza en la productividad por estar cansado, colapsado, aceptando como normalidad el estrés, las prisas, los fuegos y el hilo que encuentras por casualidad es siempre un truco/hack, nunca el método que a alguien le está funcionando. Aprenderse un método es siempre largo, tedioso, complicado, requiere hábitos, rutinas, ¡¡ESFUERZO!! y uno no está preparado para calzarse la ropa deportiva y ser productivo, así que siempre comenzamos con el regalo inmediato, por ejemplo la regla de los dos minutos, sacada de contexto del método es fácilmente aplicable: “está ahí, me llevará poco tiempo, lo hago”. Luego te das cuenta de que todo lo que está “ahí” se puede hacer extendiendo un poco más esa regla, “personalizándola” el método Bergonzini incluye un rango variado de la regla de 2 a 120 minutos (campeón que es uno). A partir de ahí, cuando obtienes la chocolatina por tu productividad y ves que el hack se va quedando corto, comienzas a buscar autoayuda o a profesionales, en ese momento es cuando te sumerges en la productividad y luego ya te cuestionarás si son dos minutos o sin son arriesgados o deben ser 30 segundos, la velocidad de procesamiento, decisión, reflexión de cada uno varía y sólo sus horas de experiencia siendo productivo son la que le aconsejan si realmente dos minutos sigue siendo una alternativa para su ética o su ejecución.

        • Jose Miguel Bolivar
          Twitter: jmbolivar

          Comparto tu punto de vista Àlex, en cuanto al indudable atractivo de la R2M para el “newbie” y reconozco estar influido por mi experiencia como formador. Al final, es como si lo único valioso de GTD fuera la R2M y se te queda cara de «o me he explicado de culo o no se me ha entendido nada». En los talleres, he sustituido la pregunta «¿tardas menos de dos minutos en hacerlo?» por «¿tardas más en escribirlo que en hacerlo» y he comprobado que el impacto dañino es mucho menor y que la gente entiende mucho mejor el significado del concepto. La R2M tiene sentido cuando no constituye una «interrupción» del procesado ni una «amenaza» al vaciado de la bandeja. Evaluar ambas cosas es harto difícil cuando eres un «newbie» y por tanto hay que explicar el concepto con cuidado para que no sea peor el remedio que la enfermedad. Un abrazo, maestro.

          • Pero de alguna forma tienes que dar píldoras sencillas que ayuden a no desfallecer dentro del camino de la productividad. No nos engañemos, ser productivo es duro, exige una enorme fuerza de voluntad, enfrentarse cada día y no desfallecer ante la procrastinación, sobretodo cuando te das cuenta de que estás procrastinando. La emoción de ver finalizando los proyectos, de sentir que la imposible lista de “Algún día/quizá” se va haciendo realidad son felicidad a largo plazo, necesitamos de alguna forma tener esos superpoderes de productividad y sentirnos efectivos en el aquí y ahora. Estos hacks nos permiten disfrutar de forma corta y sencilla, nos ayudan a realizar la siguiente tarea con mucho más ánimo, mientras vamos construyendo nuestra alma productiva, no sólo la mente tiene que estar despejada.

  • Están todos reunidos acá, que gusto verlos.

    Mi postura sobre la R2M se aproxima más a usarlo como un contexto, en realidad para mi es una variante del modo “rayo” que me resulta de unir los contextos de “poca energia” y “poco tiempo disponible”, de esta manera, empiezo por los que habrían caído en la R2M y enseguida paso a los siguientes de “5” o “10” minutos si es que sigo con tiempo, al final uso los mismos minutos solo que sin cortar mi procesamiento, esto lo hago porque al momento de procesar es cuando mas ideas buenas se me ocurren, entonces no me gusta distrarme en nada mas que procesar y generar ideas.

    Saludos a todos desde Lima, disfruten su fin de semana. 😀

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      Hola Edwar. Creo que es una aproximación muy parecida a algunas que se están comentando por aquí y que persiguen los mismo: no afectar negativamente a la calidad del procesado o vaciado de la bandeja de entrada. Buen fin de semana para ti también. Saludos!

  • Iago Fraga
    Twitter: iago_fraga_tdo

    Bueno, la que tenéis liada… 🙂

    Con polémica o no, me alegro de que opines así José Miguel, te imaginaba de otro modo en este punto. Estoy de acuerdo con todo menos la parte de que alguien se ponga a revisar sus emails dicíendose que como cada email son menos de dos minutos se puede pasar 3h20 procesando. En eso contradiría directamente a GTD si es lo que propone como alternativa. Si tienes muchísimo volumen a procesar, procesar no es gratis, ni sin GTD ni con él. Pero si tienes tantos emails a procesar es que algo estás haciendo mal porque estás considerando demasiadas cosas como dignas de tu atención.

    Y además hay una cosa que no se me olvida de David Allen: los dos minutos son un umbral de eficiencia. Son dos minutos porque él estimaba que le llevaba 1 minuto guardar algo en su sistema y otro minuto reecontralo cuando quisiese hacer la tarea. Por ello si te lleva menos de 2 minutos “es mejor” hacerla directamente que archivarla y sacarla. En eso estoy de acuerdo contigo en que “yo no interrumpo mi flujo” por ganar unos cuantos segundos, porque el valor del tiempo que gano no compensa al trabajo orientado que saco adelante si no me interrumpen. Pero, en serio, jamás jamás jamás, me pondría a procesar nada en medio de una actividad en la que estoy. Lo apunto en mi bandeja y ya volveré, ya puede acumular emails mi inbox que no me voy a poner con ella hasta que haya acabado o cuando le toque.

    Pero bueno, con respecto a la idea general del artículo eso es el detalle del detalle que además a lo mejor estamos de acuerdo pero si hubiese que incluir todos los matices del mundo en cada artículo, los artículos serían de 7000 palabras y no 700. Yo, ¡totalmente de acuerdo con tu punto!

    PD: La frase de “En realidad, si una metodología funciona a una persona sí y a otra no es porque una está aplicando bien la metodología y la otra no :-)” esa ya… esa ya es otro debate que requiere unos buenos cafés de por medio 😀 :D!

    Un saludo!

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      Gracias Iago. Habrá que tomarse esos cafés. Si una metodología no funciona a nadie es que seguramente no funciona. Pero si te funciona a ti y no me funciona a mí es que algo estoy haciendo distinto que tú, es decir, algo estoy haciendo mal, ya que no consigo los resultados esperados que tú sí consigues. Al margen de lo que la gente «interpreta» que es GTD, sus principios son universales y válidos para cualquier persona. «Saca las cosas de tu cabeza, toma en algún momento decisiones sobre ellas, organízalas por significado sin mezclarlas, revisa tus compromisos con regularidad y haz aquello que decidas comprometerte a hacer» son principios universales que, si se siguen, hacen más productiva a cualquier persona del planeta. No falla el método, falla la interpretación, la voluntad, el interés, la motivación, la perseverancia y, en definitiva, el compromiso. Quejarse de los problemas es siempre más fácil que mover el culo y poner de tu parte para solucionarlos.
      Un saludo!

      • "No falla el método, falla la interpretación, la voluntad, el interés, la motivación, la perseverancia y, en definitiva, el compromiso."

        Yo más bien creo que es un fallo de personalización. Un martillo sirve para golpear, pero, también puede servir para remover la bechamel, para destapar el baño, para pintar la pared si en la cabeza le pones un trapo. Forzamos al método a adaptarse a nosotros, cuando somos nosotros los que nos hemos de adaptar. Nuestras ansias de posesión son superiores a las de relajarnos y dejarnos fluir con las explicaciones que nos dan, aunque le funcionen a miles de personas a nosotros, con nuestros escenarios no encajaría, por eso lo desfiguramos y lo forzamos a cosas que no son, ahí es cuando se pierde el sistema y sale un monstruo que nosotros pensamos que es nuestra productividad, pero son nuestros propios defectos a flor de piel.

        Siempre existe el ego que nos impide someternos y la rebeldía para aún sabiendo que nos hará bien, movernos al vaivén de lo que nos enseñan. La productividad personal debe surgir como una sumisión de nuestro yo a nosotros mismos, una construcción de un yo que no conocíamos y que se irá estructurando a medida que nos hagamos más seguros con el método.

  • Me parece muy valiente por tu parte cuestionar una regla tan esencial del GTD. Y creo que tienes razón. Son formas de pensamiento diferente. Quizá a veces se tarde más tiempo en procesar que en ejecutar directamente, pero posiblemente al calcular no tenemos en cuenta el coste de pasar de un modo mental a otro.
    Nada está escrito en piedra, y lo haya dicho o no David Allen, es muy bueno plantearse las cosas como haces. Enhorabuena.

    • Jose Miguel Bolivar
      Twitter: jmbolivar

      Muchas gracias Ivan. Creo que es muy importante diferenciar bien entre el principio productivo, que tiene carácter universal, y lo que no deja de ser una propuesta concreta – de entre muchas posibles – de llevar a la práctica dicho principio productivo. Como digo en el post, la regla de los dos minutos es, al margen de su atractivo o supuesta utilidad, una incoherencia metodológica, ya que implicar romper una actividad que requiere un tipo concreto de atención (reflexiva) para realizar una actividad que requiere otro tipo de atención (ejecutiva). El principio productivo de «estar a lo que estás» es incompatible con estar prestando dos tipos de atención a la vez :-9
      Un saludo

  • Información Bitacoras.com

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