«Aprendiendo de los Mejores» – OPTIMA LAB entrevista a Francisco Alcaide

«Aprendiendo de los mejores» es una obra indispensable, un libro que, además de ir ya por su 9ª edición, ha sido traducido al chino y es el único libro de un autor español situado entre los 25 mejores libros de negocios y desarrollo personal a nivel internacional, junto a los de autores como Daniel Goleman, Richard Branson, Jack Welch o Warren Buffett, según el portal Negocios1000.

Francisco Alcaide, su autor, es un buen amigo al que conocí al comienzo de mi actividad como blogger y al que sigo muy de cerca desde entonces, no solo por ser un referente indiscutible en temas de management y desarrollo personal sino, sobre todo, por su calidad personal y porque es de esas personas que, además, hace lo que dice. La frase que encabeza su blog, «los ganadores buscan soluciones; los perdedores buscan excusas», habla por sí sola.

En el mundo de la efectividad personal hay abierto un debate sobre si la consecución de resultados está estrechamente vinculada a determinados principios, valores y actitudes o si, por el contrario, es algo que depende de cada persona y de sus circunstancias. Con el fin de ampliar perspectivas, en OPTIMA LAB nos ha parecido interesante poder contar con la opinión de Francisco Alcaide que, como experto en un tema que lleva años investigando y recopilando, sabe qué es lo que hace mejores a «los mejores». Por eso le hemos invitado a participar en esta entrevista, en la que comparte con nosotros y contigo el resultado de sus investigaciones. Vamos a ello.

«El compromiso no admite excusas, sólo resultados.»
Francisco Alcaide

Jesús Serrano: «Compromiso» es un concepto polémico. Hay quiénes lo consideran algo binario – se tiene o no se tiene – mientras que para otros es algo gradual en función de la persona y las circunstancias. ¿Qué nos dicen «los mejores» sobre el compromiso y su papel en la consecución de resultados?
Francisco Alcaide: El compromiso es la determinación con nuestras metas; y la determinación implica absoluta incondicionalidad. El compromiso no admite excusas, sólo resultados. La palabra compromiso significa dos cosas: hacer lo que haga falta el tiempo que haga falta. Y me detengo en la segunda parte de la frase: «el tiempo que haga falta». El principal pecado que se produce en los procesos de desarrollo personal es la impaciencia. La gente se fija metas, se pone en marcha y al no ver resultados inmediatos desiste. Las personas somos fans, o mejor dicho, somos hooligans del cortoplacismo, y así no se puede lograr nada grande. En esta vida nadie fracasa, sólo hay gente que abandona a mitad de camino. Woody Allen lo expresaba así: «El 90% del éxito es insistir». Cuando las cosas no marchan como deseamos es porque hay algo que no sabemos o no estamos haciendo bien. Es cuestión de identificar las causas y poner los remedios hasta dar con la tecla.

Antonio José Masiá: A Henry Ford se le atribuye la frase «tanto si crees que puedes como si crees que no, estás en lo cierto». ¿Cómo intervienen las creencias en la consecución de resultados según «los mejores»?
Francisco Alcaide: El ser humano es la expresión de sus creencias. Siempre estamos manifestando aquello que creemos ser. Las creencias son ideas incrustadas en nuestro inconsciente que damos por ciertas sin cuestionar y que determinan nuestra forma de pensar y, por tanto, de actuar. La mente ordena y el cuerpo hace. Creencias limitantes (pobres) dan lugar a pensamientos pequeños (pobres) que se traducen en comportamientos pequeños (pobres) generando resultados pequeños (pobres). Y lo contrario también sucede en sentido inverso y positivo. Por eso, todo cambio en nuestra vida pasa por un cambio en nuestras creencias. Todo cambio empieza cuando mejoramos el concepto de nosotros mismos, porque la principal debilidad humana es que nos infravaloramos. La buena noticia es que las creencias no son innatas sino adquiridas del entorno, y por tanto, las podemos modificar. Los límites no están en las personas, están en los entornos que determinan nuestras creencias e influyen poderosamente en lo que una persona finalmente consigue.

Jerónimo Sánchez: Uno de los principales retos que plantea vivir en un mundo global e hiperconectado es gestionar de forma efectiva la atención, mantener el foco, «estar a lo que estás», que decían nuestras abuelas. ¿Hasta qué punto es importante la gestión de la atención – según «los mejores» – para alcanzar resultados?
Francisco Alcaide: Para tener éxito hay que ser productivo; y para ser productivo hay que tener foco. La energía va donde pones tu atención, y si tu atención se dispersa, la energía también. La dispersión siempre es aliada de la mediocridad. La diferencia entre un experto y un amateur es el foco. Cuando estás enfocado lo difícil es no tener éxito. El éxito implica ser experto en algo, en acumular conocimiento y experiencia en un campo determinado, y eso sólo es posible concentrándose en algo de manera intensa. La palabra concentrar significa «ser recogido en un centro», por tanto, cuando uno está concentrado está dirigiendo todo el flujo de energía a ese punto (centro), con lo que ello implica positivamente en nuestro rendimiento.

Paz Garde: Hay mucha gente aparentemente muy preocupada por hacer muchas cosas y que siempre va con prisas, pero que da la impresión de tener poco claro para qué y a dónde quiere llegar con ello. Según lo que podemos aprender de «los mejores», ¿cómo de importante es contar con metas claras y visualizar los objetivos con regularidad de cara a nuestra efectividad?
Francisco Alcaide: Anthony Robbins dice: «La falta de claridad, más que cualquier otra cosa, es la principal causa de fracaso de la gente». La causa número uno por la que una persona no consigue lo que quiere es que no sabe lo que quiere. La claridad de metas es de vital importancia porque cuando uno sabe lo que quiere puede concentrar todas las energías hacia ese objetivo, de otro modo uno va dando palos de ciego de un lado a otro sin rumbo fijo quedando a la deriva; y segundo, porque cuanto más claras nuestras metas más fácil desarrollar una estrategia para pasar del punto A (dónde estoy) al punto B (dónde quiero llegar a estar). Todo logro empieza por tener un fin claro en mente, luego diseñar un plan de acción, ponerse en marcha, no perder el foco y mantenernos comprometidos con nuestras metas.

David Sánchez: Nos hemos hecho expertos en inventar y encontrar excusas para justificar y justificarnos por qué no hacemos lo que sabemos que tenemos que hacer. ¿Qué papel juega la responsabilidad individual en la consecución de resultados, según «los mejores»?
Francisco Alcaide: Si el éxito hubiese que resumirlo en una única palabra, esa palabra sería autorresponsabilidad. La autorresponsabilidad es el único remedio contra todos los males. Y autorresponsabilidad significa centrarse en el «qué voy a hacer» y no en el «qué va pasar». Las personas autorresponsables son personas fuertemente orientadas a las soluciones; las personas no–autorresponsables son personas fuertemente orientadas a las excusas. Y el gran peligro de buscar excusas, es que si uno las busca siempre las encuentra. No es difícil encontrar argumentos para justificar por qué nuestra vida no es como nos gustaría que fuese: la crisis, el gobierno, los mercados financieros, los amiguismos o cualquier otra cosa. En la vida hay dos tipos de personas: los que creen que la vida es algo que sucede y los que hacen que las cosas ocurran.

«La gente no consigue resultados porque prefiere hacer lo cómodo a lo necesario.»
Jim Rohn

José Miguel Bolívar: En OPTIMA LAB defendemos que el verdadero sentido de recuperar el control sobre nuestro día a día es poder pasar a ser proactivos, ya que es en la proactividad donde se encuentra el mayor potencial de mejora de la efectividad. ¿Hasta qué punto la proactividad juega un papel relevante en el comportamiento de «los mejores»?
Francisco Alcaide: Proactividad es autorresponsabilidad. Crecer y madurar es ser cada día más responsable de uno mismo. Para tener éxito lo primero es hacerse cargo de uno mismo: o gobiernas tu vida o te la gobiernan otros; o eres víctima o eres protagonista; o eres actor o eres espectador. Mucha gente dice: «He cerrado mi negocio a causa de la crisis», pero nadie dice: «Me va bien el negocio a causa del crecimiento económico». Curiosa asimetría. No te ahogas porque te caigas al agua, te ahogas porque no sabes nadar. Tú eres el problema pero tú también eres la solución. Tu desarrollo personal es tu destino, porque en quién te conviertes se refleja en lo que obtienes. Si quieres que tu vida mejore, tú tienes que mejorar. Pon la responsabilidad de tu vida sobre tus espaldas y las cosas empezarán a mejorar.

David Sánchez: Dice Peter Drucker que, con la llegada del trabajo del conocimiento, la calidad ha pasado a jugar un papel clave en la productividad de los profesionales del conocimiento. ¿Qué enseñanzas podemos encontrar en «los mejores» sobre la importancia de un trabajo bien hecho?
Francisco Alcaide: En el libro recojo las palabras de David J. Schwartz: «La competencia nunca está en los niveles de excelencia; la competencia está en los niveles de mediocridad». Ser excelente es una diferenciación en sí misma porque poca gente está dispuesta a sufrir el desgaste personal y emocional de ser excelente. Hay dos principios que guían a los mejores: primero, tienes que verlo todo como una oportunidad, si no, no lo hagas; y segundo, tienes que ser excelente en lo tuyo. Hagas lo que hagas busca siempre cómo aportar valor, cómo hacer una diferencia en la vida de los demás. El éxito consiste en tener vocación de servicio: cómo hacer mejor o más fácil la vida de la gente. Y entonces el dinero llega como resultado de ello. En resumen: sé tan bueno en lo tuyo que los demás no puedan ignorarte.

Paz Garde: También habla Drucker sobre la importancia de «hacer bien las cosas correctas». ¿Qué nos dicen «los mejores» sobre el papel de las decisiones en la consecución de resultados?
Francisco Alcaide: Somos nuestras decisiones. Toda decisión, y no decidir también es una decisión, genera consecuencias y crea nuestro destino. Y estamos decidiendo a cada instante. Y la mejora manera de tomar decisiones oportunas es teniendo claras nuestras prioridades. Cuando uno no tiene claras sus prioridades todo parece urgente e importante. Por el contrario, cuando uno tiene claras sus prioridades, de lo que se trata es decir «sí» a aquello que nos acerca a nuestros objetivos y decir «no» a aquello que nos aleja de los mismos. Cada vez que dices «sí» a algo sin importancia, estás diciendo «no» a algo con importancia. Jim Rohn apuntaba: «Si quieres tener el control de tu vida tienes que aprender a decir no. No permitas que tu boca te llene de trabajo».

Jerónimo Sánchez: En OPTIMA LAB afirmamos que la efectividad personal es un «puzzle de hábitos» pero, ¿existen otras alternativas según «los mejores»? ¿Hasta qué punto son imprescindibles los hábitos para alcanzar resultados?
Francisco Alcaide: Nuestra vida es el resultado de nuestros hábitos. Y sólo hay de dos tipos: buenos (virtudes) y malos (vicios). Los buenos hábitos nos convierten en personas poderosas, porque controlamos nuestra vida, y los malos hábitos nos convierten en personas débiles, porque la vida nos controla a nosotros. Un hábito es un comportamiento interiorizado a base de repetirlo muchas veces. Y para repetir un comportamiento muchas veces hay que ser disciplinado. Pero es que además, los hábitos igual que se adquieren se pierden. Por eso no sólo hay que ser disciplinados para construir hábitos sino también para mantenerlos. El día que dejas de practicar un buen hábito te empiezas a instalar en uno malo, porque empiezas a crear una tendencia (negativa) por pequeña que sea. Una frase peligrosa para nuestro desarrollo personal es: «Por un día no pasa nada». Sí, sí pasa, aunque no seamos conscientes de ello de manera inmediata, porque la fuerza de los hábitos se manifiesta con el paso del tiempo. Warren Buffett lo expresaba así: «Las cadenas del hábito son demasiado ligeras para notarse hasta que son demasiado pesadas para romperse».

«Creo que lo que separa a los emprendedores no exitosos de los exitosos es la perseverancia.»
Steve Jobs

Antonio José Masiá: Soy fan de Rafa Nadal y admiro su constancia, disciplina y fuerza de voluntad. ¿Qué podemos aprender de «los mejores» sobre el papel que juegan estos atributos en la consecución de resultados?
Francisco Alcaide: El éxito no es otra cosa que la aplicación diaria de la disciplina. Y la disciplina es hacer lo que se tiene que hacer aunque no apetezca; la disciplina es hacer lo que se tiene que hacer aplicando la regla de cero excusas. A menudo, lo difícil no es saber lo que hay que hacer, lo difícil es hacerlo. Y el mayor enemigo de la disciplina es la pereza, que siempre acecha, porque el ser humano tiene una tendencia natural a escoger la alternativa más fácil. Jim Rohn, al que citábamos antes, lo tenía claro: «La gente no consigue resultados porque prefiere hacer lo cómodo a lo necesario».

Jesús Serrano: Vivimos en una sociedad muy cortoplacista y enfocada en las recompensas inmediatas. Sabemos, sin embargo, que el valor suele estar realmente en el largo plazo. ¿Qué nos dicen «los mejores» sobre el valor de la perseverancia y la resiliencia a la hora de alcanzar esos resultados a largo plazo?
Francisco Alcaide: Cuando uno se fija metas, más si son ambiciosas, el camino está plagado de obstáculos: hay errores, fracasos, dudas, momentos de bajón emocional, deslealtades, injusticias o bloqueos, que invitan a abandonar y tirar la toalla. Por eso, la resiliencia, la capacidad para estirar la frontera de dolor y ser mentalmente fuertes, es fundamental. Todas las personas que han llegado lejos han tenido que demostrar una gran resistencia emocional para gestionar la adversidad cuando las cosas se han puesto feas. El escritor Robert Frost decía: «Todo lo que he aprendido en mi vida se resume en dos palabras: sigue adelante». El trabajo más duro siempre es no rendirse. Steve Jobs afirmaba algo parecido: «Creo que lo que separa a los emprendedores no exitosos de los exitosos es la perseverancia». Quien resiste, vence.

José Miguel Bolívar: Para terminar, Francisco, siempre he creído que hay que fijarse en lo que la gente hace, más que en lo que la gente dice. ¿Qué papel juega la coherencia entre palabra y obra en la consecución de resultados según «los mejores»?
Francisco Alcaide: Muchas veces me preguntan: ¿Quiénes son los mejores? La respuesta es sencilla: los mejores son aquellas personas que han llegado donde nosotros también queremos llegar. Un experto no es el que habla de algo, aunque lo haga de manera elocuente, sino aquel que ha conseguido resultados que nosotros también queremos conseguir. Alguien es experto o no en algo en función del siguiente principio: si lo vives, lo sabes; si no lo vives, has oído hablar de ello, has leído sobre ello, hablas de ello… pero no lo sabes. Tu credibilidad depende de sus resultados. No hace falta hablar, los resultados hablan por sí solos. La mejor manera de decir es hacer.

Muchas gracias, Francisco, por esta fantástica entrevista. Un fuerte abrazo en nombre de todas las personas que formamos OPTIMA LAB.

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