Test rápido para detectar el «pensamiento supositorio»

Tomar buenas decisiones es la base de la eficacia ya que, como decía Drucker, «eficacia es hacer las cosas correctas». Por otra parte, según los expertos en toma de decisiones, uno de los elementos clave para decidir bien es la calidad de la información que se maneja a la hora de tomar la decisión, ya que parece que hay una correlación significativa entre malas decisiones y mala información, entendiendo por mala información aquella que es errónea, está incompleta o ha quedado obsoleta.

Uno de los sesgos cognitivos que más perjudica nuestra eficacia es lo que yo denomino «pensamiento supositorio». Este sesgo cognitivo, que por desgracia está bastante extendido, consiste en mezclar lo que realmente se sabe, o se conoce, con aquello que únicamente se supone, al carecer de datos que puedan confirmarlo. Para complicar más la situación, el impacto de este sesgo se acentúa considerablemente bajo situaciones de estrés.

En los talleres de mejora de la efectividad personal que facilitamos en OPTIMA LAB, incluimos una sencilla dinámica que pone de manifiesto este sesgo cognitivo. Bajo una leve situación de estrés inducido, pedimos a los participantes en el taller que completen una sencilla prueba durante un período de tiempo limitado. Al cabo de este tiempo procedemos a corregir el ejercicio y compartir los resultados. A pesar de que la complejidad de la prueba está al alcance de cualquier alumno de secundaria, el porcentaje de participantes en los talleres que la completan con éxito es inferior al 0,5 por ciento. ¿Por qué? Por culpa del «pensamiento supositorio».

El «pensamiento supositorio» está muy influido por el peso de las creencias en los procesos analíticos y deductivos, hasta el punto que estos últimos quedan relegados a un segundo plano. Una creencia es un patrón almacenado en nuestra memoria a largo plazo, es decir, un modelo de actuación predeterminado ante una situación conocida. Las creencias son tremendamente poderosas porque permiten a nuestro cerebro ahorrar gran cantidad de energía, al no tener que procesar la misma información una y otra vez. En su lado menos positivo, las creencias dejan a menudo mucho que desear en cuanto al rigor con que se generan, y tampoco son revisadas con la frecuencia necesaria.

En el «pensamiento supositorio», el cerebro presta más atención al reconocimiento de patrones que al análisis de datos. El problema de este enfoque es que es relativamente sencillo encontrar un patrón reconocible y, cuando eso ocurre, los datos se ignoran y lo que toma protagonismo es la respuesta automática almacenada en su día junto al patrón.

El «pensamiento supositorio» te lleva a decidir mal en muchas ocasiones, ya que decides a partir de información de baja calidad, en la medida que se trata de información basada en suposiciones, es decir, en cosas que crees saber pero que realmente ignoras.

Usar buena información no te garantiza decidir bien pero usar mala información te garantiza decidir peor de lo que podrías decidir. Por eso, en varias partes de la metodología de efectividad personal OPTIMA3 se trabaja en la necesidad de erradicar este hábito.

Veamos un test rápido para que detectes en qué medida te afecta el «pensamiento supositorio».

Imagina un experimento escolar que consiste en comparar un mismo producto alimenticio elaborado por dos fabricantes distintos. En concreto, estamos hablando de dos lotes de cinco paquetes de pan de molde cada uno, un lote procedente del fabricante A y otro lote procedente del fabricante B.  Se entrega a los estudiantes – a la vez – un lote de cada fabricante. Todos los paquetes de ambos lotes contienen pan de molde, pesan lo mismo, tienen la misma fecha de fabricación, la misma fecha de caducidad y en ambos casos se ha tachado la información nutricional de forma que es por completo ilegible.

Se dejan ambos lotes de paquetes almacenados juntos, fuera de la nevera, durante un periódo de tiempo que excede en una semana la fecha de caducidad indicada. Pasado ese tiempo, se extrae el contenido de los paquetes de ambos lotes y puede observarse que el pan de todos los paquetes de cada lote está en idénticas condiciones. Así, el pan de los paquetes procedentes del fabricante A está muy duro y ha encogido un poco de tamaño, mientras que el procedente de los paquetes del fabricante B está muy blando y lleno de moho. Los estudiantes debaten sobre los resultados y llegan a numerosas conclusiones, de las cuales se quedan únicamente con 10 como conclusiones finales. ¿Cuáles de estas conclusiones son resultado del «pensamiento supositorio» y cuáles no? Te invito a que pares aquí y anotes tus respuestas en algún sitio:

  1. El producto del fabricante B usa un fungicida más barato que el del fabricante A.
  2. El producto del fabricante A contiene más aditivos que el del fabricante B.
  3. El producto del fabricante B es más natural que el de fabricante A.
  4. El producto del fabricante A lleva menos cantidad de conservantes que el del fabricante B.
  5. El producto del fabricante A tiene una composición menos proclive al moho que el producto del fabricante B.
  6. El producto del fabricante B tiene mayor porcentaje de contenido en agua que el del fabricante A.
  7. El producto del fabricante B es más fresco que el del fabricante A.
  8. El producto del fabricante A contiene menos humectantes que el del fabricante B.
  9. El producto del fabricante A es más sano que el del fabricante B.
  10. El producto del fabricante A lleva fungicidas y el del fabricante B, no.

Solución: La verdad es que nueve de las diez respuestas anteriores son fruto del «pensamiento supositorio». Veamos por qué. A la luz de los datos observados y al haber sido eliminada la información nutricional, no sabemos qué aditivos contienen ambos productos ni, por supuesto, en qué cantidades. Eso hace que las conclusiones 1, 2, 4, 6, 8 y 10 queden automáticamente invalidadas ya que son solo suposiciones. Por otra parte, ambos productos se han comprado el mismo día, se fabricaron el mismo día y caducan el mismo día, por lo que son igual de «frescos», lo que invalida la conclusión 7, que es otra suposición. Del mismo modo, al desconocer la composición de ambos productos, no disponemos de información para poder comparar cual es más «sano» o más «natural», independientemente de lo que queramos decir con ambos adjetivos. Esto nos lleva a invalidar las conclusiones 3 y 9, que son también suposiciones y, por eliminación, a que la única conclusión válida sea la 5. ¿Por qué? Por que el hecho de que el pan de todos los paquetes de un fabricante haya desarrollado moho, a pesar de que ambos productos han sido almacenados en idénticas condiciones, indica que uno de ellos es más propenso a desarrollar moho que el otro. No sabemos si esto se debe a que uno lleva un fungicida mejor que el otro, o si a que uno lleva fungicida y otro no, ni si se debe a que uno lleva menos agua que el otro… Todo ello sería también «pensamiento supositorio». Lo único que sí «sabemos» es que la composición del pan del fabricante A es menos proclive a desarrollar moho que la del fabricante B.

En realidad, siendo estrictamente rigurosos, habría que añadir dos matices importantes a la conclusión 5: «en el caso de estos lotes concretos de fabricación» y «en esas condiciones ambientales concretas de conservación» pero, a efectos del ejercicio, creo que se entiende como está.

¿Qué tal tus resultados? ¿Te han sorprendido? ¿Qué vas a hacer distinto a partir de ahora para mejorar la calidad de tus decisiones y, con ello, la de tu efectividad?

3 comments to Test rápido para detectar el «pensamiento supositorio»

  • Bonito post. Da qué pensar!!
    Nos recordó a un mecanismo de defensa psicológico que se llama PROYECCIÓN y que no es otra cosa que dar por sentado que lo que ves en el otro (y no te gusta), es algo que ese otro tiene malo. La realidad es que, muchas veces, eso que no nos gusta tiene más que ver con atribuir al otro NUESTRAS PROPIAS VIRTUDES O, MUCHO MÁS USUAL, NUESTROS DEFECTOS.
    Es decir, suponemos que el otro es de una forma y actuamos en consecuencia.
    Por desgracia, nuestro olfato, a pesar de lo que muchos piensan, no es tan fino y solemos METER LA PATA al dar por sentado demasiadas suposiciones.
    En este sentido, como bien dices, “Usar buena información no te garantiza decidir bien pero usar mala información te garantiza decidir peor de lo que podrías decidir”, es más importante de lo que pudiera parecer.

    Por otro lado, comentar que el EJERCICIO que cuentas está muy bien traído.

    Felicidades por el post. Seguiremos aprendiendo.
    Un saludo.
    Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó.

  • […] que voy a pecar de lo que mi buen amigo y colega José Miguel Bolívar denomina «pensamiento supositorio», pero estoy convencido de que si hiciéramos un estudio a nivel nacional sobre cuál es la […]

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