Aplicar los consejos de los viernes para “ir al grano” está bien para mejorar tus hábitos profesionales pero no es suficiente. También necesitas cambiar la forma en que planteas el resto de tu vida.
A fin de cuentas, ¿de qué sirve que mantengas por ejemplo al día los reportes de gastos en la oficina si luego tienes que poner tu casa “patas arriba” cada vez que quieres encontrar un recibo del banco? ¿o planificar y preparar todas tus reuniones profesionales con la antelación suficiente si luego se te olvida comprar las entradas a tiempo para ese espectáculo irrepetible al que has prometido llevar a tus hijos?
En otras palabras, ¿para qué trabajas tan duro durante toda la semana si no tienes claro por y para qué estás trabajando?
Por eso es importante “ir al grano” también en los aspectos personales de nuestra vida. Algunos ejemplos básicos serían:
- Facturas: Si aún no tienes domiciliados todos tus pagos y configurado tu banco para recibir las facturas en formato electrónico, hazlo ahora. Así no tendrás excusas para revisar tu situación financiera de forma rápida y sencilla todos los meses
- Recados: Mantén una lista con todas las cosas que no son urgentes y que debes hacer cuando vayas a dedicar unas horas a “hacer recados”. Yo por ejemplo utilizo el contexto “@DeCompras” para filtrar este tipo de cosas y generar dinámicamente una lista cada vez que la necesito
- Amigos, hobbys, deporte: Planifica tus fines de semana con tiempo y si es posible cuenta siempre con un “plan B” por si algo falla. Si prefieres improvisar, hazlo, pero estate preparado para que algún que otro fin de semana se eche a perder
Habría otras muchas cosas a las que prestar atención a fin de lograr ese equilibrio entre los aspectos personal y profesional de tu vida, tan importantes para poder ser productivo y feliz en tu trabajo, pero los tendrás que identificar tú.
Lo importante es que no olvides que es imposible rendir al máximo en tu vida profesional si tu vida privada es un desastre.
Estar un poco al tanto de las cosas para mantenerlas bajo control y evitar que se amontonen no cuesta nada. Además, seguro que tu familia, tu jefe y tus compañeros te lo agradecen.













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