Desarrollo Personal: ¿Para Quién es el Coaching?

crisalida a mariposa Desarrollo Personal: ¿Para Quién es el Coaching?El Coaching está indicado para cualquier persona que desee alcanzar mejores resultados en algún aspecto de su vida. Es por tanto una herramienta especialmente útil en procesos de cambio.

A diferencia de lo que mucha gente piensa, el Coaching no es la herramienta más adecuada para solucionar problemas. Existen disciplinas como el Counseling, o la propia Psicología, que pueden resultar mucho más eficaces para este fin.

El Coaching tiene que ver con el desarrollo de la persona en todas sus facetas. En ese sentido, te puede ayudar a prevenir los problemas y a evitar que se repitan, pero no necesariamente a que los resuelvas. Es una herramienta fundamentalmente orientada a la mejora, no a la reparación.

Si en un momento de tu vida estás “atascado” en una situación y no aciertas a ver la salida, el Coaching puede ayudarte a desbloquearte y seguir avanzando.

Si quieres obtener mejores resultados en tu carrera, trabajar para mejorar tu salud, relaciones, situación económica, etc, el Coaching te ayuda a identificar las opciones existentes, riesgos potenciales, recursos disponibles y acciones concretas que debes llevar a cabo para lograrlo.

El Coaching es aplicable en la medida en que tu objetivo tenga que ver con producir un cambio positivo en tu vida. Cualquier tipo de cambio que consideres necesario, en realidad.

De hecho, el Coaching aspira a que aprendas a conseguir los objetivos que te vayas planteando a lo largo de tu vida, incluso una vez finalizado el programa y la relación con tu coach.

Sin embargo, no todo el mundo es susceptible de obtener beneficios de un proceso de Coaching. Es preciso que se cumplan al menos estos cinco requisitos para sacar el máximo partido a esta herramienta:

  • Actitud abierta, receptiva y curiosa frente al Coaching – Si eres escéptico y estás convencido de que no te va a aportar nada, es muy probable que acabes teniendo razón
  • Franqueza – Tu coach no podrá ayudarte si no compartes con él de forma abierta todo lo necesario para llevar a cabo el proceso de Coaching
  • Responsabilidad – El Coaching te ayuda pero los resultados los tienes que conseguir tú. Necesitas por tanto comprometerte a llevar a cabo las acciones que tú mismo has decidido hacer y mantener esos compromisos
  • Independencia – No puedes depender de tu coach para alcanzar tus metas. Tú eres el único responsable de tus objetivos, de tus actos y de tus resultados. El coach es sólo un facilitador
  • Dedicación – Tómate el proceso de Coaching en serio. Las sesiones son sólo una mínima parte del proceso y el resto del tiempo estarás sólo, sin la ayuda de tu coach. Necesitas dedicación para alcanzar resultados

El Coaching es una herramienta de “visibilidad aumentada”, ya que te permite ampliar tu campo de visión en cuanto a posibilidades, oportunidades, riesgos y recursos, lo cual te coloca en mucha mejor posición para abordar el cambio.

Desarrollo Personal: ¿Qué es el Coaching Profesional?

socios y puzzle Desarrollo Personal: ¿Qué es el Coaching Profesional?El término coaching encierra muchas suposiciones y conceptos equivocados, debido principalmente a que se trata de una actividad profesional muy poco regulada en la que cualquiera puede erigirse como coach profesional en un momento dado. Esta falta de regulación ha conducido a una situación en la que hay casi tantas interpretaciones y versiones del coaching como coaches en activo.

Hay sin embargo una organización internacional sin ánimo de lucro, la ICF (International Coach Federation), que intenta promover el arte, la ciencia y la práctica del coaching profesional y que aspira a convertirse en una voz firme y unificada para esta profesión. La ICF goza en la actualidad de reconocimiento en todo el mundo principalmente por su modelo de competencias clave de coaching, su código profesional ético y deontológico y su programa de acreditaciones reconocido internacionalmente.

Se tiende a confundir la figura del coach con la del mentor, en el sentido que se espera que el coach transfiera ciertos conocimientos y habilidades a su cliente.

Sin embargo, según la ICF, “coaching es la colaboración con clientes en un proceso creativo y generador de ideas que les ayuda a maximizar su potencial personal y profesional“.

Un coach profesional está preparado para escuchar, observar y personalizar su enfoque en función de las necesidades del cliente, intentando obtener del mismo las soluciones y estrategias necesarias, ya que parte de la creencia firme de que el cliente es creativo y cuenta con recursos necesarios para alcanzar sus objetivos.

El trabajo del coach profesional consiste de hecho en prestar su apoyo para mejorar las capacidades, los recursos y la creatividad que ya tiene el cliente. Un coach profesional no dice a nadie cómo debe gestionar o encauzar su vida, ni tampoco qué debe hacer o dejar de hacer.

Dar consejos implica, por una parte, asumir que el coach conoce la situación mejor que el propio cliente y, por otra, que el coach tiene derecho a dirigir la vida del mismo. Ambas asunciones violan los principios básicos del coaching, por el cual el cliente es el único dueño de sus actos. Un coach profesional puede como mucho sugerir ideas si es conocedor de la materia, pero dejando siempre decidir al cliente.

Las respuestas no permiten que el cliente aprenda por sí mismo. Por eso, aunque dar respuestas puede ser la forma más rápida y sencilla de obtener resultados a corto plazo, genera dependencia del coach e impide que el cliente sea capaz de alcanzar resultados por sí mismo a largo plazo.

El objetivo último de un buen coach profesional es que su cliente sea, al final del proceso de coaching, capaz de seguir generando y logrando objetivos por sí mismo sin necesidad de un coach.

Otra confusión bastante generalizada es confundir el coaching con alguna de las técnicas auxiliares que puede emplear el coach profesional durante el programa de coaching, como puede ser el caso de la PNL. Estas herramientas son en cualquier caso complementarias al proceso de coaching, siempre opcionales y nunca sustitutivas del mismo.

Esta aclaración es importante porque una persona puede ser experta en PNL sin saber nada de coaching, del mismo modo que un coach puede ser un excelente profesional sin conocer ni aplicar técnicas de PNL.

Por otra parte, y en contra de lo que determinadas prácticas llamadas coaching pueden dar a entender, el coaching profesional no es un movimiento espiritual, ni una filosofía ni religión. Tampoco tiene nada que ver con ritos más o menos esotéricos, experiencias paranormales o ritos de paso.

El coaching, cuyos orígenes se remontan a los socráticos, es una técnica muy sencilla en lo conceptual y espectacular en los resultados cuando es ejercida por un profesional debidamente formado. La dificultad para llegar a ser un buen coach profesional no radica ni el dominio de la teoría ni en la mayor o menor experiencia en otros campos, sino en las muchas horas de práctica  necesarias para alcanzar el nivel requerido en las competencias clave.

A veces, nuestros “muros mentales” no nos dejan identificar claramente los objetivos o ver con nitidez las opciones existentes; otras, ocultan los recursos que tenemos a nuestro alcance o las acciones que nos conducen a donde queremos llegar.

El coaching es el arte de derribar “muros mentales” invisibles con el martillo de la palabra hecha pregunta.

Desarrollo Personal: El Cerebro es un Adorno Caro

cerebro y dinero Desarrollo Personal: El Cerebro es un Adorno CaroRecientemente tuve oportunidad de asistir a un curso de Gestión Personal con el maestro Berto Pena y me gustó mucho el concepto que explicaba Berto sobre nuestro “yo diario” y la necesidad de administrar este valioso tesoro como haría un buen broker con su cartera de valores.

Lo cierto es que todos hemos ido adquiriendo o desarrollando una serie de hábitos improductivos a lo largo de nuestra vida. La combinación de todos estos hábitos no sólo constituye un enorme lastre, que nos dificulta mostrar el “mejor yo” del que habla Berto, sino que además nos sale carísimo y no sólo en el aspecto económico, que también, sino en salud, relaciones y calidad de vida en general.

Si crees que detectar o identificar que eres presa de estos hábitos es algo difícil, te equivocas; es muy sencillo y lo único que necesitas para ello es pararte un poco a pensar.

Desgraciadamente vivimos inmersos en una dinámica en la que se suele dar más prioridad a lo urgente que a lo verdaderamente importante. Pensar es una de esas cosas importantes que posponemos una y otra vez y las consecuencias de ello son cada día más evidentes: insatisfacción creciente con nuestro trabajo y nuestra vida, estrés, depresión… ¿Cuántos de tus hábitos improductivos te aportan realmente algo a la hora de ser mejor persona o mejor profesional?

Con frecuencia incorporamos nuevos hábitos improductivos sin pararnos a pensar por qué lo hacemos; si realmente aportan algo o si simplemente son más carga inútil.

El mimetismo sustituye al análisis y al sentido crítico, haciendo que nos parezcamos cada vez más a un robot: limitados a seguir instruccionesy repetir lo que vemos y oímos sin previamente procesarlo, inconscientes del enorme coste que esta actitud supone en nuestras vidas.

¿Cómo salir de este círculo vicioso? Lo primero que necesitas es parar por un momento y analizar un día cualquiera de tu vida, desde que te levantas hasta que te vuelves a ir a la cama. Repasa las cosas que haces durante ese período de tiempo intentando detectar hábitos que te roban tiempo, te estresan y te limitan. Algunos ejemplos serían: comprobar el e-mail cada vez que llega un nuevo mensaje, no apagar el móvil cuando ha terminado la jornada laboral, quedarte en la oficina “calentando la silla”, llevarte trabajo a casa el fin de semana o no desconectar totalmente cuando estás de vacaciones…

¿Realmente aporta alguno de esos hábitos un valor concreto y diferencial a tu vida o simplemente te has convertido en un esclavo de ti mismo?

Piensa ahora en los hábitos saludables que no tienes: hacer deporte regularmente, dormir lo suficiente a diario, comer sano, aprender a disfrutar del momento, desarrollar día a día tu sentido crítico… ¿Qué vas a hacer a partir de ahora para ir sustituyendo los hábitos improductivos por hábitos productivos?

Usa tu cerebro para pensar regularmente en las cosas que haces de forma habitual; en lo que aportan o quitan a tu vida. Pensar es un ejercicio sencillo que te acerca a lo que realmente eres y quieres.

Aprovéchate de disponer de tan potente herramienta e intenta sacarle el máximo partido porque, como elemento decorativo, el cerebro es un adorno caro.

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