Discapacidad Emocional y Liderazgo

adicto al trabajo Discapacidad Emocional y LiderazgoHace ya algunos años, cuando aún no se oía hablar de conciliación, tuve una conversación con un directivo de HP, empresa en la que trabajaba en aquella época, que me marcó profundamente y cuyo contenido sigue siendo vigente a día de hoy.

Era una conversación sobre desarrollo profesional. Esta persona era toda una referencia en la compañía. Trabajador e inteligente, había convertido el departamento que dirigía en una organización ejemplar, dinámica, innovadora y rebosante de talento [del de verdad].

Por aquél entonces yo estaba considerando concluir mi etapa profesional en HP y comenzar una nueva aventura en un sector diferente, así que aproveché para aprender de la experiencia y sabiduría de este gran mentor.

Hablamos sobre temas muy diversos: tendencias económicas, ciclos de crecimiento, negocios de margen o de volumen, sectores, estrategias profesionales… Y por supuesto hablamos también de planificación de carrera y éxito profesional.

Fue precisamente al tratar este último aspecto cuando tuvo lugar la conversación a la que me refería al principio de la entrada. No recuerdo los detalles con exactitud, pero el contenido venía a ser más o menos así:

“Bajo la apariencia de éxito y satisfacción personal, el mundo directivo esconde un gran número de discapacitados emocionales. Gente que ha triunfado profesionalmente a costa de dejar por el camino familia, amigos, aficiones, sueños, ilusiones e incluso salud. El éxito conseguido así no te sirve de nada. Yo les llamo discapacitados emocionales porque son personas con carencias emocionales y vitales graves que les impide realizarse como seres humanos completos”.

Mi posterior experiencia profesional me ha demostrado la validez de esta afirmación. Una realidad que tiene mucho que ver con la escasez de liderazgo en las organizaciones, con que al frente de los equipos haya tanto jefe y tan poco líder. Porque, ¿cómo puede liderar un equipo alguien que no es capaz de liderarse a sí mismo como ser humano equilibrado? ¿cómo puede alguien sin una vida más allá de lo profesional entender que otras personas vivan para algo más que para trabajar?

El drama de la adicción al trabajo, los famosos workaholics, es también un cáncer organizativo. Además del daño que este comportamiento produce en la persona que lo padece, tiene una enorme repercusión negativa en su equipo en términos de pérdida de motivación y productividad de las personas, cuando no de burnout.

El primer requisito para liderar a otros es ser capaz de liderarse a uno mismo como ser humano pleno; antes de poder ser líder necesitas ser persona. Sin esto, da igual los títulos que tengas, los MBAs que hayas cursado o los libros de management que hayas leído.

Y es que, como decía en un excelente post Uxío Malvido, “el liderazgo en los negocios no puede ser aislado del liderazgo en otras áreas vitales. Eso implica verse a uno mismo y a los demás como personas completas y complejas y no sólo prestar atención a la dimensión profesional”.

Ruido, Belleza y Redes Sociales

chico tapandose oidos Ruido, Belleza y Redes SocialesUn tema que aparece de forma cansina y recurrente en muchas conversaciones relacionadas con las redes sociales en las que intervienen personas que, paradójicamente, no las usan o las usan poco, es el del famoso ruido, sobre todo cuando se habla de twitter.

Utilizando Klout y Twitalyzer, he dedicado unos minutos a averiguar el tipo de perfil de usuario de twitter de unas cuantas personas que en los últimos meses han criticado las redes sociales en general y twitter en particular, alegando que es difícil encontrar nada de interés o valor en ellas porque están llenas de ruido.

Todos ellos son personas que, por diversos motivos, gozan de cierta relevancia y prestigio en el mundo 1.0 y como mi crítica es a la actitud y no a las personas mantendré sus nombres en el anonimato.

Los resultados del breve análisis han sido los que imaginaba y arrojan un claro y consistente patrón de conducta:

  • Hacen un uso irregular y ocasional de twitter
  • Ninguno ha llegado aún a los 1000 twitts, a pesar de llevar más de un año con la cuenta abierta y activa
  • Siguen a un número muy bajo de personas. Gran parte de los “seguidos” son empresas que exhiben un comportamiento muy semejante al suyo
  • No suelen compartir información relevante y las temáticas tratadas son de escaso interés o abordadas de tal forma que el interés que despiertan es escaso
  • No conversan; sólo hablan (con notable tendencia al “autobombo” y los contenidos propios)
  • Su impacto, es decir, seguidores, referencias, RT, menciones y frecuencia de interacción, es prácticamente nulo
  • Su influencia, es decir, la probabilidad de ser mencionados o retuiteados, también tiende a cero

A la vista de lo anterior creo que el supuesto ruido no es más que frustración ante unos resultados que no coinciden con las expectativas.

Estas personas, que en el mundo 1.0 son escuchadas con interés y atención, no han sido capaces de replicar su modelo en el entorno 2.0. Por otra parte, es hasta cierto punto comprensible que busquen las causas del fracaso en el medio, ya que no entienden por qué aquí no les funciona lo que siempre les ha funcionado.

Parte del problema se puede deber a que si estás convencido de que lo que tú dices es más interesante que lo que dice el resto de la gente, es poco probable que estés dispuesto a escuchar y, si no escuchas, es difícil que pueda tener lugar una conversación.

Ya he comentado en alguna ocasión que al acercarse a la red hay que dejarse los galones en casa, porque aquí no te van a servir de nada. En las redes sociales todos empezamos desde cero y vales lo que valen los contenidos que compartes y las conversaciones que mantienes.

Creo que a la red uno se debería acercar con humildad y curiosidad; a aprender y no a enseñar; a compartir y a dialogar. Confundir twitter con un púlpito desde el que impartir sabiduría es la mejor forma de acabar hablando solo. Y es que conviene recordar que en general, y especialmente en las redes sociales, el valor de lo que compartes lo define tu audiencia, no tú.

Lo que algunos llaman ruido para mí es simplemente conversación. Yo no llamaría ruido a la incapacidad de gestionar la abundancia de información para aislar y extraer lo que es realmente relevante para ti; lo llamaría ignorancia digital.

No deja de resultar llamativo, por otra parte, que personas que apenas usan twitter, siguen a “cuatro gatos” y además no conversan con ellos se quejen del ruido. A lo mejor el problema es tan sencillo como que no saben usar las herramientas, en cuyo caso probablemente les vendría bien empezar por algún tutorial básico, o a lo mejor es que, al igual que la belleza está en los ojos del que mira, el ruido está en los oídos del que escucha…

Una Causa es para Siempre

manzana cayendo Una Causa es para SiempreAfirmaciones como “fumar mata” o “tomar el sol produce cáncer de piel” son simplemente falsas. A pesar de ello, sólo representan un pequeño ejemplo de una situación cada vez más habitual en nuestros días: confundir causalidad y correlación, a menudo de forma intencionada.

Nadie duda que un mensaje como “fumar mata” es mucho más contundente y persuasivo que otro del tipo “aproximadamente el 80% de los cánceres de pulmón son en fumadores”. Sin embargo, la segunda afirmación es cierta mientras que la primera no lo es. De hecho y según datos estadísticos, sólo 1 de cada 4 fumadores muere de cáncer de pulmón.

No es mi objetivo en esta entrada defender el tabaquismo. A estas alturas creo que es evidente que fumar es un hábito nocivo para la salud del que lo practica y de los que le rodean. Mi objetivo es llamar la atención sobre un error común, y con alarmante tendencia al alza, que es creer que las estadísticas prueban que algo es verdadero y que por tanto sirven para establecer relaciones causa-efecto.

Una práctica que tradicionalmente había estado limitada a ser un recurso fácil del periodismo más amarillo se ha convertido hoy día en elemento habitual de nuestras conversaciones, posiblemente favorecido en buena medida por la escasez de sentido crítico que propicia un sistema educativo orientado al conformismo.

Por si fuera poco, proliferan los supuestos estudios, por lo general autodenominados “ciéntificos”, que alimentan esta tendencia. Día sí y día también vemos artículos y noticias en los que se defienden tajantemente las bondades de determinados productos y servicios. Curiosamente, nunca se incluye la ficha técnica de dichos estudios, con lo que no hay forma de validar su rigor metodológico.

En la mayoría de estos casos nos encontramos el realidad con pseudo-estudios de escaso o nulo valor científico financiados por lobbies variopintos y que manipulan intencionadamente los datos, las relaciones y las interpretaciones para llegar a conclusiones erróneas con fines comerciales.

Las estadísticas simplemente ayudan a descubrir patrones y relaciones entre los datos pero no prueban nada. De hecho, la existencia de una correlación entre variables no implica en absoluto que exista una relación causa-efecto entre ellas.

Por poner un ejemplo claro, la mayoría de los que andamos “escasos de cabello”, por decirlo finamente, utilizamos algún tipo de gorro o sombrero. Esto significa que la correlación entre “tener calvicie incipiente” y “llevar gorro o sombrero” es muy próxima a 1 (valor máximo). Muchos de estos pseudo-estudios a los que me refiero no dudarían en afirmar a partir de ahí que “los últimos estudios científicos demuestran que usar sombrero aumenta el riesgo de padecer calvicie”, lo cual es, evidentemente, una falacia.

Lo preocupante de esta situación es que muchas personas toman decisiones importantes y modifican hábitos influenciadas por estas afirmaciones manipuladoramente incorrectas.

Afortunadamente hay una forma muy rápida y sencilla de diferenciar cuándo una cosa es causa de otra de cuándo simplemente hay una relación entre ellas. Las relaciones causa-efecto tienen probabilidad estadística del 100% o, en otras palabras, siempre que ocurre una ocurre la otra. Un ejemplo de relación causa efecto es la fuerza de la gravedad: cualquier cosa que tires hacia arriba volverá a caer. Siempre.

En el momento en que la palabra “siempre” sea sustituible por “casi siempre”, “a menudo”, “con frecuencia” o similares, ya no estaremos hablando de una relación causa-efecto sino de una probabilidad estadística.

Así que no lo olvides, si en algún momento no tienes claro si se está hablando de causalidad o de correlación, la prueba es sencilla: ¿podría darse alguna circunstancia en la que la causa no produjera el efecto? Si la respuesta es afirmativa no estás hablando de causalidad sino de correlación, porque una causa es para siempre.

Logo redca

FeedBurner Subscriber Counter

Sígueme en Google+

El Observatorio de la Blogosfera de RRHH sigue este blog

Seleccionado por JobiJoba España

Categorías

Nube de Etiquetas

Tamaño de letra