GTD: El Secreto Está en La Zona

Imagina por un momento cómo sería tu organización personal si fueras capaz de tenerlo todo bajo control de forma permanente y pudieras dedicar toda tu atención a lo que estás haciendo, sea lo que sea, sin distracciones.

Pues bien, eso es posible. Existe un modo de controlarlo todo, estar relajado y hacer las cosas importantes con el mínimo esfuerzo, tanto en tu vida profesional como privada.

Puedes experimentar lo que los deportistas de élite llaman “estar en La Zona“. De hecho, es posible que ya hayas experimentado ese estado alguna vez.

Cuando estás en La Zona, tu mente está despejada y opera en sus niveles más altos.

Como dice Shunryu Suzuki, uno de los maestros de la tradición Zen, “Si tu mente está vacía, siempre estará preparada para algo; abierta a todo”.

La Zona es un estado al alcance de todo el mundo. Un estado cada vez más necesario si queremos ser capaces de gestionar eficientemente nuestras complejas vidas del siglo XXI.

Piensa en la última vez que te sentiste altamente productivo. Seguramente tuvieras la sensación de tener las cosas bajo control: no estabas estresado ni sentías el paso del tiempo, podías permancer concentrado en lo que hacías y notabas que progresabas hacia el resultado deseado.

¿Te apetecería sentirte así más a menudo? Por otra parte, si estás muy lejos de ese estado, ¿te gustaría poder alcanzarlo?

Aquí es donde la metodología GTD puede tener un mayor impacto en tu vida, puesto que nos muestra cómo recuperar el estado necesario para entrar en La Zona.

Veremos más sobre ese estado en el post del próximo lunes 21 de julio.

Hasta entonces os dejo a continuación un fantástico pasaje de la película “La leyenda de Bagger Vance” que ilustra a la perfección en qué consiste estar en La Zona.

GTD: Alerta Perfecta

gota sobre agua GTD: Alerta Perfecta

Drop nº 6, cortesía de The Jorr

Veíamos el lunes pasado que la forma de alcanzar la máxima productividad es trabajando en La Zona y comentábamos la necesidad de alcanzar un estado determinado para entrar en ella.

Ese estado es lo que los karatekas describen como mente como el agua o posición de alerta perfecta.

Imagina que tiras un guijarro a un lago de aguas tranquilas. Verás como el agua responde de forma totalmente apropiada a la fuerza del impacto y al tamaño de la piedra; después vuelve al estado de calma inicial.

Es una reacción perfecta; el agua ni sobrereacciona ni infrareacciona al impacto de la piedra.

Para un karateka la clave en un golpe de kárate no es la fuerza del músculo, sino la velocidad; la potencia proviene de un pequeño estallido concentrado al final del golpe.

Un músculo tenso es lento. Por eso los niveles superiores de entrenamiento de las artes marciales requieren fundamentalmente equilibrio y relajación.

Cualquier cosa que te provoque una reacción inapropiada, tanto por exceso como por defecto, puede dominarte y generalmente lo hace. Reaccionar inadecuadamente ante un e-mail, un proyecto, tu pareja o tu jefe te llevará a conseguir resultados menos eficaces de lo deseado.

La mayoría de las personas prestan más o menos atención a las cosas de las que éstas realmente se merecen y la razón es que no operan con una mente como el agua.

Lo verdaderamente importante del sistema GTD no son las herramientas ni los métodos ni las listas, sino aprender a tener la mente despejada en todo momento porque sólo así, y siendo flexibles, podremos entrar en La Zona y ser realmente productivos.

GTD: Cuestión de Compromiso

manos entrelazadas GTD: Cuestión de Compromiso

Wishes Do Come True, cortesía de steadyhand

Afirma David Allen que la mayor parte del estrés que padece la gente es consecuencia de la mala administración de los compromisos que tienen o aceptan.

Incluso aquellas personas que no se sienten habitualmente estresadas experimentan una sensación de mayor relajación y capacidad de concentración cuando aprenden a dominar con eficacia los “frentes abiertos” que hay en su vidas.

Lo normal es que hayas adquirido muchos más compromisos de los que crees, y que detrás de cada uno de ellos, independientemente de su dimensión, haya una parte subconsciente de ti.

Es lo que David Allen llama “los incompletos” o “frentes abiertos“, y que es todo aquello que:

  1. Atrae nuestra atención
  2. No pertenece al lugar en que está

Los “frentes abiertos” pueden ser cosas importantes y relativamente complejas como “comprarme una casa”, o cosas cotidianas y sencillas como “dar de comer al gato”.

Piensa en todas las cosas, importantes o no, sobre las que tienes algo, aunque sea una pizca, de responsabilidad, sea para cambiarlas, acabarlas o hacer cualquier cosa con ellas.

Con todas ellas has aceptado una cierta responsabilidad interna y cada una de ellas es un “frente abierto”.

Para poder lidiar de forma eficaz con los “frentes abiertos” lo primero que hay que hacer es identificarlos, reunirlos y decidir como manejarlos.

Parece sencillo, pero en la práctica la mayoría de las personas no saben como hacerlo de un modo consciente y sistemático.

El próximo lunes veremos los comportamientos básicos que debemos adoptar para una buena gestión de los compromisos.

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