GTD: Tiempos Modernos

cinco ratones GTD: Tiempos Modernos

multitasking, cortesía de -sel-

Como decíamos hace unos días, casi todo el mundo tiene la sensación de tener un montón de cosas que hacer y no disponer de tiempo suficiente para hacerlas todas.

Una de las paradojas de nuestra época es que las personas han mejorado su calidad de vida pero, a la vez, han disparado sus niveles de estrés al tener que abarcar más de lo que sus recursos les permiten.

Uno de los factores que contribuyen a estos niveles de estrés es el hecho de que la naturaleza de nuestro trabajo ha cambiado mucho más rápidamente de lo que nosotros hemos podido adaptarnos a ello.

En la segunda mitad del siglo XX, lo que conocíamos como “trabajo” en el mundo industrializado pasó de ser una actividad que se hacía en líneas de producción, del tipo “hazlo” o “muévelo”, a lo que tan acertadamente Peter Drucker llama “trabajo del conocimiento”.

Antes el trabajo era algo evidente. Había que labrar el campo, ordeñar las vacas, embalar productos… Sabías cual era el trabajo que había que hacer porque podías verlo y por tanto era muy fácil saber si el trabajo estaba terminado o no.

Sin embargo hoy día los límites de los proyectos no son tan claros y, por si fuera poco, nuestros propios trabajos cambian constantemente. La mayor parte de nosotros hacemos algo distinto de aquello para lo que fuimos originalmente contratados, bien porque hayamos dejado de hacer determinadas cosas, porque haya cambiado la forma de hacerlas o porque hagamos otras cosas nuevas adicionales.

Cantidades ingentes de información y comunicación llegan a diario a nuestras vidas y generan un volumen igualmente ingente de compromisos, tanto con nosotros mismos como con el resto de personas de nuestro entorno.

El problema es que no hemos sido preparados para gestionar ese enorme volumen de compromisos.

Ni la formación ni los modelos tradicionales de gestión del tiempo, ni la colección de herramientas disponibles para organizarse son la solución al problema.

Si has intentado alguna vez utilizar o aplicar alguno de esos procesos o herramientas, probablemente te habrás dado cuenta de que son incapaces de ajustarse a la velocidad, complejidad y prioridades cambiantes características de tu actividad.

Los enfoques tradicionales de gestión del tiempo y de organización personal fueron útiles en su época. La agenda, aún siendo importante, sólo puede ayudarte a gestionar una parte de lo que necesitas organizar y las listas de “cosas por hacer” han demostrado ser insuficientes para gestionar el volumen de trabajo típico del profesional medio.

En el otro extremo, un buen número de libros, modelos, seminarios y gurús han defendido la importancia de aclarar nuestros valores y objetivos como solución para abarcar la complejidad del día a día.

Tener claros nuestros valores y objetivos ayuda a establecer prioridades y dotar de sentido y significado a lo que hacemos pero, en la práctica, resulta de poca ayuda a la hora de alcanzar resultados concretos.

En la nueva cultura del trabajo del conocimiento falta una pieza: un sistema con un conjunto coherente de comportamientos y herramientas que funcionen de forma efectiva al nivel en el que el trabajo tiene lugar.

Este sistema debe combinar la visión amplia con los detalles y permitir gestionar múltiples niveles de prioridad, controlar cientos de asuntos y ahorrar más tiempo del invertido en mantenerlo.

En resumen, debe hacer más fácil hacer las cosas.

La buena noticia es que este sistema existe. Su nombre: GTD.

GTD: El Secreto Está en La Zona

Imagina por un momento cómo sería tu organización personal si fueras capaz de tenerlo todo bajo control de forma permanente y pudieras dedicar toda tu atención a lo que estás haciendo, sea lo que sea, sin distracciones.

Pues bien, eso es posible. Existe un modo de controlarlo todo, estar relajado y hacer las cosas importantes con el mínimo esfuerzo, tanto en tu vida profesional como privada.

Puedes experimentar lo que los deportistas de élite llaman “estar en La Zona“. De hecho, es posible que ya hayas experimentado ese estado alguna vez.

Cuando estás en La Zona, tu mente está despejada y opera en sus niveles más altos.

Como dice Shunryu Suzuki, uno de los maestros de la tradición Zen, “Si tu mente está vacía, siempre estará preparada para algo; abierta a todo”.

La Zona es un estado al alcance de todo el mundo. Un estado cada vez más necesario si queremos ser capaces de gestionar eficientemente nuestras complejas vidas del siglo XXI.

Piensa en la última vez que te sentiste altamente productivo. Seguramente tuvieras la sensación de tener las cosas bajo control: no estabas estresado ni sentías el paso del tiempo, podías permancer concentrado en lo que hacías y notabas que progresabas hacia el resultado deseado.

¿Te apetecería sentirte así más a menudo? Por otra parte, si estás muy lejos de ese estado, ¿te gustaría poder alcanzarlo?

Aquí es donde la metodología GTD puede tener un mayor impacto en tu vida, puesto que nos muestra cómo recuperar el estado necesario para entrar en La Zona.

Veremos más sobre ese estado en el post del próximo lunes 21 de julio.

Hasta entonces os dejo a continuación un fantástico pasaje de la película “La leyenda de Bagger Vance” que ilustra a la perfección en qué consiste estar en La Zona.

GTD: Alerta Perfecta

gota sobre agua GTD: Alerta Perfecta

Drop nº 6, cortesía de The Jorr

Veíamos el lunes pasado que la forma de alcanzar la máxima productividad es trabajando en La Zona y comentábamos la necesidad de alcanzar un estado determinado para entrar en ella.

Ese estado es lo que los karatekas describen como mente como el agua o posición de alerta perfecta.

Imagina que tiras un guijarro a un lago de aguas tranquilas. Verás como el agua responde de forma totalmente apropiada a la fuerza del impacto y al tamaño de la piedra; después vuelve al estado de calma inicial.

Es una reacción perfecta; el agua ni sobrereacciona ni infrareacciona al impacto de la piedra.

Para un karateka la clave en un golpe de kárate no es la fuerza del músculo, sino la velocidad; la potencia proviene de un pequeño estallido concentrado al final del golpe.

Un músculo tenso es lento. Por eso los niveles superiores de entrenamiento de las artes marciales requieren fundamentalmente equilibrio y relajación.

Cualquier cosa que te provoque una reacción inapropiada, tanto por exceso como por defecto, puede dominarte y generalmente lo hace. Reaccionar inadecuadamente ante un e-mail, un proyecto, tu pareja o tu jefe te llevará a conseguir resultados menos eficaces de lo deseado.

La mayoría de las personas prestan más o menos atención a las cosas de las que éstas realmente se merecen y la razón es que no operan con una mente como el agua.

Lo verdaderamente importante del sistema GTD no son las herramientas ni los métodos ni las listas, sino aprender a tener la mente despejada en todo momento porque sólo así, y siendo flexibles, podremos entrar en La Zona y ser realmente productivos.

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