La Innovación Empieza en la Gestión de Personas

El pasado día 19 de octubre estuve en Vitoria-Gasteiz, donde tuve el placer de participar como ponente en el taller “La Innovación Empieza en la Gestión de Personas“, organizado por CEIA/Innovanet. Aprovecho desde aquí para dar las gracias a Aitor San Sebastián por brindarme esta oportunidad y también por su hospitalidad.

Mucho interés y excelente actitud por parte de los asistentes, que se tradujo en una sesión muy interesante e interactiva en la que, durante casi cinco horas, reflexionamos sobre cómo la competitividad empresarial pasa por aprovechar al máximo el potencial de las personas, convirtiéndose en organizaciones en las que innovar es cosa de todos.

Comenzamos analizando el modelo burocrático de gestión tradicional, que tan buenos resultados produjo en su día, para seguir con los cambios económicos y sociales que han tenido lugar en las últimas décadas. A partir de ahí, pudimos ver cómo este modelo está agotado y se manifiesta incapaz de dar respuestas a las grandes preguntas actuales, además de suponer un obstáculo para la tan necesaria transformación.

A pesar de la gran diversidad de experiencias y realidades de los participantes en el taller, y con los necesarios matices en cuanto a forma y tempo, hubo un alto grado de consenso sobre la necesidad de un cambio radical ante unas formas de hacer que no dan más de sí.

La última parte del taller, algo apurados de tiempo debido al gran número de intervenciones durante toda la jornada, lo dedicamos a practicar el modelo de trabajo que propone Gary Hamel en su libro “El Futuro del Management” sobre cómo identificar las bases, o punto de partida, para iniciar y apoyar el proceso de cambio hacia una organización realmente innovadora.

En resumen, una jornada apasionante que me devolvió la confianza en que otra forma mejor de hacer las cosas es posible si somos muchos los que creemos en ello.

Te dejo con la presentación que utilicé durante la sesión. Espero que te guste.

[Nota de última hora: Como quedó gente en lista de espera y el taller gustó, celebramos una nueva sesión del mismo el día 29 de noviembre]

Innovar Jugando para Salvar Vidas

foldit Innovar Jugando para Salvar VidasUna de las noticias que me más me ha llamado la atención en las últimas semanas es el descriframiento, por parte de un puñado de jugadores de videojuegos en 3D, de la estructura cristalina de la “proteasa retroviral”, una de las proteínas clave que permite al virus del SIDA multiplicarse y replicarse en células vivas.

Si te interesan los detalles del tema, aquí puedes descargar el artículo (en inglés) que ha publicado al respecto la revista Nature.

Lo más curioso es que recurrir a la comunidad de jugadores de Foldit, un videojuego en red específicamente desarrollado por la Universidad de Washington para resolver los puzzles que se plantean alrededor del plegamiento de proteínas, fue poco menos que una opción desesperada para resolver un problema que se había estado resistiendo a la comunidad científica, y a los potentes programas de simulación de proteínas, durante más de una década.

Sin embargo, los jugadores de Foldit consiguieron resolver el problema en menos de 10 días, a pesar de que la mayoría de ellos no tenía formación previa en Bioquímica o Biología Molecular.

Como explica uno de los integrantes del equipo que resolvió el problema, Foldit es un programa especialmente diseñado para el trabajo colaborativo. El juego incluye un chat global, complementado con otro individual, mediante el cual los participantes, que en este caso eran de Canadá, Estados Unidos, Europa y Nueva Zelanda, pueden hablar fácilmente unos con otros.

Cada jugador, sigue explicando este integrante, puede jugar en solitario o intercambiar soluciones con otros miembros del equipo para lograr un mejor resultado, siendo además habitual que las soluciones desarrolladas por un equipo obtengan puntuaciones más altas que las individuales. La consecuencia de este hecho es que los jugadores rivalizan a la vez que colaboran, como prueba la existencia de una wiki, creada a partir de las contribuciones de los jugadores, en la que se proponen constantemente ideas a los diseñadores del juego a fin de mejorar el mismo.

En este caso concreto, la solución fue posible gracias a que uno de los jugadores, al no funcionar su solución en solitario, recurrió a otros enfoques distintos utilizados por miembros del equipo, lo que finalmente le permitió dar con el resultado correcto.

Estamos ante un ejemplo evidente del potencial del crowdsourcing y la innovación abierta para resolver problemas, en este caso de índole científica, aprovechando la inteligencia colectiva, concepto desconocido y, sobre todo ignorado, por muchos de esos directivos tocados por Dios que “no tienen tiempo” para seguir aprendiendo, ni para leer, y que siguen pensando que ya saben todo lo que hay que saber.

Las nuevas tecnologías y, sobre todo, los nuevos comportamientos derivados de muchas de ellas, nos ofrecen un rico y variado panorama de formas alternativas de hacer las cosas, aprovechando mejor el conocimiento y la inteligencia de todas las personas de la organización y también de fuera de ella.

Sólo falta superar viejos paradigmas, entender que hoy día trabajar es algo más que producir y que también jugando se puede innovar y salvar vidas.

La [No] Formación. Creando Espacios para Aprender en Red

El pasado día 14 de octubre tuve la oportunidad de participar como ponente en la II Sessió sobre innovació en formació organizada por el Centre d’Estudis Jurídics i Formació Especialitzada de la Generalitat de Catalunya, cuyo tema principal era el futuro de la formación en aula en la época de entornos personales de aprendizaje (PLE) y redes de aprendizaje colaborativo.

Aprovecho desde aquí para dar las gracias a Jesús Martínez por la invitación y por su hospitalidad.

Después de un breve juego para experimentar la fuerza de los paradigmas, comencé mi exposición afirmando que nos encontramos en un período de transición a un nuevo paradigma. Hemos pasado de un mundo donde la información era un bien escaso y relativamente estable a otro donde es virtualmente ubicua y en constante cambio. El valor de la información ya no reside en acumularla (“saber”), sino en sintetizarla y relacionarla con fines prácticos (“saber hacer”).

Sin embargo, el antiguo paradigma del aprendizaje aún coexiste con el nuevo. En este antiguo paradigma la información se identifica frecuentemente con el conocimiento, a pesar de ser conceptos substancialmente distintos. Esta confusión hace que se crea que el conocimiento es transferible del mismo modo que lo es la información. A raíz de esta creencia errónea aparece el “mito de la caja vacía“, es decir, se acepta que alguien que “posee” el conocimiento lo transfiere oralmente a alguien que carece de él.

Por otra parte, en el paradigma antiguo el aprendizaje es un evento aislado en el tiempo. Esto es en parte causa y en parte efecto del carácter extrínseco del interés por aprender.

En otras palabras, el interés por aprender no es el principal motor de la asistencia y participación en los eventos formativos y, de hecho, la motivación por aprender es baja, lo que se traduce en que los resultados de la formación clásica en aula sean sub-óptimos.

Como contraste, en el nuevo paradigma del aprendizaje encontramos que el éxito depende en gran medida de la existencia previa de un interés genuino por aprender, ya que sólo si existe interés habrá verdadera motivación.

Además, en este paradigma no “se enseña” sino que “se aprende” y “se desaprende” constantemente a través de un proceso en el que la información se comparte y el conocimiento se co-crea colaborativamente tanto antes del evento formativo en aula como durante y después de él.

Podemos hablar así de una nueva secuencia del aprendizaje que comienza con la exploración motivada por la curiosidad y el interés por aprender. En una segunda etapa compartimos aquello que hemos encontrado y aprendido durante nuestra aventura exploratoria a la vez que comienzan a surgir conversaciones alrededor de ello.

Son precisamente esas conversaciones sobre lo encontrado y compartido lo que da lugar a la co-creación colaborativa de conocimiento. Un conocimiento que se produce en gran abundancia y que se concreta posteriormente en una fase de síntesis, también colaborativa, por parte de la red de aprendizaje.

Cerramos el círculo con una etapa de sedimentación que permite por un lado asentar lo aprendido y por otra será el germen que despierte nuevas inquietudes e intereses que servirán a su vez para reiniciar una vez más el proceso.

Llegados a este punto de la ponencia, compartí la reciente experiencia de un grupo de consultores artesanos trabajando en identificar los elementos fundamentales del “buen hacer formativo“, tema sobre el que ya escribí aquí en su momento y del que podéis encontrar información adicional en la wiki de las Jornadas de Primavera 2010 de Consultoría Artesana y también directamente en los blogs de AnnaAsier, Alberto, Nacho, Manel, Eugenio, AmalioMiquel.

Te dejo aquí tanto el video de mi intervención como la presentación que utilicé para la ponencia. Espero tus comentarios.

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