Post invitado: La efectividad sigue alejada de las organizaciones

Aún queda mucho trabajo por hacer en la mejora de la efectividad, tanto a nivel organizativo como de las propias personas que componen las organizaciones. Es cierto que cada vez se puede apreciar un mayor interés por abordar cambios que ayuden a mejorar la vida de las organizaciones y de las personas, pero aún queda recorrido.

La metodología de efectividad organizativa OPTIMA12® determina cuatro aspectos principales que influyen en la mejora de la efectividad de las organizaciones: las personas, los procesos, la tecnología y las estructuras organizativas. Trabajando en estos cuatro ejes, se crean sinergias para conseguir una mejora de la efectividad sostenible y diferencial.

El primer paso para mejorar la efectividad de una organización moderna es mejorar la efectividad de las personas que trabajan en ella. Cualquier otro enfoque, orientado a realizar cambios en la tecnología, en los procesos y/o en las estructuras, sin haber considerado previamente a las personas, tiene muchas posibilidades de resultar estéril.

Sin embargo, muchas organizaciones comienzan por abordar procesos de cambio sin considerar, de verdad y primero, a las personas.

Y lo que ocurre es que resulta irrelevante abordar proyectos de transformación tecnológica que fomenten la colaboración en la organización si las personas no han entendido antes qué es y cómo desarrollar de manera efectiva un trabajo colaborativoDa igual que se aplique la última metodología de optimización de procesos, si las personas que más a fondo conocen el entorno del mismo no han sido participes en las decisiones de ese cambio. Y tampoco proporcionará resultados destacables el adoptar nuevas estructuras organizativas si las personas siguen ancladas en paradigmas pasados.

«Efficiency is doing things right; effectiveness is doing the right things.» Peter Drucker

En la sociedad del conocimiento, las organizaciones modernas se nutren del conocimiento de las personas. Y son las personas las que tienen que, desde su propia efectividad, contribuir a mejorar la efectividad de la organización. Este es otro motivo que las organizaciones deben comprender. En teoría es evidente, pero en la práctica no lo es tanto.

Por otro lado, las organizaciones deben tomar conciencia y ser permeables a esta nueva realidad que llevamos viviendo desde hace años. Esa realidad líquida de la que habla Bauman y que llegó para quedarse. Para ello, deben innovar y buscar soluciones que funcionen a la hora de mejorar la efectividad de las personas. Sin embargo, en muchos casos, se sigue hablando erróneamente de mejorar la productividad de las organizaciones poniendo foco únicamente en «hacer más con menos», renunciando de atemano a intentar «hacer mejor».

Este planteamiento, que era posible y podía tener sentido en el trabajo industrial, resulta claramente insuficiente en la sociedad del conocimiento actual. Porque efectividad y productividad no son lo mismo, y persistir con ese enfoque tiene un coste de oportunidad muy peligroso.

Algunas organizaciones punteras ya están abordando con éxito modelos de mejora innovadores, los cuales están al alcance de cualquiera que quiera comprometerse a hacerlo. Conseguir que la efectividad de las organizaciones deje de ser una asignatura pendiente es necesario y es posible.

Por eso, antes de invertir en tecnología, en procesos o en rediseños de estructuras, se debe invertir en mejorar la efectividad de las personasLa efectividad de las organizaciones depende de ello.

David Sánchez es consultor artesano y nodo de OPTIMA LAB, una red productiva que ayuda a personas y organizaciones a ser más efectivas para lograr sus resultados por medio del aprendizaje basado en la experiencia y nuevas metodologías centradas en las personas.

Puedes seguirle en twitter y también en su blog: http://controlyperspectiva.com.

 

 

 

Post invitado: La efectividad personal se puede entrenar

Hace cuestión de dos años me hicieron uno de los mejores regalos que recuerdo desde hace tiempo. Sonia y yo fuimos a pasar unos días a Palma de Mallorca. No habíamos estado nunca en las islas, y nos hacía mucha ilusión conocer sus bellos parajes, así como disfrutar de su gastronomía. Pero lo mejor no fue eso. Uno de los días, pusimos rumbo hacia Manacor, ciudad en el interior de la isla cuyo interés para mí recae sencillamente en ser el lugar donde entrena el campeón Rafa Nadal.

Sin prácticamente expectativas de poder verle tras visitar su club, nos dirigimos a otras instalaciones donde nos dijeron que suele entrenar cuando prepara la temporada de pista rápida. Nada más llegar, entramos en un pabellón cubierto y nos encontramos con Toni Nadal, tío del tenista, entrenador y artífice en parte de tantos éxitos deportivos. Tengo que destacar su increíble humildad y simpatía. Es algo que se puede palpar en tan sólo unos instantes de conversación.

Al día siguiente regresamos de nuevo y allí estaba entrenando el Campeón. Me senté en el suelo, junto con un montón de niños, viéndole entrenar. Golpeaba cada bola, con energía, empeño, pasión, como si fuera el último punto de una gran final (estoy escribiendo esto y tengo los pelos de punta). Mi cara reflejaba una enorme felicidad. Fluir es posible, lo estoy viendo con mis propios ojos en un simple entrenamiento.

¿Qué podemos aprender de este tándem Nadal de cara a la efectividad personal?

El orgullo es el primer rival a vencer

La humildad es la virtud de ser conscientes de cuáles son nuestras limitaciones y debilidades, y actuar en función de ello. Como decía el propio Cervantes, «es la base y fundamento de todas las virtudes, y que sin ella no hay alguna que lo sea». Esta virtud es la que nos permite aceptar dónde estamos, y continuar dando pasos para mejorar y llegar adonde queremos. Es lo que nos permite olvidar que hemos perdido el partido, y comenzar otro nuevo desde cero pero con el aprendizaje extraído del anterior. Ser humildes nos permite aprender durante toda la vida, porque cuando aprendes, creces, y cuando creces, los resultados llegan de forma natural. Si estás cerrado a todo, no consigues nada, si estás abierto, puedes avanzar. La efectividad personal se asienta en la humildad.

«El que se crea muy bueno haciendo algo, aun siéndolo, abandona la lucha por progresar». Toni Nadal

Si no aprendes a jugar mejor no conseguirás nada mejor

Cuenta Toni Nadal, en su libro «Todo se puede entrenar», que cuando Rafa ganó su primer Campeonato de España Alevín a los 11 años, llamó a la Federación Española de Tenis para que le facilitasen el listado de los últimos 25 campeones de esa categoría. En una cena familiar, le recitó la lista a Rafa para ver a cuántos conocía. De 25, tan sólo pudo reconocer a 5 ó 6 que habían llegado a profesionales. «Ese es el porcentaje de jugadores que llegan a ser profesionales», le dijo. «De ti depende en qué parte estés de la lista dentro de unos años; en la lista de los que fueron campeones de España, a secas, o en la lista de los que siguieron mejorando y lograron entrar en el circuito profesional». Menuda lección de vida.

Para poder mejorar, en primer lugar hemos de ser humildes y ser objetivos con nosotros mismos, para saber desde dónde partimos y con qué contamos. Y en segundo lugar, aceptar que aprender cuesta y que hay que ser persistente. El camino más sencillo es convertir el aprendizaje en algo que te guste. La efectividad personal implica aprendizaje y mejora constante.

Empieza ganando puntos para luego ganar partidos

Somos una sociedad cortoplacista. Queremos ganar el partido, antes de ser capaces de pasar las bolas por encima de la red. Esto es lo que impide a muchísimas personas ponerse en forma, aprender a tocar la guitarra, conseguir un ascenso o cerrar un acuerdo con un gran cliente. Queremos hacerlo a la voz de ya, y como diría el Mago More, los resultados se consiguen al merme, es decir, de a pocos. Como dice Rafa Nadal, «mi peor rival es el próximo». Gran parte de su éxito se debe precisamente a su capacidad de enfocarse en cada punto. Hacer eso le ha permitido alcanzar el éxito. Centrarte en los pequeños pasos te permite mejorar la atención y frenar la impulsividad, elementos clave para la efectividad del profesional del conocimiento.

«No creo que las cosas cambien solas, las tienes que hacer cambiar». Rafa Nadal

El partido no se gana hasta el último punto

Otro de los riesgos del cortoplacismo es el de falta de persistencia. Comenzamos a regar el árbol y, como no nos da manzanas, al poco tiempo dejamos de regarlo. Como diría el Cholo Simeone, hay que ir «partido a partido». Los resultados llegan como la consecuencia del comportamiento repetido en el tiempo, orientado hacia un mismo lugar. Esto exige como afirma Francisco Alcaide, compromiso, es decir, estar dispuesto a hacer lo que haga falta, el tiempo que haga falta. Eso es lo que te permite llegar al final del partido y ganarlo.

La efectividad personal no es un destino, es un camino de aprendizaje constante que requiere intensidad y foco. Y está al alcance de cualquiera, porque la efectividad personal se puede entrenar.

Antonio José Masiá es consultor artesano y nodo de OPTIMA LAB, una red productiva que ayuda a personas y organizaciones a ser más efectivas para lograr sus resultados por medio del aprendizaje basado en la experiencia y nuevas metodologías centradas en las personas.

Puedes seguirle en twitter y también en su blog: http://www.cambiandocreencias.com.

 

 

 

#cafeYProductividad: El placer de la conversación inteligente

«Café y Productividad» es una iniciativa promovida y organizada por Jeroen Sangers, Daniel Aguayo y Jordi Sánchez con el propósito de ofrecer de forma regular un punto de encuentro para la comunidad de bloggers especializados en productividad y efectividad personal. Aprovecho desde aquí para darles la enhorabuena y las gracias tanto por la idea como por su ejecución.

Hasta ahora, me había resultado imposible asistir a las ediciones anteriores, y reconozco que a esta iba con muchas ganas. La experiencia superó con creces las expectativas. Lo primero que me llamó la atención fue el lugar elegido, las oficinas de Liferay en Madrid, de las que pudimos disfrutar gracias al networking y las gestiones de Vanesa Tejada.

Otro detalle que me sorprendió fue el elevado número de participantes. Reunir a 15 personas un soleado sábado de junio por la mañana para hablar de productividad tiene su punto, sobre todo cuando más de la mitad de ellas tenían que desplazarse desde puntos geográficos tan dispares como Barcelona, Lleida, Tarragona, Cádiz, Córdoba, Sevilla o A Coruña.

También me sorprendió gratamente la excelente organización y eso que aquí mis expectativas eran muy altas, conociendo como conozco los estándares de calidad de Jeroen y Dani, que se superaron. Los «icebreaker» elegidos por los organizadores fueron tan entretenidos y efectivos como poco intrusivos, algo muy poco habitual por desgracia, aunque sí esperable en este caso en el que había una amplia representación de introvertidos.  🙂

Pero de toda la experiencia, lo que más gratamente me impresionó fue la calidad de la conversación. A partir de un sencillo ejercicio para plantear y elegir temas para tratar, comenzó una serie de interesantísimos debates que se prolongaron varias horas, tan solo interrumpidos en una ocasión para tomar – como no – un café.

El primer tema tratado fue hasta qué punto está la sociedad actual preparada para entender y hablar de productividad personal «en serio». Para la mayoría de la gente, la productividad se sigue viendo reducida a sus aspectos más económicos. Para otros, es simplemente un conjunto de trucos y herramientas más o menos llamativo y vistoso. Sin embargo, la experiencia de quienes llevamos años en esto es que el verdadero potencial de la productividad y la efectividad personal es como elemento transformador que te ayuda a lograr resultados y a vivir la vida que quieres vivir.

La conclusión mayoritaria es que todavía se trata de un tema minoritario, aunque con un rápido crecimiento. El sentimiento generalizado es que en los próximos años cobrará mucha fuerza, ya que las condiciones del entorno piden a gritos soluciones de esta naturaleza. Mi mayor preocupación es la proliferación de productividad basura que está teniendo lugar de la mano de oportunistas que se presentan como expertos y que, desde su ignorancia bienintencionada, pueden hacer mucho daño, tanto a las personas con las que trabajan, como a la productividad personal en sí, como ya ha ocurrido en el caso del coaching.

Otro tema del que se habló fue de la fuerza de voluntad versus hábitos. ¿Qué funciona mejor? ¿Qué es más sostenible? Un debate también muy interesante y enriquecedor, con diversidad de opiniones pero con muchos puntos en común.

El tercer tema tratado, y el más polémico, fue sobre la bondad o la maldad de la planificación. Después de explicar los matices de las diversas perspectivas, mi sensación es que – en esencia – la mayoría de los presentes compartíamos la mayoría de los principios generales sobre la inutilidad de inventarse fechas y la importancia de dedicar atención a prever, anticipar, detectar necesidades, evaluar alternativas, explorar oportunidades y, sobre todo, revisar frecuentemente para corregir el rumbo. Me quedé con la impresión de que ni es la primera vez que se habla de este tema ni será la última 😉

Con este último debate se nos agotó el tiempo disponible – me quedé con ganas de más aunque creo que la duración del formato elegido es idónea – y se dio por concluido el evento. Muchos tuvieron que irse y un pequeño grupo nos quedamos a comer y proseguir con la conversación, ya de manera más informal.

Al margen de lo anterior, este «café y productividad» me ha brindado la oportunidad de reencontrarme personalmente con colegas de este mundillo a los que no veía desde hacía tiempo, como por ejemplo JeroenDavid Torné, Enrique Gonzalo o Joaquín Peña; de conocer por fin en persona a varios colegas a los que leo con interés y sigo de cerca desde hace años,como Alejandro Vázquez o Jordi Fortuny; a otros a los que he descubierto más recientemente pero que también han pasado a formar parte de mis imprescindibles, como es el caso de Daniel Grifol o Vanesa Tejada; y de conocer a gente nueva, como William García, cuyo blog acabo de incorporar a mi Feedly.

Y, por supuesto, a compartir otra fantástica experiencia con algunos de mis compañeros y amigos de OPTIMA LAB: Paz Garde, Cruz Guijarro, Antonio José Masiá y Jerónimo Sánchez, con quienes ya había disfrutado de una fantástica cena para «calentar motores» la noche anterior en el restaurante favorito de la red.

Parece que la idea de los promotores es celebrar un par de reuniones como esta al año – un planteamiento que encuentro muy acertado – y yo personalmente, con que la próxima mantenga el mismo «nivelazo» que esta, me daría por más que satisfecho. Porque sí, es cierto, me he quedado con muchas ganas de repetir 😀

Logo redca
sigue este blog en feedly
FacileThings

Categorías

Versión móvil

Código QR