Innova como hábito y olvídate del copyright

Durante años, nos han hecho creer que las ideas y el conocimiento tienen valor. Ignoro hasta qué punto esto pudo ser cierto en algún momento pasado, pero a día de hoy es sin duda una gran mentira ya que, como decía hace algún tiempo Hiroshi Tasaka, «en la sociedad del conocimiento, el conocimiento no tiene valor».

Mucho tiempo antes que Tasaka, Drucker decía algo bastante parecido, cuando afirmaba que la estrategia, que al final no deja de ser un conjunto de ideas, es una commodity, y que lo que realmente marca la diferencia es la ejecución de dicha estrategia. Parafraseando al gran Drucker, podríamos decir que «las ideas son una commodity, su ejecución es un arte».

Personalmente, esto es algo que tengo meridianamente claro desde hace tanto tiempo que ya ni lo recuerdo. De hecho, fue una de las razones por las que, cuando empecé a escribir en él hace casi nueve años, decidí que la licencia de este blog sería Creative Commons (puedes ver el tipo concreto de licencia al pie de página) y el mismo motivo por el que tanto mi libro como el resto de mis obras están publicadas bajo esta misma licencia.

El valor del conocimiento es «valor potencial». La clave es cómo convertir ese «valor potencial» en «valor real». En concreto, cuando hablamos de servicios de valor añadido basados en conocimiento, lo importante no es ni el conocimiento ni siquiera «qué» haces con ese conocimiento. El valor reside en «cómo haces lo que haces» con ese conocimiento, es decir, en las competencias que se combinan con el conocimiento durante el proceso de conversión entre «valor potencial» y «valor real».

Por ejemplo, cuando publiqué mi libro, tenía muy claro que ocurriría lo que posteriormente he podido confirmar que así ha sido, y es que muchas personas lo están utilizando como manual para impartir cursos de productividad personal. ¿Me importa? ¿Me preocupa? En absoluto. Más bien al contrario: me halaga. Para mí, mi libro forma parte de un pasado que ha quedado atrás, ya que es un reflejo de dónde estaba yo en el mundo de la formación en productividad personal hace casi tres años, cuando lo escribí. Y, desde entonces, las cosas han evolucionado mucho.

Evidentemente, los principios productivos, los «qués» de los que trata el libro, son universales y mantienen su vigencia intacta, como el primer día. Sin embargo, creo que mis competencias como facilitador y formador de hoy son superiores a las de entonces, porque he seguido recibiendo feedback, desaprendiendo, aprendiendo y practicando. Por otra parte, también he continuado leyendo y aprendiendo sobre neurociencia aplicada a la efectividad y eso hace que hoy sepa bastante más sobre estos temas de lo que sabía entonces, lo cual me ha permitido mejorar y hacer que mi manera de explicar las mismas ideas de antes haya cambiado sustancialmente.

Para mí, innovar es un hábito. Siempre estoy probando cosas nuevas, la mayoría de las cuales acaban siendo descartadas. La buena noticia es que hay un pequeño porcentaje de esas cosas nuevas que pruebo que sí supera el filtro y termina incorporándose, desplazando por lo general a algo previo. Llevado al tema de la formación en efectividad personal, eso hace que el storytelling que hoy rodea a mis explicaciones, los ejemplos, ejercicios y dinámicas, es decir, los «cómos», no hayan parado de evolucionar. Algo parecido ha ocurrido con OPTIMA3®, que en aquel momento estaba dando sus primeros pasos y que a día hoy se encuentra en un estado mucho más completo y avanzado. El resumen de todo esto es que hacer hoy un curso de productividad personal replicando mi libro es hacer un curso «viejuno». Y esto seguro que tiene su público, sin duda, pero desde luego no es el público al que yo me dirijo.

Al hilo de este debate sobre el valor de las ideas y el conocimiento, en las últimas semanas, y con tan solo un día de diferencia, se han publicado dos posts muy interesantes con visiones bastante distintas sobre «compartir en Internet».

Por una parte, este soberbio post de mi amigo y maestro Andrés Pérez, la primera persona que empezó a hablar de Marca Personal en español y siguió haciéndolo durante mucho tiempo en solitario, cuando prácticamente nadie sabía qué era eso. Suscribo punto por punto lo que dice Andrés en el post y me quedo con esta magnífica frase resumen: lo importante no es el contenido sino el «cuentenido».

Yo añadiría que lo verdaderamente importante no es el conocimiento, sino la sabiduría, entendida como aquello que no se puede describir en un texto y que permite sacar partido al conocimiento. Con la enorme ventaja adicional de que, a diferencia del conocimiento, la sabiduría no envejece (la frase es de Bauman). Para mí, las competencias, es decir, qué sabes hacer con lo que sabes, forman parte de esta sabiduría.

Por otra parte, está este post de David Barreda, a quien sigo de cerca desde hace ya algún tiempo y tengo muchas ganas de conocer personalmente. Aunque no comparto la visión crítica de lo que él llama «la falacia de compartir», creo que la reflexión que realiza es útil y necesaria. Personalmente, creo que a la mayoría de las personas les gusta dejar su impronta y que el «copieteo» no es tanto por vaguería como por pura incapacidad creativa. En cualquier caso, estoy convencido de que la copia únicamente perjudica a quien la realiza, ya que «crear» y «copiar» te posicionan de manera bien distinta.

Para terminar, como le oí decir en una ocasión a Genís Roca, «la información solo es poder si se comparte y se actualiza». Podríamos cambiar «es poder» por «tiene valor» y la frase mantendría intacta su validez. Ese valor, o ese poder, entendido como potencial, hay que tangibilizarlo en un «entregable». En caso contrario, no vale nada.

En resumen, el valor del conocimiento es lo que tú sabes hacer con él y cómo lo haces. En consecuencia, al menos tal y como yo lo veo, más que preocuparse por preservar el conocimiento, o las ideas, la clave es ir siempre un paso por delante de los que solo saben copiar.

Y la forma de ir siempre un paso (o varios) por delante es incorporar a tu ADN el hábito de innovar, es decir, hacer que innovar sea para ti algo cotidiano y natural, de tal modo que tu proceso de producción de valor a partir de conocimiento nunca deje de evolucionar. Si lo consigues, esto te va a asegurar que lo que te copien sean siempre versiones obsoletas. Una estrategia sencilla como idea, pero que nuevamente hay que saber (y poder) ejecutar. En otras palabras, innova como hábito y olvídate del copyright.

Cambia el día de publicación en Óptima Infinito

Este es un «post-express» para informarte de un cambio en el día de publicación del blog a partir de ahora.

Como habrás podido observar, a raíz de disminuir la frecuencia de publicación de dos a un post semanales, ha aumentando ligeramente la extensión de los posts que escribo, hasta los cinco o seis minutos, así como el carácter técnico de algunos de los temas que trato.

Esto es en parte porque hasta ahora he evitado intencionadamente publicar posts más allá de los cuatro o cinco minutos de tiempo de lectura, entendiendo que dos posts semanales con esa duración ya era más que suficiente. Sin embargo, hay temas que requieren algo más de extensión para poder tratarlos como es debido y el hecho de publicar un único post semanal me ofrece esa oportunidad.

Sin embargo, han sido varias las personas que me han dicho que, aunque les interesan y quieren seguir leyéndolos, estos posts más largos y técnicos les resultan un poco «duros» como lectura de lunes, por lo que preferirían que los publicara en otro momento de la semana.

Agradezco mucho vuestro feedback y, en consecuencia, he decidido cambiar el día de publicación del blog, por lo que a partir de ahora deja de ser los domingos por la noche a las 21:00 CET y pasa a ser los viernes por la noche a las 20:30 CET. Así te queda todo el fin de semana por delante para poder leer con calma el post si te parece interesante 🙂

De acuerdo con esto, el próximo post aparecerá publicado el viernes 24 de febrero a las 20:30 CET.

Muchas gracias por seguir ahí.

Un abrazo.

2017: Año de la efectividad personal

Como ya adelantaba en mi crónica-resumen de las últimas jornadas OPTIMA LAB, queremos que 2017 sea un año especial y que marque un antes y un después en cuanto al estado de la efectividad en España. La efectividad sigue alejada de las organizaciones, y de la sociedad, y estamos comprometidos a que esto cambie. Somos muy conscientes de que el reto es enorme y nuestro ámbito de actuación limitado, por lo que nuestras expectativas son realistas en cuanto a resultados, pero esto nunca puede ser una excusa para la inacción.

La misión de OPTIMA LAB como red productiva es contribuir a una sociedad mejor con personas más felices. Y estamos convencidos de que proporcionar a las personas conocimientos y herramientas que les ayuden a aumentar su sensación de control, reducir el estrés y aprender a enfocarse en las cosas más significativas es una buena forma de hacerlo, ya que la efectividad personal se puede entrenar.

Por otra parte, la efectividad es el campo en el que trabajamos y gracias al que vivimos. Entendemos que devolver parte de lo que recibimos a la sociedad es una forma de expresar no solo nuestro agradecimiento, sino también el compromiso con nuestra misión.

Queremos además que este tipo de actividades tenga continuidad, que sea el principio de una nueva tendencia, cuyo resultado deseado es que todo el mundo sepa qué es la efectividad personal y qué puede aportar a su vida. Y para asegurar que, por modestas que sean estas iniciativas, estén siempre presentes y dedicarles los recursos que merecen, hemos decidido agruparlas en su propia área de atención, al igual que ya hacemos con Delivery, Branding, Finanzas, Servicios, etc.

El nombre de este área de atención es idea de Paz Garde y al resto de los nodos nos ha encantado. Se va a llamar RSA, es decir, Responsabilidad Social Artesana.

En las próximas jornadas OPTIMA LAB, que tendrán lugar los próximos días 12 y 13 de enero (y serán ya las octavas!!), vamos a seguir trabajando en varios proyectos, iniciados hace tiempo, relacionados con RSA. Tenemos además un buen puñado de ideas adicionales para desarrollar, creo que algunas de ellas francamente buenas, pero tenemos que ser prudentes. Somos una estructura pequeña y con recursos limitados. Dar con el punto óptimo de equilibrio entre hacer algo significativo en RSA y no perjudicar en exceso nuestra actividad habitual va a suponer todo un desafío, pero estamos decididos a poner lo que sea necesario por nuestra parte.

En cuanto a ti, una de las cosas que nos gustaría hacer este año es dar visibilidad a casos reales de personas «normales» cuya vida ha experimentado una mejora sustancial gracias a la efectividad personal. El formato concreto se podría estudiar caso a caso: entrevista individual o en grupo, publicada como texto o grabada en video…

Si te consideras una de estas personas cuya vida ha mejorado gracias a la efectividad personal y te apetece compartir tu experiencia participando en alguna de nuestras iniciativas de RSA, solo tienes que decírmelo, bien vía comentarios a este post, o enviándome un email a josemiguel[arroba]optimalab[punto]network. Y lo mismo aplica si quieres hacernos llegar cualquier otra idea o propuesta que te parezca interesante en este sentido.

Cuando a principios de 2005 descubrí GTD®, difícilmente podía sospechar el enorme impacto que iba a tener en mi vida, tanto en lo profesional como en lo personal. Decir que la efectividad personal cambió mi vida, lejos de ser una exageración, es quedarse corto. Sé de muchas personas que han asistido a mis formaciones cuyas experiencias son también enormemente positivas, y lo sé porque ellas mismas me lo han dicho. Aun así, a mí me gustaría que fueran muchas más. Por eso, como nodo de OPTIMA LAB, quiero aportar mi granito de arena para que 2017 sea el año de la efectividad personal para el máximo número posible de personas. ¿Nos ayudas?

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