Aprender ya no es Suficiente

aprendiendo a nadar Aprender ya no es SuficienteA diferencia del conocimiento, la sabiduría no envejece

Zygmunt Bauman

La aparición de los medios de comunicación tradicionales, como la radio y la televisión, supuso un cambio radical en la forma de relacionarse con la información que las personas habían tenido hasta ese momento. La llegada y posterior popularización de Internet conlleva un cambio mucho más profundo y radical, cuyas consecuencias son también mucho mayores aunque, en ocasiones, menos evidentes.

Los medios de comunicación tradicionales aportaron sobre todo rapidez en la transmisión de información pero se trataba de una forma de comunicación muy limitada, ya que era unidireccional, es decir, un flujo de sentido único desde las fuentes de información hacia los consumidores. Más que de una verdadera comunicación, a menudo consistía únicamente de una simple transmisión de datos.

La llegada de Internet cambia por completo este paradigma ya que rompe con la unidireccionalidad existente hasta el momento. Aparece aquí el término prosumidor, es decir, persona que no solo consume contenidos sino que también los produce. La ventaja que aporta esta multidireccionalidad de la comunicación en Internet es que, por primera vez en la Historia, posibilita la conversación a gran escala, de forma habitual y superando barreras tradicionalmente infranqueables como la distancia.

Es cierto que en Internet hay ruido pero también lo es que donde hay vida suele haber ruido. Asimismo es innegable que el porcentaje de lurkers es enorme, aunque yo prefiero interpretarlo en sentido positivo y pensar que eso significa que aún queda mucho recorrido y que el potencial de Internet está casi todo por aprovechar.

El hecho es que, propiciado en buena medida por todo lo anterior, el ritmo de producción de conocimiento no ha dejado de crecer y sigue haciéndolo de forma exponencial. Estas nuevas circunstancias están dando lugar a su vez a una serie de profundas transformaciones que es importante tener en cuenta.

Por una parte, la desproporción entre lo que conocemos y lo que ignoramos es cada vez mayor. No juzgo si esto es bueno o malo en sí, ya que me parece lógico y en gran medida inevitable, pero considero que es fundamental ser conscientes de ello de cara a no caer en el egocentrismo y pensar que sabemos mucho más de lo que en realidad sabemos.

Por otra parte, la entropía de nuestro entorno no deja de aumentar. Como dice Bauman, vivimos en tiempos líquidos y todo cambia de forma cada vez más rápida y profunda. Esto implica que, además de ignorar cada vez más, mucho de lo que sabemos queda obsoleto cada vez más rápido.

Por último, como afirma Hiroshi Tasaka, “en la sociedad del conocimiento, el conocimiento no tiene valor” (ya que todo el mundo puede acceder a él). En este contexto, lo que realmente importa es la sabiduría, es decir, aquello que no se puede describir en un texto y que permite sacar partido al conocimiento.

¿Qué se puede hacer ante esta situación? Afortunadamente varias cosas, de las que destacaría cinco:

  1. A título individual, lo primero de todo es entender que el equilibrio es una ilusión y que lo que no mejora empeora. Dicho de otra forma, no es suficiente con aprender sino que hay que hacerlo de forma permanente y al menos al mismo ritmo que evoluciona tu entorno, o te quedarás definitivamente atrás
  2. A menudo, más importante aun que aprender es desaprender porque, en muchas ocasiones, aprender es imposible si no se ha desaprendido antes
  3. La sabiduría, es decir, el conocimiento tácito, lo que has aprendido haciendo y a partir de tus experiencias, es mucho más importante que tus conocimientos teóricos. Los conocimientos teóricos están ahí pero hay que saber acceder a ellos, filtrarlos, relacionarlos, sintetizarlos y hacer cosas útiles con ellos. La sabiduría te permite convertir conocimiento teórico en conocimiento aplicado
  4. Tu sabiduría es la sabiduría de tu red. Cuando conversas con tu red y compartes tus sabiduría con ella estás ampliando la sabiduría de la red. Pero además, no solo sabes lo que sabes sino también lo que sabes que sabe tu red
  5. A título colectivo, tenemos que cambiar radicalmente el modelo educativo, obsesionado con la transmisión de conocimientos. La gente tiene que aprender a pensar más y a acumular menos información. Porque, cuando el valor no está ya en los conocimientos, hay que educar en el valor de la sabiduría

¿Qué vas a aprender [o a desaprender] hoy?

GTD: Descubre el Poder de la Lista “Esta Semana No”

huevo con cremallera GTD: Descubre el Poder de la Lista Esta Semana NoCuando empecé a usar GTD, no dejé de “caerme del carro” una y otra vez hasta que no interioricé el hábito de la revisión semanal. Entender a qué se debían en concreto estas “caídas” no era evidente y me llevó un tiempo descubrirlo.

Al final llegué a la conclusión de que, como no revisaba habitualmente, mi uso de “la incubadora”, es decir, de la lista “Algún día / Tal vez”, era mínimo. Solo guardaba allí cosas que probablemente nunca haría y que no me preocupaba revisar poco o incluso dejar sin revisar. Eso significa que un montón de cosas que podría haber dejado sin hacer o haber hecho más adelante iban a parar a otro sitio, en concreto, a los contextos de mi lista de próximas acciones. En otras palabras, me estaba “cargando” – sin ser consciente de ello – la “usabilidad” de mi sistema.

Cuando la revisión semanal se convirtió en hábito, comencé a usar cada vez más la lista “Algún día / Tal vez”, lo que descargó considerablemente mis contextos y aumentó la usabilidad – y por tanto la eficacia – de todo mi sistema GTD. Había descubierto la verdadera utilidad de Incubar.

El problema es que el volumen de cosas en mi lista “Algún día /Tal vez” empezó a alcanzar un volumen inmanejable de cara a revisarlo todo semanalmente, que es lo que recomienda hacer David Allen. Y cuando digo inmanejable me refiero a que el contenido de esa lista llegó a representar 2/3 de todo el sistema! icon sad GTD: Descubre el Poder de la Lista Esta Semana No

Así que empecé a buscar formas de manejar aquélla situación. A finales de 2009 comencé a usar las listas “Tal Vez Nunca”, lo que me permitió reducir la lista “Algún día /Tal vez” a un tercio de su tamaño inicial. Estuvo muy bien porque dejó de darme pereza revisar semanalmente la lista “Algún día / tal vez”. Por su parte,  la lista “Tal Vez Nunca” la revisaba solo cada dos o tres meses, o incluso menos.

Pero el tiempo siguió pasando y un par de años después estaba de nuevo en la misma situación, así que decidí dividir la lista “Algún día / Tal vez” en dos listas: “Algún día / Tal vez Pronto” y “Algún día / Tal vez Más Adelante”. La idea seguía siendo la misma: separar lo que necesariamente debía formar parte de la revisión semanal de lo que podía revisarse con menos frecuencia.

Este sistema de tres listas, Algún día / Tal vez (Pronto, Más Adelante y Nunca), me funcionaba bastante bien pero cuando empecé a impartir formación en GTD comprobé que “liaba” bastante a los alumnos, ya que no acababan de entender cuáles eran los criterios claros para cada optar por una u otra de las tres listas. Eso me llevó a repensar una vez más la estructura de “la incubadora” a fin de conseguir que siguiera siendo útil pero que además fuera fácil de explicar para mí y fácil de entender para los alumnos.

Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba “sobre-complicando” el tema. En mi experiencia, lo que incubas pertenece únicamente a dos grupos: cosas que no necesitas revisar periódicamente y cosas que sí necesitas revisar periódicamente.

Ejemplos de las primeras son libros que a lo mejor quieres leer un día, lugares a los que tal vez viajes en alguna ocasión o ideas para un post. Esas listas las consultas solo cuando surge la necesidad de hacerlo: he terminado un libro y quiero empezar otro o voy a planificar unas vacaciones o a escribir un post.

Sin embargo, hay cosas que quieres o te gustaría hacer en algún momento – no necesariamente ahora –  y cosas que tienes que hacer, pero que podrías hacer un poco más adelante sin mayores consecuencias. También hay cosas que a día de hoy parece que van a requerir alguna acción por tu parte pero que podrían cambiar de forma que finalmente no tuvieras que hacer nada con ellas. ¿Qué tienen en común todas ellas, me pregunté? La respuesta me dio el nombre de la lista que necesitaba.

Todas ellas son cosas que podrías no hacer esta semana – entendiendo semana como el tiempo que queda hasta tu próxima revisión semanal – sin que ello tenga consecuencias indeseables. De ahí el nombre de la lista: “Esta Semana No”.

En mi caso, la lista “Esta Semana No” contiene todo aquello con lo que a día de hoy no me comprometo, es decir, cosas que a día de hoy no requieren acción pero podrían requerirla más adelante. Por eso es muy importante procesar bien y separar las cosas que sí requieren acción de las cosas que no requiren acción (al menos no esta semana), para lo cual lo primero es identificar con claridad tus compromisos.

El uso intensivo de una lista “Esta Semana No” proporciona enormes ventajas:

  1. Mejora la eficacia y usabilidad de tu sistema, ya que permite separar lo que tienes que hacer – que está en tu agenda y tus contextos – de lo que podrías no hacer. Esta separación es clave porque, ¿qué crees que ocurre cuando algo que podrías no hacer esta semana es, por ejemplo, más fácil, rápido o divertido que algo que tienes que hacer necesariamente esta semana?
  2. Aumenta la fiabilidad de tu sistema, al facilitar la revisión semanal de las cosas que no requieren acción pero podrían requerirla
  3. Incrementa la eficiencia de tu sistema, ya que aproximadamente un tercio de las cosas que entran en “Esta Semana No” se solucionan solas, con el consiguiente ahorro de recursos

Lo mejor es que todo esto es gratis. Así que puedes probar a usar una lista “Esta Semana No” una temporada y ver qué tal resultado te da. Eso sí, te adelanto que es imprescindible revisarla a fondo todas las semanas para que funcione.

¿Tienes demasiadas cosas para hacer y no sabes por dónde empezar? Prueba a separar lo que con seguridad requiere acción esta semana de lo que puede esperar unos días “sin explotar”. Es sencillo pero muy potente de cara a ganar claridad y enfoque. Atrévete y descubre el poder de la lista “Esta Semana No”.

OPTIMA12: Las Redes Productivas son Conversaciones

conversaciones en red OPTIMA12: Las Redes Productivas son ConversacionesLos mercados son conversaciones” es la primera – y probablemente la más conocida - de las 95 tesis del Manifiesto Cluetrain, un libro que, por cierto, considero de necesaria lectura para entender no solo lo que está pasando sino también lo que va a pasar.

Si aún no lo has leído, te explico muy brevemente que esta compilación trata sobre los cambios que la llegada y popularización de Internet suponen en el ámbito de la Comunicación y cómo, a su vez, dichos cambios afectan a las formas tradicionales de relación entre las corporaciones y las personas.

Mi intención en este post es reflexionar sobre la importancia de que los contenidos de este libro sean conocidos y entendidos en las organizaciones y por las personas. Y no es que me sorprenda que en las organizaciones siga siendo un gran desconocido – ya sabemos por qué los managers no aprenden de management - pero sí me sorprende, y sobre todo me preocupa, que siga siendo un gran desconocido para tantas personas.

Me preocupa este hecho porque, si las personas no saben a qué se debe lo que está ocurriendo, difícilmente podrán reaccionar de forma adecuada ante ello. Creo que este desconocimiento es uno de los motivos por el que mucha gente sigue viviendo en un universo paralelo y parece no enterarse, o no querer enterarse, de lo que está pasando.

Este desconocimiento explica también por qué la mayoría de las organizaciones a día de hoy sigue siendo una mezcla de eslóganes desacreditados y aburridos monólogos. Sobra comunicación basura, formada por críticas, directrices, instrucciones, órdenes, cotilleos, comunicados, quejas, políticas y normas y falta conversación genuina, que se construye con feedback de calidad y reconocimientos sinceros y a tiempo pero, sobre todo, se construye con preguntas, indispensables para que una conversación sea genuina.

El acceso a la información es cada vez más universal. El talento que encierran hoy las organizaciones nunca antes fue tan grande (me lo comentaba precisamente un cliente “cambio-consciente” hace unas semanas). Sabemos que la inteligencia colectiva existe y que ninguno de nosotros es tan listo como todos nosotros. La información hace tiempo que dejó de ser poder solo por disponer de ella. Ahora, la información solo es poder cuando se actualiza y se comparte. ¿Y qué mejor forma de actualizar y compartir información que a través de conversaciones?

El coaching es una técnica que funciona, entre otras razones, porque permite a la persona “darse el lujo” de dedicar tiempo a conversar consigo misma en voz alta. Pero también es una conversación entre coach y coachee, una conversación que enriquece a ambas partes porque ambas partes aprenden de ella. Una de las cinco disciplinas que caracteriza a las organizaciones inteligentes de las que habla Peter Senge es precisamente la capacidad de aprendizaje. ¿Y qué mejor forma de aprender que haciendo y haciéndose preguntas?

Las viejas estructuras jerárquicas son un impedimento en la evolución hacia las organizaciones inteligentes. El jefe sabe porque es jefe (aunque nos lo quieran vender al revés). Y como ya lo sabe todo, no necesita aprender y, por consiguiente, no necesita preguntar. El problema es que una conversación sin preguntas difícilmente será una conversación genuina.

Uno de mis mentores de coaching, preguntado en una ocasión sobre utilidad real de la diversa parafernalia que rodea al mundo del coaching (me refiero a los múltiples test de todo tipo y a las variadas pruebas de autoevaluación que muchos coaches utilizan), me sorprendió con su respuesta: “Todo es útil si sirve como excusa para una buena conversación [de coaching]“.

Internet en concreto y las redes sociales en general se construyen a partir de conversaciones. ¿De qué otra forma, si no es a partir de conversaciones, podrían construirse esas nuevas estructuras productivas capaces de operar de forma idónea en esta sociedad red?

En OPTIMA12® creemos que el hábito de la conversación es la herramienta de cambio más potente que existe. Por eso, uno de los primeros aspectos que trabajamos es precisamente generar las condiciones para que la conversación genuina se convierta en hábito.

Que las personas expresen de forma sistemática sus expectativas, debatan sobre sus puntos de vista, compartan opiniones, proporcionen feedback, se comprometan públicamente y participen en la toma de decisiones de forma integrativa nos parece indispensable para que la [In]comunicación Interna deje paso a la Conversación Genuina necesaria para superar las obsoletas jerarquías y dejar paso a las redes productivas del futuro.

Porque, al igual que los mercados, las redes productivas son conversaciones.

Logo redca

FeedBurner Subscriber Counter

Mi perfil en Google+

Seleccionado por JobiJoba España

FacileThings

Categorías

Versión móvil

Código QR