GTD: Revisar es Mantener Fiable tu Sistema

checklist verde GTD: Revisar es Mantener Fiable tu SistemaEl propósito de la metodología GTD es liberar a tu cerebro del estrés de modo que pueda ser más productivo. Este resultado se consigue cuando el cerebro es relevado de su obligación de controlar “incompletos“, ya que entonces puede centrarse exclusivamente en lo que está haciendo.

Ahora bien, para que esta situación tenga lugar, es necesario que el cerebro esté seguro de estar haciendo lo que debe hacer y de no estar haciendo lo que no debe hacer. Esto es precisamente lo que consigues cuando revisas tu sistema GTD de forma regular y lo mantienes al día.

Por este motivo tu sistema GTD no puede ser estático sino que debes actualizarlo tan a menudo como sea necesario para mantener su fiabilidad.

Para revisar de forma adecuada, lo más importante es saber qué cosas debes tener en cuenta y cuándo pero también qué tienes que hacer y con qué frecuencia para asegurarte de que el sistema mantiene su integridad y te permite sacar el máximo partido del mismo.

Por ejemplo, tu sistema debería permitirte ver en cada momento todas las opciones que tiene sentido ver en ese momento.

En otras palabras, si vas a hacer llamadas de teléfono, tu sistema debe ser capaz de mostrarte, idealmente aislándolas del resto de próximas acciones, todas las llamadas que te has comprometido a hacer. Del mismo modo, tu sistema debería poder mostrarte con facilidad y rapidez todos los temas que debes tratar con una persona con la que te vas a reunir.

Un proceso de revisión diario correcto debe comenzar por tu agenda, ya que ello te permitirá hacerte una idea de cómo “pinta el panorama” para el resto del día.

Lo siguiente es echar un vistazo a tus listas de próximas acciones, idealmente con la posibilidad de agruparlas por contexto y por contacto.

Yo por ejemplo dispongo en mi sistema GTD de una vista dinámica de próximas acciones, incluyendo las que también están en mi calendario, que puedo reagrupar por una serie de parámetros: contexto, contacto, con fecha límite hoy, con fecha límite en los próximos 5 días….

No se trata de que tengas que hacer todo lo que figura en estas listas en ese día, sino de que tengas claro qué cosas te has comprometido a hacer con el objetivo de que puedas tomar en cada momento la decisión correcta sobre qué hacer y qué dejar de hacer, asegurándote de que no “se te escapa” nada fundamental.

GTD: Gestiona tus Tareas Recurrentes con Eficacia

patos amarillos juguete GTD: Gestiona tus Tareas Recurrentes con EficaciaSi hace un par de semanas veíamos cómo optimizar los proyectos recurrentes con Listas de Control, hoy vamos a ver cómo hacer algo parecido con las tareas recurrentes, es decir, acciones independientes que tienes que repetir cada cierto tiempo.

Evidentemente hay muchas acciones recurrentes que ya has convertido en hábitos y que por tanto no tiene demasiado sentido seguir gestionando en una lista o en tu agenda. Sin embargo hay otras muchas acciones repetitivas que sí tiene sentido gestionar con GTD, bien porque no se repiten con suficiente frecuencia y por tanto se te olvidan, bien porque son relativamente nuevas y aún tienes que convertirlas en hábitos.

Ejemplos de estas acciones recurrentes no tan frecuentes son:

  • Renovación de documentos (DNI, pasaporte…)
  • Felicitar a personas (cumpleaños, aniversarios…) o restablecer contacto con antiguos amigos
  • Limpiezas periódicas “a fondo” (tu archivo de referencia, el trastero, los altillos…)
  • Revisión de actualizaciones de tus equipos informáticos (sistema operativo, software, renovación de licencias…)
  • Mantenimiento del coche (lavarlo, comprobar niveles y presión neumáticos, ITV…)
  • Cuidados a tus plantas de interior o las de tu parcela (abonar, fumigar…)
  • Cuidados a tus mascotas (renovar materiales de un acuario, vacunas…)
  • Chequeos médicos
  • Comprobar periódicamente si una información que esperas ya está disponible…

En realidad la lista puede ser interminable. En mi caso concreto estimo que aproximadamente entre un 25% y un 30% de las tareas que gestiono en mi sistema GTD son recurrentes.

Como puedes suponer, automatizar al máximo este volumen de tareas recurrentes conlleva, al igual que ocurre con las Listas de Control, un ahorro muy importante de tiempo en la fases de recopilarprocesarorganizar, ya que sólo deberás recopilarlas, procesarlas y organizarlas la primera vez que las hagas, pudiendo en sucesivas ocasiones pasar directamente a evaluarhacer.

Las tareas recurrentes pueden ser de dos tipos: fijas o dinámicas.

Una tarea recurrente fija es la que se repite periódicamente en una fecha independientemente de cuando la hiciste la última vez. Por ejemplo, los cumpleaños son algo que ocurre todos los años en la misma fecha, independientemente de que el año anterior lo felicitaras el día antes o dos semanas después de la fecha correcta.

Una tarea recurrente dinámica es la que se repite periódicamente un tiempo después de que la hiciste la última vez. Por ejemplo, abonar las plantas cada dos meses es algo que debes hacer dos meses después de la última vez que las abonaste. Si la última vez no tenían abono en la tienda y las abonaste un mes más tarde de la fecha inicialmente prevista, no tiene sentido que las abones de nuevo el mes siguiente.

Mi sistema GTD es capaz de gestionar ambos tipos de tareas recurrente de forma eficaz y completamente automática teniendo en cuenta para ello tanto la “fecha objetivo” en la que estaba planificado realizar la tarea como la “fecha real” en la que la he completado.

En el primer ejemplo, cuando marco la tarea como completada, el sistema genera automáticamente otra tarea igual añadiendo un año a la “fecha objetivo”. Es decir, no tiene en cuenta la “fecha real” en que he completado la tarea sino sólo que ésta ocurre “cada año”, independientemente de lo que haya ocurrido el año anterior.

En el segundo ejemplo, cuando marco la tarea como completada, el sistema genera automáticamente otra tarea igual añadiendo dos meses a la “fecha real”. Es decir, no tiene en cuenta la “fecha objetivo” sino la “fecha real” en que he completado la tarea, tanto si me adelanto como si me retraso, y hace que la tarea se repita “dos meses después” de la última vez que la completé.

Casi todas las agendas electrónicas y aplicaciones de gestión personal ofrecen un conjunto bastante limitado de opciones, aunque por lo general suficiente, para gestionar tareas recurrentes fijas. Sin embargo no suelen permitir la gestión de tareas recurrentes dinámicas y, además, las posibilidades de gestión de tareas recurrentes en intervalos no estándar (tareas que se repiten por ejemplo cada cinco meses, siete semanas o 100 días) son prácticamente nulas.

A pesar de ello las ventajas de aprovechar estas herramientas para automatizar en lo posible tus tareas recurrentes son muy claras y hacen que merezca la pena el esfuerzo inicial. Aunque la automatización no llegue a ser completa, verás que de todos modos es una forma rápida y sencilla de gestionar tus tareas habituales con mucha más eficacia.

GTD: Qué Hacer cuando no hay Próxima Acción

cruce de caminos GTD: Qué Hacer cuando no hay Próxima Acción Procesar es fácil, pero requiere pensar mucho y rápido.

El principal desafío con el que te vas a encontrar es que, además, la mayor parte de las veces la acción a realizar no es obvia, algo habitual por otra parte en el trabajo del conocimiento, sino que tendrás que decidir cuál es.

Sin embargo, suele ocurrir que una parte de las cosas que recopilaste en “el cesto“, y que ahora estás procesando, no requiere ninguna acción.

Estas “cosas” pueden ser:

Basura: Cosas con las que no tienes que hacer nada, no te sirven para nada y no crees que puedan tampoco servirte para nada en el futuro. En su momento las recopilaste porque no sabías si iban a requerir acción o te iban a resultar de utilidad y tampoco querías interrumpir tu recopilación para averiguarlo. Es lógico por tanto que mucho de lo que has recopilado acabe siendo basura.

Es probable que en ocasiones te asalte la duda de si deberías quedarte o no con algo, por si te pudiera hacer falta en un futuro. En estos casos hay evidentemente dos opciones: conservarla o desecharla.

Si la conservas no olvides que debes tener un sistema de revisión periódica de tus archivos de material de referencia y que ésta pasará a ser una cosa más a revisar. Por este motivo merece la pena evaluar la dificultad de volver a obtener esa información en contraposición al esfuerzo de almacenarla y revisarla periódicamente. A no ser que tengas muy claro que es casi imposible de volver a conseguir, lo que yo hago, y lo que te recomiendo, es que lo tires.

Incubar: Aquí entran todas esas cosas sobre las que estás seguro de no tener que realizar ninguna acción ahora pero sobre las que podrías querer hacer algo en un futuro.

Dependiendo de cómo quieras volver a procesar esa cosa en el futuro, tienes tres opciones:

  • Ponerte un recordatorio en la agenda: Por ejemplo si estás pensando ir a ver un espectáculo pero se acaba el plazo para comprar las localidades
  • Anotarla en un archivo de seguimiento: Es similar a anotarla en la agenda aunque el procedimiento es distinto. Uno de los archivos de seguimiento más conocido, y que en su día veremos en detalle, es el archivador “tickler”, también conocido como “43 carpetas”
  • Escribirla en una lista “algún día/tal vez” que revises periódicamente como parte de tus revisiones semanales y/o mensuales. Según el volumen de cosas que tengas en esta lista te puede resultar interesante dividirla en dos, dependiendo de la mayor o menor probabilidad de hacer algo con ellas finalmente. También dedicaré en su momento una entrada específica a este tema

La ventaja de disponer de estos métodos de incubación es que te permiten quitarte las cosas de la cabeza de forma inmediata y con la confianza de no olvidarlas, ya que has activado un sistema de recordatorios que te hará volver a pensar en ellas en el momento oportuno.

Consulta: Cosas que no requieren, ni requerirán, acción pero que pueden ser útiles por la información que contienen. Ya hemos visto que para que un archivo sea realmente útil, debes poder ser capaz de archivar cualquier cosa en menos de un minuto. El mayor riesgo con el material de consulta es caer en la trampa del “luego lo archivo”, ya que lo más probable es que no lo hagas nunca y acabe apilándose sobre tu mesa y estanterías.

Otro error habitual es confiar en exceso en el soporte electrónico a la hora de montar tu archivo. Lo que está en formato electrónico resulta absurdo imprimirlo para archivarlo físicamente, así que archívalo electrónicamente. Por el mismo motivo, lo que está en soporte físico no tiene sentido que lo digitalices para archivarlo electrónicamente, así que archívalo físicamente. Lo que importa no es disponer del archivo más sofisticado, sino del más práctico.

Ya sabes qué hacer cuando no hay próxima acción. Ahora bien, ¿qué pasa cuando sí la hay? El lunes que viene veremos cómo identificar tus próximas acciones y proyectos .

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