Mejorar es un Camino Creativo

camino estrellas colores Mejorar es un Camino CreativoConceptos como “calidad”, “mejora” o “proceso” no gozan de buena reputación en el mundo de la empresa. Quiero decir en la práctica, claro, porque es raro el discurso oficial en el que no se menciona, positivamente, alguno de ellos.

A pesar de que las cosas no son buenas ni malas por sí mismas, nos encontramos aquí con otro caso más en el que la implantación incorrecta de iniciativas acaba perjudicando a las propias iniciativas en lugar de perjudicar a quienes fracasaron al implantarlas.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que calidad, mejora o proceso son conceptos aparentemente simples pero con un trasfondo muy profundo, casi filosófico, cuando se piensa detenidamente en ellos. Son tres conceptos de marcado carácter cualitativo. Reflexionar sobre ellos implica plantearnos preguntas de alcance más allá del ¿qué resultado quiero conseguir? Implica evaluar formas de hacer, valorar cómo nuestras acciones pueden impactar en el cliente final o incluso [re]descubrir el sentido de lo que hacemos.

El problema es que su implantación en el mundo empresarial se ha hecho únicamente a partir de su significado más sencillo y superficial, ignorándose el más importante y profundo.

Dicen que cuando tienes un martillo, todo te parecen clavos. Al mundo empresarial tradicional le ocurre algo parecido y es que, debido al paradigma del control en el que opera, tiende a convertir cada nueva herramienta de gestión en una nueva herramienta de control.

Por eso, la mayoría de las personas en las empresas asocia a día de hoy calidad, mejora o proceso con burocracia, papeleo, aburrimiento, auditores cansinos, pérdida de tiempo e hipocresía. Y lo peor es que, por lo general, tienen razón.

No se ha entendido, o no se ha querido entender, el verdadero significado de expresiones como “orientación a la calidad”, “mejora continua” o “reingeniería de procesos”. Y al no entenderse, se han cosificado, ignorando su componente más humano y en el que reside su verdadera fuerza: la satisfacción individual producida por un trabajo bien hecho.

Se ha planteado [mal] la conversación porque se ha hecho únicamente en términos de control, es decir, de coste/beneficio, métricas, indicadores, formularios y procedimientos. La consecuencia es que, en lugar de mejorar, nos hemos encontrado con una burocracia absurda plagada de manuales, certificaciones y auditorías carentes de contenido y valor real.

Las empresas aún no se han dado cuenta de que su supervivencia exige urgentemente un cambio radical de muchos de sus paradigmas. La competitividad no consiste [únicamente] en reducir costes sino, sobre todo, en producir cada vez más y mejor por unidad de coste.

La mejora continua, la orientación a la calidad o la reingeniería de procesos es mucho más que la palabrería vana que en su día les vendió alguna gran consultora. No tiene nada que ver con aumentar el número de horas perdidas en tareas improductivas obligando a la gente a crear y mantener documentos que quedan obsoletos en unos meses, ni a hacer sobreesfuerzos sin sentido para superar auditorías o lograr certificaciones.

Mejorar no es cumplir de vez en cuando unos ritos de paso para conseguir un sello determinado. Tampoco cabe en un manual de procedimientos que nadie consulta y nadie conoce.

Mejorar es devolver a la gente el interés por lo que hace para que vuelva a sentirse responsable de su trabajo; es empoderar a las personas para que decidan e implementen pequeños o grandes cambios cotidianos beneficiosos para los resultados de su tarea.

Mejorar no es una estación donde para el tren de los auditores de cuando en cuando sino un camino creativo que se recorre día a día individual y colectivamente.

Consultoría Artesana: Diversidad, Valor y Marca

jornadas artesanas eutokia Consultoría Artesana: Diversidad, Valor y Marca

Diversidad de situaciones, cortesía de Julen Iturbe-Ormaetxe

Nos reuníamos a hablar de “pasta” y al final acabamos hablando de valor.

Numerosas y diversas ideas, como ya es habitual en este tipo de jornadas artesanas, excelentemente recopiladas en las numerosas crónicas que se han escrito al respecto.

De todo lo hablado, que como decía fue mucho y muy interesante, me quedo sobre todo con lo siguiente:

Forma Jurídica

Autónomo, pequeña SL, “gran corporación artesana” (SL con 5 empleados icon wink Consultoría Artesana: Diversidad, Valor y Marca … ) Variedad de formas para un mismo contenido: consultoría artesana.

Si bien es cierto que el tipo de forma jurídica elegida condiciona de algún modo el tipo de compromiso que se produce y las dinámicas que se generan, también es cierto que con frecuencia no es más que el resultado de decisiones instrumentales encaminadas a posibilitar el acceso a una mayor diversidad de proyectos.

Diversidad

Una de las mayores riquezas de la red de consultoría artesana es precisamente su diversidad. Diversidad de orígenes, caminos, destinos, edad y género. Del maestro con varios años de experiencia artesana a sus espaldas al aprendiz que apenas ha decidido dar sus primeros pasos. Diversidad de sectores: industria, servicios, obra social, arte, tecnología, RRHH, finanzas… Del autónomo al empresario, pasando por el trabajo por cuenta ajena o incluso el paro.

Personas todas ellas con un nexo común: la convicción de que existe otra forma de ejercer la consultoría.

Valor

Buena parte del valor de la red procede precisamente de esta diversidad. La posibilidad de configurar equipos a la medida de los proyectos, y de que estos equipos estén formados por personas altamente comprometidas con su trabajo y con la calidad del mismo, hace que la red pueda aspirar a abordar con éxito los retos más complejos y ambiciosos.

Por otra parte, la red proporciona flexibilidad pero también genera complejidad. Un problema añadido es que el sistema suele percibir únicamente nodos aislados y no la red de la que forman parte.

Por eso, la paradoja ante la que nos encontramos es todo un desafío que posiblemente haya que seguir abordando en el futuro, a saber, cómo mantener la red como una estructura laxa, a fin de evitar que se acabe convirtiendo en un ente y, a la vez, ser capaz de “solidificarla” adaptada a un proyecto y devolverla a su estado anterior una vez finalizado éste.

Marca

La consultoría artesana es una marca, si entendemos como marca la huella o impronta que dejamos en nuestro trabajo. Es una forma muy concreta de hacer y relacionarse que se traduce en un determinado tipo de experiencia de cliente porque, a fin de cuentas, es el cliente, y no nosotros, quien define un trabajo bien hecho.

En cualquier caso, y al igual que ocurre con la forma jurídica, la marca es algo instrumental que facilita la comunicación con el cliente. El consultor artesano no quiere ser una “marca blanca” tras una marca corporativa, por eso es importante que la marca de la red, bien sea la de consultoría artesana o cualquier otra, sea en realidad una red de marcas personales sólidas.

Conclusión

A pesar de que la consultoría artesana no es algo nuevo, sí tengo la impresión de que cada vez son más las personas que ven en este modelo un reflejo de algo que llevaban largo tiempo buscando infructuosamente. En ese sentido, las últimas jornadas han sido altamente esclarecedoras.

Siempre con más preguntas que respuestas, como creo que debe ser, en la medida que la red vaya ganando masa crítica supongo que nos encontraremos ante una realidad distinta, con nuevos retos y nuevas oportunidades, así que parece que esto no ha hecho más que empezar y que aún nos queda mucho por compartir y aprender.

El futuro es ilusionante, que no sencillo. Larga vida a la consultoría artesana.

Desarrollo Organizacional: Reflexiones Artesanas sobre [no] Formación 2.0

artesanos trabajando Desarrollo Organizacional: Reflexiones Artesanas sobre [no] Formación 2.0

Artesanos trabajando, cortesía de Amalio A. Rey

Los pasados 3 y 4 de junio tuvieron lugar en Girona las Jornadas de Primavera 2010 de Consultoría Artesana.

Con la excusa de llevar a cabo un taller artesano sobre desarrollo de competencias directivas, nos reunimos Anna, Silvia, AlbertoAmalioAsier, Eugenio, José Manuel, Nacho, Manel, Miquel y un servidor. Dos intensos días en los que hemos compartido información y experiencias, aprendido co-creando conocimiento y disfrutado, en los tiempos [no] muertos, de la conversación, la gastronomía y el entorno.

Como escribía hace ya algún tiempo en “El Mito de la Formación“, el paradigma de la transferencia de conocimiento está obsoleto y deberíamos ser capaces de superarlo, por mucho que haya todo un tinglado económico montado alrededor de él. Porque, más allá de discursos oficiales, me cuesta creer que a estas alturas haya quién aún dude de la ineficacia de la formación tradicional: bustos parlantes pretendiendo impartir sabiduría ante audiencias que dormitan bajo una máscara de fingida atención.

En términos de aprendizaje real, el resultado de estos formatos unidireccionales y asimétricos es prácticamente nulo, por muy zen que sea la presentación, espectaculares que sean las fotos y graciosos y ocurrentes que sean los chascarrillos del “formador” de turno.

Estos formatos en los que todo gravita alrededor del principio de que el conocimiento es transferible, están condenados al fracaso desde antes de empezar, ya que parten de una premisa falsa.

Por eso en #REDCA preferimos hablar de [no] formación. Porque creemos que se puede [in]formar, compartir conocimiento, facilitar el proceso de aprendizaje y [co]formar, es decir, co-crear, en una dinámica donde todos pueden ser aprendices y maestros a la vez.

De hecho, en estas Jornadas de Primavera todos los participantes hemos compartido conocimiento y experiencias con el resto. Cada uno de nosotros [in]formamos al resto, en el sentido de [in]troducir -compartiéndola- nueva información en la red. Si quieres, tú mismo puedes acceder al material que compartimos en esta wiki que ha currado nuestro colega artesano mkl.

Pero acceder a la información no es aprender sino situarnos en el umbral del aprendizaje. Del mismo modo que tener barro no implica saber convertirlo en vasija, disponer de la información es condición necesaria pero no suficiente para aprender.

Por eso el segundo día de las jornadas lo dedicamos a trabajar en y con la información a la que habíamos tenido acceso el primer día. Sin condicionamientos jerárquicos o grupales, sino como red.

Una de las muchas cosas que he aprendido en estas Jornadas es a “ver“, por primera vez con nitidez, por qué la red es superior al grupo y a la jerarquía desde un punto de vista humano. En palabras del propio Eugenio Moliní: “La red es la configuración en la que somos plenamente humanos ya que hace posible que encontremos identidad y dirección sin renunciar un ápice a nuestra autonomía. La red es la única configuración en la que es posible brillar con luz propia al mismo tiempo que otros también lo hacen“.

Precisamente desde esta configuración fuimos capaces de sintetizar una versión alpha del conjunto de rasgos característicos de la [no] formación 2.0 o, en otras palabras, del “buen hacer” [no] formativo a cuyos detalles puedes también acceder directamente en la wiki de las jornadas y que, de forma muy resumida, serían:

  • El objetivo de la [no] formación debe ser sobre todo el de provocar interés por aprender, mezcla que se consigue cuando se logra divertir e inquietar en la proporción adecuada
  • El “buen hacer” [no] formativo es fiel a unos principios a la vez que riguroso con los métodos empleados
  • La acción se orienta a la co-creación de conocimiento, con especial interés por la facilitación, la creación de espacios, el aprender haciendo y la gestión del conocimiento ya existente en la red. Esta acción hace posible la práctica del liderazgo distribuido gracias al cual todos los participantes pueden ser aprendiz y maestro según las circunstancias

Es decir, que si queremos hablar realmente de [no] formación 2.0, no vale con ofrecer contenidos más o menos atractivos bajo un formato entretenido o divertido. Y tampoco es suficiente con participar y compartir. Además de todo eso, hay que provocar, generar un deseo y una inquietud imparables por aprender para así, una vez constituidos en red, co-crear conocimiento.

Estos rasgos definen cómo plantear una acción [no] formativa desde la perspectiva de quien la propone. Desde el punto de vista de quien decide participar en ella creo que habría que añadir la libertad, la motivación y el interés, ya que en última instancia el acto de aprender es la expresión de una voluntad individual. Pero esto es seguramente objeto para otro taller… icon wink Desarrollo Organizacional: Reflexiones Artesanas sobre [no] Formación 2.0

Hasta entonces quizás te apetezca echar un vistazo a lo que otros consultores artesanos han ido escribiendo y compartiendo sobre este taller. Lo puedes encontrar, como no, en la wiki de las Jornadas de Primavera 2010 de Consultoría Artesana y también directamente en los blogs de AnnaAsier, Alberto, Nacho, Manel, Eugenio, AmalioMiquel.

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