El hábito de «Registrar» explicado con ejemplos

En un post anterior veíamos todo sobre el hábito de «Registrar», uno de los elementos centrales de la metodología de efectividad personal OPTIMA3®. Ahora vamos a ir un paso más allá, con ejemplos concretos que ayuden a entender mejor el concepto.

Empezamos con una relación de posibles situaciones cotidianas:

  1. Un compañero te hace un comentario en la máquina de café sobre un nuevo servicio, y eso te despierta una duda sobre tu puesto actual, que tal vez querrías aclarar en un futuro con tu jefa.
  2. Te llama un cliente por teléfono y te pide que incorpores una opción adicional a la propuesta técnica que le estás preparando.
  3. Al salir de casa te das cuenta de que el grifo de la cocina sigue goteando por muy bien que lo cierres.
  4. Ves una presentación en una reunión y se te ocurre una buena idea para incorporar a tus conversaciones con clientes.
  5. Te comentan que hay una web muy interesante en la que a menudo se publican análisis de productos de tus competidores.
  6. Estás redactando un email y de repente te acuerdas de que tu ahijado Carlitos cumple años en un par de semanas.
  7. Te llega un email con el número de pedido de un cliente que estabas esperando para poder emitirle una factura.
  8. En una cena con tus amigas, una de ellas hace un comentario sobre una serie que le ha encantado.
  9. Conduciendo, ves una valla publicitaria sobre unas zapatillas de deporte y eso te hace pensar dónde pueden estar las tuyas, si es que aún las tienes.
  10. Ya en la cama, a punto de dormirte, se te ocurre un argumento fantástico para incluir en la presentación comercial de mañana.

En todas estas situaciones hay elementos potencialmente relevantes a nuestro alcance, por lo que habría que llevar a la práctica el hábito de «Registrar», a fin de asegurar que entren en nuestro sistema de organización personal.

Vamos a ver a continuación qué, cómo, cuándo y dónde Registrar el elemento correspondiente en estas situaciones de ejemplo, así como a qué forma de Registrar corresponde a cada uno de los casos.

1 ➜ Un compañero te hace un comentario en la máquina de café sobre un nuevo servicio, y eso te despierta una duda sobre tu puesto actual, que tal vez querrías aclarar en un futuro con tu jefa.

En este ejemplo, el elemento potencialmente relevante es una duda, luego lo que habría que registrar debería ser una expresión que contenga el nombre «duda». En su versión más minimalista, podría ser algo como «duda nuevo servicio» o «duda posición», pero también valdría algo más extenso como «duda sobre posición y nuevo servicio». Lo importante es registrar una «cosa» y por tanto, algo sin verbos.

En cuanto a cómo y dónde registrar el elemento, habría múltiples formas: anotarlo en el móvil, escribir un mensaje a un grupo que tienes contigo mismo/a en Whatsapp o Telegram, enviarte un email a ti mismo/a con el elemento registrado como asunto, grabar una nota de voz en el móvil o hacer una anotación en una libreta de bolsillo.

En los ejemplos anteriores, la «registradora» en cada caso sería: las notas del móvil, el grupo de Whatsapp o Telegram, el buzón de email, las grabaciones del móvil y la libreta.

El momento correcto de registrar es en los segundos inmediatamente posteriores a que surja la duda. Cuando más tiempo pase entre que surje la duda y la registres, más te estarás alejando de las buenas prácticas de registrar.

Por último, estaríamos ante un ejemplo de registro activo/reactivo, ya que lo registras tú después de que aparezca el elemento.

2 ➜ Te llama un cliente por teléfono y te pide que incorpores una opción adicional a la propuesta técnica que le estás preparando.

En este caso, el elemento potencialmente relevante es una petición de un cliente, luego lo que hay que registrar es una expresión que contenga el nombre «petición» o, como alternativa, la opción que te ha pedido el cliente. «petición cliente X» o «opción cliente X» serían ejemplos válidos, como también lo sería «opción adicional pedida por cliente X». Nuevamente, lo importante es evitar el uso de verbos que digan que hay que hacer con la «cosa» registrada.

Los posibles modos y lugares de registrar son los mismos que en el ejemplo anterior, utilizando las mismas registradoras. También podrías anotarlo en un post-it y dejarlo en tu mesa de la oficina. En este caso, la mesa sería una «registradora».

En cuanto al momento correcto de registrar, aplica lo mismo que en el ejemplo anterior. Tienes que conseguir que registrar se convierta en un automatismo.

Por último, nos encontramos nuevamente ante un ejemplo de registro activo/reactivo, es decir, tú registras el elemento inmediatamente después de que aparezca.

3 ➜ Al salir de casa te das cuenta de que el grifo de la cocina sigue goteando por muy bien que lo cierres.

En este caso, el elemento potencialmente relevante puede ser un grifo que gotea, la necesidad de arreglarlo o de llamar a un fontanero. «Grifo cocina» o «fontanero» serían ejemplos válidos de registro, así como «avería grifo cocina» o «fontanero grifo cocina». Lo importante es evitar cualquier tipo de verbo.

En este caso las opciones de registro son casi las mismas que antes, pero hay que eliminar la opción del post-it en la mesa de tu oficina. En cambio, sí podrías hacer una foto con el móvil al grifo que gotea, cosa que no tendría sentido en los ejemplos anteriores. En ese caso, tendrías una nueva registradora, que serían las fotos de tu móvil.

Lo mismo que en los ejemplos anteriores en cuanto modos, lugares y tipo de registro (activo/reactivo).

4 ➜ Ves una presentación en una reunión y se te ocurre una buena idea para incorporar a tus conversaciones con clientes.

Aquí el elemento potencialmente relevante es una idea, luego la captura podría ser «idea X», «idea sobre X» o «idea para clientes», por ejemplo. También podría ser más específica: «idea X para conversaciones con clientes».

Al igual que en el ejemplo anterior, una posible forma de registro es hacer una foto en el momento a la slide de la presentación que ha dado lugar a la idea.

Lo mismo que en los ejemplos anteriores en cuanto modos, lugares y tipo de registro (activo/reactivo).

5 ➜ Te comentan que hay una web muy interesante en la que a menudo se publican análisis de productos de tus competidores.

En este caso nos encontramos ante una situación distinta de las anteriores. El elemento potencialmente relevante es la información que una web publica sobre tus competidores, que daría lugar a dos tipos de registro.

Por una parte, en el momento que te llega esa información, debería tener lugar un registro activo/reactivo utilizando cualquiera de las registradoras ya vistas. Posibles ejemplos son la URL de la web o «web competidores (con su URL)».

Por otra parte, aquí nos encontramos ante una situación que requiere también de un registro pasivo/proactivo, como por ejemplo suscribirnos a esa página web, de forma que los análisis que publiquen sobre productos de nuestros competidores nos lleguen directamente si necesidad de intervenir.

Es registro pasivo porque los artículos van a llegar solos, bien a nuestro email, bien a nuestro lector de RSS. Es registro proactivo porque «nos adelantamos» a que se publiquen futuros artículos, asegurándonos de que se registren automáticamente en el momento de su publicación, en lugar de tener que registrarlos posteriormente de manera reactiva.

6 ➜ Estás redactando un email y de repente te acuerdas de que tu ahijado Carlitos cumple años en un par de semanas.

El elemento a registrar sería «Carlitos» o «cumple Carlitos». También valdría algo más extenso, como «regalo cumple Carlitos».

Por lo demás, es un ejemplo análogo al 1.

7 ➜ Te llega un email con el número de pedido de un cliente que estabas esperando para poder emitirle una factura.

Este caso es distinto de los anteriores. En lugar de ser algo que da lugar a un pensamiento, como en los otros ejemplos, aquí el elemento potencialmente relevante es un objeto: el email.

Nos encontramos ante un ejemplo de registro pasivo, y que no es ni reactivo ni proactivo, ya que la persona no interviene en ningún momento en el registro del mismo (quién lo ha registrado en realidad ha sido la persona que envió el email).

8 ➜ En una cena con tus amigas, una de ellas hace un comentario sobre una serie que le ha encantado.

El elemento a registrar sería «serie S» o «serie S recomendada por X».

Por lo demás, un ejemplo análogo a 1 y 6, aunque a lo mejor la opción de grabarte una nota de voz en el móvil no sea muy buena idea en un sitio ruidoso…

9 ➜ Conduciendo, ves una valla publicitaria sobre unas zapatillas de deporte y eso te hace pensar dónde pueden estar las tuyas, si es que aún las tienes.

El elemento a registrar sería «deportivas» o «zapatillas deporte». Otra posibilidad sería «anuncio zapatillas deporte».

En este caso nos encontramos con un reto adicional a la hora de registrar, y es hacerlo «legalmente» 😉

Una buena forma de conseguirlo es aprovechando las opciones que brinda la tecnología. Si usas iPhone, podrías aprovechar las opciones de «Siri». Si usas Android, puedes usar «OK, Google».

También habría que registrar el elemento en el momento de su aparición, y se trataría de un registro activo/reactivo.

10 ➜ Ya en la cama, a punto de dormirte, se te ocurre un argumento fantástico para incluir en la presentación comercial de mañana.

El elemento a registrar sería algún texto o nota de voz que recuerde el argumento para la presentación comercial. Además de con el móvil, se podría registrar con un post-it.

Yo, por ejemplo, siempre guardo un taco de post-it pequeños junto con un lápiz en la mesilla de noche.

La clave es sacarlo de tu cabeza tan pronto aparece, sin darle más vueltas. Ya pensarás sobre ello con calma en otro momento.

Por último, nos encontramos nuevamente ante un ejemplo de registro activo/reactivo.

Y esto es todo. Espero que te hayan resultado útiles estos ejemplos. De todos modos, recuerda que puedes plantear tus dudas en los comentarios al post y que estaré encantado de responderlas.

OPTIMA3®: Todo sobre el hábito de «Registrar»

«Registrar» es un hábito específico de OPTIMA3® y tiene su origen en el hábito de «Capturar» o «Recopilar» de GTD®.

El hábito de «Registrar» incorpora los últimos avances en neurociencia aplicada a la efectividad, dando lugar a un hábito más amplio que «Capturar», y con notables diferencias frente a este en cuanto a definición, propósito y características.

Qué es «Registrar»

Más que un único hábito, «Registrar» es un conjunto de hábitos, todos ellos con un fin común. Los diversos comportamientos que forman parte de «Registrar» están orientados a asegurar que todo elemento potencialmente relevante a nuestro alcance entre en nuestro sistema de organización personal. Veamos qué significa exactamente esta definición.

  • Por una parte, algo se considera un «elemento potencialmente relevante» cuando existe la posibilidad de que quereramos o tengamos que a) decidir algo sobre ello y/o b) hacer algo con ello en algún momento.
  • Por otra parte, cuando hablamos de algo «a nuestro alcance» nos referimos tanto a elementos que ya están a nuestro alcance, como a otros que aún no lo están, pero podrían estarlo si quisiéramos.
  • Por último, cuando decimos que «entre en nuestro sistema de organización personal» significa que pase a formar parte, por un medio u otro, de un sistema de organización propio, externo (es decir, fuera de nuestra mente) y de confianza.

A partir de ahora, utilizaré la expresión «mente extendida» para referirme a este sistema de organización propio, externo y de confianza.

Por qué «Registrar»

Son muchas las personas que apuntan cosas, generalmente «tareas», es decir, recordatorios de cosas que tienen que hacer.

El problema es que la utilidad real de apuntar «tareas» es muy limitada.

  • En primer lugar, porque apuntar directamente tareas impide enfriar el pensamiento, lo que significa que sistemáticamente se decide «en caliente», es decir, de forma impulsiva y emocional, con los riesgos que ello conlleva, como por ejemplo el de «sobre-compromiso»
  • En segundo lugar, como todo lo que se apunta son «tareas», es decir, «trabajo», el cerebro se resiste a apuntar nada que no considere estrictamente necesario. Esto hace que se pierdan ideas, posibilidades, etc. y también facilita que se nos olviden cosas, sobre todo aquellas que no parecía imprescindible apuntar la primera vez que aparecieron. Estos olvidos dan lugar al «estrés por frustración».
  • En tercer lugar, al contener únicamente «tareas», nuestro sistema está permanentemente incompleto, lo que impide contar con una «mente externa», ya que para ser de confianza necesita estar completa. Carecer de una «mente externa» es la principal causa de las autointerrupciones.

También hay personas que no apuntan nada, ni siquiera «tareas». En este caso, las razones por las que tienen que «Registrar» son obvias.

Para qué «Registrar»

«Registrar» sirve para tres propósitos distintos: enfriar, recordar y confiar.

  • Por una parte, «Registrar» permite desarrollar el hábito de «enfriar el pensamiento», acabando con el inefectivo hábito de «decidir en caliente». Esto nos ayuda a decidir mejor, es decir, a mejorar nuestra eficacia personal.
  • Por otra parte, «Registrar» es el primer paso hacia la posibilidad real de «acordarse siempre de todo sin necesidad de recordar nunca nada», ya que garantiza que todo elemento potencialmente relevante entre en nuestra «mente extendida». Esto evita el «estrés por frustración».
  • «Registrar» asegura que nuestra «mente extendida» siempre esté completa, que es el primer requisito para que pueda ser de confianza. Esto limita considerablemente las autointerrupciones.

Además de servir para estos tres propósitos, «Registrar» juega un papel clave en la eficiencia personal, es decir, en la «gestión eficiente de la atención», ya que:

Formas de «Registrar»

Podemos observar el hábito de «Registrar» desde dos perspectivas distintas: la del elemento registrado y la de la persona que registra.

  • Desde el punto de vista del elemento registrado, hablaremos de «Registro Activo» y «Registro Pasivo».
    • El «Registro Activo» es aquel en el que la persona interviene directamente en el momento en que se registra el elemento.
    • El «Registro Pasivo» es aquel en el que la persona no interviene directamente en el momento en que se registra el elemento.
  • Desde el punto de vista de la persona que registra, hablaremos de «Registro Proactivo» y «Registro Reactivo».
    • El «Registro Proactivo» es aquel en el que la persona lleva a cabo una o más acciones destinadas a registrar el elemento, o elementos, antes de su aparición.
    • El «Registro Reactivo» es aquel en el que la persona lleva a cabo una o más acciones destinadas a registrar el elemento después de su aparición.

Qué «Registrar»

En OPTIMA3® se registran «cosas». Esto es muy importante, ya que «Registrar» bien implica hacerlo sin pensar ni decidir.

La consecuencia de «Registrar» algo, sin pensar ni decidir sobre ello, es que es imposible «saber» a ciencia cierta qué es lo que estamos registrando; tan solo podemos suponerlo. Es absurdo por tanto aplicar cualquier tipo de clasificación (importante/urgente, personal/profesional, etc.) al «Registrar».

En el momento en que registramos un «elemento potencialmente relevante», deja de ser «elemento» y pasa a ser «cosa». Una «cosa» es, por definición, un elemento «difuso». Eso significa que, antes de poder hacer nada con ella, será necesario transformarla en algo «concreto». Este paso se lleva a cabo posteriormente al «Evidenciar».

Cómo «Registrar»

Puesto que todo lo que se registra son «cosas», en OPTIMA3® todos los elementos registrados tienen que ser nombres y únicamente nombres.

Esto significa que al «Registrar» hay que evitar usar verbos, ya que en OPTIMA3® las expresiones que contienen verbos son acciones o resultados, nunca «cosas».

Por otra parte, «Registrar» tiene que hacerse de la manera más eficiente posible, lo que significa que hay que «Registrar» con el menor número posible de palabras. Lógicamente, tenemos que asegurarnos de que, cuando vayamos a «Evidenciar» el elemento registrado, sepamos de qué «cosa» se trata.

Cuándo «Registrar»

Aquí el criterio es sencillo y aplica únicamente al «Registro Activo/Reactivo», es decir, aquel en el que la persona interviene directamente después de la aparición del elemento.

La forma óptima de «Registro Activo/Reactivo» es el «Registro Instantáneo», es decir, «Registrar» el elemento en el mismo momento en que aparece por primera vez. Lo ideal es generar un automatismo que haga que la aparición de cualquier elemento potencialmente relevante active de manera inconsciente este mecanismo de «Registro Instantáneo».

En consecuencia, dejar pasar tiempo, aunque sea poco, entre la aparición del elemento y su registro debe considerarse una mala práctica, ya que dificulta el desarrollo y mantenimiento del hábito. También debe considerarse una mala práctica no «Registrar» los elementos potencialmente relevantes la primera vez que aparecen.

Dicho lo anterior, existe una alternativa al «Registro Instantáneo» y es el «Registro Diferido», que consiste en hacer una pausa en la actividad y dedicarla en exclusiva a «Registrar» todos los elementos que no se registraron en el momento de su aparición y que por tanto siguen «en la cabeza».

Dónde «Registrar»

«Registrar» es algo que puede hacerse «con algo» o «en algún sitio».

En OPTIMA3®, tanto las herramientas con las que registramos o se registran «cosas», como los lugares en los que registramos o se registran «cosas», se llaman «registradoras».

Máxima libertad en este aspecto y un único consejo: cuantas menos «registradoras», mejor, pero todas las necesarias.

El tipo y número de «registradoras» es algo que cada persona tiene que definir. El criterio es  doble.

Por una parte, hay que ser capaz de «Registrar» activamente todos los elementos potencialmente relevantes en el momento de su aparición.

Por otra parte, hay que asegurar también que el resto de elementos potencialmente relevantes no capturados activamente se registre pasivamente donde corresponda.

La buena práctica es simplificar al máximo la infraestructura de registro, pero siempre asegurando su plena funcionalidad. Habrá personas que prefieran soluciones más sofisticadas y otras personas que opten por soluciones más sencillas.

En cualquier caso, se trata de «Registrar» todo lo necesario, a la primera, y con el mínimo esfuerzo.

Conclusión

La neurociencia ha dejado patente nuestra predilección por utilizar el «sistema de pensamiento caliente», que nos «ahorra» tener que pensar y decidir, y sustituye este esfuerzo por una cómoda elección, a menudo repleta de sesgos.

También ha hecho evidente la poca utilidad de nuestra memoria como gestor de recordatorios y, en consecuencia, la necesidad de apoyarnos en algún tipo de «mente externa».

La falta de una «mente externa» da lugar, además de a olvidos – con sus consecuencias – a un mayor número de autointerrupciones, y contribuye también al «estrés por frustración», ya que la mente nos recuerda generalmente las cosas cuando no podemos hacer nada al respecto.

Si quieres:

  • Decidir mejor, porque has aprendido a «enfriar el pensamiento»
  • Acordarte de todo sin tener que recordar nada
  • Reducir las autointerrupciones de manera significativa
  • Eliminar el «estrés por frustración»
  • Disparar tu creatividad al liberar tu mente y
  • Aumentar tu efectividad, gracias a «estar a lo que estás» en todo momento…

El camino para conseguirlo está claro, y su primer paso también: aprende, desarrolla y practica el hábito de «Registrar».

«Brechas atencionales»: Qué son y cómo gestionarlas

En la metodología de efectividad personal OPTIMA3®, una «brecha atencional» es la situación que se produce cuando cualquier elemento imprevisto interfiere con un estado de atención efectiva, es decir, con un estado de atención receptiva o de atención proactiva.

Ya sabemos que la efectividad está estrechamente ligada a la gestión de la atención o, mejor dicho, a la gestión de los tres tipos de atención. En este sentido, decimos que una persona es efectiva cuando es capaz de prestar el tipo de atención adecuado, a las cosas correctas, según las circunstancias.

La definición anterior integra los dos componentes de la efectividad: eficacia y eficiencia. Eficacia porque se trata de prestar atención a las cosas correctas; eficiencia porque se trata de prestar el tipo de atención adecuado según las circunstancias.

La efectividad sigue alejada de las organizaciones

Como bien dice mi amigo David Sánchezla efectividad sigue alejada de las organizaciones, lo que se refleja en que la mayoría de profesionales, en la mayoría de las organizaciones, presta – la mayoría del tiempo – el tipo de atención inadecuado a las cosas incorrectas.

En concreto, prestar el tipo de atención inadecuado a las cosas incorrectas significa prestar atención reactiva a cosas distintas de las que aportan el máximo valor añadido. Esta es la explicación de por qué sensaciones como la de «no ha parado de hacer cosas en todo el día y no he hecho nada» son tan habituales.

La atención reactiva tiene casi tan poca utilidad a día de hoy como las muelas del juicio. Ambas cosas siguen estando ahí, pero su razón de ser prácticamente ha desaparecido.

La atención reactiva, característica del «sistema de alerta» gestionado por el Sistema 1 del que habla Kahneman, jugaba un papel clave para la supervivencia en la era de las cavernas, pero carece de sentido en el día a día actual de cualquier profesional del conocimiento.

Casi nada es «urgente»

Como afirmaba Peter Drucker, en el trabajo del conocimiento no existe ninguna «emergencia» que no resista al menos noventa minutos. Yo me atrevo a ir un paso más allá y afirmo que, a no ser que trabajes en las urgencias de un hospital o en algo similar, las «emergencias» en el trabajo del conocimiento simplemente no existen.

Existen cosas que requieren un tiempo de respuesta breve, pero en ningún caso una respuesta inmediata, entendiendo como respuesta inmediata la que obliga a abandonar de forma instantánea todo lo que estás haciendo para hacer lo que exige la «emergencia».

A la mayoría de las personas nos gusta considerarnos imprescindibles y creer que salvamos al mundo varias veces al día, todos los días. Lo único malo de esas supuestas emergencias es que rara vez lo son en el mundo real y que únicamente existen en nuestra mente y en nuestras creencias.

Las «emergencias» son atractivas porque aumentan la adrenalina en nuestro circuito sanguíneo. Además, tienen la enorme «ventaja» de que no requieren «pensar» sino únicamente «hacer». Y, por si todo esto fuera poco, nos sirven como excusa perfecta para justificar por qué no hacemos lo que realmente tendríamos que estar haciendo.

La realidad es que, analizadas objetivamente, una gran parte de esas supuestas «emergencias» podría gestionarse sin problema unas horas, o incluso unos días, más tarde, y que otra gran parte de ellas ni siquiera debería ser gestionada en absoluto, sino que tendría que ser directamente ignorada.

La atención reactiva es una concesión a la inefectividad

La efectividad de los profesionales del conocimiento puede evaluarse fácilmente analizando qué porcentaje de su atención es injustificadamente reactiva. Para que quede claro, la atención reactiva únicamente está justificada ante «emergencias» reales: un terremoto, un incendio en la oficina, un compañero que sufre un accidente…

La máxima efectividad se alcanza cuando la atención reactiva injustificada es nula. En consecuencia, cualquier concesión a la atención reactiva injustificada es una concesión a la inefectividad.

En el entorno VUCA actual, sufrir múltiples «brechas atencionales» a lo largo del día es un riesgo que afecta a cualquier profesional del conocimiento. Las causas de algunas de estas «brechas atencionales» serán de origen externo (colegas de trabajo, llamadas telefónicas…) y otras serán de origen interno (cosas de las que te acuerdas de repente, ideas que se te ocurren…).

Cuando aparece una «brecha atencional», lo primero que hay que hacer es evaluarla, a fin de identificar cuál es el tipo de atención adecuado para gestionarla. Si se trata de una «emergencia objetiva», entonces está justificado aplicar la «atención reactiva» para gestionarla. Esto solo debería ocurrir en el 1 por ciento, o menos, de las situaciones.

Cómo gestionar una «brecha atencional»

Cuando no se trata de una «emergencia objetiva», es decir, en el 99 por ciento restante de las situaciones, hay tres formas posibles de gestionar la «brecha atencional»: dos de estas tres formas son efectivas y una de ellas es inefectiva.

La forma inefectiva de gestionar una «brecha atencional» es atenderla.

Cuando decidimos atender una «brecha atencional» injustificada, lo que estamos haciendo es gestionarla de manera inefectiva, ya que dejamos que sea la «brecha atencional» quien gestione nuestra atención en lugar de ser nosotros quienes la gestionamos.

Una forma efectiva de gestionar una «brecha atencional» es «registrarla».

«Registrar» es uno de los hábitos de OPTIMA3® sobre el que escribiré en breve (y cuando lo haga editaré este post e incluiré el enlace correspondiente). Por ahora, podemos decir que «registrar» tiene que ver con asegurarnos de que cualquier elemento que ha causado una «brecha atencional» entre en un sistema externo de confianza para ser gestionado más adelante aplicando la atención proactiva.

La forma más efectiva de gestionar una «brecha atencional» es evitarla.

La mejor efectividad siempre es la proactiva. Muchas de las «brechas atencionales» que minan nuestra efectividad serían fácilmente evitables adoptando unos pocos hábitos sencillos. Porque, independientemente de lo imprescindibles que nos creamos, lo cierto es que es completamente innecesario vivir pendiente del email y del teléfono.

Conclusión

En un entorno hiperconectado en el que todo cambia rápidamente, las «brechas atencionales» suponen unos de los principales retos a los que se enfrenta cualquier profesional del conocimiento.

Aunque gestionar una «brecha atencional» de manera efectiva es algo muy sencillo (tan simple como registrarla o, mejor aún, evitarla), la falta de hábitos adecuados y el pensamiento de grupo hace que muchas personas estén convencidas de que el «estado permanente de emergencia» que padecen es algo inevitable y con lo que tienen que aprender a vivir.

Afortunadamente, cada día son más las personas que saben que otra realidad es posible, porque es en la que viven. Tú también puedes decidir, porque está en tu mano, si quieres aprender a gestionar las «brechas atencionales» o ser víctima de ellas.

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