Lo puedes leer en aprox. 2:13 minutos  myopia, cortesía de haglundc Si en su primer libro, “organízate con eficacia“, David Allen hablaba de los enfoques horizontal y vertical, en el último, “haz que funcione” sustituye estas expresiones por “control” y “perspectiva“. Si te paras a pensarlo un momento, este cambio tiene lógica, ¿no? Al fin y al cabo la gente dice que tiene su vida, o una situación, “fuera de control” y no “fuera de la horizontal”, del mismo modo que diría que “me falta perspectiva” o “he perdido la perspectiva” en lugar de decir “me falta la vertical” o “he perdido la vertical” (a no ser que lleves encima varias copas de más, claro). El arte de recopilar, procesar, organizar, evaluar y hacer proporciona el control. El modelo de planificación natural y los 6 niveles de enfoque proporcionan la perspectiva. Si te fijas, los horizontes o niveles de perspectiva no son en realidad más que la aplicación a escenarios concretos del modelo de planificación natural. De hecho, las técnicas que utilizamos en coaching con nuestros clientes guardan mucha similitud con este modelo. ¿Para qué haces lo que haces? ¿Cómo sería el resultado que deseas? ¿Cómo vas a saber cuando lo has conseguido? ¿Qué pasos necesitas dar para logarlo? ¿Qué puedes hacer? ¿Cuáles son las acciones concretas que debes llevar a cabo para empezar? GTD gira en torno al enfoque que le das a las cosas, eliminando las que te distraen y dándote herramientas para ser capaz de dirigir tu enfoque hacia lo que necesitas, como lo necesitas y cuando lo necesitas para alcanzar los resultados que quieres. Si no tienes control, te resultará casi imposible encontrar un enfoque más allá de las urgencias inmediatas. Por esta razón, la primera prioridad para la metodología GTD es proporcionarte una serie de técnicas que te permitan llegar a poseer ese control. Del mismo modo, si no tienes claros cuáles son tus compromisos en cada uno de los diversos horizontes en los que actúas, es indispensable que consigas un enfoque adecuado. Por eso, la segunda prioridad para GTD es ayudarte a crear los hábitos de reflexión necesarios para que puedas repasar periódicamente y decidir qué hacer con lo que ha llamado tu atención en los múltiples horizontes. La intersección del control con la perspectiva se traduce en acciones físicas, es decir, en lo que decides hacer, y finalmente haces, en un momento dado. Porque tus acciones físicas son el resultado final de haber seguido los cinco pasos para conseguir control y también la expresión visible de todos los aspectos de tu vida personal y profesional con los que te has comprometido. En la Era del Conocimiento, la productividad sigue dependiendo también de las cosas que haces pero depende, sobre todo, de la calidad de las decisiones que tomas. La clave reside en entender que el secreto para tomar buenas decisiones no radica en tener el convencimiento de estar haciendo siempre lo correcto (¿hasta qué punto podrías realmente llegar a saberlo?) sino en asegurarte de que dominas un proceso que funciona para descubrir cuál es la mejor elección posible en cada momento, comprometerte con ella, y hacerla. Lo puedes leer en aprox. 2:34 minutos Ya hemos visto que la productividad, en la Era del Conocimiento, tiene tanto que ver con las cosas que hacemos como con las decisiones que tomamos sobre qué hacer y qué no.
A partir de ahí, parece que una consecuencia lógica de ello sería dejar de hacer sin pensar para pasar a pensar y a actuar, en el momento que sea y hagamos lo que hagamos, de forma táctica y de acuerdo a una estrategia previamente definida. Dice David Allen que “gestión” significa “distribución de unos recursos limitados”, lo que implica que, si queremos gestionar bien, deberemos tomar las decisiones correctas, priorizando de forma adecuada. El problema es que la mayoría de los modelos de toma de decisiones no tienen en cuenta muchos de los factores que influyen sobre dicha toma de decisiones, convirtiéndose en modelos excesivamente teóricos y de muy difícil aplicación práctica, al igual que ocurre con la mayoría de los métodos de planificación. El principio del que parte David Allen, y la metodología GTD, es que las personas establecemos prioridades de forma natural, al igual que planificamos la forma de alcanzar los resultados que deseamos. Según esto, si somos capaces de describir cómo funciona ese proceso inconsciente, podremos aprenderlo y aplicarlo de forma consciente. El modelo de 6 niveles de perspectiva, unos de los 3 pilares básicos de GTD, aunque el menos conocido, comprendido y aplicado, tiene su origen en el coaching y es tanto o más potente que el resto de las herramientas de esta metodología, ya que, por lo general, es en esos niveles superiores, en los que no operamos habitualmente, donde se encuentran las respuestas y soluciones a los problemas diarios. Alejarnos del problema, es decir, ganar perspectiva, conectando con algo más amplio, nos permite encontrar recursos, identificar oportunidades, aumentar la motivación y aclarar criterios para decidir qué hacer de manera más rápida, fiable e intuitiva. Casi todas las personas suelen operar en los seis niveles que ofrecen estos horizontes de enfoque en algún momento pero no lo saben, ya que tienen solo conciencia parcial de ello. La perspectiva necesaria para pensar con sentido se logra revisando de forma regular cada uno de ellos: - Propósito y Valores: Todas las personas nos sentimos más plenas cuando actúamos según un propósito y de acuerdo a nuestros valores
- Visión: Del mismo modo, todos perseguimos y nos dirigimos, consciente o inconscientemente, hacia la realización de una o más visiones acordes con nuestro propósito
- Objetivos: Las personas aspiramos a concluir con éxito grandes proyectos con la ilusión y la esperanza de que esas visiones se hagan realidad
- Áreas de responsabilidad: En el camino, necesitamos seguir prestando atención, para mantenerlas dentro de unos mínimos estándares, a algunas áreas clave de nuestro trabajo y de nuestra vida personal
- Proyectos: Todos tenemos proyectos que debemos finalizar para cumplir nuestros compromisos en los diversos niveles que hemos comentado
- Acciones: Cuando hacemos algo, siempre lo hacemos en función de algún compromiso relacionado con uno de los cinco horizontes de enfoque anteriores
Esta estructura de seis niveles ofrece una práctica, sólida y potentísima herramienta para pensar de forma exhaustiva y coherente sobre cada situación, asegurándote que tomas siempre, independientemente del momento, lugar y circunstancias, la mejor decisión posible. Sin prestar regularmente atención a estos horizontes, es decir, sin ganar la suficiente perspectiva, nuestra toma de decisiones será miope, ya que estará siempre limitada al corto plazo, a lo más próximo, sesgada por la tiranía de lo último, de la moda y de la urgencia del momento. En estas circunstancias, “priorizar” para decidir no es más que un brindis al sol… Lo puedes leer en aprox. 2:24 minutos  Mosquetao a vista!, cortesía de Leonardo Pallotta El reconocimiento y popularidad creciente de GTD va más allá del que cabría esperar para una sencilla técnica de organización personal. Un detalle en el que coinciden muchas de las personas que lo utilizan asiduamente es que la práctica continuada de GTD invita a conectar con algo más profundo y significativo, algo que trasciende a la simple toma de decisiones sobre tu trabajo. Según esto, se podría pensar que GTD puede tener cierto tipo de conexión con el mundo del arte, la psicología y la espiritualidad, en el sentido de que ofrece una fórmula que ayuda a comprender y experimentar nuevos niveles de consciencia y realidad. Normalmente no interactuamos con nuestro mundo de forma preconcebida, directa y lógica ni tampoco lo hacemos conscientes de nuestro propósito y nuestros valores. Y no es porque no seamos capaces de hacerlo sino porque habitualmente nos vemos obligados a enfrentarnos a una realidad en la que las cosas que pasan no se pueden organizar fácilmente en categorías claras y racionales. Intuimos por tanto que hay una motivación, un impulso, algo muy básico que nos mueve y nos guía desde el interior. Pero para la mayoría de las personas esa motivación casi nunca nos ofrece un plan consciente y objetivo. Así, paradójicamente, actuamos siempre conforme a un propósito y unos valores que con frecuencia ignoramos, en la medida que no somos conscientes ni de en qué consiste dicho propósito ni cuáles son esos valores. Vivimos inmersos en un flujo de experiencias, la mayor parte de ellas no planificadas ni esperadas. A pesar de ello, somos capaces de encontrarles un sentido, es decir, una relación con su contenido. En otras palabras, vivimos y entendemos las experiencias poniendo su contenido en el contexto de nuestro propósito y valores. Si asumimos que buscamos mejorar como personas y mejorar también nuestra forma de hacer las cosas, entonces la mejor alternativa es elegir las herramientas que parten de nuestra visión, la incorporan y la refuerzan. En este sentido, GTD aborda la incorporación de lo que nos llega del exterior con lo que ya existe en nuestro interior. Y, lo mejor de todo, sin que sea necesario entenderlo a priori. Sintonizar con nuestro mundo y nuestro entorno es lo que conseguimos cuando aceptamos, aclaramos, organizamos, reflexionamos y nos comprometemos. GTD simplemente reconoce esa fórmula, nos hace ser conscientes de ella y nos ayuda a controlarla a nuestro favor. No se trata de que te impliques apasionadamente en tu vida sino de que identifiques lo que para ti ya es verdad. Todos estamos muy ocupados y, a pesar de ello, nos comprometemos con más de lo que podríamos hacer en varias vidas. Necesitamos decidir qué no hacer y sentirnos bien con nuestra decisión. Lo que asume este modelo es que cualquier persona posee toda la creatividad, motivación, inspiración e inteligencia que puede necesitar. Simplemente se trata de agudizar nuestra sensibilidad para reconocer lo que ya existe, a un nivel más profundo, eliminando todo aquello que puede limitar su expresión, y utilizar herramientas que te permitan expresar tus aptitudes con mayor plenitud. El atractivo universal de GTD radica en que no intenta promover unos intereses concretos ni determinados sino que proporciona un método para devolver el control y la perspectiva a tu vida con el único objetivo de que puedas ser plenamente tú. | | |
Últimos comentarios