GTD: El Juego del Trabajo y los Negocios de la Vida

funambulista GTD: El Juego del Trabajo y los Negocios de la Vida

Cortesía de Julian Povey

Para llevar tu vida de forma eficaz necesitas poder hacer que las cosas sucedan. En otras palabras, la clave del éxito consiste en tomar las decisiones correctas y luego ejecutarlas bien.

Existe un sinfín de libros, cursos, programas y consejos sobre cómo planificar, visualizar, identificar valores, fijar metas, motivarnos, organizarnos, gestionar nuestra vida y ser dueños de nuestro tiempo. ¿A qué se debe esto?

Por lo pronto evidencia al menos dos cosas:

  1. Que las personas tienen una necesidad real de mejorar la forma en que llevan su vida
  2. Que ninguno de los métodos existentes es capaz de satisfacer por completo esa necesidad

El motivo por el que esos métodos resultan insuficientes es porque no son capaces de proporcionar una comprensión básica, ni un modelo efectivo, sobre cómo integrar esos procesos aislados (planificar, identificar valores, fijar metas…) en un sistema que haga que todo funcione. Fallan porque no entienden la realidad como algo global.

Haz que Funcione es un manual para enseñarte a enfocar todo, se trate de algo personal o profesional, de modo correcto, ya que parte de la base de que los principios y prácticas que debes aplicar son siempre los mismos.

Cuando conoces el objetivo, los contenidos y las reglas de tu trabajo, puedes enfocarlo como un divertido juego. Cuando desconoces alguno de esos parámetros, te vuelves incompetente y el trabajo se convierte en una fuente de estrés.

Por eso, si cuentas con una metodología fiable, que sabes que puedes aplicar en cualquier ocasión para aclarar y ordenar tus pensamientos y recursos, te sentirás más libre y relajado en tu trabajo.

Por otra parte, también necesitas ser más práctico, eficiente y efectivo en tu día a día, incorporando las mejores prácticas de negocios a muchas de las actividades típicamente personales.

Porque el “negocio” de tu vida será bueno en la medida que conozcas el negocio en que estás metido, la naturaleza de sus transacciones y cómo manejar las consecuencias y acciones de manera efectiva. Puede resultarte extraño esta forma de enfocar tu vida pero, en realidad, para atender óptimamente a tu familia, tu salud y bienestar o tus necesidades de ocio, cultura y amigos, necesitas una gestión que se parece mucho a la de una empresa.

Y es que el juego del trabajo y los negocios de la vida son en realidad lo mismo si los enfocas desde el punto de vista de los principios, comportamientos y técnicas que eliminan las distracciones y fomentan una actitud orientada a un propósito.

Ganar, tanto en el trabajo como en la vida, no es superar una línea de meta, sino haber interiorizado una serie de respuestas y conductas, es decir, de hábitos, que aplicados a cualquier aspecto de tu vida o de tu trabajo harán que funcionen mejor.

Discapacidad Emocional y Liderazgo

adicto al trabajo Discapacidad Emocional y LiderazgoHace ya algunos años, cuando aún no se oía hablar de conciliación, tuve una conversación con un directivo de HP, empresa en la que trabajaba en aquella época, que me marcó profundamente y cuyo contenido sigue siendo vigente a día de hoy.

Era una conversación sobre desarrollo profesional. Esta persona era toda una referencia en la compañía. Trabajador e inteligente, había convertido el departamento que dirigía en una organización ejemplar, dinámica, innovadora y rebosante de talento [del de verdad].

Por aquél entonces yo estaba considerando concluir mi etapa profesional en HP y comenzar una nueva aventura en un sector diferente, así que aproveché para aprender de la experiencia y sabiduría de este gran mentor.

Hablamos sobre temas muy diversos: tendencias económicas, ciclos de crecimiento, negocios de margen o de volumen, sectores, estrategias profesionales… Y por supuesto hablamos también de planificación de carrera y éxito profesional.

Fue precisamente al tratar este último aspecto cuando tuvo lugar la conversación a la que me refería al principio de la entrada. No recuerdo los detalles con exactitud, pero el contenido venía a ser más o menos así:

“Bajo la apariencia de éxito y satisfacción personal, el mundo directivo esconde un gran número de discapacitados emocionales. Gente que ha triunfado profesionalmente a costa de dejar por el camino familia, amigos, aficiones, sueños, ilusiones e incluso salud. El éxito conseguido así no te sirve de nada. Yo les llamo discapacitados emocionales porque son personas con carencias emocionales y vitales graves que les impide realizarse como seres humanos completos”.

Mi posterior experiencia profesional me ha demostrado la validez de esta afirmación. Una realidad que tiene mucho que ver con la escasez de liderazgo en las organizaciones, con que al frente de los equipos haya tanto jefe y tan poco líder. Porque, ¿cómo puede liderar un equipo alguien que no es capaz de liderarse a sí mismo como ser humano equilibrado? ¿cómo puede alguien sin una vida más allá de lo profesional entender que otras personas vivan para algo más que para trabajar?

El drama de la adicción al trabajo, los famosos workaholics, es también un cáncer organizativo. Además del daño que este comportamiento produce en la persona que lo padece, tiene una enorme repercusión negativa en su equipo en términos de pérdida de motivación y productividad de las personas, cuando no de burnout.

El primer requisito para liderar a otros es ser capaz de liderarse a uno mismo como ser humano pleno; antes de poder ser líder necesitas ser persona. Sin esto, da igual los títulos que tengas, los MBAs que hayas cursado o los libros de management que hayas leído.

Y es que, como decía en un excelente post Uxío Malvido, “el liderazgo en los negocios no puede ser aislado del liderazgo en otras áreas vitales. Eso implica verse a uno mismo y a los demás como personas completas y complejas y no sólo prestar atención a la dimensión profesional”.

La Productividad: Esa Gran Desconocida

most productive companies La Productividad: Esa Gran DesconocidaEl pasado día 28 de octubre fui invitado a la presentación del estudio Spain’s Most Productive Companies, llevado a cabo por Profiles International España, en la que estuvo también presente Jorge Cagigas, presidente de Fundipe, quien afirmó que este tipo de estudios ayudan a entender mejor la realidad económica y empresarial y el verdadero impacto de las personas en los resultados de las empresas.

En dicho estudio se ha calculado, a partir del análisis de datos financieros públicos de 3.546 empresas, agrupadas en 12 sectores y 123 sub-sectores, tanto la productividad laboral (ingresos por empleado) como la rentabilidad por empleado (beneficios por empleado).

Además de establecer un ranking por sector y sub-sector de las empresas más productivas, el estudio ofrece los resultados del análisis que se realizó en las mismas a fin de identificar los rasgos diferenciales y mejores prácticas comunes, tanto a nivel de personas como a nivel estratégico y operativo.

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención al revisar los resultados es la diferencia que se puede observar en muchos sectores y sub-sectores entre los valores de los diez primeros clasificados. Por ejemplo, en el sector petrolífero, la primera empresa clasificada tiene una productividad laboral un 1800% superior a la sexta clasificada. O en el sector farma, que conozco bien, donde la productividad laboral de la empresa clasificada en primer lugar es superior en más de un 500% a la de la clasificada en décimo lugar. Por cierto, me alegró ver que si mi empresa, Life Techonologies, hubiera participado en el estudio (no lo hizo por tener menos de 200 empleados), hubiera quedado cuarta en su categoría.

En cuanto a las mejores prácticas, no hubo sorpresas. Las empresas más productivas destacan operativamente de las demás porque han evolucionado más en cuanto a la tecnología que utilizan, la forma de gestionar su marketing, sus canales de venta o sus finanzas y además sus procesos son más eficientes.

Y por lo que respecta a las personas, nada que no suene ya a viejo y sobado en el mundo del “manágemen”, por más que muchos de nuestros directivos, que no leen, parezcan no haberse enterado aún.

Es necesario sustituir el absurdo presencialismo tan arraigado en la mentalidad feudal de nuestros gestores por una verdadera cultura orientada al desempeño, no sólo porque la conciliación es un acto de [auténtica] responsabilidad social sino porque a día de hoy hay que ir asumiendo que trabajo es lo que uno hace y no un sitio al que se va.

Claro que, para eso, primero hay que dejar de tener gestores y empezar a tener líderes efectivos que sepan establecer objetivos claros, retadores y alcanzables, que abandonen sus miedos y complejos y los sustituyan por confianza en las personas de su equipo, requisito esencial para poder delegar con eficacia.

Hay también que establecer un clima donde el error sea bienvenido, ya que la “innovación libre de errores” que tanto directivo espera (aunque no lo exprese) no es más un oxímoron.

No se comenta en el estudio pero hay otros tres factores que en mi opinión son esenciales de cara a incrementar la productividad de nuestras empresas:

  1. Hay que lograr que la gente aprenda a ser productiva a nivel personal o, de lo contrario, es muy difícil que pueda serlo a nivel profesional. Como dice Peter Drucker, “en el trabajo del conocimiento [...] la tarea no se supone, sino que ha de determinarse” pero en el sistema educativo actual no se aprende a pensar antes de hacer
  2. Los procesos de las empresas no los suelen diseñar quienes ejecutan a diario esos procesos, sino supuestos “expertos” que probablemente dominen la teoría pero sin duda ignoran la realidad del día a día. En mi experiencia, la productividad de un proceso diseñado “bottom-up”, con fuerte implicación de los actores, es significativamente superior al de uno impuesto “top-down” por el consultor o jefe de turno
  3. La productividad necesita un lavado de cara. A día de hoy se asocia, generalmente con fundamento, a explotación. La productividad debe ser y debe plantearse como un juego “ganar-ganar” donde tanto empresa como empleado mejoren su situación inicial porque, además, productividad y felicidad están relacionadas

Veo muy positivo que en España se comience a hablar de productividad con seriedad  y creo que este tipo de estudios son un buen punto de partida para saber dónde estamos y cuánto nos queda por recorrer. Luego, además, para ser productivo, hay que hacer.

DISCLAIMER: Este no es un post patrocinado. Por otra parte, las opiniones expresadas en este post en particular, y en mi blog en general, son personales y no tienen por qué coincidir con las de mi empresa.

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