El Consejo de los Viernes: Aprende a Desconectar

cut to the chase El Consejo de los Viernes: Aprende a DesconectarHoy día es muy sencillo estar permanentemente conectado gracias a la existencia de los iPhones, BackBerrys, HTCs y otros dispositivos similares, con todas las ventajas que ello conlleva de cara a poder acceder y compartir cualquier información cuando quieres y donde quieres.

Sin embargo, la frustración y el sentimiento de estar desconectado ha sido sustituido por el agobio de vivir días de 24 horas. Nos hemos obsesionado con estar siempre conectados.

El problema es que si no utilizamos estas herramientas de forma adecuada, en lugar de ayudarnos a “ir al grano“, pueden convertirse en un flujo constante de interrupciones en nuestra vida tanto profesional como personal.

Lo más importante que debes tener en cuenta es que al fin y al cabo hablamos simplemente de herramientas que tienes a tu servicio para ser más productivo. Se trata de que ellas te sirvan a ti, no al revés.

Apágalas siempre que tengas que concentrarte en lo que haces, estés en una reunión o conversando con otras personas. Abandona esta estúpida cultura de la urgencia. No pasa nada porque respondas tu email unas horas más tarde, cuando hayas terminado lo que estabas haciendo o finalizado la reunión.

Pon un límite también a las horas en las que vas a estar disponible. Reserva tiempo de calidad sin interrupciones para ti, tu familia y tus amigos.

Deja claro que no vas a estar comprobando el email a partir de cierta hora o durante los fines de semana. Que la tecnología permita recibir email 24 horas al día no significa que tengas que leerlo también durante las 24 horas.

Y, por supuesto, respeta también los límites horarios que te marquen otras personas.

Seguro que no se te ocurriría nunca permitir que un martillo o una llave inglesa decidieran cuando tienes que usarlos. Si es así, ¿por qué permites que tu móvil o tu email lo hagan?

Desarrollo Organizacional: Motivando... O con el Mazo Dando

mazo y casa Desarrollo Organizacional: Motivando... O con el Mazo DandoNo deja de sorprenderme la disociación entre los discursos y las prácticas de muchas empresas que, en un ejercicio de descarado cinismo, se apuntan públicamente a la moda de la conciliación mientras sus prácticas internas son la perpetuación del premodernismo.

Sin entrar a comentar la lamentable costumbre, por desgracia bastante extendida, de convocar reuniones en horarios que exceden la jornada laboral, en esta entrada voy a centrarme  en concreto en la celebración de reuniones de departamento, “kick-off’s”, reuniones de compañía y similares durante los fines de semana.

No es extraño que estas prácticas sucedan en las mismas empresas que luego se intentan posicionar como adalides de la conciliación, el medio ambiente, la apuesta por el talento y todo lo “cool” que cabe esperar de una empresa modelo.

Se supone que los objetivos de estas mascaradas son loables: “motivar”, “hacer equipo”, “fomentar las relaciones interpersonales e interdepartamentales” y un largo sinfín de expresiones manidas.

Las justificaciones para hacerlas a costa del tiempo de ocio, cultura, descanso, vida familiar, actividad deportiva. etc. de las personas que allí trabajan son variopintas: “no podemos dejar sólo al cliente”, “no tenemos otra alternativa si queremos alcanzar los resultados” o “nos lo exigen desde fuera” son sólo algunos ejemplos.

Pero la evidencia más patente del escaso respeto a las personas de la organización y a su inteligencia es la forma en que estos eventos se convocan.

Por lo general no hay valor para decir que se trata de actos de asistencia obligatoria con riesgo de represalia en caso de ausencia, sino que en su lugar se “recomienda encarecidamente” la participación. La cobardía y pobre liderazgo de quienes los convocan hace además que, con frecuencia, se le encargue el “trabajo sucio” a Recursos Humanos, para quedar así a salvo de la antipatía y resentimiento colectivos.

Y de este modo nos encontramos, en buena parte gracias a la complicidad, activa o pasiva, del departamento de Recursos Humanos, con que la empresa hace (mal) uso del tiempo libre de las personas que tanto le importan para llevar a cabo su farsa.

Porque hablamos simple y llanamente de farsa. ¿Cómo puede calificarse si no la celebración de un evento supuestamente destinado a fomentar lo que en realidad destruye? ¿Hay alguien que realmente piense que un acto celebrado a costa del tiempo libre de las personas, bajo coacción y en estas circunstancias, puede tener algún efecto motivador o cohesionador?

Afortunadamente hay otras muchas empresas que realmente entienden que su futuro depende en buena medida del compromiso  y el “engagement” de las personas que la componen; que dicho compromiso debe ser mutuo y que sin respeto no es posible el compromiso. Empresas que en lugar de tomar el camino fácil se preocupan por explorar alternativas, porque existen. Empresas que evolucionan e innovan porque son capaces de mirar más allá de los resultados del trimestre, conscientes de estar participando en una carrera de fondo.

Quiero pensar que el tiempo pondrá a uno y otro tipo de empresas en su lugar. Personalmente, no acabo de entender eso de “motivar a la fuerza” ni conozco ningún caso en el que lo de “tú te motivas porque lo digo yo” haya funcionado.

Y no sé, a lo mejor esta y otras muchas prácticas caducas guardan alguna relación con el hecho de que sólo el 26% de los empleados de Europa esté altamente “engaged” o comprometido

Desarrollo Personal: El Trabajo como Narcótico

pildoras Desarrollo Personal: El Trabajo como Narcótico

Cocktail, cortesía de emilybean

En una reciente entrada en su blog, Senior Manager preguntaba si no sería mejor eliminar las largas vacaciones de verano dado el coste económico y productivo de paralizar el país durante todo un mes.

Razones adicionales a favor de distribuir las vacaciones a lo largo del el año serían la saturación de carreteras y hoteles o los incrementos de precio que sufren los destinos turísticos durante el período veraniego.

Hasta aquí coincido en muchos puntos con SM, si bien creo importante recordar que hay razones objetivas para que el verano siga gozando del favor mayoritario como época ideal de vacaciones. A modo de ejemplo citaré dos que son válidas al menos en España:

  1. Es la época en la que los niños disfrutan sus vacaciones más largas
  2. Es el período con mayor número de horas de luz natural y mejor climatología para actividades al aire libre

Por otra parte, también es cierto que lo anterior es válido desde mediados de junio hasta mediados de septiembre, es decir, durante aproximadamente tres meses, y no sólo en agosto, por lo que no parece necesario que agosto sea “el mes” de vacaciones.

Con lo que no puedo estar de acuerdo es con la segunda parte de la afirmación “para nada es conveniente ni necesario irse un mes completo de vacaciones (y menos en verano), pues las consecuencias y los resultados de un alejamiento tan largo de la rutina laboral diaria sólo acarrearán resultados negativos que afectarán el regreso y terminarán desatando el archiconocido síndrome post vacacional“.

Vamos a ver. No voy a entrar a discutir si es mejor un mes o dos semanas pero me parece que estamos perdiendo un poco el Norte. ¿Trabajamos para vivir o vivimos para trabajar? ¿Cúal es, o al menos, cúal debería ser, la finalidad de las vacaciones?

En mi opinión el único criterio para determinar la duración de las vacaciones debería ser el tiempo que cada uno necesite para desconectar por completo de la rutina, liberarse del estrés, poder analizar el pasado reciente, pensar en el futuro próximo y “recargar las pilas” y nunca, desde luego, el tiempo que nos va a permitir volver a ser 100% productivos en nuestro trabajo lo antes posible.

Esto último me parece sencillamente una perversión, por otro lado cada vez más frecuente y visible en todos los medios, qué no se cansan de repetir lo “malas” que son las vacaciones. A fin de cuentas, para lo único que sirven es para disparar la tasa de divorcios o para que a la gente le dé masivamente por cambiar de trabajo o por deprimirse, con lo malo que es eso para la Economía.

Si no quieres darte cuenta de que ya no existe nada entre tú y tu pareja o, aún peor, que no os soportáis, ten mucho cuidado y evita tomarte unas largas vacaciones, no vaya a ser que lo descubras.

Si no quieres descubrir que tu trabajo te espanta y que estás malgastando tu vida en él, acorta tus vacaciones lo suficiente para no poder desconectar y analizarlo en perspectiva.

Si no quieres comprobar que ha pasado un año más y no has logrado tener “más de lo que quieres y menos de lo que no quieres“, como diría mi amigo Mario Alonso Puig, haz que la frontera entre vacaciones y no vacaciones sea casi imperceptible.

Si prefieres seguir sin saber qué quieres hacer con tu vida, seguramente lo mejor es que directamente pases de las vacaciones y sigas narcotizado por tu trabajo, porque como despiertes te vas a deprimir con toda seguridad.

No sé, ¿tendrá algo que ver esta perversión con la semana laboral de 65 horas?

Logo redca

FeedBurner Subscriber Counter

Sígueme en Twitter

El Observatorio de la Blogosfera de RRHH sigue este blog

Categorías

Nube de Etiquetas

Pasan por Aquí

cinthia Desarrollandopersonas Gema GRYSACIA Hector Daniel José Barroso mespinosa Orientar Soyfelix vichu.firefox2 Victor Cortes Virginio Gallardo

Tamaño de letra

Translate this blog