GTD: Libera tu Creatividad con las Listas ''Algún día/Tal vez''

globos sueltos GTD: Libera tu Creatividad con las Listas Algún día/Tal vezLas listas “Algún día/Tal vez” son uno de mis componentes preferidos de toda la metodología GTD, hasta el punto que aproximadamente dos tercios de mi sistema están ocupados con elementos contenidos en este tipo de listas.

Como ya sabes, el gran cambio que propone GTD, en contraste con otros métodos de productividad, no consiste en hacer más cosas sino en vaciar tu mente para así poder liberarte del estrés.

Cuando procesas tus bandejas de entrada lo normal es que te encuentres con un buen número de cosas con las que no estás seguro de querer comprometerte ahora mismo pero que te gustaría volver a plantearte más adelante. Las listas “Algún día/Tal vez” son la forma más sencilla de organizar todas esas cosas que no quieres tener en tu mente a día de hoy pero que tampoco quieres que desaparezcan de tu radar para siempre.

Como beneficio adicional, el simple hecho de disponer de esta lista liberará tu creatividad y hará que se te ocurran un montón de ideas que anotar en ella. De hecho, las listas “Algún día/Tal vez” no tienen desperdicio y pueden llegar a ser una de las cosas más interesantes y creativas con las que te hayas topado nunca.

Es muy probable, además, que en ocasiones te sorprendas al ver que cosas que en su momento anotaste en esta lista han terminado sucediendo sin que tú hayas hecho ningún esfuerzo consciente para que así sea. Esto se debe a que el simple hecho de tener una lista titulada “Algún día/Tal vez” a la vista de tu mente consciente hace más probable que aproveches una oportunidad cuando se presenta, debido a que ya la has contemplado antes como posibilidad.

En tus listas “Algún día/Tal vez” puedes anotar todo tipo de cosas que querrías plantearte hacer en un futuro, incluyendo aquellas que te gustaría poder hacer un día si dispusieras del tiempo, el dinero y las ganas suficientes para ello. Algunos ejemplos son:

  • Cosas por hacer, mejorar o construir en tu casa
  • Aficiones por explorar
  • Habilidades que aprender
  • Expresiones creativas por demostrar
  • Viajes que hacer
  • Libros o películas que leer o ver

Yo por ejemplo tengo una lista de posibles temas para entradas del blog, algo que aprendí de @JeroenSangers, autor de El Canasto, quien llama a esta lista “jardín de ideas“. Cada vez que se me ocurre una idea para una posible entrada la apunto en un post-it, o en mi moleskine, y luego, después de procesarlas, las organizo todas en este jardín de ideas, en el que a día de hoy cultivo más de un centenar de ellas.

El uso efectivo de las listas “Algún día/Tal vez” es además una de las claves para implantar GTD con éxito, ya que evidencia la importancia de la revisión semanal. En lugar de tener un número inmanejable de próximas acciones comprometidas, es preferible manejar un número más reducido y pasar el resto a tus listas “Algún día/Tal vez”. Eso te permitirá completar todas o casi todas tus próximas acciones comprometidas semana a semana incrementando tu satisfacción y confianza en el sistema.

Luego, durante la revisión semanal, puedes ir tomando esos elementos que en su día dejaste aparcados como “Algún día/Tal vez” y pasarlos de nuevo a tu lista de próximas acciones comprometidas. Saber que vas a revisar tus listas “Algún día/Tal vez” con regularidad semanal hará que te resulte mucho más fácil pasar temporalmente acciones a estas listas y disponer de un volumen más realista y manejable de compromisos.

GTD: El Poder Creativo del Material de Apoyo para Proyectos

carpetas rojas GTD: El Poder Creativo del Material de Apoyo para ProyectosEl material de apoyo para proyectos no sólo sirve para echar mano de él cuando abordas las próximas acciones que forman parte del proyecto, sino que juega además un poderoso papel creativo generando multitud de ideas relacionadas, directamente o no, con el mismo.

Por eso es importante que gestiones este material de forma que puedas aprovechar al máximo esta componente creativa capturando de forma sencilla y eficaz todas las ideas que se te vayan ocurriendo.

David Allen aconseja hacer un análisis de los medios que utilizas para hacer seguimiento del proyecto a fin de ver qué formas tienes de añadir información al sistema y dónde podrías almacenar la mayor cantidad posible de datos relacionados con el proyecto.

Por ejemplo, la mayoría de los programas de organización y herramientas específicas para GTD permiten adjuntar notas a las tareas. Esto te permite estar trabajando sobre un proyecto y capturar fácilmente cualquier idea que se te ocurra, relacionada o no con el proyecto, sin tener que abandonar lo que estás haciendo. Si tu herramienta está basada en papel, podrías hacer lo mismo con un post-it.

En mi solución GTD sobre MindManager, cada tarea o proyecto permite añadir notas con un simple clic de ratón, aunque habitualmente prefiero utilizar GyroQ, una herramienta especialmente creada para capturar ideas y enviarlas posteriormente a MindManager.

En realidad da un poco igual el método que emplees siempre que sea efectivo. Esta efectividad la consigues si eres constante a la hora de recopilar y procesar todas esas notas que has ido añadiendo pero también eliminando todas aquellas que dejen de serte útiles.

Acostumbrarte a tomar nota de las ideas que se te ocurren mientras trabajas en tus proyectos tiene un doble efecto positivo:

  • Por una parte, te aseguras de capturar todas las ideas que se te van ocurriendo (más adelante puedes decidir si te sirven o no), que pueden ser de dos tipos:
    • relacionadas con el propio proyecto, probablemente útiles, que de lo contrario olvidarías rápidamente
    • no relacionadas con el proyecto pero que nunca sabes si un día te podrán ser de utilidad
  • Por otra parte, las ideas que se te han ocurrido trabajando en un proyecto conservan un vínculo mental con él. Eso hace que, aunque tal vez nunca las lleves a cabo, revisarlas te ayude a evocar el proyecto, lo cual facilita pensar en él y generar nuevas ideas relacionadas con el mismo

Trabajar con el material de apoyo de tus proyectos es una forma excelente de generar nuevas ideas. Sin embargo, la mayoría de las ideas que se te ocurren tienen un tiempo de vida de dos o tres de minutos. Pasado ese tiempo, las olvidas.

Estar preparado para capturarlas de manera fácil y eficaz cuando surgen es la mejor manera de aprovechar al máximo tu creatividad para ser más productivo.

Desarrollo Personal: ¿Qué es el Coaching Profesional?

socios y puzzle Desarrollo Personal: ¿Qué es el Coaching Profesional?El término coaching encierra muchas suposiciones y conceptos equivocados, debido principalmente a que se trata de una actividad profesional muy poco regulada en la que cualquiera puede erigirse como coach profesional en un momento dado. Esta falta de regulación ha conducido a una situación en la que hay casi tantas interpretaciones y versiones del coaching como coaches en activo.

Hay sin embargo una organización internacional sin ánimo de lucro, la ICF (International Coach Federation), que intenta promover el arte, la ciencia y la práctica del coaching profesional y que aspira a convertirse en una voz firme y unificada para esta profesión. La ICF goza en la actualidad de reconocimiento en todo el mundo principalmente por su modelo de competencias clave de coaching, su código profesional ético y deontológico y su programa de acreditaciones reconocido internacionalmente.

Se tiende a confundir la figura del coach con la del mentor, en el sentido que se espera que el coach transfiera ciertos conocimientos y habilidades a su cliente.

Sin embargo, según la ICF, “coaching es la colaboración con clientes en un proceso creativo y generador de ideas que les ayuda a maximizar su potencial personal y profesional“.

Un coach profesional está preparado para escuchar, observar y personalizar su enfoque en función de las necesidades del cliente, intentando obtener del mismo las soluciones y estrategias necesarias, ya que parte de la creencia firme de que el cliente es creativo y cuenta con recursos necesarios para alcanzar sus objetivos.

El trabajo del coach profesional consiste de hecho en prestar su apoyo para mejorar las capacidades, los recursos y la creatividad que ya tiene el cliente. Un coach profesional no dice a nadie cómo debe gestionar o encauzar su vida, ni tampoco qué debe hacer o dejar de hacer.

Dar consejos implica, por una parte, asumir que el coach conoce la situación mejor que el propio cliente y, por otra, que el coach tiene derecho a dirigir la vida del mismo. Ambas asunciones violan los principios básicos del coaching, por el cual el cliente es el único dueño de sus actos. Un coach profesional puede como mucho sugerir ideas si es conocedor de la materia, pero dejando siempre decidir al cliente.

Las respuestas no permiten que el cliente aprenda por sí mismo. Por eso, aunque dar respuestas puede ser la forma más rápida y sencilla de obtener resultados a corto plazo, genera dependencia del coach e impide que el cliente sea capaz de alcanzar resultados por sí mismo a largo plazo.

El objetivo último de un buen coach profesional es que su cliente sea, al final del proceso de coaching, capaz de seguir generando y logrando objetivos por sí mismo sin necesidad de un coach.

Otra confusión bastante generalizada es confundir el coaching con alguna de las técnicas auxiliares que puede emplear el coach profesional durante el programa de coaching, como puede ser el caso de la PNL. Estas herramientas son en cualquier caso complementarias al proceso de coaching, siempre opcionales y nunca sustitutivas del mismo.

Esta aclaración es importante porque una persona puede ser experta en PNL sin saber nada de coaching, del mismo modo que un coach puede ser un excelente profesional sin conocer ni aplicar técnicas de PNL.

Por otra parte, y en contra de lo que determinadas prácticas llamadas coaching pueden dar a entender, el coaching profesional no es un movimiento espiritual, ni una filosofía ni religión. Tampoco tiene nada que ver con ritos más o menos esotéricos, experiencias paranormales o ritos de paso.

El coaching, cuyos orígenes se remontan a los socráticos, es una técnica muy sencilla en lo conceptual y espectacular en los resultados cuando es ejercida por un profesional debidamente formado. La dificultad para llegar a ser un buen coach profesional no radica ni el dominio de la teoría ni en la mayor o menor experiencia en otros campos, sino en las muchas horas de práctica  necesarias para alcanzar el nivel requerido en las competencias clave.

A veces, nuestros “muros mentales” no nos dejan identificar claramente los objetivos o ver con nitidez las opciones existentes; otras, ocultan los recursos que tenemos a nuestro alcance o las acciones que nos conducen a donde queremos llegar.

El coaching es el arte de derribar “muros mentales” invisibles con el martillo de la palabra hecha pregunta.

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