Por Qué los Managers no Aprenden de Management

Viendo lo que veo y escuchando lo que escucho a veces, reconozco que no deja de sorprenderme la enorme capacidad que tienen algunos managers y directivos para no aprender casi nunca de casi nada, por mucho que la situación lo requiera y las circunstancias lo propicien. Creo que a casi cualquier niño le resultaría imposible.

Y en concreto, últimamente le doy muchas vueltas a por qué son tantos los directivos y managers a los que les cuesta horrores aprender un poquito sobre management, con la falta que les hace y lo bien que les vendría a ellos y, por qué no decirlo, también a todos nosotros.

Si yo fuera un gurú del management y me dedicara profesionalmente a escribir sobre ello, creo que estaría bastante deprimido. Lo digo porque los libros de management los lee mucha gente pero poca de la que debería leerlos. Sí, es una pena pero ya sabemos que los directivos no leen. Bueno, o sí, pero entonces no se enteran, o no se atreven a hacer lo que tienen que hacer, que es casi peor.

Claro que el entorno no ayuda. Si ninguno de tus pares lee, ¿por qué ibas a tener que leer tú? ¿Para ir por ahí de original, dando la nota? Leer es poco cool en el mundo del management y la alta dirección, por eso el nivel medio es el que es. Luego pasa lo que pasa, que los que leen, que también los hay, “se salen”.

Bien pensado, la situación puede que incluso tenga sentido. Cuando eres muy manager y muy directivo, tu objetivo número uno es seguir siéndolo y eso de ir por ahí contra-corriente parece una estrategia demasiado arriesgada. Una buena forma de hacer networking directivo es ir a la moda y si la moda es no aprender ni a tiros, pues no se aprende y ya está. Bueno, siempre ahí por ahí algún rebelde que pasa de modas pero qué se le va a hacer.

Otro motivo por el que muchos managers y directivos no aprenden de management son las prisas. Van siempre corriendo a todas partes. Su obsesión por la “ejecución” es tal, que a menudo olvidan la importancia de la reflexión. Y aprender exige pararse a pensar, a meditar, a sopesar… Súmale a las prisas el cortoplacismo en el que viven inmersos y ya tenemos los ingredientes para la tormenta perfecta de ignorancia e inmovilismo. Porque aunque leyeran y reflexionaran sobre lo que hubieran leído; si aprendieran, probablemente tampoco harían nada. Total, ¿para qué? Si para cuando se empiecen a ver los resultados seguramente ya no estén allí.

Saber que tienes los días contados desde que empiezas es duro. Lo sé. Pero precisamente por eso, porque hagas lo que hagas aquello no va a durar eternamente, es importante que lo que hagas merezca la pena. El conservadurismo no te va a hacer que dures más tiempo en el puesto, ni que contribuyas más ni que seas más feliz. Y si no arriesgas, si no pruebas, si no experimentas… Si no haces nada nuevo, ¡no aprendes!

El miedo, ese otro gran freno al aprendizaje. Cuando no arriesgas, cuando te quedas en tu zona de confort, es difícil aprender. Conocer la teoría y no aplicarla es aprender a medias. Los grandes managers y directivos son generalmente aquéllos que se atreven a equivocarse. Claro que para estar dispuesto a equivocarte necesitas dominar tu ego, reconocer que no solo no lo sabes todo sino que ignoras la gran mayoría y que, por muy directivo que seas, no estás tocado por dios y por tanto necesitas seguir aprendiendo.

Otro problema que sufre la gente controlada por su ego es confundir las creencias con la realidad. Qué tú creas que las cosas son de una determinada manera (la tuya, claro) no significa que sea necesariamente así. Sin humildad es poco probable que te replantees tus creencias, las examines y las contrastes con datos en lugar de darlas directamente por válidas. Me consta que muchas de las barbaridades que se ven en el mundo del management y la alta dirección se hacen desde el convencimiento de que se está haciendo lo correcto…

Por último, el afán de poder y la obsesión por el control. Curioso lo poco que hemos avanzado en este campo. Porque casi todo lo interesante que hay que aprender de management está por ahí desde hace décadas. Deming en los 80, Drucker en los 90 y Hamel o Pink en lo que llevamos del siglo XXI hablan en esencia de lo mismo: de autonomía, maestría y propósito. De superar el paradigma del control y poner los procesos, las tecnologías y las estructuras organizativas al servicio de las personas. De confiar en ellas, apoyarlas, desarrollarlas, darles espacio para crecer y expresar su potencial… Un mensaje claro y sencillo, incluso para managers y directivos poco afines al ejercicio intelectual.

El mal hábito de no leer, el entorno, las modas, el cortoplacismo, las prisas, el conservadurismo, los miedos, el ego, las creencias, el afán de poder y la obsesión por el control… Parece que todo alrededor conspira para que managers y directivos sigan sin aprender de management, aunque sea solo lo más básico. Lo malo es que las consecuencias de esa ignorancia están a la vista y son desastrosas.

No estoy hablando de una utopía. Hay muchos managers y directivos (conozco a varios) que se esfuerzan por aprender a diario y lo consiguen. Luego ser manager y aprender de management es posible. Parece por tanto que el reto es invertir la proporción entre los que aprenden y los que no.

¿Qué se podría hacer para lograrlo?

Logo redca
sigue este blog en feedly
FacileThings

Categorías