Lo puedes leer en aprox. 2:11 minutos La mayoría de los métodos de organización personal parecen estar obsesionados con dos fantasmas que, aparentemente, son la fuente de todos nuestros males: la gestión del tiempo y la información. El problema de las soluciones que proponen estos métodos no es solo su poca efectividad sino que ignoran que ni el tiempo ni la información son los causantes de nuestro estrés.
El hecho es que no puedes controlar el tiempo; el tiempo simplemente está ahí. Lo qué sí puedes hacer es controlar tu atención y organizar tus acciones. ¿A qué viene entonces esta obsesión con gestionar el tiempo? Muy sencillo: el tiempo es lo primero que crea la conciencia de que existen limitaciones y lo es porque, probablemente, es la más evidente de todas ellas. En otras palabras, el tiempo que necesitarías para hacer todo lo que tienes, debes, quieres o te gustaría hacer, excede con mucho el tiempo real del que dispones. Sin embargo, el tiempo no es la única de las limitaciones. Las circunstancias en las que te encuentras en cada momento también limitan las opciones de que dispones. Por ejemplo, durante un vuelo no puedes hacer llamadas telefónicas, ni puedes imprimir un documento mientras conduces, ni hablar con un cliente un domingo… El lugar en el que te encuentras, las herramientas que hay a tu alcance, las personas con las que estás o incluso el nivel de energía que tienes en un momento dado te limitan tanto o más que el tiempo disponible. Y, sin embargo, ningún método habla de “gestión de las circunstancias“. Bueno, ninguno no, GTD sí lo hace… En cualquier caso, lo realmente importante es comprender que lo único que puedes gestionar eres tú y, en concreto, tu atención. Cuando te gestionas de manera completa y óptima, el concepto tiempo deja de tener sentido, desaparece. Simplemente estás haciendo las cosas que, para ti, tiene más sentido hacer en ese momento. Pero entonces, si no es por la falta de tiempo ni el exceso de información, ¿a qué se debe el estrés? Dicen los expertos que las principales causas de estrés están relacionadas con un cambio significativo en nuestra vida. ¿Por qué? Porque todo cambio implica una modificación en las condiciones de nuestro entorno, que pasa de ser algo conocido y evidente a algo nuevo, desconocido y potencialmente peligroso. Las cosas evidentes no estresan porque nuestro cerebro sabe qué significan, es decir, si debemos/podemos ignorarlas, si pueden sernos útiles o, por el contrario, suponer una amenaza. El problema de una bandeja de entrada con 100 mensajes sin leer no es que sean 100 mensajes, sino que desconoces su significado potencial. ¿Hay algo que debo hacer de inmediato? ¿Puedo estar perdiendo una oportunidad? Por eso, el éxito a la hora de controlar el estrés reside en tu capacidad para convertir rápidamente y de forma natural lo no evidente en evidente de forma que puedas decidir de forma intuitiva qué hacer, y qué no hacer, en cada momento. Eso es lo que te enseña GTD y el motivo por el que esta metodología funciona de forma tan excepcional en esta nueva realidad. Lo puedes leer en aprox. 2:02 minutos  60054, cortesía de Wilson Wilches Si GTD únicamente resolviera un problema que afectara a una pequeña parte de la población, su popularidad habría sido muy limitada. Si aún afectando a una gran población, el problema no fuera especialmente relevante, habría ocurrido lo mismo. Pero el hecho es que cada vez más personas padecen estrés – la llamada enfermedad del siglo XXI -, sensación de pérdida de control y dificultad para concentrarse. En otras palabras, recuperar el equilibrio se ha convertido en una necesidad global. Las interrupciones y los imprevistos tienen lugar cada vez con más frecuencia. Los cambios en la urgencia, importancia y prioridad de las cosas que hay que hacer cambia constantemente. Nueva información aparece a cada momento ante nosotros a través de una creciente variedad de canales y dispositivos. Ante esta situación, muchas personas buscan desesperadamente una solución que les permita recuperar el control. El cambio siempre produce algún tipo de estrés porque genera “ruido” en nuestra estabilidad. La entrada de cualquier elemento nuevo en nuestra vida implica tener que prestar atención a ese elemento, aunque sea solo momentáneamente, para averiguar qué es, cómo nos afecta, si puede sernos útil o, por el contrario, puede suponer una amenaza. Un elemento nuevo siempre genera por tanto una distorsión en nuestra vida hasta que lo integramos en ella. La gran diferencia entre el siglo XXI y épocas anteriores es que ahora todo es nuevo más a menudo. Antes, casi todas las cosas que existían o sucedían alrededor de las personas eran evidentes para ellas y lo que no lo era aparecía lo suficientemente espaciado en el tiempo como para que integrarlo en la vida cotidiana no tuviera mayor trascendencia. Ahora, sin embargo, el ritmo al que cambia nuestro entorno es rapidísimo y somos físicamente incapaces, por su cantidad, de integrar todo lo nuevo que sucede a nuestro alrededor. Si te paras a pensarlo un momento, es muy probable que en los últimos días hayas recibido más inputs e información de la que recibían tus abuelos en todo un año. Ese es el motivo por el que estás en un estado de estrés casi continuo. Las nuevas tecnologías hacen que el problema sea aún más grave, ya que nos interrumpen constantemente con nueva información que te hace replantearte cuales son tus prioridades, generando una sensación de permanente incertidumbre. GTD está desarrollado teniendo en cuenta esta nueva realidad, algo desconocido hasta ahora en la historia de la Humanidad. Por eso GTD es capaz de mostrarte el camino a seguir para ser capaz de lidiar con todos esos inputs con seguridad, de una manera positiva y sostenible, sin que te superen, ni a ti ni a tu sistema de organización, y sobre todo, de forma que puedas integrarlos fácilmente y con normalidad en tu vida. Lo puedes leer en aprox. 3:04 minutos 
Si tu vida es un continuo y estresante “apagar incendios”. Si habitualmente no te dejan hacer más que una mínima parte de lo que has planificado. Si llegas a casa después de no haber parado en todo el día y tienes la sensación de no haber hecho nada. Si cualquiera de las situaciones anteriores te resulta familiar, entonces te interesa este taller. ¿Cómo cambiaría tu vida si tuvieras 3 horas más al día, todos los días del año? ¿Cómo te sentirías si tuvieras permanentemente en un mapa, bajo tu control, todas las cosas que has decidido hacer? ¿Qué pasaría si cada vez que tomaras una decisión, vieras con claridad a dónde te lleva? Este taller es el primer paso para lograrlo. Así comienza la presentación del Taller Abierto de Productividad Personal con GTD que facilitaré próximamente en Ákoras, un proyecto en el que participo desde su origen en compañía de buenos amigos y grandes profesionales. Habitualmente doy a conocer la metodología GTD en empresas. Los asistentes a los talleres, salvo raras excepciones, son personas que nunca han oído hablar de GTD y mi principal reto es lograr que “desaprendan” todas las técnicas obsoletas que les han estado inculcando desde hace años y comprendan por qué productividad personal no es gestión del tiempo, ya que solo así están en condiciones de aprender y aplicar GTD. Pero este caso es diferente. En los últimos años han sido muchas las personas seguidoras de este blog que me han pedido hacer algo en abierto. Personas que usan GTD o que han intentado usarlo. En cualquier caso, personas que ya saben qué es GTD y quieren más, lo que me va a suponer todo un desafío para estar a la altura de las expectativas. El taller consta de dos días separados entre sí tres semanas. Es un taller que empieza desde cero, analizando los cambios en la naturaleza del trabajo a lo largo de la Historia hasta nuestros días. Entender las condiciones que hacen indispensable GTD es crítico para asumir el compromiso de aplicarlo. A través de un constante alternar entre teoría y práctica, al final de la primera jornada del taller te llevarás lo mínimo, y a su vez todo lo necesario, para poder empezar a implantar GTD. A partir de ahí comienza el verdadero aprendizaje. Durante tres semanas tendrás que empezar a abandonar viejos hábitos y sustituirlos por otros nuevos, mucho más productivos. Es entonces cuando verás que de la teoría a la práctica hay un buen salto. Que lo que parece fácil al escucharlo puede no serlo tanto al aplicarlo. Que no eres capaz de poner en práctica eso que creías haber entendido tan bien. Te surgirán dudas, en ocasiones sentirás un deseo enorme de procrastinar y, además, te equivocarás varias veces. Pero acabarás entendiendo y aplicando GTD. La segunda jornada del taller te permitirá seguir aprendiendo desde la experiencia adquirida en las semanas anteriores. También conocerás mejores prácticas que te ayudarán a implantar y consolidad tu sistema GTD. Entenderás qué papel juega cada elemento y por qué es necesario. Comprenderás por qué las “versiones” de GTD no funcionan y veremos herramientas que pueden ayudarte a implantarlo. GTD es mucho más que el conocido método de los 5 pasos para administrar el flujo de trabajo. Por eso, practicarás con casos reales el método de planificación natural de proyectos y entenderás qué significa y para qué sirve el modelo de seis niveles de perspectiva, que también aprenderás a utilizar. Tanto si conoces esta metodología como si nunca la has probado, al final del segundo día estarás en condiciones de aplicarla con éxito y sabrás todo lo que hay que saber para disfrutar de la máxima productividad personal sin estrés con GTD. DISCLAIMER: 1) GTD y Getting Things Done son marcas registradas de la David Allen Company y así debe hacerse constar siempre que se utilicen. Para más información, puedes visitar el sitio web de David Allen y la David Allen Company (http://www.davidco.com/). 2) Yo, José Miguel Bolívar, no represento ni estoy afiliado ni he sido entrenado ni estoy avalado por David Allen o la David Allen Company y simplemente comparto mi conocimiento y experiencia personales en el uso de GTD. | | |
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