El Consejo de los Viernes: Aplica lo que Sabes

cut to the chase El Consejo de los Viernes: Aplica lo que SabesAunque “ir al grano” puede permitirte recuperar un buen número de horas al cabo de la semana, previamente tendrás que hacer una inversión importante de tiempo, por irónico que parezca.

Lo primero que necesitarás por tanto es reservar tiempo en tu agenda para hacer un repaso a fondo de todos los consejos que hemos ido viendo viernes a viernes lo largo de los últimos dos años.

Lo siguiente es interiorizar estos consejos y, en los casos en que proceda, desarrollar los hábitos correspondientes.

Una buena forma de hacerlo es acometiendo un consejo por día. ¿Por qué? Porque se trata de que te empujes a diario a salir un poco de tu zona de confort, no a que acabes “quemado”. Es probablemente lo mismo que harías si te apuntaras a un gimnasio: ir planteándote retos de dificultad creciente pero dando tiempo a tu organismo para asimilar el esfuerzo.

Un consejo por día es un ritmo a la vez retador y factible pero, si ves que te cuesta seguirlo, tampoco pasa nada porque lo bajes. En concreto, si ves que algún consejo se te resiste más de lo habitual, dedícale los días extra que sean necesarios. Más importante que avanzar a un ritmo rápido es que realmente asimiles los consejos, ya que de lo contrario no se producirá un cambio real. Así que, como principio general, no pases al siguiente consejo hasta que no hayas dominado el anterior.

¿Por dónde empezar? Lo dejo a tu elección. Probablemente una buena forma de motivarte a ti mismo sea empezar por aquellos consejos que vayan a darte más rápidamente un retorno. Si por ejemplo te distraes con facilidad y eso te impide ir al grano, tal vez empezar leyendo”Evita las Distracciones” te sea útil.

También puedes comenzar por el principio y continuar la secuencia o elegir cada día uno de forma aleatoria.

Para ayudarte a empezar, a continuación te dejo los 8 Consejos de los Viernes más populares de estos dos años:

  1. El Consejo de los Viernes: Aprende a Desconectar
  2. El Consejo de los Viernes: Tu Tiempo es Tu Vida
  3. El Consejo de los Viernes: Procrastinar Envejece
  4. El Consejo de los Viernes: Aprende a Tratar a la Gente Difícil
  5. El Consejo de los Viernes: Evita a la Gente Tóxica
  6. El Consejo de los Viernes: No Ignores las Señales
  7. El Consejo de los Viernes: Abandona el Estado de Emergencia Contínua
  8. El Consejo de los Viernes: Bastante Bien Significa Bastante Bien

Con esta entrada pongo fin por ahora a la serie “Ir al grano“, dentro de la sección “El Consejo de los Viernes“. Espero que te haya gustado y resultado de utilidad.

En breve comenzaré mis “vacaciones blogueras” habituales en las que, entre otras cosas, quiero repensar la estructura y frecuencia de publicación del blog, manteniendo por supuesto los contenidos alrededor de la innovación y la productividad para personas y empresas.

A la vuelta del verano compartiré contigo las conclusiones a las que haya llegado y, en concreto, qué va a pasar en el futuro con la sección “El Consejo de los Viernes”.

GTD: Cómo Usar el Modelo de 6 Niveles para Revisar tu Trabajo

seis botes de especias GTD: Cómo Usar el Modelo de 6 Niveles para Revisar tu TrabajoAhora que ya sabes por qué revisar de abajo arriba, vamos a ver cómo poner en práctica el modelo de 6 niveles para revisar tu trabajo. Comenzando por el nivel “pista de aterrizaje”, lo primero es asegurarte de que tus listas de acciones están completas. Hablamos de todos los tipos de listas que se utilizan en GTD:

Esta es la parte que probablemente te suponga una mayor inversión de tiempo pero es esencial que tus listas contengan todos tus frentes abiertos. Cuando lo hayas conseguido, lo primero que notarás es que tienes mucho más claro cuales son tus prioridades inmediatas.

Subiendo al nivel “3.000 metros”, lo que debes hacer a continuación es completar tu lista de proyectos, comprobando que contienen todos aquellos resultados que requieren más de una acción. Este paso también puede requerir una cantidad de tiempo importante para hacerlo correctamente.

Una de las consecuencias habituales de repasar y completar la lista de proyectos es que tomas mayor conciencia sobre las cosas específicas que debes hacer para que estos proyectos avancen y también sobre los recursos que necesitas para ello. Como efecto colateral positivo, serás capaz de decidir más rápidamente lo que debes hacer cuando dispongas de tiempo libre.

Si sigues ascendiendo hasta el nivel “6.000 metros”, te encontrarás con tus responsabilidades actuales. Es el momento de pensar sobre los papeles que has asumido en tu trabajo, en tu familia, en tu comunidad y, por supuesto, frente a ti mismo.

Resulta muy útil pensar en cuales son tus valores, objetivos y responsabilidades en cada uno de esos roles. ¿Cómo es la situación en la que estás en comparación con la situación que tú deseas? Si no coinciden, ¿qué podrías hacer para que la situación actual evolucionara hacia la deseada? ¿Qué necesitas para hacerlo?

En este nivel es importante bajar al nivel de detalle suficiente para poder identificar acciones concretas. Si defines lo que debes hacer con frases tipo “cambiar de trabajo” te servirá de muy poco. “Cambiar de trabajo” es un proyecto con múltiples acciones y si realmente quieres llevarlo a cabo con éxito debes empezar por tener visibilidad sobre todas las acciones necesarias y cómo se relacionan entre ellas.

Del mismo modo que estos tres primeros niveles tienen que ver básicamente con el presente, los niveles de “9.000 metros” a “15.000″ metros tienen que ver con el futuro. Dicho de otro modo, los tres niveles superiores tienen que ver con tu visión de lo que quieres hacer en la vida y con lo que debes hacer a medio y largo plazo para convertirla en realidad.

Preguntas como ¿cuáles son mis objetivos a largo plazo y qué proyectos debo poner en marcha para alcanzarlos? o ¿qué está sucediendo a mi alrededor que podría influir en mis planes y qué puedo hacer para evitarlo o minimizarlo? te pueden aportar un buen número de ideas sobre las que trabajar.

El objetivo de los tres niveles superiores es darte la perspectiva necesaria para que lo que haces día a día tenga sentido. Si no trabajas lo suficiente estos niveles, las listas de próximas acciones y proyectos pronto dejarán de parecerte útiles y se convertirán en una obligación y una pérdida de tiempo.

Creo que la mayoría de los críticos con GTD sólo ha probado la metodología “a medias”, es decir, en sus tres niveles más básicos y operativos. Y me parece lo más normal que, si no has pasado de los “6.000 metros” en tus revisiones, hables de GTD como algo complicado y pesado de mantener. Te falta el porqué y sin él no tienes un motivo para abordar los cambios, sobre todo en cuanto a hábitos, que exige aplicar “de verdad” GTD.

Si no estás seguro de adónde vas es muy difícil que sepas cuándo algo es suficiente y eso mina enormemente la motivación para gestionar y mantener al día tus listas y proyectos.

La solución, como sucede a menudo, está en equilibrar el control que ganas trabajando bien en los primeros tres niveles con la perspectiva que puedes ganar al trabajar a fondo los tres segundos. Sin este equilibrio, puedes tener perfectamente organizada tu vida, pero mientras sigas sin tener claro lo que quieres hacer o lo que estás llamado a hacer, seguirás sintiéndote incómodo.

El Consejo de los Viernes: Aprende a Disfrutar

cut to the chase El Consejo de los Viernes: Aprende a DisfrutarLa férrea disciplina de permanecer centrado en tus objetivos personales y profesionales te permitirá disponer de más tiempo para ti, para disfrutar junto a tu familia y para hacer lo que más te gusta.

Esta es la recompensa más importante que recibes cuando vas “al grano“.

Por eso es importante que aprendas a disfrutar de todos estos momentos, ya que es fácil que el ritmo del día a día te haga pasarlos por alto o, al menos, no saborearlos con la debida intensidad.

Debes ser consciente de cuáles son esos momentos para poder identificarlos, detenerte y aprovecharlos al máximo.

Son los momentos por los que te esfuerzas día a día. Si luego eres incapaz de parar un segundo y aprovecharlos, ¿para qué han servido todos tus esfuerzos?

Inmersos como estamos en este ritmo frenético y absurdo, olvidamos con frecuencia por qué hacemos las cosas. No caigas en la trampa del “no tengo tiempo”.

Disfrutar unos minutos con tus hijos, tu pareja o tus amigos; dedicar un rato a leer, a oír música, a pasear o a tu deporte preferido es justo todo lo contrario a “perder el tiempo”.

Da a estos instantes la importancia y prioridad que merecen y no los sacrifiques por ninguna otra cosa.

Recuerda que es por ellos por lo que haces todo lo demás. No al revés.

Tendemos a pensar que la felicidad la produce el logro de lo que deseamos pero las últimas investigaciones demuestran que dónde realmente somos felices es haciendo el camino hacia esos logros.

Así que no esperes a llegar y aprende a disfrutar. Ahora.

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