Productividad: Guía Fácil para el Buen Uso de la Agenda en GTD

agenda dia 10 Productividad: Guía Fácil para el Buen Uso de la Agenda en GTD

|10|, cortesía de Emi Yañez

Son muchas las personas que usan una agenda para gestionar su productividad personal y, sin embargo, sólo una pequeña porción de ellas la usa correctamente.

Después de muchos años trabajando en posiciones europeas, una de las cosas que más me está llamando la atención en mi nueva etapa profesional es el especial mal uso que se hace de la agenda en España, con todas las excepciones que queramos, que imagino las habrá.

Es algo que suelo comentar en los talleres que facilito sobre GTD y que, sorprendentemente, no sólo no genera discusión, sino que es reconocido abiertamente como un problema real.

No sé si es una flexibilidad mal entendida, un excesivo “querer agradar” debido a razones culturales, un ejemplo más de apasionamiento latino traducido en voluntarismo, una más de las muchas malas prácticas de gestión que abundan en nuestras organizaciones o el simple desconocimiento de cómo se debe usar una agenda para que sirva de algo.

Por si se trata de lo último, comparto aquí algunos principios básicos, a modo de guía, que te ayudarán a convertir tu agenda en una verdadera herramienta de productividad.

Asegúrate de anotar todos los compromisos que caducan y sólo los que caducan

La agenda debe utilizarse, única y exclusivamente, para anotar tareas que te has comprometido a hacer en una fecha o en una fecha y hora determinadas. Cosas que, o haces en ese momento concreto o ya no podrás, o no tendrá sentido, hacer.

Puedes también utilizarla como recordatorio de cosas que tal vez no hagas pero sobre las que tendrás que tomar una decisión en una fecha o momento determinados.

En cualquier caso, la agenda no debe incluir tareas sólo porque te gustaría hacerlas antes de una fecha determinada, ni tampoco tu lista de cosas por hacer.

La finalidad de la agenda es darte especial visibilidad sobre compromisos adquiridos que sólo puedes cumplir en momentos concretos. Si mezclas este tipo de compromisos con otros que simplemente debes hacer lo antes posible, esa utilidad desaparece por completo.

No conviertas tu agenda en una lista de deseos ni en una declaración de intenciones

La agenda debe contener únicamente tareas que te has comprometido a hacer. Esto significa que no debe incluir tareas que “te gustaría poder hacer”, “a lo mejor vas a hacer”, “harás si te da tiempo”, etc. Todo este tipo de tareas deben ir a parar a tu lista algún día/tal vez hasta que, en una de tus revisiones semanales, decidas comprometerte, de verdad, a hacerlas.

Si mezclas lo que vas a hacer con lo que tal vez hagas estás añadiendo ruido a tu sistema, aumentas el riesgo de procrastinar y, en definitiva, estás minando la fiabilidad de tu agenda y, con ello, su utilidad.

Considera tu agenda territorio sagrado

En línea con el consejo anterior, lo que entra en tu agenda no se mueve ni se cambia. La agenda es un territorio sagrado que no se modifica salvo causa mayor. Cuando cambias algo que has anotado en tu agenda, no sólo saboteas tu propia productividad sino la de las demás personas implicadas, que se ven obligadas a cambiar también sus respectivas agendas.

En la última empresa en la que trabajé, las reuniones mensuales de comité de dirección europeo se fijaban para todo el año y excepto una o, como mucho, dos, todas se celebraban en la fecha y lugar previstos. ¿Te imaginas algo así en una empresa española?

Evita que tu agenda parezca un Tetris

Una agenda en la que los distintos compromisos se solapan o son consecutivos delata una baja productividad. El objetivo no es “encajar” una reunión o conferencia con otra para que quede como un Tetris perfecto sino precisamente lo contrario.

Los motivos por los que debes dejar espacio entre los compromisos que anotas en tu agenda son muchos. Por ejemplo, por si ese compromiso se alarga más de lo esperado o para asegurar que puedes desplazarte entre compromisos si es necesario. Pero el más importante es porque necesitas dejar espacios en los que trabajar en tu trabajo ya definido, es decir, tus listas GTD, y también para definir tu trabajo.

Si tu agenda consume habitualmente todo tu día nunca serás productivo. Así que ya sabes, huye de las reuniones siempre que puedas porque o te reúnes o trabajas.

Gana perspectiva trabajando a largo plazo

Una de las cosas que me llama poderosamente la atención es lo mal que, en general, se gestionan en España las invitaciones para contribuir a la difusión de diversos eventos. En muchos de estos casos se trata de eventos en los que los ponentes son personajes conocidos, con frecuencia extranjeros, cuyas agendas me consta son a varios meses vista. De hecho, la complejidad logística del propio evento exige una preparación que como mínimo se mide en semanas.

¿Por qué entonces se envían las invitaciones para asistir con tan escasa antelación, con frecuencia sólo uno o dos días antes? Avisar en el último momento aumenta enormemente la probabilidad de no poder asistir, ya que hace casi imposible que las personas puedan renegociar sus compromisos ya existentes.

Al menos en mi experiencia, este tipo de comportamientos son inimaginables en cualquiera de nuestros países vecinos. No digo yo que debamos reservar las vacaciones de verano en Navidad, práctica habitual en los países nórdicos, pero existe un término medio. Si llevas organizando un evento, con fecha confirmada, desde hace semanas, ¿por qué esperas al último momento para invitar a personas que, se supone, tienes interés en que asistan?

No lo olvides. Poder bloquear fechas en tu agenda con antelación te ayuda a tener más perspectiva y a dosificar mejor tus esfuerzos, a la vez que te permite renegociar tus compromisos en caso necesario.

Reserva espacios para reunirte contigo mismo

Este sencillo truco te permite encontrar esos bloques de tiempo sin interrupciones que en ocasiones necesitas para sacar adelante una oferta, o una presentación o, simplemente, para ponerte al día después de un pico de trabajo.

Lo único que debes tener en cuenta es que esta reunión contigo mismo es tan importante o más que una reunión con tu jefe, así que actúa en consecuencia.

Ten siempre el contenido actualizado al 100%

Todo lo anterior no sirve de mucho si en tu agenda conviven compromisos cancelados o que han cambiado de fecha y hora.

Si quieres poder seguir confiando en tu agenda, asegúrate de reflejar de forma inmediata cualquier cambio que se produzca en uno de tus compromisos.

Conclusión

La agenda es una herramienta potentísima si sabes hacer buen uso de ella. La forma de lograrlo es muy sencilla: convertir en hábitos las 6 prácticas que te recomiendo. Si lo consigues, te aseguro que notarás un incremento espectacular de tu productividad.

Trabajar por Valores: El Camino Artesano

Afrontar retos con ilusión – desde el convencimiento de que tienen solución – y, fiel a mi visión y mis ideas, pensar, crear e innovar para resolverlos y así disfrutar y compartir esa satisfacción en momentos de plenitud con mi familia.

chaval y rascacielos Trabajar por Valores: El Camino ArtesanoLa frase que encabeza esta entrada describe y sintetiza lo que para mí significa el sexto nivel en el modelo GTD de 6 niveles de perspectiva.

Tuve la oportunidad de pensar en mi propósito y valores de una forma más consciente y detallada como parte del proceso de coaching con el que comenzó hace algo más de dos años mi programa de formación y certificación como coach de la ICF, ahora próximo a su finalización, y creo que tener claro, y por escrito, cuál es tu propósito no sólo inspira y motiva, sino que también ayuda a tomar mejores decisiones.

Si echo la vista atrás, compruebo, entre sorprendido y satisfecho, que todas mis decisiones sobre trayectoria profesional han buscado siempre, consciente o inconscientemente, hacer realidad mi propósito.

Me considero muy afortunado por haber podido trabajar en empresas como HP o Applied Biosystems. Ambas eran empresas con culturas enormemente innovadoras y meritocráticas en las que la innovación y la creatividad encontraban condiciones idóneas para expresarse.

Hasta ahora nunca había buscado activamente un cambio profesional. Lo habitual es que el  nuevo reto hiciera su aparición antes de que el anterior hubiera perdido su chispa y atractivo, lo que al final se ha traducido en diez posiciones distintas en diecisiete años, más de la mitad con fuerte componente internacional y todas ellas vinculadas a retos cada vez más interesantes y a oportunidades para seguir aprendiendo y creciendo como persona y como profesional.

El pasado 31 de julio finalizó mi relación laboral con Life Technologies, la empresa para la que he estado trabajando los últimos seis años y pico. En los dos últimos años la compañía ha llevado a cabo un proceso de fusión en el que he estado fuertemente implicado como Director de Recursos Humanos. Ha sido un proceso largo y complejo, ya que se trataba de dos compañías muy distintas, tanto en tipo de negocio como en tamaño y cultura. Sin embargo, estoy satisfecho con el resultado y cierro etapa con buen sabor de boca. A pesar de ello, he acabado agotado, por lo que agosto ha sido período de necesario y obligado descanso.

Estos dos últimos años me han servido además, entre otras muchas cosas, para darme cuenta de que mi trabajo estaba cada vez menos alineado con mis valores y mi propósito. Los blogs y las redes sociales han ido sustituyendo poco a poco a mi empresa como fuente principal de aprendizaje y las circunstancias -proceso de fusión y situación económica global- han ido limitando cada vez más el espacio para la innovación, haciendo que las oportunidades para plantear nuevos retos fueran prácticamente nulas.

En paralelo, otros proyectos profesionales que iban surgiendo eran para ocupar posiciones tradicionales de dirección de RRHH, con escasas posibilidades para realizar cambios e innovar y, por tanto, muy alejadas también de mi propósito y valores.

El estatus y el poder tienen indudablemente su atractivo, al igual que el dinero produce una agradable sensación de seguridad, pero para mí, lo realmente importante, y lo que me hace de verdad feliz, es un trabajo en el que poder cumplir mi propósito.

He llegado a un momento de mi carrera profesional en la que me debo algo más a mí mismo. Siempre he sentido la necesidad de trabajar como nodo libre, integrado en diversas redes, y cometiendo errores propios en lugar de impuestos. Por eso comienzo ahora una nueva etapa, completamente distinta de las anteriores, y afronto el reto con tanta o más ilusión como cuando inicié mi carrera profesional hace más de diecisiete años.

He decidido emprender en firme el Camino Artesano por el que empecé a andar lentamente el último año. Quiero compartir lo aprendido durante mi intensa y variada carrera profesional y a la vez seguir aprendiendo a partir de ahí, pero ahora desde fuera de la empresa, como Consultor Artesano. En la inmensa mayoría de las empresas españolas está todo por hacer, como dice Pau García-Milá, y me gustaría contribuir a ese cambio tan necesario.

Por otra parte, mis inquietudes son demasiadas como para limitar mi actividad a una sola de ellas, así que mi intención es repartir mi atención en tres frentes:

  1. Consultoría: Centrándome en innovación y productividad en lo que atañe a personas, procesos y tecnología
    1. Innovación en la gestión e innovación operativa, que es lo que me gusta y de lo que tengo experiencia, dejando por tanto al margen la innovación en productos/servicios o en modelos de negocio
    2. Productividad personal (GTD) y de equipos, tanto entre los integrantes del equipo como entre equipos, con un foco especial en la gestión de los compromisos y el aprovechamiento de la tecnología
  2. Formación: Fundamentalmente GTD y también temas relacionados con innovación en cuanto a gestión, liderazgo y aprendizaje
  3. Coaching Ejecutivo: Con una fuerte influencia de GTD en la parte de consecución de resultados. Quiero seguir ayudando a las personas a disfrutar de su carrera profesional y de su vida personal, simultáneamente

En los próximos meses iré perfilando más estas tres facetas hasta ofrecer un portfolio detallado de servicios. Quiero aprovechar también para cambiar la imagen y contenido del blog, así como para actualizar mi perfil en las diversas redes sociales en las que participo.

Hay también muchos interesantes proyectos de colaboración, la mayoría aún en estado incipiente, de los que iré dando cuenta en su momento.

Y poco más por ahora. A corto plazo no habrá grandes cambios pero con el tiempo sí que se irán haciendo visibles.

A fin de cuentas, no quiero alcanzar una meta sino simplemente cumplir mi propósito: Trabajar por Valores. Y, sobre todo, disfrutar del camino. Del Camino Artesano.

¿Qué Significa Hoy Reclutar Talento?

mariposa ¿Qué Significa Hoy Reclutar Talento?
Ready to fly (II), cortesía de Marcel Germain

Ya vimos que talento es una de esas palabras aditivo que ha perdido buena parte de su significado a fuerza de mal uso. Por eso, cuando las empresas afirman que ellas “reclutan talento”, no siempre es evidente a qué se están refiriendo en realidad.

A lo largo de mi experiencia profesional me he encontrado con gran variedad de interpretaciones sobre el término talento.

Esto ocurre porque es raro el jefe que reconoce abiertamente no querer reclutar talento. No es políticamente correcto hacerlo. Por eso, el significado de la palabra talento hay que averiguarlo caso a caso.

En ocasiones, talento significa personas capaces de hacer un buen trabajo ateniéndose a las directrices marcadas, sin crear problemas y, preferentemente, con pocas inquietudes de desarrollo profesional. En otras palabras, personas capaces de hacer lo mismo durante una década y manteniendo además un nivel aceptable de calidad. Todo un reto.

En otros casos, talento significa encontrar el difícil equilibrio entre un buen rendimiento y cierto potencial. Potencial limitado y futuro, claro, para que no se convierta en una amenaza a corto o medio plazo para el jefe inmediato.

Otras veces talento significada simplemente mucha experiencia, aunque el recorrido para seguir creciendo sea escaso. Y afortunadamente, en ocasiones, talento también significa potencial.

Ahora que el futuro parece más incierto y menos predecible que nunca; ahora que sólo sabemos que las cosas seguirán cambiando a un ritmo creciente y que las realidades a las que nos enfrentaremos serán muy distintas de las que hoy conocemos; ahora, ¿qué significa reclutar talento?

Parece que la respuesta a la pregunta anterior es evidente. Talento hoy significa adaptabilidad. Adaptabilidad entendida como capacidad de mantenerse en un estado de constante aprendizaje y evolución.

La experiencia es un valor a la baja. El ritmo de obsolescencia crece exponencialmente. El pasado cada vez sirve menos para predecir el futuro.

Identificar talento con experiencia es errar el tiro porque, como dice la publicidad de ciertos productos bancarios, “rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”.

Al reclutar talento hoy lo [único] que realmente importa es el potencial. Potencial de aprendizaje, de crecimiento, de adaptación, de reinventarse. Curiosidad permanente, espíritu crítico, creatividad, iniciativa, versatilidad… Capacidad para romper los rígidos moldes establecidos por las definiciones de puestos de trabajo y para enriquecerlos superando las expectativas.

Reclutar talento hoy implica practicar la agricultura digital. Encontrar y cultivar relaciones con personas con marca personal. Personas que demuestren su capacidad para evolucionar y contribuir de forma continuada al trabajo del conocimiento.

Reclutar talento hoy supone aprovechar la diversidad de un mundo global y entender que el verdadero talento se encuentra en mayor abundancia en la complementariedad que en la coincidencia. Personas que vean riqueza en la divergencia de puntos de vista en lugar de defender apasionadamente el pensamiento único.

Reclutar talento hoy significa contratar con visión de futuro. Incorporar personas a las organizaciones para que contribuyan a definir cómo van a ser las cosas el día de mañana. Personas que en lugar de temer y resistirse al cambio sean parte de él.

Reclutar talento hoy consiste en aprender nuevas formas de relacionarse con personas proactivas que no esperen a que vengan otros a resolverles los problemas. Personas que, como dice Steve Jobs, digan lo que hay que hacer en lugar de esperar a que les digan lo que hay que hacer.

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