#efectividad2017: Una vez que te integras, ves realmente la diferencia

Esta es la quinta de las entrevistas que en OPTIMA LAB estamos realizando desde enero de 2017 con motivo del «año de la efectividad».

Hoy entrevistamos a Javier Morales, Informático de profesión y Jefe de Área en el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, donde actualmente gestiona programas de fomento de I+D en el ámbito tecnológico-digital, llevando proyectos innovadores y disruptivos para conseguir una gestión más eficaz de dichos programas.

Conocí a Javier en un taller de Efectividad Personal hace tres años y me llamó la atención el entusiasmo e interés con el que participó en el mismo, como si fuera algo que llevaba tiempo esperando encontrar. Pero lo más espectacular fue cuando, al finalizar el taller, me envió una versión mejorada y con notas adicionales del workflow que habíamos estado utilizando. Sinceramente, creo que es uno de los workflows más interesantes de los que he visto hasta la fecha. Te recomiendo que le eches un vistazo, porque lo  merece. Puedes bajártelo aquí y usarlo, ya que Javier lo publicó con licencia Creative Commons.

En esta entrevista, Javier comparte con nosotros cómo llegó a la efectividad personal y cómo su GTD® se ha ido adaptando de manera fluida a los múltiples cambios y circunstancias que le han ido sucediendo, tanto en el aspecto profesional como en el personal. Te invito a que disfrutes de su lectura.

Javier, ¿cómo llegaste al mundo de la efectividad personal?

Al mundo de la efectividad personal llegué de la mano de un curso de formación que se ofrece en mi Ministerio y que es sinónimo de éxito asegurado edición tras edición. El curso lo impartía José Miguel Bolívar y fue donde aprendí todo lo que sé ahora sobre la metodología GTD®.

Todo Ministerio tiene un plan de formación, que consiste en una serie de cursos que se imparten para el personal, y hay ciertos cursos que nos recomendamos unos compañeros a otros. Mucha gente que conozco había hecho este curso y me lo recomendaba encarecidamente.

Con los años, las responsabilidades aumentan y lo que antes era gestionar momentos de ocio, en poco tiempo se convierte en gestionar más trabajo, más tareas, la familia, los peques, etc, y todo eso son cajas disjuntas que se mezclan de forma muy aleatoria y que hay que tener controladas.

De todo lo que he aprendido en mis años de experiencia laboral es que los entornos de trabajo colaborativos son el presente por su agilidad, dinamismo y proactividad, pero a la vez son entornos más difíciles de gestionar y es más complejo controlar las tareas que están en «tu tejado» y las que están en «el tejado de otros», la famosa lista «A la espera» de GTD®. Y, sobre todo, ser capaz de recordarlas.

Dentro de mi ámbito profesional yo ya comenzaba a sentir la necesidad de organizarme siguiendo alguna metodología. Además, mi cabeza ya no daba de sí para gestionar tantas cosas y, entre el aumento de responsabilidades en el ámbito personal (casa, reforma, coche, matrimonio, hijos, etc) y el profesional (más tareas, más personas, más grupos, más proyectos), siempre se me quedaba algo pendiente, de lo que ni me acordaba.

Con esta sensación vivía el día a día, cuando salió la convocatoria del curso de efectividad personal, así que no dudé en solicitarlo.

¿Cómo fueron tus «primeros días» al iniciarte en el mundo de la efectividad personal?

Yo ya llegaba al mundo de la efectividad personal con cierta sensación de descontrol sobre mi día a día, así que aprendí con muchas ganas todo lo relacionado con el mundo #GTD y comencé a implantarlo incluso antes de finalizar el curso.

Aunque por lo general se indica que comenzar a implantar #GTD es complicado, sobre todo, por el tema de las revisiones semanales y la más que posible sensación de descontrol, mi primera sensación fue de alivio porque veía que comenzaba a controlar mis tareas en una única herramienta, sin necesidad de tenerlo todo en mi cabeza y repasarlo continuamente.

¿Cuáles fueron los principales obstáculos con los que te encontraste? ¿Cómo los superaste?

Si hablamos de obstáculos, podemos enumerar unos cuantos.

Uno de los principales que me encontré fue la decisión de cómo implantar la metodología: si utilizar una libreta física o hacerlo con alguna aplicación, tipo Outlook. Es verdad que siempre se puede cambiar, y si no te va bien una cosa, pruebas otra, pero siendo un novato y recién terminado el curso, quieres hacer las cosas bien desde el principio, aunque te hayan dicho cientos de veces que no lo vas a conseguir y que esto es un trabajo de repetir, repetir y repetir.

Puede parecer que al ser informático de profesión la decisión estaba clara y la libreta no parecía una opción, pero tenía muchas dudas sobre qué aplicación utilizar. Veía que el Outlook podía ser buena opción, porque utilizo el PC y el Outlook de forma masiva en el trabajo, pero fuera de él utilizo el correo del móvil (sin tareas, ni la configuración GTD®) y si utilizaba cualquier otra aplicación móvil, en el trabajo tendría que estar pendiente del móvil. Por otro lado, la libreta física podía no gozar de las ventajas que ofrece una aplicación informática, pero la tenías siempre ahí y podías consultarla en cualquier momento, sin esperar a encender el ordenador o el móvil.

Otro obstáculo que me encontré y al que me tuve que enfrentar era decidir si utilizaba un único sistema GTD® para todo o mantenía dos sistemas paralelos: uno para el ámbito personal y otro para el profesional. Aunque la tecnología se empieza a imponer, y somos muchos los que ya contamos con acceso al correo corporativo o a la aplicación de mensajería instantánea del Ministerio en el móvil, el trabajo dentro de la Administración está muy localizado en un espacio del día muy determinado, y yo veía que no tenía mucho sentido compartir el mismo sistema de GTD® para dos mundos tan independientes, así que opté por utilizar Outlook en el trabajo y WunderList en casa.

¿Cuáles son los logros que te ha causado una mayor satisfacción conseguir?

El primer logro que me ha causado mayor satisfacción y que no tiene mucho que ver con la propia metodología fue conseguir resumir GTD® en un gráfico. Como he dicho antes, con los años y con el aumento de responsabilidades me he vuelto muy organizado y siempre que puedo intento resumir las tareas y lo que aprendo con esquemas. Si quería implantar con éxito la metodología GTD®, para mí era fundamental tener un sitio en la pared del despacho que resumiera qué tenía que hacer en cada momento y poder consultarlo siempre que quisiera.

Un logro que no me costó mucho adquirir y que poca gente le da la importancia que le damos con estas metodologías es el de quitar las notificaciones del móvil. Aunque también puede ocurrir que si no eres consciente de ello, acabes consultando el móvil más a menudo que cuando las tenías. Lo que aprendí es que es igual de importante quitar las notificaciones del móvil que establecer los momentos del día en que lo consultas.

Otro logro del que me siento orgulloso es haber sido capaz de montar las dos bandejas físicas en una zona de la casa: una bandeja para mi mujer y otra para mí. ¡Y nos funciona! Yo le voy dejando allí papeles que considero que ella debe revisar y gestionar y viceversa. Y cada cierto tiempo cada uno de nosotros de forma independiente revisamos nuestras bandejas y las limpiamos de papeles. Se trata de temas que no corren prisa, ni van a caducar, pero que es necesario gestionar de alguna manera.

El último logro del que me siento orgulloso es haber sido capaz de adaptar la metodología a mis necesidades personales y seguir utilizándola años después, incluso habiendo cambiado de circunstancias: ahora tengo niños y he cambiado de trabajo. José Miguel te enseña una metodología pero lo mejor es que aprendes unas herramientas y cómo adaptarlas a tu forma de ser, de pensar y de trabajar. Hay ciertas reglas que se deben seguir, pero luego hay muchas cosas muy adaptables para que cada persona gestione sus tareas de la mejor manera posible.

¿Cómo ha contribuido la mejora de tu efectividad personal en tu entorno y/o en tu organización?

En mi entorno como ya he dicho con pequeños cambios como el de contar con dos bandejas físicas.

Y en mi organización, al ser varias personas las convencidas del uso de estas metodologías, una vez que te integras, ves realmente la diferencia. Antes de hacer el curso te sorprendía lo bien controlado que lo tenían todo en las reuniones y en general, pero no sabías por qué y después de hacer el curso pasabas a formar parte de este grupo de personas.

Además, estamos intentando implantar en nuestro trabajo metodologías ágiles de gestión de proyectos, muy próximas a todo este mundo.

¿Qué tipo de reacciones has observado en las personas que te rodean a raíz de tu nueva manera de trabajar?

Sobre todo, la de ver que tienes todo tu entorno de trabajo perfectamente controlado. Siempre pongo el mismo ejemplo, pero el hecho de mandar un correo solicitando algo y no apuntarlo en ningún lado podía implicar olvidarlo y ni siquiera saber realmente si tú habías hecho tu trabajo. Ahora con GTD® soy capaz de recordarle a los demás «¿qué hay de lo mío?», y eso es estupendo.

¿Qué hábito en particular destacarías como especialmente útil o valioso para ti?

Poder ir a una herramienta al comienzo del día y repasar el estado de mis tareas, antes de ponerme a hacer cosas a lo loco que recuerdo que se quedaron sin hacer del día anterior.

Y el hábito que sin duda ha supuesto un cambio radical para mí es el de procesar y los contextos: que se te ocurra algo, pienses dónde lo vas a hacer, lo incluyas en su contexto correspondiente y hacerlo cuando te encuentres en ese contexto.

¿Cómo convencerías a un amigo de que se anime a mejorar su efectividad personal?

Comentándole mi experiencia personal y que con los años uno va asumiendo responsabilidades que van cargando cuerpo y mente. Con tantas cosas que gestionar, es fundamental aplicar este tipo de metodologías de una u otra manera, sobre todo para ganar en tranquilidad personal.

¿Alguna anécdota, que quieras compartir, respecto a tu proceso de mejora, o como consecuencia de haber conseguido ser una persona más efectiva?

La mayor anécdota relacionada con el mundo #GTD que me ha ocurrido fue que después de hacer el curso algunos compañeros de trabajo asistieron a la siguiente edición y al terminar me comentaron que José Miguel les puso de ejemplo el esquema que yo había hecho.

Por último, unos cuantos frikis de la metodología GTD® trabajamos juntos y hemos montado un sistema GTD® común utilizando la herramienta de Microsoft OneNote. Diariamente de forma personal, y semanalmente en grupo, revisamos las tareas de cada uno en base a contextos/proyectos y vamos avanzando. Además, estamos comenzando a implantar Scrum como metodología ágil de gestión de proyectos. Todo un reto dentro de la Administración.

#efectividad2017: GTD® es uno más de mi familia

Esta es la tercera de las entrevistas que en OPTIMA LAB estamos realizando desde enero de 2017 con motivo del «año de la efectividad».

Hoy entrevistamos a Francisco José Uclés Ríos, Gestor de Facility Management en el departamento de Data Centers de Ferrovial Servicios. Francisco José, Paco para los amigos, afirma estar en un momento muy dulce de su vida profesional, ya que su posición actual se combina a la perfección con su pasión por la tecnología y la innovación.

Paco  lleva 25 años en el mundo del mantenimiento y los servicios, y cuenta con una amplísima experiencia, resultado de haber pasado por diferentes especialidades en el sector, desde el terciario al industrial. Nos encontramos frente a una persona inquieta y muy activa, siempre buscando retos nuevos, tanto personales como laborales. Como es de imaginar, sus intereses e inquietudes necesitan un nivel de gestión y supervisión que hacen que la metodología GTD® sea para él, usando sus propias palabras, «uno más de mi familia».

Desde que conozco a Paco, me ha llamado poderosamente la atención sus ganas de aprender, su versatilidad y su humildad. Paco es sin duda uno de los alumnos más aventajados con los que he tenido el placer de trabajar en los últimos años, a pesar de lo cual se considera un aprendiz que sigue, como él mismo dice, «aprendiendo e intentando mejorar en el método día a día».

En esta entrevista, Paco nos cuenta cómo llegó a la efectividad personal y el impacto que desarrollar esta competencia ha tenido en su vida, tanto en el aspecto profesional como en el personal. Espero que la disfrutes tanto como la he disfrutado yo, porque esta entrevista es un ejemplo palpable de que otra forma de trabajar y de vivir es posible.

Paco, ¿cómo llegaste al mundo de la efectividad personal?

Por mi trabajo de gestión, necesito tener múltiples tareas a la vez e ir resolviendo diferentes variantes en mi día a día. Por suerte, mi compañía, que apuesta muchísimo por la formación de sus equipos de gestión, me convocó a un curso de eficiencia personal. Sin saber ni cómo, me encontré en un hotel, en una formación de un par de días, en los que un caballero (José Miguel Bolívar) nos contaba cómo podíamos organizarnos y gestionar nuestros pendientes y futuros sin agobios ni estrés.

Sonándome a un truco de magia, en el que quieres mirar dentro de la chistera a toda costa, se me descubrió la metodología GTD®, y desde el principio supe que tenía que formar parte de mí. Llevaba tiempo necesitando organizarme de una manera más eficiente.

¿Cómo fueron tus «primeros días» al iniciarte en el mundo de la efectividad personal?

Tenía una mezcla entre ilusión e inseguridad sobre los pasos a realizar. Lo primero que hice fue ampliar los conocimientos recibidos en la formación y comprarme un par de libros especializados para entender mejor la filosofía de trabajo. Por supuesto, como no, el de David Allen, «Organízate con eficacia», fue uno de los elegidos.

Después, como primer paso de implantación en el que sufrí muchísimo, fue empezar a recopilar y simplificar todas las entradas, tal como se indicaba en la metodología. A continuación, y quizás lo más difícil, fue combinar el día a día – que no para nunca – con el intento de cambiar las rutinas y costumbres hacia una nueva manera de pensar.

¿Cuáles fueron los principales obstáculos con los que te encontraste? ¿Cómo los superaste?

Mi primera barrera la encontré precisamente en mi forma de ser y en la obsesión por intentar encontrar la manera de llevar a cabo el GTD, centrándome más en la búsqueda de la tecnología, que en la interiorización del método.

Ciertamente la manera de superarlo fue cuando analizaba las aplicaciones que barajaba usar y realmente no entendía cómo adaptarlas al método, precisamente por estar falto de conocimiento sobre él. Así que, tras tambalearme de un lado a otro, me centré en aprender lo que realmente tenía que implantar.

Otra de las barreras fue la constancia. Pero en eso sí lo tuve claro desde el principio. No quería eficiencia en un solo campo, y me exigía cumplir los pasos al pie de la letra, para no generar malos hábitos ni pereza. Así que empecé aplicando el GTD® tanto a mi faceta laboral como a la personal. Nunca entendí una separación de ambas en un sistema de eficiencia.

Para ello, y como una de las recomendaciones del curso que realice, empecé a utilizar FacileThings, que tenía exactamente lo que buscaba: cumplir con el GTD® al 100% y con tutoriales de explicación de porqués, en cada operación. Ese día recuerdo la satisfacción de saber que estaba ya en el camino.

¿Cuáles son los logros que te ha causado una mayor satisfacción conseguir?

Sobre todo la sensación de que no queda nada en el olvido y el no tener que estar recordándome a cada momento lo que tengo que hacer en el día para que no se me olvide.

Como ejemplo, antes el trayecto a la oficina era una preparación diaria de lo que tenía que hacer, y una búsqueda de solución de lo olvidado el día anterior. Ahora voy cantando en el coche porque – no te lo había dicho – la música es otra de mis pasiones.

El tener las tareas bien organizadas y, sobre todo, el saber dónde buscarlas, es algo que recomiendo a todo el mundo. Ciertamente es complicado mantenerte al 100%, y todos hemos tenido recaídas en la metodología y momentos en los que parece que te vas a derrumbar. Pero al final, también los hábitos de ejercerla ayudan a seguir adelante.

Otro de los logros de los que me siento orgulloso es que estoy siendo capaz de conseguir hacer proyectos que antes ni soñaba, por creer que nunca tendría tiempo. Hace un año puse en marcha un blog y un canal de YouTube sobre juegos de mesa que me están dando muchísimas satisfacciones. Si no fuera por la efectividad personal, sería imposible poder compaginar tantas cosas.

¿Cómo ha contribuido la mejora de tu efectividad personal en tu entorno y/o en tu organización?

La sensación de control sobre las cosas es lo mejor. Con esto no quiero decir que no tenga cosas pendientes, cuidado. Las cargas de trabajo siguen existiendo, pero el saber qué se hace y, sobre todo, qué se deja sin hacer – para poder prepararte – es fundamental.

Las tareas rutinarias son algo que se nota muy pronto en todos los entornos. Precisamente por ser rutinas, son las primeras tareas que se fueron de mi cabeza, y de las que siempre realizas en los momentos adecuados.

¿Qué tipo de reacciones has observado en las personas que te rodean a raíz de tu nueva manera de trabajar?

Al principio me veían un poco friki, aunque realmente, como siempre estoy intentando hacer cosas diferentes, parece que va dentro de mi personalidad. Pero sí que, con el tiempo, las personas que me conocen han notado un cambio muy considerable en el rendimiento, y me han comentado que me ven muy organizado.

Aunque, por el contrario, el saber que tienes un método de efectividad hace que algunos exijan más en mi rendimiento e, incluso, buscan la manera de romperlo.

¿Qué hábito en particular destacarías como especialmente útil o valioso para ti?

Los contextos son quizás la herramienta que más me satisface. Realmente los contextos hacen que GTD® funcione como un engranaje perfecto.

Como ejemplo, tengo un contexto #Antes_De_Salir, en el que pongo todas esas cosas que te piden que lleves al trabajo, o que te tienes que traer del trabajo a casa. Siempre lo miro justo antes de salir de ambos, y es increíble la de cosas que hay ahí. Ya hace tiempo que no oigo el: «Al final no me lo has traído… ¿Verdad?»

O el típico contexto de #supermercado e ir a la compra y, al mirarlo, estar la lista de lo que hay que comprar casi al completo.

También, introducir todos los datos posibles al preparar la tarea, hace que sea más fácil y rápida realizarla en un futuro, e incluso ser una buena referencia en futuras tareas parecidas.

¿Cómo convencerías a un amigo de que se anime a mejorar su efectividad personal?

Ciertamente soy un apasionado de las cosas que me gustan y no puedo evitar transmitir mis sensaciones a los que me rodean. Como logro, ya he transmitido la pasión por GTD® a varios de mis conocidos, y a día de hoy siguen el método y están muy agradecidos.

Simplemente les cuento como me afecta a mí, que me quita el estrés de las tareas y que dejan de olvidarse las cosas. También les digo que hay que ser muy constante y que no es fácil.

La cabeza empieza a pensar de otra manera y todo lo que no entra en el GTD®, para mí no existe. Intento ser transparente con mis sensaciones y experiencia.

¿Alguna anécdota, que quieras compartir, respecto a tu proceso de mejora, o como consecuencia de haber conseguido ser una persona más efectiva?

Recuerdo al principio, cuando en mi entorno personal estaban todos en modo «análisis del método», un amigo me pidió una tarea, no recuerdo exactamente qué era… Sí, que le dejara una herramienta o algo así. Y a los dos días de solicitarla, en una llamada telefónica, me comentó: “Pues creo que tu método no funciona, porque no te has acordado de lo que te pedí”,  tras lo que yo le comenté: «No, no. Tú estás muy confundido. Sé perfectamente lo que me has pedido, pero tú te crees en una preferencia e importancia diferente a la mía». Por supuesto, acabamos de risas.

Para ser más serios, comentar como anécdota la sorpresa de las personas a las que delegas. Con la carpeta «A la espera» se quedan bastantes sorprendidas del seguimiento de lo delegado.

«Aprendiendo de los Mejores» – OPTIMA LAB entrevista a Francisco Alcaide

«Aprendiendo de los mejores» es una obra indispensable, un libro que, además de ir ya por su 9ª edición, ha sido traducido al chino y es el único libro de un autor español situado entre los 25 mejores libros de negocios y desarrollo personal a nivel internacional, junto a los de autores como Daniel Goleman, Richard Branson, Jack Welch o Warren Buffett, según el portal Negocios1000.

Francisco Alcaide, su autor, es un buen amigo al que conocí al comienzo de mi actividad como blogger y al que sigo muy de cerca desde entonces, no solo por ser un referente indiscutible en temas de management y desarrollo personal sino, sobre todo, por su calidad personal y porque es de esas personas que, además, hace lo que dice. La frase que encabeza su blog, «los ganadores buscan soluciones; los perdedores buscan excusas», habla por sí sola.

En el mundo de la efectividad personal hay abierto un debate sobre si la consecución de resultados está estrechamente vinculada a determinados principios, valores y actitudes o si, por el contrario, es algo que depende de cada persona y de sus circunstancias. Con el fin de ampliar perspectivas, en OPTIMA LAB nos ha parecido interesante poder contar con la opinión de Francisco Alcaide que, como experto en un tema que lleva años investigando y recopilando, sabe qué es lo que hace mejores a «los mejores». Por eso le hemos invitado a participar en esta entrevista, en la que comparte con nosotros y contigo el resultado de sus investigaciones. Vamos a ello.

«El compromiso no admite excusas, sólo resultados.»
Francisco Alcaide

Jesús Serrano: «Compromiso» es un concepto polémico. Hay quiénes lo consideran algo binario – se tiene o no se tiene – mientras que para otros es algo gradual en función de la persona y las circunstancias. ¿Qué nos dicen «los mejores» sobre el compromiso y su papel en la consecución de resultados?
Francisco Alcaide: El compromiso es la determinación con nuestras metas; y la determinación implica absoluta incondicionalidad. El compromiso no admite excusas, sólo resultados. La palabra compromiso significa dos cosas: hacer lo que haga falta el tiempo que haga falta. Y me detengo en la segunda parte de la frase: «el tiempo que haga falta». El principal pecado que se produce en los procesos de desarrollo personal es la impaciencia. La gente se fija metas, se pone en marcha y al no ver resultados inmediatos desiste. Las personas somos fans, o mejor dicho, somos hooligans del cortoplacismo, y así no se puede lograr nada grande. En esta vida nadie fracasa, sólo hay gente que abandona a mitad de camino. Woody Allen lo expresaba así: «El 90% del éxito es insistir». Cuando las cosas no marchan como deseamos es porque hay algo que no sabemos o no estamos haciendo bien. Es cuestión de identificar las causas y poner los remedios hasta dar con la tecla.

Antonio José Masiá: A Henry Ford se le atribuye la frase «tanto si crees que puedes como si crees que no, estás en lo cierto». ¿Cómo intervienen las creencias en la consecución de resultados según «los mejores»?
Francisco Alcaide: El ser humano es la expresión de sus creencias. Siempre estamos manifestando aquello que creemos ser. Las creencias son ideas incrustadas en nuestro inconsciente que damos por ciertas sin cuestionar y que determinan nuestra forma de pensar y, por tanto, de actuar. La mente ordena y el cuerpo hace. Creencias limitantes (pobres) dan lugar a pensamientos pequeños (pobres) que se traducen en comportamientos pequeños (pobres) generando resultados pequeños (pobres). Y lo contrario también sucede en sentido inverso y positivo. Por eso, todo cambio en nuestra vida pasa por un cambio en nuestras creencias. Todo cambio empieza cuando mejoramos el concepto de nosotros mismos, porque la principal debilidad humana es que nos infravaloramos. La buena noticia es que las creencias no son innatas sino adquiridas del entorno, y por tanto, las podemos modificar. Los límites no están en las personas, están en los entornos que determinan nuestras creencias e influyen poderosamente en lo que una persona finalmente consigue.

Jerónimo Sánchez: Uno de los principales retos que plantea vivir en un mundo global e hiperconectado es gestionar de forma efectiva la atención, mantener el foco, «estar a lo que estás», que decían nuestras abuelas. ¿Hasta qué punto es importante la gestión de la atención – según «los mejores» – para alcanzar resultados?
Francisco Alcaide: Para tener éxito hay que ser productivo; y para ser productivo hay que tener foco. La energía va donde pones tu atención, y si tu atención se dispersa, la energía también. La dispersión siempre es aliada de la mediocridad. La diferencia entre un experto y un amateur es el foco. Cuando estás enfocado lo difícil es no tener éxito. El éxito implica ser experto en algo, en acumular conocimiento y experiencia en un campo determinado, y eso sólo es posible concentrándose en algo de manera intensa. La palabra concentrar significa «ser recogido en un centro», por tanto, cuando uno está concentrado está dirigiendo todo el flujo de energía a ese punto (centro), con lo que ello implica positivamente en nuestro rendimiento.

Paz Garde: Hay mucha gente aparentemente muy preocupada por hacer muchas cosas y que siempre va con prisas, pero que da la impresión de tener poco claro para qué y a dónde quiere llegar con ello. Según lo que podemos aprender de «los mejores», ¿cómo de importante es contar con metas claras y visualizar los objetivos con regularidad de cara a nuestra efectividad?
Francisco Alcaide: Anthony Robbins dice: «La falta de claridad, más que cualquier otra cosa, es la principal causa de fracaso de la gente». La causa número uno por la que una persona no consigue lo que quiere es que no sabe lo que quiere. La claridad de metas es de vital importancia porque cuando uno sabe lo que quiere puede concentrar todas las energías hacia ese objetivo, de otro modo uno va dando palos de ciego de un lado a otro sin rumbo fijo quedando a la deriva; y segundo, porque cuanto más claras nuestras metas más fácil desarrollar una estrategia para pasar del punto A (dónde estoy) al punto B (dónde quiero llegar a estar). Todo logro empieza por tener un fin claro en mente, luego diseñar un plan de acción, ponerse en marcha, no perder el foco y mantenernos comprometidos con nuestras metas.

David Sánchez: Nos hemos hecho expertos en inventar y encontrar excusas para justificar y justificarnos por qué no hacemos lo que sabemos que tenemos que hacer. ¿Qué papel juega la responsabilidad individual en la consecución de resultados, según «los mejores»?
Francisco Alcaide: Si el éxito hubiese que resumirlo en una única palabra, esa palabra sería autorresponsabilidad. La autorresponsabilidad es el único remedio contra todos los males. Y autorresponsabilidad significa centrarse en el «qué voy a hacer» y no en el «qué va pasar». Las personas autorresponsables son personas fuertemente orientadas a las soluciones; las personas no–autorresponsables son personas fuertemente orientadas a las excusas. Y el gran peligro de buscar excusas, es que si uno las busca siempre las encuentra. No es difícil encontrar argumentos para justificar por qué nuestra vida no es como nos gustaría que fuese: la crisis, el gobierno, los mercados financieros, los amiguismos o cualquier otra cosa. En la vida hay dos tipos de personas: los que creen que la vida es algo que sucede y los que hacen que las cosas ocurran.

«La gente no consigue resultados porque prefiere hacer lo cómodo a lo necesario.»
Jim Rohn

José Miguel Bolívar: En OPTIMA LAB defendemos que el verdadero sentido de recuperar el control sobre nuestro día a día es poder pasar a ser proactivos, ya que es en la proactividad donde se encuentra el mayor potencial de mejora de la efectividad. ¿Hasta qué punto la proactividad juega un papel relevante en el comportamiento de «los mejores»?
Francisco Alcaide: Proactividad es autorresponsabilidad. Crecer y madurar es ser cada día más responsable de uno mismo. Para tener éxito lo primero es hacerse cargo de uno mismo: o gobiernas tu vida o te la gobiernan otros; o eres víctima o eres protagonista; o eres actor o eres espectador. Mucha gente dice: «He cerrado mi negocio a causa de la crisis», pero nadie dice: «Me va bien el negocio a causa del crecimiento económico». Curiosa asimetría. No te ahogas porque te caigas al agua, te ahogas porque no sabes nadar. Tú eres el problema pero tú también eres la solución. Tu desarrollo personal es tu destino, porque en quién te conviertes se refleja en lo que obtienes. Si quieres que tu vida mejore, tú tienes que mejorar. Pon la responsabilidad de tu vida sobre tus espaldas y las cosas empezarán a mejorar.

David Sánchez: Dice Peter Drucker que, con la llegada del trabajo del conocimiento, la calidad ha pasado a jugar un papel clave en la productividad de los profesionales del conocimiento. ¿Qué enseñanzas podemos encontrar en «los mejores» sobre la importancia de un trabajo bien hecho?
Francisco Alcaide: En el libro recojo las palabras de David J. Schwartz: «La competencia nunca está en los niveles de excelencia; la competencia está en los niveles de mediocridad». Ser excelente es una diferenciación en sí misma porque poca gente está dispuesta a sufrir el desgaste personal y emocional de ser excelente. Hay dos principios que guían a los mejores: primero, tienes que verlo todo como una oportunidad, si no, no lo hagas; y segundo, tienes que ser excelente en lo tuyo. Hagas lo que hagas busca siempre cómo aportar valor, cómo hacer una diferencia en la vida de los demás. El éxito consiste en tener vocación de servicio: cómo hacer mejor o más fácil la vida de la gente. Y entonces el dinero llega como resultado de ello. En resumen: sé tan bueno en lo tuyo que los demás no puedan ignorarte.

Paz Garde: También habla Drucker sobre la importancia de «hacer bien las cosas correctas». ¿Qué nos dicen «los mejores» sobre el papel de las decisiones en la consecución de resultados?
Francisco Alcaide: Somos nuestras decisiones. Toda decisión, y no decidir también es una decisión, genera consecuencias y crea nuestro destino. Y estamos decidiendo a cada instante. Y la mejora manera de tomar decisiones oportunas es teniendo claras nuestras prioridades. Cuando uno no tiene claras sus prioridades todo parece urgente e importante. Por el contrario, cuando uno tiene claras sus prioridades, de lo que se trata es decir «sí» a aquello que nos acerca a nuestros objetivos y decir «no» a aquello que nos aleja de los mismos. Cada vez que dices «sí» a algo sin importancia, estás diciendo «no» a algo con importancia. Jim Rohn apuntaba: «Si quieres tener el control de tu vida tienes que aprender a decir no. No permitas que tu boca te llene de trabajo».

Jerónimo Sánchez: En OPTIMA LAB afirmamos que la efectividad personal es un «puzzle de hábitos» pero, ¿existen otras alternativas según «los mejores»? ¿Hasta qué punto son imprescindibles los hábitos para alcanzar resultados?
Francisco Alcaide: Nuestra vida es el resultado de nuestros hábitos. Y sólo hay de dos tipos: buenos (virtudes) y malos (vicios). Los buenos hábitos nos convierten en personas poderosas, porque controlamos nuestra vida, y los malos hábitos nos convierten en personas débiles, porque la vida nos controla a nosotros. Un hábito es un comportamiento interiorizado a base de repetirlo muchas veces. Y para repetir un comportamiento muchas veces hay que ser disciplinado. Pero es que además, los hábitos igual que se adquieren se pierden. Por eso no sólo hay que ser disciplinados para construir hábitos sino también para mantenerlos. El día que dejas de practicar un buen hábito te empiezas a instalar en uno malo, porque empiezas a crear una tendencia (negativa) por pequeña que sea. Una frase peligrosa para nuestro desarrollo personal es: «Por un día no pasa nada». Sí, sí pasa, aunque no seamos conscientes de ello de manera inmediata, porque la fuerza de los hábitos se manifiesta con el paso del tiempo. Warren Buffett lo expresaba así: «Las cadenas del hábito son demasiado ligeras para notarse hasta que son demasiado pesadas para romperse».

«Creo que lo que separa a los emprendedores no exitosos de los exitosos es la perseverancia.»
Steve Jobs

Antonio José Masiá: Soy fan de Rafa Nadal y admiro su constancia, disciplina y fuerza de voluntad. ¿Qué podemos aprender de «los mejores» sobre el papel que juegan estos atributos en la consecución de resultados?
Francisco Alcaide: El éxito no es otra cosa que la aplicación diaria de la disciplina. Y la disciplina es hacer lo que se tiene que hacer aunque no apetezca; la disciplina es hacer lo que se tiene que hacer aplicando la regla de cero excusas. A menudo, lo difícil no es saber lo que hay que hacer, lo difícil es hacerlo. Y el mayor enemigo de la disciplina es la pereza, que siempre acecha, porque el ser humano tiene una tendencia natural a escoger la alternativa más fácil. Jim Rohn, al que citábamos antes, lo tenía claro: «La gente no consigue resultados porque prefiere hacer lo cómodo a lo necesario».

Jesús Serrano: Vivimos en una sociedad muy cortoplacista y enfocada en las recompensas inmediatas. Sabemos, sin embargo, que el valor suele estar realmente en el largo plazo. ¿Qué nos dicen «los mejores» sobre el valor de la perseverancia y la resiliencia a la hora de alcanzar esos resultados a largo plazo?
Francisco Alcaide: Cuando uno se fija metas, más si son ambiciosas, el camino está plagado de obstáculos: hay errores, fracasos, dudas, momentos de bajón emocional, deslealtades, injusticias o bloqueos, que invitan a abandonar y tirar la toalla. Por eso, la resiliencia, la capacidad para estirar la frontera de dolor y ser mentalmente fuertes, es fundamental. Todas las personas que han llegado lejos han tenido que demostrar una gran resistencia emocional para gestionar la adversidad cuando las cosas se han puesto feas. El escritor Robert Frost decía: «Todo lo que he aprendido en mi vida se resume en dos palabras: sigue adelante». El trabajo más duro siempre es no rendirse. Steve Jobs afirmaba algo parecido: «Creo que lo que separa a los emprendedores no exitosos de los exitosos es la perseverancia». Quien resiste, vence.

José Miguel Bolívar: Para terminar, Francisco, siempre he creído que hay que fijarse en lo que la gente hace, más que en lo que la gente dice. ¿Qué papel juega la coherencia entre palabra y obra en la consecución de resultados según «los mejores»?
Francisco Alcaide: Muchas veces me preguntan: ¿Quiénes son los mejores? La respuesta es sencilla: los mejores son aquellas personas que han llegado donde nosotros también queremos llegar. Un experto no es el que habla de algo, aunque lo haga de manera elocuente, sino aquel que ha conseguido resultados que nosotros también queremos conseguir. Alguien es experto o no en algo en función del siguiente principio: si lo vives, lo sabes; si no lo vives, has oído hablar de ello, has leído sobre ello, hablas de ello… pero no lo sabes. Tu credibilidad depende de sus resultados. No hace falta hablar, los resultados hablan por sí solos. La mejor manera de decir es hacer.

Muchas gracias, Francisco, por esta fantástica entrevista. Un fuerte abrazo en nombre de todas las personas que formamos OPTIMA LAB.

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