2017: Año de la efectividad personal

Como ya adelantaba en mi crónica-resumen de las últimas jornadas OPTIMA LAB, queremos que 2017 sea un año especial y que marque un antes y un después en cuanto al estado de la efectividad en España. La efectividad sigue alejada de las organizaciones, y de la sociedad, y estamos comprometidos a que esto cambie. Somos muy conscientes de que el reto es enorme y nuestro ámbito de actuación limitado, por lo que nuestras expectativas son realistas en cuanto a resultados, pero esto nunca puede ser una excusa para la inacción.

La misión de OPTIMA LAB como red productiva es contribuir a una sociedad mejor con personas más felices. Y estamos convencidos de que proporcionar a las personas conocimientos y herramientas que les ayuden a aumentar su sensación de control, reducir el estrés y aprender a enfocarse en las cosas más significativas es una buena forma de hacerlo, ya que la efectividad personal se puede entrenar.

Por otra parte, la efectividad es el campo en el que trabajamos y gracias al que vivimos. Entendemos que devolver parte de lo que recibimos a la sociedad es una forma de expresar no solo nuestro agradecimiento, sino también el compromiso con nuestra misión.

Queremos además que este tipo de actividades tenga continuidad, que sea el principio de una nueva tendencia, cuyo resultado deseado es que todo el mundo sepa qué es la efectividad personal y qué puede aportar a su vida. Y para asegurar que, por modestas que sean estas iniciativas, estén siempre presentes y dedicarles los recursos que merecen, hemos decidido agruparlas en su propia área de atención, al igual que ya hacemos con Delivery, Branding, Finanzas, Servicios, etc.

El nombre de este área de atención es idea de Paz Garde y al resto de los nodos nos ha encantado. Se va a llamar RSA, es decir, Responsabilidad Social Artesana.

En las próximas jornadas OPTIMA LAB, que tendrán lugar los próximos días 12 y 13 de enero (y serán ya las octavas!!), vamos a seguir trabajando en varios proyectos, iniciados hace tiempo, relacionados con RSA. Tenemos además un buen puñado de ideas adicionales para desarrollar, creo que algunas de ellas francamente buenas, pero tenemos que ser prudentes. Somos una estructura pequeña y con recursos limitados. Dar con el punto óptimo de equilibrio entre hacer algo significativo en RSA y no perjudicar en exceso nuestra actividad habitual va a suponer todo un desafío, pero estamos decididos a poner lo que sea necesario por nuestra parte.

En cuanto a ti, una de las cosas que nos gustaría hacer este año es dar visibilidad a casos reales de personas «normales» cuya vida ha experimentado una mejora sustancial gracias a la efectividad personal. El formato concreto se podría estudiar caso a caso: entrevista individual o en grupo, publicada como texto o grabada en video…

Si te consideras una de estas personas cuya vida ha mejorado gracias a la efectividad personal y te apetece compartir tu experiencia participando en alguna de nuestras iniciativas de RSA, solo tienes que decírmelo, bien vía comentarios a este post, o enviándome un email a josemiguel[arroba]optimalab[punto]network. Y lo mismo aplica si quieres hacernos llegar cualquier otra idea o propuesta que te parezca interesante en este sentido.

Cuando a principios de 2005 descubrí GTD®, difícilmente podía sospechar el enorme impacto que iba a tener en mi vida, tanto en lo profesional como en lo personal. Decir que la efectividad personal cambió mi vida, lejos de ser una exageración, es quedarse corto. Sé de muchas personas que han asistido a mis formaciones cuyas experiencias son también enormemente positivas, y lo sé porque ellas mismas me lo han dicho. Aun así, a mí me gustaría que fueran muchas más. Por eso, como nodo de OPTIMA LAB, quiero aportar mi granito de arena para que 2017 sea el año de la efectividad personal para el máximo número posible de personas. ¿Nos ayudas?

OPTIMA3: Áreas de atención, equilibrio y efectividad

La forma en que se plantea y aborda el tema de las áreas de enfoque y responsabilidad en GTD® suele resultar compleja para muchas personas, no tanto por su dificultad sino por su ambiguedad. Además, las «responsabilidades», aparte de ser algo bastante difuso en muchas ocasiones, a menudo tienen una connotación negativa de «obligación», es decir, de «carga extra de trabajo», lo que sumado a lo anterior da lugar a que este elemento del modelo de 6 niveles para revisar tu trabajo de la metodología GTD® resulte por lo general poco atractivo.

Al margen de lo anterior, el tema del equilibrio es lo suficientemente importante como para requerir un trato mucho más específico y profundo que el que hace Allen al hablar de las «áreas de enfoque y responsabilidad». En este sentido, la mezcla de equilibrio y responsabilidades resulta poco práctica y, sobre todo, poco útil.

Por otra parte, los últimos avances en neurociencia ponen de manifiesto una vez más algo que Allen ya plantea en su obra: la necesaria alternancia equilibrada entre estados mentales y emocionales opuestos y complementarios para maximizar la efectividad. Allen explica que hay que alternar entre estados de enfoque total y desconexión total, algo que para muchas personas resulta prácticamente imposible en su día a día y que gracias a GTD® se puede conseguir. Actualmente sabemos que esta misma alternancia tiene que darse también entre otras facetas de nuestra vida: entre actividad y descanso; entre soledad y compañía; y entre rutina y juego.

En la metodología OPTIMA3® hay un módulo íntegramente dedicado a la proactividad. El motivo es que la eficacia tiene que ver con hacer las cosas correctas, lo que significa que hay que aprender a decidir mejor, ya que tus resultados son consecuencia de tus decisiones. La premisa de la que se parte es que «la calidad de las decisiones que tomas depende en gran medida de la calidad de la información que utilizas para tomarlas». En línea con ello, OPTIMA3® plantea un conjunto de hábitos y herramientas orientados a incorporar, de manera regular y sistemática, información útil, relevante y actualizada que te ayude a decidir mejor.

Una de estas herramientas tiene que ver con información sobre la «sensación de equilibrio» que tienes en un momento dado. A lo largo del tiempo, prestamos atención a diversas áreas. Además del trabajo, están la familia, los amigos, el deporte, la salud, el ocio, las finanzas personales, la casa, el coche o la moto, la mascota (si tienes), tu imagen personal, el voluntariado, la espiritualidad, el desarrollo personal y profesional… Cada persona puede identificar a qué áreas presta atención a lo largo de los días, las semanas, los meses y los años. Esto da lugar a que, mientras que una persona podría identificar «familia» como una única área, otra persona podría identificar en su lugar «pareja», «hijos», «hermanos», «padres» y «familia política» como áreas de atención, siendo ambos planteamientos igualmente válidos.

Lo que medimos con la herramienta es el «grado de satisfacción con la atención que estás prestando a cada área en un momento dado». Aunque la definición de «en un momento dado» queda a criterio de cada persona, generalmente se refiere a «en las últimas semanas» o «durante los últimos meses».

Llegados a este punto es importante destacar que lo que mides es tu satisfacción con la atención que estás prestando a cada área. Esto es distinto de:

  1. El tiempo que estás dedicando a cada área.
  2. Tu satisfacción con el área.

Veamos un par de ejemplos. Sobre el primer punto, se puede estar dedicando mucho tiempo a algo y que eso genere una gran satisfacción o todo lo contrario. Por ejemplo, dedicas mucho tiempo al deporte y eso te resulta muy satisfactorio, pero también dedicas mucho tiempo a temas domésticos y eso te resulta muy poco satisfactorio. De manera análoga, se puede estar dedicando muy poco tiempo a algo y que eso genere una gran satisfación o una gran insatisfacción.
En cuanto al segundo punto, puedes sentir por ejemplo una gran satisfacción con la atención que prestas al deporte y sentir al mismo tiempo una gran insatisfacción con tu estado de forma física, que no evoluciona al ritmo que te gustaría.

Muchas personas parten del supuesto de que «más tiempo = más satisfacción», lo cual es falso. Lo cierto es que la satisfacción máxima se alcanza cuando se presta la atención óptima, ni más, ni menos. Según esto, si estás prestando más atención de la que te gustaría a un tema, tu satisfacción disminuirá. Exactamente lo mismo que ocurrirá si estás prestando menos atención de la que te gustaría a ese mismo tema.

La herramienta que usamos en OPTIMA3® ofrece una panóramica que permite contrastar hasta qué punto estamos distribuyendo nuestra atención de forma equilibrada entre nuestras distintas áreas de atención (recuerda: son las áreas de tu vida a las que en algún momento prestas atención) y nos permite introducir cambios para reequilibrar la situación, en algunas ocasiones vía acciones puntuales y en la mayoría de los casos vía un cambio de tendencia apoyado en una MASS.

Convertir en hábito el uso de esta herramienta proporciona dos grandes beneficios. Por una parte, obtener – de forma regular – información útil, relevante y actualizada sobre cómo evoluciona tu sensación de equilibrio a lo largo del tiempo, lo que sin duda te ayudará a tomar mejores decisiones a la hora de decidir qué hacer y qué no hacer en cada momento. Por otra parte, te permite introducir cambios de tendencia – sostenibles a lo largo del tiempo – que te permitirán mejorar tu sensación de equilibrio.

En GTD®, las «áreas de enfoque y responsabilidad» pertenecen a la parte de «Perspectiva» y no se contemplan explícitamente ni el paso Aclarar (o Procesar) ni en el paso Reflexionar (o Revisar) ni tampoco durante la Revisión Semanal. El único caso adicional en el que se menciona indirectamente este elemento es en el paso Ejecutar (o Hacer), cuando se plantea el modelo de seis niveles de perspectiva como una posible herramienta para elegir qué hacer.

Sin embargo, cuando pensamos o reflexionamos sobre aspectos de nuestra realidad, tanto si es de manera proactiva como reactiva, la mayoría de las personas lo hacemos en términos de «áreas de atención», aunque por lo general sea de manera inconsciente. Por este motivo, además de en el módulo dedicado a «proactividad», OPTIMA3® incorpora las «áreas de atención» – de forma explícita – como un elemento clave en todas las partes de la metodología relacionadas con «pensar y decidir».

Para poder incorporar las «áreas de atención» en la parte más operativa de la metodología, ha sido necesario abandonar el concepto «lista», tan característico de GTD®, evolucionándolo para dar lugar a un nuevo concepto, más amplio y versatil. Me refiero al concepto «vista», sobre el que escribiré en breve.

#cienciaGTD: Usar el feedback para mantener el rumbo

El peligro de no planificar es que puedes acabar saltando al azar de una cosa a otra, sin dirección ni un objetivo claro. Para evitarlo, GTD nos enseña a asociar un sentido de propósito general a una lista de siguientes acciones específicas, es decir, a una lista de los siguientes pasos concretos que necesitas ir llevando a cabo para que todos tus proyectos activos avancen al ritmo adecuado.

Cada vez que marcas como completada una de tus siguientes acciones al finalizarla, estás en realidad recibiendo una señal clara de feedback sobre tus progresos, señal que va unida a la satisfacción de saber que estás avanzando y que, además, te informa de que estás de nuevo en condiciones para llevar a cabo, o para definir, la «siguiente acción» del proyecto al que pertenecía esa acción.

Esta forma diferente de trabajar te permite estar en todo momento avanzando de forma constante hacia tu objetivo y, algo que es también muy importante, asegurándote de que estás avanzando a la velocidad más eficiente, en lugar de hacerlo bajo el estrés y la presión que se suelen derivar de dejarlo todo para las prisas del último momento.

Cuando cada vez que haces algo es eligiendo una de las opciones de tu lista de siguientes acciones – la cual marcarás como completada una vez que la hayas hecho – te garantiza contar con un canal de feedback permanente, el cual te permite no solo avanzar de forma tranquila, eficiente y constante sino que te asegura también que vas a poder mantener el rumbo y conseguir tus objetivos sin necesidad de inventar fechas límite ni de ninguna otra programación parecida impuesta, o autoimpuesta, de forma artificial.

Este avance ininterrumpido hacia tus objetivos, basado en el feedback sobre tus acciones y al ritmo más rápido que puedes mantener sin agobiarte, es precisamente lo que Csikszentmihalyi (1990) encontró que favorece la aparición del estado de flujo, una sensación que David Allen compara con un estado mental característico de las artes marciales conocido como «mente como el agua».

La idea que plantean Heylighen y Vidal es que, si tu sistema GTD de gestión de tareas está suficientemente «bien montado», llevar a cabo tu trabajo pasa a ser una actividad libre de estrés, algo aparentemente sin esfuerzo y que se convierte, además, en una fuente de continua satisfacción.

Dejando al margen cuanto de reto puede suponer alcanzar semejante estado Zen, los trabajos de Csikszentmihalyi vienen a demostrar que la aplicación de forma consistente de los hábitos productivos del método GTD – con su énfasis en establecer objetivos bien definidos, el feedback constante y la adaptación de los esfuerzos a los desafíos reales y concretos que van surgiendo en cada situación – pueden hacer que sea realmente posible alcanzar el estado de flujo mientras trabajamos.

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