Por Qué GTD gusta tanto a los Geeks

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What's in my bag, cortesía de Johannes Kleske

Desde su aparición, GTD se ha visto envuelto en un sorprendente fenómeno de divulgación viral a través de comunidades relacionadas con la informática, la tecnología y los blogs, en los que a día de hoy se siguen publicando varias decenas de entradas diarias relacionadas con GTD, en todo el mundo y en diversos idiomas.

A pesar de que los principios de la metodología GTD no tienen demasiado que ver con el software, los ordenadores o la tecnología en general, si que existe un motivo, al menos para David Allen, por el que es lógico que GTD haya triunfado especialmente entre los profesionales que trabajan en estas áreas.

Por ejemplo, David Allen se reconoce públicamente como perezoso, probablemente como muchos otros usuarios de GTD – entre los que me encuentro yo, por ejemplo – y también como buena parte de los adictos a la informática.

Los programadores dedican muchas horas y mucho esfuerzo a diseñar cosas que les eviten tener que trabajar más tiempo. De hecho, la naturaleza de la informática es conseguir que las cosas se puedan hacer de forma más rápida, más fácil y más coherente, además de con el mínimo esfuerzo. Maximizar los resultados minimizando los recursos es la esencia de la productividad personal en general y de GTD en particular, así que parece natural que a los geeks les atraiga, ya que comparten intereses.

Del mismo modo, un programa informático gestiona las posibles situaciones que se plantean de acuerdo con un conjunto de reglas coherentes previamente establecidas. Por su parte, GTD es un modelo que te ofrece la fórmula para saber manejar de la forma más adecuada todo lo que puedes encontrarte en tu vida cotidiana: cómo aceptarlo, evaluarlo, integrarlo, organizarlo y volverlo a examinar cuando corresponda. Parece que también aquí hay puntos importantes en común.

En el campo de la tecnología sucede algo parecido. GTD representa una aproximación innovadora a las viejas cuestiones sobre gestión y organización del tiempo, además de ir un paso más allá prometiendo algo que nadie se había atrevido hasta ahora: conseguir un alto rendimiento sin estrés. Sí, es verdad que para alcanzar ese alto rendimiento sin estrés es preciso aceptar las reglas de GTD y, sobre todo, que desarrollar los hábitos necesarios exige valentía, compromiso y constancia pero también está demostrado que el sistema funciona y que el esfuerzo merece la pena.

Por otra parte, GTD es innovación en productividad personal no solo porque deja atrás paradigmas que han sido válidos durante décadas, ni porque integra realidades cotidianas como las interrupciones o los constantes cambios de importancia y urgencia, sino porque  pasa de un enfoque centrado en intentar predecir y definir el futuro a otro centrado en cómo adaptarte al futuro de una forma óptima, independientemente de cómo sea ese futuro.

Por último, GTD no depende de ningún sistema, lo que significa que puedes usar cualquier herramienta, incluyendo cualquier tipo de software, para implantar sus principios. Muchas aplicaciones de software que ya usas incluyen funciones a las que puedes sacar partido para implantar GTD, funciones que tal vez ignores que existen o a las que nunca has encontrado utilidad hasta ahora. Por ejemplo, puedes usar las categorías y vistas personalizadas de Microsoft Outlook para generar todas las listas que necesitas en tu herramienta GTD, algo que también puedes hacer con las etiquetas de GMail.

Hay además numerosas herramientas informáticas desarrolladas para facilitar la construcción de un sistema GTD. Las hay para todo tipo de usuario y disponibles en prácticamente cualquier plataforma. La mayoría de ellas empezaron como simples gestores de tareas que han ido incorporando nuevas funcionalidades con el tiempo, aproximándose cada vez más a lo que necesitas para una implantar GTD de forma fácil y completa. Aunque aún hoy, con algunas excepciones como FacileThings, la mayor parte de ellas carece todavía de algunas funcionalidades importantes, la situación sigue mejorando día a día. Si te interesa el tema, hace algún tiempo escribí una entrada sobre las características recomendadas que, en mi opinión, debería tener toda herramienta GTD.

En resumen, conseguir más con menos, aprovechar la tecnología para innovar y no depender de ningún sistema o herramienta, hacen que GTD sea la metodología preferida por cualquier geek que se precie de serlo icon biggrin Por Qué GTD gusta tanto a los Geeks

El Vicio de No Pensar

La idea fundamental es que nos reeduquemos. Porque el sistema nos educa para ser exclusivamente productores y consumidores. Al sistema no le interesa que cada cual piense por su cuenta.Y si es importante la libertad de expresión, es mucho más importante todavía la libertad de pensamiento.

José Luis Sampedro

loro adiestrado El Vicio de No PensarLa reivindicación de la necesidad y el deber de pensar, y también del derecho a hacerlo, son temas recurrentes en este blog, lo cual por otra parte no deja de ser lógico teniendo en cuenta que se trata de un blog sobre innovación y productividad.

Como bien apunta José Luis Sampedro, el sistema [educativo] no tiene ningún interés en que pensemos, sino en que produzcamos y consumamos.

El problema de esta estrategia, que en la medida que producía los resultados deseados jugaba a favor del sistema, es que ahora se vuelve contra él. Buena parte de los problemas de falta de innovación y productividad a los que nos enfrentamos se deben precisamente a esta búsqueda absurda de la conformidad por parte del sistema educativo.

Porque la búsqueda de la conformidad es siempre en detrimento del pensamiento crítico y tiene como consecuencia que muchas personas abandonen el hábito de pensar. No pensar es la razón por la que existe tal cantidad de timos que explotan a diario creencias absurdas y lo más grave es que quienes creen semejantes estupideces son con frecuencia personas con niveles de formación supuestamente elevados.

El resultado de este sistema educativo es que muchas personas han sustituido el sentido común por los lugares comunes. En lugar de cuestionarse mínimamente las cosas las aceptan ciegamente, sin más. No es de extrañar por eso que muchos confundan correlación con causalidadculpen a las cosas de lo que en realidad no son más que sus propias imperfecciones.

Estas personas dóciles y crédulas eran muy útiles al sistema cuando la producción requería mano de obra intensiva en cadenas de montaje. Pero ahora, ¿se puede ser un trabajador del conocimiento y no pensar? ¿Son posibles la innovación y la productividad sin reflexión?

El vicio de no pensar es una de las barreras de entrada a la adopción de GTD. GTD te obliga a pensar y si no lo haces, el sistema no funciona.

Uno de los elementos diferenciales de la metodología GTD es reconocer que en el trabajo del conocimiento la tarea no se presupone sino que hay que determinarla. Es decir, hay que pensar antes de hacer. Por eso, buena parte de la metodología GTD son preguntas de coaching que te incitan a pensar para que tomes una mayor conciencia de las implicaciones a corto, medio y largo plazo de tus decisiones sobre lo que haces y sobre lo que no haces.

Para ser productivo hay que huir del pensamiento único y de los clichés, como por ejemplo el mito del esfuerzo, ya que la productividad no es tanto fruto del esfuerzo sino de buscar constantemente formas más eficaces de hacer las cosas o, lo que es lo mismo, de innovar y ser creativos.

El vicio de no pensar es simplemente un [mal] hábito y por tanto se puede cambiar. En realidad, se trata de sustituirlo por otros [buenos] hábitos, como por ejemplo ejercitar permanentemente la curiosidad, aprender constantemente, contrastar puntos de vista, preguntarte si lo contrario podría ser también cierto y si hay otras alternativas que podrían ser válidas o, sencillamente, aplicar el principio de la Navaja de Ockham.

El hábito de pensar antes de hacer no sólo te hace más productivo sino que también te acerca más a lo que eres y a lo que quieres. ¿Tú qué piensas?

GTD: Las Acciones de Hoy son los Proyectos de Mañana

mano plantando semilla GTD: Las Acciones de Hoy son los Proyectos de MañanaComo sabes, no soy partidario de “versionar” GTD pero tampoco tengo nada en contra de aplicar pequeños trucos y mejoras siempre y cuando sean compatibles con los principios fundamentales del sistema.

Hoy quiero compartir contigo un sencillo truco que utilizo para agilizar la forma en la que gestiono proyectos futuros.

Con frecuencia, hay proyectos que te has comprometido a hacer pero que no tendrán lugar hasta dentro de un plazo relativamente largo. La tendencia natural en estas ocasiones es procrastinar el proyecto o, en el mejor de los casos, dejarlo en la agenda como recordatorio.

Personalmente prefiero avanzar trabajo siempre que sea posible y tenga sentido. En este caso, como hablamos de un proyecto que ya me he comprometido a hacer, debería ser posible y tener sentido avanzarlo (a no ser que exista riesgo de que el proyecto se cancele).

La opción del recordatorio no me convence porque implica que estoy difiriendo algo que debería hacer ahora, con lo cual no consigo vaciar mi mente. Me explico. Hasta que no trabajas el enfoque vertical del proyecto no tienes forma realista de saber cuánto tiempo y esfuerzo te va a llevar, por lo que corres el riesgo de encontrarte una sorpresa desagradable al comenzarlo.

El enfoque vertical es la herramienta que te permite evaluar realmente de cuántos subproyectos, acciones, contextos [+ contactos] y tiempo puedes estar hablando. Sólo entonces es cuando has planificado lo suficiente tu proyecto y logras que deje de rondar por tu cabeza.

Lo que ocurre es que planificar, es decir, aplicar el método de planificación natural de proyectos, tiene el inconveniente de que requiere una cierta inversión de tiempo, a pesar de ser un paso esencial para sacar todo el partido a GTD.

Por eso, el problema que puedes encontrarte con mucha probabilidad es que, para ahorrar ese tiempo, te saltes ese paso, con lo que seguirás teniendo un “incompleto” en tu mente.

La solución que he encontrado consiste en añadir a mi lista una próxima acción del tipo “aplicar enfoque vertical a proyecto X”. De este modo tengo una acción comprometida, inmediatamente visible en mi lista de próximas acciones y que intentaré hacer en cuanto pueda.

La ventaja de este truco es que sí logro sacar por completo de mi cabeza, en el momento y con una inversión de tiempo mínima, la preocupación por ese proyecto. Sé que aún no conozco con detalle sus implicaciones pero sé también que me he comprometido a averiguarlo en un plazo lo más breve posible.

Así, la próxima acción a la que me comprometo hoy me garantiza que no me llevaré sorpresas con los proyectos de mañana.

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