GTD: El Poder de la Productividad Personal

gtd el poder de la productividad personal GTD: El Poder de la Productividad Personal

With much power, comes much responsibility (Part 2), cortesía de Paul Armstrong

El poder lo consigues cuando haces espacio en tu mente para pensar con claridad.

Esto es algo que tienen claro las personas que practican artes marciales. Tener la mente como el agua, metáfora del kárate para describir un estado de claridad y transparencia, es una imagen conocida para quienes practicamos GTD.

Si tiras una piedra a un estanque en reposo, el agua reaccionará a la medida de la piedra, de forma proporcional a su tamaño, velocidad, superficie de impacto… En otras palabras, el agua no sobre-reacciona ante la piedra.

De forma análoga, las personas que han interiorizado los principios, y desarrollado los hábitos que promueve GTD, son capaces de responder sin estrés ni tensión ante los imprevistos y las interrupciones.

Tener la mente vacía te permite llenarla en cada momento con lo que tú decides, no con lo que otros deciden por ti o con lo que intentan imponerte las circunstancias. La mente vacía te da el poder de dirigir tu atención de forma selectiva, con la intensidad y duración que tú consideras adecuadas.

Pero además, también te da el poder de distanciarte por completo de cualquier compromiso en cualquier momento, tan pronto como decidas poner tu atención y tu enfoque en otra parte, lo que te permite centrarte plenamente en esa nueva tarea.

Responder a un email de un cliente, o de tu jefe, dedicar tiempo a una buena idea que se te acaba de ocurrir, preocuparte por la situación de un familiar o un amigo… Todas ellas son situaciones para las que existe una respuesta óptima. Dar con ella depende de tu capacidad para prestarle atención plena en el momento oportuno, lo que a su vez depende de tu capacidad para operar desde una mente vacía.

Cuando no sabes procesarlas bien, es decir, cuando no sabes pensar en ellas con eficacia, decidiendo qué son, qué significan, qué acciones concretas puedes, debes y/o quieres hacer al respecto, acabas cayendo en el “pensamiento rumiativo”, que no te conduce más que a la frustración.

Si a menudo te descubres teniendo un mismo pensamiento en repetidas ocasiones, sin que se produzcan avances significativos entre ellas, es muy probable que estés dedicando recursos innecesarios al tema. Guardar los pensamientos en tu mente, llevarte a casa problemas del trabajo, o al trabajo tus problemas personales, no es productivo ni divertido.

Pero además, pensar de esta forma “circular” no solo no es efectivo, sino que requiere mucha más energía de la que necesitarías para pensar en ellas con una “mente como el agua”, agotando además tu capacidad creativa.

Superado el mito de la gestión del tiempo, si productividad es gestión de la atención, el poder que te da GTD es devolverte el control absoluto sobre ella, dándote las herramientas para que aprendas cómo vaciar tu mente y mantenerla permanentemente en ese estado “como el agua”, y así, desde el control que te otorga una mente vacía, puedas gestionar tu atención a voluntad, de forma plena y eficaz, para conseguir los resultados que deseas.

Post Invitado: Emprender y la Productividad

working late Post Invitado: Emprender y la Productividad

Working late, cortesía de Alan Cleaver

La productividad es una disciplina que se debería enseñar en el colegio junto con otras materias realmente útiles como la economía, por ejemplo, porque ni sabemos cómo “invertir nuestro tiempo” ni cómo invertir nuestro dinero, y eso es preocupante.

Cada vez somos más los convencidos de las bondades de la productividad personal, pero si existe un colectivo para el que no sólo es muy recomendable, sino imprescindible, es el de los emprendedores.

Existen tantas y tan variadas razones por las que digo esto, que me daría para escribir un libro. Así que me voy a ceñir a los puntos clave que deberíamos evitar, y en las que nos puede ayudar una metodología de productividad personal como GTD.

Caer en la trampa del corto plazo

Creo que todos hemos caído en esto más a menudo de lo que sería recomendable, y puede convertirse en algo trágico. Nos obsesionamos tanto en lo que tenemos que hacer que incluso olvidamos el por qué tenemos que hacerlo.

Entramos en el “modo burro”, en el que sólo vemos lo que tenemos delante y nos dedicamos sólo a apagar fuegos y a intentar facturar como sea. Si esta situación se prolonga, sólo nos puede conducir al fracaso.

Perder de vista los objetivos principales de nuestra empresa y los nuestros propios, redunda en trabajar mal y no avanzar, con lo que la situación entra en bucle y genera cantidades poco saludables de estrés.

En cambio si implementamos correctamente una metodología de productividad personal como GTD, logramos alinear nuestras acciones con nuestros objetivos, de manera que nunca perdemos el Norte y avanzamos en la dirección correcta.

Trabajar sin saber en lo que tenemos que trabajar

Pero el problema no es solo no ver más allá, sino ni siquiera haber identificado hacia dónde debemos dirigirnos.

Una vez tenemos claro que el plan de negocio no es una hoja de ruta válida, podemos pensar que es muy difícil identificar los objetivos de nuestro negocio. Pero con la ayuda de GTD podemos elevarnos varios niveles de perspectiva, y trabajar desde la visión hasta las próximas acciones, pasando por objetivos y los proyectos que nos ayuden a conseguirlo.

Este desglose de arriba a abajo, o de abajo a arriba, nos permite tener una imagen global de nuestro negocio desde el objetivo último hasta el detalle más pequeño.

Pensar que más tareas completadas implica una mayor productividad

Muchos emprendedores somos gente creativa o técnica, y fácilmente nos podemos pasar muchas horas haciendo lo que nos gusta. Esto por sí mismo no es malo, a no ser que sean demasiadas horas, pero procrastinamos muchas tareas importantes porque nos apetece hacer otras más entretenidas.

Se puede dar el caso de que hayamos hecho muchísimas tareas pero no hayamos avanzado en nuestros proyectos. En cambio nosotros veremos que hemos hecho mil tareas diferentes y nos daremos por satisfechos.

Si cada día escogemos 2 o 3 tareas importantes, aunque no nos gusten, y nos comprometemos con nosotros mismos a acabarlas durante ese mismo día, nos aseguramos de que habremos avanzado en las áreas imprescindibles.

Tener la cabeza rebosante de ideas

Está muy bien tener muchas ideas, pero si éstas dispersan nuestra atención y evitan que nos podamos concentrar en lo que estamos haciendo… Es un problema.

Además os puede pasar como a mí, que a veces estoy trabajando en algo y se me ocurre una “idea genial”, y dejo lo que estaba haciendo para ponerme con la nueva y excitante idea.

¿Cómo se soluciona esto? Si adquirimos el hábito de recolectar todo lo que se nos pasa por la cabezaconseguiremos 2 cosas:

  1. Vaciar la cabeza para podernos concentrar en lo que estamos haciendo
  2. No interrumpir una tarea para hacer otra, simplemente apuntamos lo que se nos ha ocurrido y seguimos con lo que estábamos

Intentar hacer algo perfecto

Todo el mundo tiene a un perfeccionista dentro, el miedo al fracaso es muy grande. Y a los emprendedores nos suele pasar que queremos tenerlo todo perfecto antes de que lo vea la gente.

Más allá de metodologías lean de proyectos, que nos invitan a desarrollar prototipos y probarlos con gente, a nivel productivo existe una máxima que nos puede ayudar muchísimo: la ley de Pareto. Esta ley, también conocida como la del 80/20, nos dice que el 20% de lo que hacemos produce el 80% de los resultados. También tiene otra interpretación interesante que nos dice que el 20% final que utilizamos para pulir algo, nos lleva el 80% del tiempo.

Con estas dos versiones, lo que nos debería de quedar muy claro es que debemos de identificar lo que realmente aporta valor, y no buscar una perfección con la que prácticamente sólo conseguiremos perder tiempo. ¡La perfección es enemiga de lo bueno!

Cómo decía al principio, existen muchas más áreas en las que la productividad personal en general, y GTD en particular, pueden ayudar a un emprendedor a maximizar sus opciones de éxito.

Nos preocupamos mucho de los números, las tecnologías… y olvidamos que algo como la productividad personal puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de nuestro proyecto.

xavi sanchez Post Invitado: Emprender y la Productividad Xavi Sánchez es un emprendedor convencido fundador de Emprenderalia. Sus pasiones son acompañar a otros emprendedores en su aventura empresarial y crear nuevos proyectos. Entre sus campos de acción preferidos se encuentran el marketing online, y las metodologías de negocio, creación de empresas y proyectos. Si tiene usted una startup y se lo encuentra, quizá pueda contratarle. También puedes seguirle en http://twitter.com/_xavisanchez y en http://twitter.com/emprenderalia

7 Consejos para una Vuelta de Vacaciones Libre de Estrés

movil en la arena 7 Consejos para una Vuelta de Vacaciones Libre de EstrésVolver de vacaciones suele dar pereza a muchas personas y hay a quiénes incluso asusta un poco, generalmente más por lo que creen que van a encontrar a su regreso que por lo que luego encuentran en realidad.

Sean temores reales o infundados, es cierto que la vuelta al trabajo después de un período vacacional supone un cambio brusco en nuestra vida y que, si no la gestionamos de forma adecuada, puede hacer que casi olvidemos las vacaciones a las pocas horas de haberlas terminado.

¿Qué se puede hacer entonces para evitar esta poco deseable situación y disfrutar de una vuelta de vacaciones libre de estrés? Estos 7 consejos pueden ayudarte:

  1. Relativiza: Has estado de vacaciones, ¿cuántos días? ¿una semana? ¿dos? ¿un mes? ¿Y que ha pasado en ese tiempo? Poca cosa. Todo sigue más o menos como lo dejaste. Probablemente algún tema se ha solucionado solo y algún otro ha empeorado durante tu ausencia pero, en líneas generales, no ha habido grandes cambios. Sí, hay mucho trabajo acumulado pero con eso ya contabas. Lo importante ahora es no perder la calma. Para ello, empieza por responderte con sinceridad a esta pregunta: ¿Qué pasaría si en lugar de haber vuelto hoy de vacaciones no volvieras hasta mañana? Exacto. No pasaría nada
  2. Recupera el control: Ahora que sabes que podrías no estar aún de vuelta en el trabajo y que el mundo seguiría avanzando a pesar de ello, es el momento de recuperar el control. Es muy importante no confundir recuperar el control con intentar sacar en un día todo el trabajo acumulado en tu ausencia. Recuperar el control es simplemente procesar tu email junto a todas esas otras cosas que se han amontonado sobre tu mesa pero, esto es importante, procesarlas no es hacerlas. Procesar es tomar decisiones y dibujar con ellas tu mapa de opciones, el inventario completo de todas las cosas que tienes que hacer. La ventaja de procesar como paso previo a hacer es que, cuando termines, además de tener claro todo lo que has decidido que tienes que hacer, habrás borrado o tirado muchas cosas, delegado otras, archivado muchas y completado otras tantas
  3. Gana perspectiva: Echar un vistazo al mapa de opciones que acabas de dibujar puede ser un tanto deprimente, ya que lo normal es que contenga trabajo para varios días, probablemente incluso para varias semanas. Sin duda alguna, ni todas esas cosas son igual de importantes ni las consecuencias de hacerlas o no son las mismas. Ganar perspectiva significa tener claro, para cada una de esas cosas, qué pasa si decides no hacerla o hacerla más adelante. Te guste o no, el día tiene las horas que tiene y da para lo que da, así que lo importante es elegir bien qué vas a hacer en esas horas y, en consecuencia, qué vas a dejar sin hacer o vas a hacer más adelante
  4. Trabaja por lotes: Una vez tienes claro qué vas a hacer y por dónde vas a empezar, intenta agrupar tareas similares. Una de las ventajas de haberlo procesado todo antes de empezar a hacer es que agrupar cosas es sencillo, ya que puedes verlas todas a la vez. Si por ejemplo tienes que hacer varias llamadas de teléfono, hazlas todas juntas, una tras otra. Del mismo modo, si tienes que responder varios mensajes de correo, respóndelos uno tras otro. Aunque pueda no parecerlo, perdemos un montón de tiempo “saltando” de una tarea a otra. Consolidar tareas parecidas, o que requieren una misma herramienta, te ayuda a ser una persona más productiva
  5. Tómate un respiro: Ya hemos quedado en que podrías no haber vuelto aún de vacaciones y el mundo seguiría girando, así que no intentes hacerlo todo hoy como si no hubiera mañana. Intercala descansos breves con frecuencia. Ponerte de pie, mirar un rato a lo lejos o estirarte un poco ayudan a no agotar las energías tan rápido. Estas aparentes “pérdidas de tiempo” contribuyen a tu productividad mucho más de lo que piensas
  6. Acaba pronto: Recuerda que hoy es tu primer día y que podrías no haber vuelto hasta mañana… Aunque la tentación sea fuerte, no intentes terminar en un día todo lo que se ha acumulado durante las vacaciones. Si has ganado la perspectiva necesaria, te resultará sencillo identificar las acciones clave que debes hacer hoy. Quédate ahí. Mañana seguirás. Termina pronto y vete a casa. El “curso” es largo y no debes agotar toda la energía acumulada durante las vacaciones el primer día
  7. Aprovecha la inercia: Si sigues los consejos anteriores, verás que mantener el control sobre las cosas que van apareciendo en tu radar y obtener perspectiva regularmente sobre las implicaciones de decidir hacer, hacer antes o no hacer unas cosas u otras, no solo te permite sacar adelante mucho trabajo importante sino que evita que aparezca el desasosiego y sensación de estrés típica de la vuelta al trabajo. Aprovecha para seguir trabajando de esta forma y conviértela en hábito. Recupera el control y gana perspectiva cada cierto tiempo y verás como sigues trabajando sin estrés por muy atrás que hayan quedado las vacaciones.
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