GTD: Cómo Escoger la Próxima Acción

puzzle letras interrogaciones GTD: Cómo Escoger la Próxima AcciónCuando organizas las próximas acciones en GTD lo que estás haciendo en realidad es definir cuatro parámetros o criterios que te van a permitir más tarde elegir la próxima acción más adecuada para llevar a cabo en un momento determinado.

Por orden de importancia, estos cuatros parámetros son:

  1. Situación
  2. Tiempo disponible
  3. Energía disponible
  4. Prioridad

Vamos a ver en detalle en qué consiste y cómo aplicar cada uno de ellos.

Situación

Lo primero a valorar en un momento dado es qué puedes hacer teniendo en cuenta dónde te encuentras y las herramientas de que dispones. ¿Tienes un teléfono en la mano? ¿Estás cara a cara con una persona con la que tienes cosas que hablar? ¿De compras por una zona comercial?

Si has organizado tus próximas acciones identificando los contextos o contactos asociados a ellas, es el momento de ir a tu sistema y filtrar según esos criterios. Mi solución GTD, por ejemplo, genera todas las noches dos vistas, que en realidad no son más que listas dinámicas en las que aparecen las próximas acciones comprometidas y activas ordenadas por contexto y por contacto respectivamente.

De este modo, si voy a hacer llamadas de teléfono, utilizaré la lista de contextos y me centraré en completar todas las próximas acciones al contexto @telefono. Del mismo modo, si me voy a reunir con Pepe, utilizaré la lista de contactos y me aseguraré de hablar con @Pepe todas las próximas acciones que tengo que comentar con él.

Tiempo disponible

El segundo factor a tener en cuenta a la hora de elegir una próxima acción es el tiempo que tienes disponible. Por eso es tan útil complementar los contextos y los contactos con el pseudo-contexto “tiempo” ya que es un criterio excelente de filtrado cuando dispones de una cantidad de tiempo limitada y no está claro que contexto físico elegir. Si dispones de 10′ antes de una reunión y puedes filtrar tus listas por ese criterio, verás de inmediato la utilidad de lo que te digo.

En las vistas que comentaba antes puedo aplicar filtros como “tiempo=10′” y que automáticamente se oculten todas las próximas acciones que no cumplen ese requisito. A partir de ahí es muy sencillo elegir la próxima acción en función de los contextos físicos disponibles.

Energía disponible

A veces es inevitable tener que hacer cosas cuando el cansancio se ha ido acumulando hasta alcanzar niveles considerables y el mayor riesgo en esas situaciones es el de cometer errores. Sin embargo, hay tareas muy sencillas o semiautomáticas que requieren un grado de atención y concentración menor y que son ideales para estos momentos de baja energía.

Por otra parte, con frecuencia tenemos que abordar tareas para las que sabemos que debemos contar con todas nuestras energías y con la mente despejada y en condiciones óptimas de creatividad.

En ambos casos resulta de gran utilidad poder filtrar nuestras listas en función del pseudo-contexto “nivel de energía” de forma análoga a como indicaba en el apartado anterior.

Prioridad

Una vez que has tenido en cuenta el contexto, incluyendo contactos, el tiempo y la energía de que dispones, el siguiente y último criterio para elegir cuál es la próxima acción que debes hacer es, lógicamente, la prioridad.

No me refiero aquí a la prioridad en el sentido que se usaba en los antiguos sistemas de “gestión del tiempo”, sino a confiar en esa intuición fundada que comentaba la semana pasada. Ten en cuenta que no hablamos de tener que tomar una decisión imprevista y “en frío”, sino de optar entre varias próximas acciones que sobre las que en su día ya tomaste una decisión y adquiriste el compromiso de hacer en su totalidad.

En estos casos puede resultar útil pensar qué próxima acción va a tener un impacto mayor, tanto en cantidad como en trascendencia, y contemplarlo desde ambas perspectivas: si la llevas a cabo y si es preferible hacer otra.

Lo habitual es que la respuesta aparezca con claridad ante tus ojos, porque tu intuición es capaz de aplicar en milisegundos un filtro mucho más complejo y potente que todos los anteriores: el que resulta de combinar tus objetivos, valores y sueños.

GTD: Gestiona tus Tareas Recurrentes con Eficacia

patos amarillos juguete GTD: Gestiona tus Tareas Recurrentes con EficaciaSi hace un par de semanas veíamos cómo optimizar los proyectos recurrentes con Listas de Control, hoy vamos a ver cómo hacer algo parecido con las tareas recurrentes, es decir, acciones independientes que tienes que repetir cada cierto tiempo.

Evidentemente hay muchas acciones recurrentes que ya has convertido en hábitos y que por tanto no tiene demasiado sentido seguir gestionando en una lista o en tu agenda. Sin embargo hay otras muchas acciones repetitivas que sí tiene sentido gestionar con GTD, bien porque no se repiten con suficiente frecuencia y por tanto se te olvidan, bien porque son relativamente nuevas y aún tienes que convertirlas en hábitos.

Ejemplos de estas acciones recurrentes no tan frecuentes son:

  • Renovación de documentos (DNI, pasaporte…)
  • Felicitar a personas (cumpleaños, aniversarios…) o restablecer contacto con antiguos amigos
  • Limpiezas periódicas “a fondo” (tu archivo de referencia, el trastero, los altillos…)
  • Revisión de actualizaciones de tus equipos informáticos (sistema operativo, software, renovación de licencias…)
  • Mantenimiento del coche (lavarlo, comprobar niveles y presión neumáticos, ITV…)
  • Cuidados a tus plantas de interior o las de tu parcela (abonar, fumigar…)
  • Cuidados a tus mascotas (renovar materiales de un acuario, vacunas…)
  • Chequeos médicos
  • Comprobar periódicamente si una información que esperas ya está disponible…

En realidad la lista puede ser interminable. En mi caso concreto estimo que aproximadamente entre un 25% y un 30% de las tareas que gestiono en mi sistema GTD son recurrentes.

Como puedes suponer, automatizar al máximo este volumen de tareas recurrentes conlleva, al igual que ocurre con las Listas de Control, un ahorro muy importante de tiempo en la fases de recopilarprocesarorganizar, ya que sólo deberás recopilarlas, procesarlas y organizarlas la primera vez que las hagas, pudiendo en sucesivas ocasiones pasar directamente a evaluarhacer.

Las tareas recurrentes pueden ser de dos tipos: fijas o dinámicas.

Una tarea recurrente fija es la que se repite periódicamente en una fecha independientemente de cuando la hiciste la última vez. Por ejemplo, los cumpleaños son algo que ocurre todos los años en la misma fecha, independientemente de que el año anterior lo felicitaras el día antes o dos semanas después de la fecha correcta.

Una tarea recurrente dinámica es la que se repite periódicamente un tiempo después de que la hiciste la última vez. Por ejemplo, abonar las plantas cada dos meses es algo que debes hacer dos meses después de la última vez que las abonaste. Si la última vez no tenían abono en la tienda y las abonaste un mes más tarde de la fecha inicialmente prevista, no tiene sentido que las abones de nuevo el mes siguiente.

Mi sistema GTD es capaz de gestionar ambos tipos de tareas recurrente de forma eficaz y completamente automática teniendo en cuenta para ello tanto la “fecha objetivo” en la que estaba planificado realizar la tarea como la “fecha real” en la que la he completado.

En el primer ejemplo, cuando marco la tarea como completada, el sistema genera automáticamente otra tarea igual añadiendo un año a la “fecha objetivo”. Es decir, no tiene en cuenta la “fecha real” en que he completado la tarea sino sólo que ésta ocurre “cada año”, independientemente de lo que haya ocurrido el año anterior.

En el segundo ejemplo, cuando marco la tarea como completada, el sistema genera automáticamente otra tarea igual añadiendo dos meses a la “fecha real”. Es decir, no tiene en cuenta la “fecha objetivo” sino la “fecha real” en que he completado la tarea, tanto si me adelanto como si me retraso, y hace que la tarea se repita “dos meses después” de la última vez que la completé.

Casi todas las agendas electrónicas y aplicaciones de gestión personal ofrecen un conjunto bastante limitado de opciones, aunque por lo general suficiente, para gestionar tareas recurrentes fijas. Sin embargo no suelen permitir la gestión de tareas recurrentes dinámicas y, además, las posibilidades de gestión de tareas recurrentes en intervalos no estándar (tareas que se repiten por ejemplo cada cinco meses, siete semanas o 100 días) son prácticamente nulas.

A pesar de ello las ventajas de aprovechar estas herramientas para automatizar en lo posible tus tareas recurrentes son muy claras y hacen que merezca la pena el esfuerzo inicial. Aunque la automatización no llegue a ser completa, verás que de todos modos es una forma rápida y sencilla de gestionar tus tareas habituales con mucha más eficacia.

GTD: Optimiza tus Proyectos Recurrentes con Listas de Control

flecha rodeando esfera GTD: Optimiza tus Proyectos Recurrentes con Listas de ControlUna de las herramientas más potentes de la metodología GTD son las Listas de Control, también conocidas como checklists. David Allen las define como una especie de recetas de ingredientes potenciales para proyectos, acciones y áreas de valor, interés y responsabilidad.

La principal ventaja de las Listas de Control es que te permiten ahorrar tiempo en las fases de recopilar, procesar y organizar y pasar directamente a evaluar y hacer.

Esto es posible porque, al tratarse de secuencias recurrentes de acciones, sólo deberas recopilarlas, procesarlas y organizarlas la primera vez que las hagas. A partir de ahí no es necesario repetir estos pasos de nuevo, porque ya conoces la naturaleza de las cosas que tienes que hacer.

Las aplicaciones de las Listas de Control son múltiples. Piensa en cualquier secuencia de tareas de que tengas que hacer cada cierto tiempo y ya tienes un proyecto candidato a ser convertido en Lista de Control.

Yo las uso mucho, sobre todo en temas profesionales. Un ejemplo son los viajes de trabajo, cada uno de los cuales es un proyecto que consta de 3 subproyectos y 18 acciones.

Los tres subproyectos son “completar preparativos del viaje”, que abarca desde “comprar los billetes” a “hacer la maleta” (que tiene su checklist propio), “completar tareas posteriores al viaje”, que incluye cosas como “desactivar la redirección del teléfono fijo al móvil”, y “completar sobres de gastos”, un subproyecto específico para cada viaje, que prefiero gestionar por separado.

Todos y cada uno de los viajes requieren esta misma secuencia de acciones. En ocasiones puedo estar preparando tres o cuatro viajes distintos, cerrando las tareas posteriores de otro y tener a su vez varios sobres de gastos pendientes de procesar de viajes anteriores. Las Listas de Control me permiten saber, sin perder tiempo y sin apenas esfuerzo, no sólo qué he hecho y qué me falta por hacer para cada uno de ellos, sino también poder estar seguro de que no me olvido de ningún paso importante.

Seguramente intervengas en, o seas responsable de, determinados procesos en tu trabajo. Si es así, estás ante un filón de potenciales Listas de Control. En mi caso, por ejemplo, uso también Listas de Control para procesos de selección, promociones y cambios de puesto, entre otras muchas cosas. Ello me facilita manejar un volumen significativo de proyectos semejantes manteniendo absoluto control sobre cada uno de ellos, lo cual me permite no sólo ser más productivo y minimizar los errores, sino también evitar el estrés.

Si nunca has probado a utilizar las Listas de Control, te invito a que lo hagas. Junto con la regla de los dos minutos, son uno de esos elementos de la metodología GTD que puedes utilizar de forma independiente sin que pierdan su efectividad.

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