Lo puedes leer en aprox. 2:13 minutos  Busy Coffeeshop, cortesía de Kevin Harber ¿Qué podemos aprender de los knowmads? Este es el sugerente título que me sugirió Jesús Martínez para mi intervención del próximo miércoles 13 de marzo en Expoelearning, donde, junto a Laura Rosillo y Javier Miranda, hablaremos, entre otras cosas, de la curación de contenidos y la reconversión de la figura del formador. Mi postura sobre la mal llamada formación es clara. Como escribía en julio de 2009, la formación no forma o, al menos, no forma en el sentido que algunas personas pretenden hacernos creer. Por tanto, si queremos plantearnos con un mínimo de seriedad la reconversión del rol, el primer paso es superar el mito de la formación. Como consultor artesano, estoy convencido de que, cuando hablamos de trabajo del conocimiento, se puede [in]formar, compartir conocimiento, facilitar el proceso de aprendizaje y [co]formar, es decir, co-crear conocimiento, pero no “formar”. En otras palabras, creo en la [no] formación, entendida como creación de espacios donde todos pueden ser aprendices y maestros a la vez. Si te interesan estos temas, ya he escrito con anterioridad sobre ellos en el blog, hablando de qué caracteriza actualmente al aprendizaje y de cómo debería enfocarse éste desde la perspectiva de una Educación 2.0. Pero a Expoelearning no acudo como experto en aprendizaje ni en educación. Entre otras cosas, porque no lo soy. Acudo como knowmad. El conocimiento es la materia prima con la que trabajo a diario y la innovación es el proceso que me permite convertir esa materia prima en algo con valor diferencial para mis clientes. Por este motivo, aprender para mí es mucho más que un acción que realizo con mayor o menor frecuencia. Aprender es una actitud permanente, una forma de interactuar con la realidad. Convertir el aprendizaje y la innovación en una forma de vida te permite no solo ver llegar los cambios sino participar en ellos. Te convierte en un actor-espectador que contempla la aparición de nuevos paradigmas y cómo poco a poco se van abriendo hueco entre los viejos. No es que sepas más que el resto, es solo que lo sabes antes. Y eso te ayuda a prepararte y poder aprovechar mejor el cambio. Durante mi intervención compartiré lo que he aprendido como knowmad y cómo lo aplico en mi trabajo diario. Algunas ideas clave sobre las que hablaré, serán: - La información no es algo estático, es un flujo que se expresa en forma de conversaciones
- El conocimiento no es discreto, como los átomos, sino que se distribuye en campos, al igual que la energía. Es un conocimiento en tránsito
- La información solo es poder cuando la compartes, la actualizas y la conviertes en conocimiento aplicado
- No existe aprendizaje sin interés personal previo. Aprender es, ante todo, resultado de una actitud voluntaria y proactiva
- El rol del formador clásico carece de sentido en la era del conocimiento. Yo no soy formador, soy diseñador y facilitador de experiencias de aprendizaje
Si te interesa seguir el evento por Twitter, puedes hacerlo usando el hashtag #EXPOELEARNING y si te acercas por allí, nos veremos  Lo puedes leer en aprox. 3:06 minutos  trojan horse, cortesía de Hugo M. Pereira Los INprendedores y el intraemprendizaje en general están de moda. Es más, parecen estar bien vistos por el sistema y cuentan con el apoyo de numerosas voces de prestigio e importantes instituciones. Lo siento, pero algo no me encaja. Cualquier movimiento apoyado masivamente por el establishment me parece sospechoso… A lo mejor me estoy perdiendo en matices semánticos pero hay ciertos oximorones que me cuesta digerir. Recursos humanos e inteligencia militar son dos de estos oximorones clásicos. INprendedor podría ser el tercero. Porque, ¿qué es en realidad esto del intraemprendizaje? ¿qué es un INprendedor? No está claro pero, por lo que he podido leer, intraemprender es lo que yo esperaría como comportamiento natural de cualquier trabajador del conocimiento con un mínimo de inquietud vital, curiosidad y compromiso profesional. Que la enorme capacidad desmotivadora de las organizaciones, expresada a través de la incompetencia manifiesta de muchos mandos intermedios, acabe neutralizando esta actitud natural, es otra historia. Si lo referimos al contexto de las organizaciones actuales, intraemprendizaje podría ser la expresión máxima de la resiliencia. A diferencia de la multitud zoombie que puebla hoy día las organizaciones, los INprendedores aún tienen sangre caliente corriendo por sus venas. Intraemprendo luego existo. Eso está bien. No nos vayamos a poner negativos de más. Pero yo personalmente prefiero a los troyanos. La primera vez que oí el concepto en el contexto organizativo fue a mi colega y amiga @Odilas, una auténtica troyana. Los troyanos no son héroes caídos que sobreviven gracias a su resiliencia. Simplemente no la necesitan. Los troyanos tienen tal nivel de convicción en lo que deben hacer, para qué y cómo deben hacerlo, que simplemente actúan y ponen en práctica aquello en lo que creen, pase lo que pase. Dice la PNL que hay personas de Afrontar y personas de Eludir. El troyano es definitivamente una persona de Afrontar. Prefiere pedir perdón, llegado el caso, que pedir permiso. No busca convencer, influir, animar, reunir adeptos… Simplemente hace lo que hay que hacer. Los troyanos son los auténticos motores del cambio en las moribundas organizaciones de hoy día. Son de hecho su única esperanza. Personas anónimas, a las que me refería en un post reciente, que tienen el valor suficiente para contribuir al cambio de forma activa. Sí, es cierto. El panorama económico actual no está para grandes alegrías y no todo el mundo puede ser un troyano. ¿O sí? No hacer nada es una actitud extremadamente cómoda. Tu jefe, tu empresa, tus compañeros, tu situación personal… Todo son buenas excusas para no hacer nada. Los pactos de incompetencia dan lugar a situaciones muy cómodas pero que no os ayudan en nada ni a tu organización ni a ti. ¿Qué es lo peor que te podría suceder si empezaras desde ya a hacer algo útil por tu organización, aunque fuera al margen de las políticas, procedimientos, normas y directrices habituales? Aunque no lo creas, tu jefe no es tan malo. Un error común es atribuir a la maldad hechos o decisiones que en realidad son fruto de la incompetencia, cuando no de la estupidez. Si tus resultados superan las expectativas más optimistas, nadie abrirá la boca ni moverá un dedo. Por eso creo que intraemprender no es suficiente. Ya no. No tiene sentido derrochar fuerzas y tiempo luchando contra los dinosaurios organizativos. Es un proceso lento y agotador. Ha llegado la hora de la guerra de guerrillas. Si crees que algo es bueno para tu organización, para tus clientes, para tus compañeros… Simplemente hazlo. Aunar voluntades, convencer, conseguir aprobación… Todo eso está muy bien en condiciones normales. Pero ahora es demasiado tarde. Ya no queda tiempo. Muchas organizaciones avanzan en línea recta hacia el desastre y la desaparición, aunque no se hayan dado cuenta. Hay mucho potencial y mucho talento en las organizaciones. Asustado. Decepcionado. Inmóvil. Hay que lograr movilizarlo, que pase a ser parte de la solución y no del problema. Y eso lo consigues dando ejemplo. Por eso los troyanos son la última esperanza, los únicos capaces de hacer lo que hay que hacer. Porque cuando el sistema entero falla, la única salida es la revolución. Yo conozco personalmente a algunos troyanos, a los que admiro: Andrés, Julián, J. Ramón, David, Javier, Alfonso… Pero sé que sois muchos más. Va por todos vosotros! Lo puedes leer en aprox. 3:36 minutos Volver de vacaciones suele dar pereza a muchas personas y hay a quiénes incluso asusta un poco, generalmente más por lo que creen que van a encontrar a su regreso que por lo que luego encuentran en realidad.
Sean temores reales o infundados, es cierto que la vuelta al trabajo después de un período vacacional supone un cambio brusco en nuestra vida y que, si no la gestionamos de forma adecuada, puede hacer que casi olvidemos las vacaciones a las pocas horas de haberlas terminado. ¿Qué se puede hacer entonces para evitar esta poco deseable situación y disfrutar de una vuelta de vacaciones libre de estrés? Estos 7 consejos pueden ayudarte: - Relativiza: Has estado de vacaciones, ¿cuántos días? ¿una semana? ¿dos? ¿un mes? ¿Y que ha pasado en ese tiempo? Poca cosa. Todo sigue más o menos como lo dejaste. Probablemente algún tema se ha solucionado solo y algún otro ha empeorado durante tu ausencia pero, en líneas generales, no ha habido grandes cambios. Sí, hay mucho trabajo acumulado pero con eso ya contabas. Lo importante ahora es no perder la calma. Para ello, empieza por responderte con sinceridad a esta pregunta: ¿Qué pasaría si en lugar de haber vuelto hoy de vacaciones no volvieras hasta mañana? Exacto. No pasaría nada
- Recupera el control: Ahora que sabes que podrías no estar aún de vuelta en el trabajo y que el mundo seguiría avanzando a pesar de ello, es el momento de recuperar el control. Es muy importante no confundir recuperar el control con intentar sacar en un día todo el trabajo acumulado en tu ausencia. Recuperar el control es simplemente procesar tu email junto a todas esas otras cosas que se han amontonado sobre tu mesa pero, esto es importante, procesarlas no es hacerlas. Procesar es tomar decisiones y dibujar con ellas tu mapa de opciones, el inventario completo de todas las cosas que tienes que hacer. La ventaja de procesar como paso previo a hacer es que, cuando termines, además de tener claro todo lo que has decidido que tienes que hacer, habrás borrado o tirado muchas cosas, delegado otras, archivado muchas y completado otras tantas
- Gana perspectiva: Echar un vistazo al mapa de opciones que acabas de dibujar puede ser un tanto deprimente, ya que lo normal es que contenga trabajo para varios días, probablemente incluso para varias semanas. Sin duda alguna, ni todas esas cosas son igual de importantes ni las consecuencias de hacerlas o no son las mismas. Ganar perspectiva significa tener claro, para cada una de esas cosas, qué pasa si decides no hacerla o hacerla más adelante. Te guste o no, el día tiene las horas que tiene y da para lo que da, así que lo importante es elegir bien qué vas a hacer en esas horas y, en consecuencia, qué vas a dejar sin hacer o vas a hacer más adelante
- Trabaja por lotes: Una vez tienes claro qué vas a hacer y por dónde vas a empezar, intenta agrupar tareas similares. Una de las ventajas de haberlo procesado todo antes de empezar a hacer es que agrupar cosas es sencillo, ya que puedes verlas todas a la vez. Si por ejemplo tienes que hacer varias llamadas de teléfono, hazlas todas juntas, una tras otra. Del mismo modo, si tienes que responder varios mensajes de correo, respóndelos uno tras otro. Aunque pueda no parecerlo, perdemos un montón de tiempo “saltando” de una tarea a otra. Consolidar tareas parecidas, o que requieren una misma herramienta, te ayuda a ser una persona más productiva
- Tómate un respiro: Ya hemos quedado en que podrías no haber vuelto aún de vacaciones y el mundo seguiría girando, así que no intentes hacerlo todo hoy como si no hubiera mañana. Intercala descansos breves con frecuencia. Ponerte de pie, mirar un rato a lo lejos o estirarte un poco ayudan a no agotar las energías tan rápido. Estas aparentes “pérdidas de tiempo” contribuyen a tu productividad mucho más de lo que piensas
- Acaba pronto: Recuerda que hoy es tu primer día y que podrías no haber vuelto hasta mañana… Aunque la tentación sea fuerte, no intentes terminar en un día todo lo que se ha acumulado durante las vacaciones. Si has ganado la perspectiva necesaria, te resultará sencillo identificar las acciones clave que debes hacer hoy. Quédate ahí. Mañana seguirás. Termina pronto y vete a casa. El “curso” es largo y no debes agotar toda la energía acumulada durante las vacaciones el primer día
- Aprovecha la inercia: Si sigues los consejos anteriores, verás que mantener el control sobre las cosas que van apareciendo en tu radar y obtener perspectiva regularmente sobre las implicaciones de decidir hacer, hacer antes o no hacer unas cosas u otras, no solo te permite sacar adelante mucho trabajo importante sino que evita que aparezca el desasosiego y sensación de estrés típica de la vuelta al trabajo. Aprovecha para seguir trabajando de esta forma y conviértela en hábito. Recupera el control y gana perspectiva cada cierto tiempo y verás como sigues trabajando sin estrés por muy atrás que hayan quedado las vacaciones.
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