Sí al Inbox a cero, porque No Existe Productividad sin Control

inbox cero Sí al Inbox a cero, porque No Existe Productividad sin ControlMi amigo Berto Pena, con quien habitualmente comparto muchos puntos de vista sobre productividad personal, publicaba recientemente un artículo titulado “No al ‘Inbox a cero’, sí al Email inteligente” con el que discrepo bastante, no en la esencia pero sí en el planteamiento, ya que este último choca frontalmente tanto con mi experiencia personal como con los principios de la metodología GTD.

David Torné seguía profundizando en el tema unos días más tarde con su “Decálogo para no morir ahogado por el email“, haciendo una serie de interesantes propuestas, mucho más en la línea de GTD, que sin duda pueden ayudar a paliar el problema pero que, en mi opinión, siguen sin atacar realmente a las verdaderas causas del mismo y, por tanto, no lo resuelve.

El email es una herramienta útil, creo que en eso coincidimos todos. El problema es el abuso y el mal uso que se hace del email y que se traduce en que muchas personas reciban una cantidad ingente de correos diarios que consumen buena parte de su tiempo, energía y atención.

Si el uso incorrecto del email se traduce en un exceso de correos que nos absorben y alejan de otras cosas más importantes, lo lógico parece no prestarles más atención de la estrictamente necesaria para así poder prestar esa atención a lo que realmente la merece. Como teoría está bien y en esa línea van las propuestas de Berto y David. Sin embargo, en la práctica, este planteamiento no acaba de funcionar.

Y no acaba de funcionar porque el problema no son los correos en sí, ni que recibamos muchos o pocos, ni que sean importantes, urgentes o irrelevantes. El verdadero problema es que cada correo es un “frente abierto”, es decir, algo sobre lo que tendrás que tomar una decisión antes o después. Es el “significado potencial” de cada correo que recibes lo que te intranquiliza y estresa. ¿Y si es importante? ¿Y si es urgente? ¿Y si es de mi jefe que quiere algo para ya?

Un Inbox lleno de correos es una bomba en potencia, algo que puede explotarte en cualquier momento. Mientras no sepas que hay ahí realmente, no te olvidarás del email, por muchos filtros automáticos que uses. Seguirán siendo “cosas pendientes” que, quieras o no quieras, ya tienen tu atención, porque sabes que están ahí.

El principio básico de GTD es “presta atención a lo que ya tiene tu atención“. Sólo haciendo esto serás capaz de liberarla para poder dedicarla a otras cosas. Si tu atención está dispersa, si no estás concentrado en lo que estás haciendo en ese momento, jamás tendrás una mente como el agua y será difícil que rindas a tu máximo potencial.

Por eso GTD es una metodología que busca proporcionarte control y perspectiva, para que disfrutes de esa “intuición formada” que te permite decidir con confianza, en cada momento, qué hacer y qué no hacer.

Procesar el Inbox en GTD no requiere horas, ni mucho menos. Incluso con un volumen muy elevado de correos al día, digamos 300 por poner una cifra, estaríamos hablando de menos de una hora diaria. ¡Menos de una hora para tener tu Inbox bajo absoluto control!

Sí, es cierto, el Inbox se volverá a llenar tan pronto lo vacíes. Así son las cosas. Pero también comes habitualmente a pesar de saber que volverás a tener hambre en unas horas, ¿no?

Procesar [el Inbox] en GTD no es lo que la gente suele llamar “procesar”. Procesar no es hacer. Es simplemente ir abriendo los correos uno a uno, empezando por el primero y terminando por el último, y para cada uno decidir si ese email requiere que se haga algo con él o no. Si no hace falta hacer nada con él, lo puedes tirar, archivar o dejar “incubando” para más adelante en tu lista “algún día/tal vez”. Si hace falta hacer algo con él y te va a llevar menos de 2 minutos, hazlo. Si te va a llevar más de 2 minutos, mira a ver si puedes delegarlo y delégalo y, si no puedes, anota lo que tienes que hacer con él en tu lista de próximas acciones, o en tu agenda, para hacerlo más adelante.

Yo recibo bastante email, cerca de 200 correos diarios. En el pasado he llegado a recibir más del doble. Desde que uso GTD te puedo asegurar que mi Inbox queda a cero tres veces al día y que no dedico más de 10 segundos de media a procesar un mensaje, es decir, un total de media hora al día a procesar el Inbox, unos 10 minutos cada vez que lo proceso.

A cambio tengo absoluta certeza de saber lo que implican mis decisiones cuando decido qué hago y qué no hago, con la tranquilidad de saber que no hay ninguna “bomba” escondida en mi Inbox que me va a explotar cuando menos lo espero.

Prestar atención tres veces al día durante 10 minutos a mi Inbox me permite poder dedicar mi atención a cualquier otra cosa el resto del día. Porque al vaciar mi Inbox recupero el control que me permite ser productivo.

Porque, no lo olvides, no existe productividad sin control.

Herramientas GTD para cada Tipo de Acción

herramientas dulces Herramientas GTD para cada Tipo de Acción

Home Renovation Cupcakes, cortesía de clevercupcakes

Como veíamos en una entrada anterior, los 5 criterios para entender las acciones en GTD guardaban relación con el grado de compromiso de cara a llevar a cabo la acción, con el hecho de que la acción fuera o no realmente accionable, con el tiempo en el que se debe, o a partir del que se puede, hacer y con quién debe hacerla.

Decíamos que eso ofrecía 32 posibles combinaciones o tipos de acciones y que cada uno de estos tipos tiene cabida únicamente en una herramienta GTD. Veamos ahora qué tipo o tipos de acción deben ir a parar a qué herramienta:

  • Agenda:
    • Las acciones que anotes en tu agenda deben ser siempre comprometidas y caducar. En caso contrario, no deberían estar en la agenda
    • Pueden sin embargo ser tanto accionables como no accionables. Un ejemplo de no accionable sería un recordatorio para entregar un documento antes de una fecha determinada. Es posible que antes de poder entregarlo tengas que preparar dicho documento, pero a pesar de ello quieres tener el recordatorio en la agenda. En el momento que tuvieras el documento listo para entregar, la acción de entregarlo pasaría a ser accionable pero hasta entonces sería no accionable
    • Del mismo modo, pueden ser acciones propias o delegadas. Imagina por ejemplo que la fecha límite es para que te entreguen el documento a ti en lugar de entregarlo tú
    • Por último, pueden ser acciones presentes o futuras. Una acción futura sería comprar unas entradas para un espectáculo que salen a la venta dentro de dos semanas. En este caso, aunque David Allen dice que se puede utilizar la agenda, yo prefiero utilizar el archivo de seguimiento
    • Esto supone 8 posibles tipos de acciones distintas
  • Lista de próximas acciones:
    • En este caso hablamos de una lista mucho más restrictiva, ya que únicamente admite acciones que sean comprometidasaccionablespresentesque no caduquen y que sean propias
    • En este caso por tanto hay 1 único tipo de acción posible
  • Lista a la espera:
    • Otra lista bastante restrictiva, ya que las acciones que contiene deben estar comprometidasno caducar (si caducan deberían estar en la agenda) y, lógicamente, delegadas
    • Pueden ser sin embargo tanto accionables como no accionables. En realidad, a ti eso te da igual, porque es algo que atañe a la persona a quién se la has delegado. De hecho, lo normal es que tú no sepas si esa persona tiene o no que completar otras acciones antes de poder hacer la tuya
    • También pueden ser presentes o futuras, ya que nada impide que tú delegues algo hoy que no se pueda empezar a hacer hasta dentro de, por ejemplo, tres días
    • En esta lista puede haber por tanto 4 tipos de acciones distintas
  • Lista algún día/tal vez:
    • Esta lista es lo opuesto a la de próximas acciones en cuanto a restricciones, ya que el único criterio que se debe cumplir es que las acciones sean no comprometidas
    • Pueden ser tanto accionables como no accionables. De hecho, hasta que no te comprometas a hacerlas, este detalle da igual
    • Por el mismo motivo que antes, pueden ser propias o delegadas
    • Es indiferente que la acción caduque o no, ya que no hay ningún compromiso para hacerla
    • También da igual, mientras no hayas tomado la decisión de comprometerte a hacerlas, que sean presentes o futuras
    • Es decir, en esta lista caben hasta 16 tipos de acciones distintas
  • Archivo de seguimiento:
    • Los criterios que deben cumplir las acciones en esta lista es ser comprometidas, accionables, futuras, no caducar (si caducan deberían estar en la agenda) y ser propias
    • Aquí hay también 1 único tipo de acciones posibles
  • Material de apoyo para proyectos:
    • De forma opcional, hay quien prefiere ir identificando acciones adicionales de los proyectos aunque aún no sean accionables. En este caso esas acciones se pueden tratar como material de apoyo para los proyectos hasta que llegue el momento en que pasen a ser próximas acciones. Estas acciones deben ser comprometidasno accionablesno caducar y ser propias
    • Pueden sin embargo ser presentes o futuras, ya que mientras no sean accionables es irrelevante
    • Hablaríamos por tanto de 2 tipos de acciones posibles

Como ves, hay herramientas más restrictivas y otras apenas restrictivas. Lo importante es no olvidar que cada uno de los 32 tipos de acción posibles sólo puede ir a una herramienta GTD determinada, por lo que, si tienes claros los criterios, siempre podrás utilizar la herramienta adecuada.

5 Criterios para Entender las Acciones en GTD

cinco bolsas 5 Criterios para Entender las Acciones en GTDMuchas de las preguntas más frecuentes que me plantean cuando facilito talleres de GTD, y que también han surgido en alguna ocasión en el blog, tienen que ver con los distintos criterios que se aplican a la hora de trabajar con acciones, la “materia prima” por excelencia de esta metodología de organización personal.

Preguntas como “¿pero una acción futura no debería estar en la lista “algún día/tal vez?”, “¿por qué las acciones que delegas son también “próximas acciones”? o “¿qué diferencia hay entre acción y próxima acción?” son muy habituales y ponen de manifiesto que, a pesar de la sencillez de los criterios cuando se analizan de uno en uno, gestionarlos todos a la vez no es tan sencillo como parece.

La complejidad probablemente radica en que estos criterios son independientes entre sí, a pesar de que la percepción por parte de muchas de las personas que empiezan a tener contacto con GTD es que no sólo están interrelacionados sino que además muchos de ellos son mutuamente excluyentes entre sí.

Veamos por tanto cuáles son estos criterios para entender las acciones y cómo aplicarlos:

  1. Comprometida/No Comprometida: Independientemente de los otros criterios, llega un momento cuando estás procesando los elementos de tu bandeja de entrada en el que debes decidir si te comprometes o no a hacer algo con ese elemento. Una acción está comprometida cuando, en el momento de procesarla, o durante la revisión semanal, decides hacer algo al respecto con ella.
  2. Accionable/No Accionable: Cuando se trata de un proyecto, es decir, de una secuencia de dos o más acciones, lo habitual es que muchas de esas acciones no puedan realizarse sin completar primero otras acciones. Una acción es accionable cuando puede hacerse sin necesidad de completar ninguna otra acción previamente. En ese caso se llama “próxima acción”. Cuando una acción requiere que se completen una o varias acciones previas antes de poder realizarse, entonces se dice que en ese momento no es accionable y se le llama simplemente “acción”.
  3. Presente/Futura: También se puede hablar de Activa/No Activa. En ambos casos la diferencia es la misma. Una acción es presente o está activa cuando se puede completar ya sin esperar a que llegue una fecha futura. Cuando una acción no puede completarse aún porque es preciso esperar a una fecha para poder hacerlo, entonces es una acción futura o no activa
  4. Caduca/No caduca: Las acciones que caducan sólo pueden llevarse a cabo en una fecha o antes de una fecha determinada. Después de esa fecha la acción ya no puede hacerse. Las acciones que no caducan pueden hacerse en cualquier momento una vez que están activas.
  5. Propia/Delegada: Este criterio tiene que ver con quién es responsable de llevar a cabo la acción. Si eres tú mismo, entonces es una acción propia. Si la has delegado y la tienes en tu lista a la espera, entonces es una acción delegada.

Estos 5 criterios permiten 32 posibles combinaciones o, lo que es lo mismo, 32 tipos distintos de acciones.

La buena noticia es que cada uno de esos 32 tipos distintos tiene cabida en una única herramienta GTD. En una próxima entrada veremos cómo se corresponden estos criterios con las distintas herramientas que se usan en GTD para gestionar acciones y cuántos tipos de acciones distintas pueden aparecer en cada una de ellas.

Logo redca

FeedBurner Subscriber Counter

Sígueme en Google+

El Observatorio de la Blogosfera de RRHH sigue este blog

Seleccionado por JobiJoba España

Categorías

Nube de Etiquetas

Tamaño de letra