Inteligencia Colectiva y Conocimiento en Tránsito

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Bustling Beijing, cortesía de Trey Ratcliff

Es probable que hayas oído hablar en alguna ocasión sobre inteligencia colectiva, un tipo de inteligencia que surge de la colaboración entre individuos y que se ha visto muy favorecida y potenciada con la llegada de la llamada Web 2.0, al facilitar ésta enormemente tanto el acceso a la información como la co-creación de contenidos por parte de los llamados prosumidores.

Entre las principales ventajas de la inteligencia colectiva destaca el hecho de que suele permitir llegar a conclusiones mejores que las que obtendrían los miembros integrantes de dicha colectividad de forma individual. En otras palabras, los sesgos e imperfecciones individuales se diluyen dando lugar a un rendimiento intelectual mejorado.

Lo que probablemente no sea tan conocido es que la inteligencia colectiva mejora con la colaboración pero empeora con la cooperación. Dicho de otra forma, la inteligencia colectiva se ve potenciada por el trabajo en red, pero se ve perjudicada por el trabajo en equipo a consecuencia de la aparición del pensamiento de grupo.

Seguro que este dato no sorprende a expertos en redes como Eugenio Moliní pero apostaría a que es algo desconocido en la mayoría de las organizaciones tradicionales que siguen operando ancladas en el paradigma del control.

La primera conclusión que se puede extraer de lo anterior es que cuanto más dirigida esté la gestión del conocimiento, menos favorecida se verá la inteligencia colectiva. Esto no significa que las organizaciones no deban hacer nada al respecto. Más bien, al contrario, significa que deben cambiar de actitud, controlando menos e implicándose más en la creación de espacios colaborativos.

La siguiente conclusión tiene que ver con el hecho de que la inteligencia colectiva es superior precisamente por ser colectiva. Esto implica que el conocimiento individual pierde relevancia y pasa a segundo plano. Nadie ha sido nunca imprescindible pero ahora lo es aún menos. Las organizaciones deben por tanto desmitificar el valor del conocimiento individual y superar su obsesión por capturarlo y retenerlo.

Fomentar el trabajo colaborativo como nueva forma de enfocar la gestión del conocimiento es una estrategia acertada, pero siempre teniendo en cuenta que lo que aporta valor es la existencia, el dinamismo y la actividad de las Comunidades de Práctica (a las que me referiré como CoPs durante el resto de la entrada) y no tanto el conocimiento que sus miembros vuelcan en wikis, foros y herramientas de colaboración.

La salud y calidad de un programa de gestión del conocimiento se medirá por tanto en función de la actividad de sus CoPs más que por la cantidad de conocimiento producido, ya que el verdadero reto no es la producción de conocimiento, sino la participación de forma sostenida.

Es importante que las organizaciones comprendan esto: las herramientas y sus contenidos son sólo un soporte, el exoesqueleto visible de las CoPs. Lo realmente valioso e importante es la conversación constante que tiene lugar bajo ese exoesqueleto.

Las herramientas son sólo medios, catalizadores que facilitan la puesta en común de información y la conversación que se genera a partir de ellos para finalmente traducirse en co-creación de conocimiento.

Los contenidos deben ser el resultado de la colaboración, no su origen ni tampoco su finalidad. Además, el contenido en sí es caduco por naturaleza y su vigencia está íntimamente ligada a la existencia, y sobre todo a la actividad, de la CoPs que lo produce y mantiene.

Por tanto, desde el punto de vista de la organización, lo realmente valioso es el contenido que constituye las conversaciones, mucho más que el que se vuelca sobre las plataformas colaborativas.

En la era de la inteligencia colectiva, cuando se habla de conocimiento, hay que entender que éste no reside tanto en las personas como en las redes; que es un flujo continuo a través de nodos; que el en su versión más actual es siempre conocimiento en tránsito y que, por consiguiente, la única forma realista de conservarlo actualizado no es almacenándolo en plataformas colaborativas sino creando los espacios para que las CoPs que lo producen y sustentan puedan seguir haciéndolo.

¿Qué Significa Hoy Reclutar Talento?

mariposa ¿Qué Significa Hoy Reclutar Talento?
Ready to fly (II), cortesía de Marcel Germain

Ya vimos que talento es una de esas palabras aditivo que ha perdido buena parte de su significado a fuerza de mal uso. Por eso, cuando las empresas afirman que ellas “reclutan talento”, no siempre es evidente a qué se están refiriendo en realidad.

A lo largo de mi experiencia profesional me he encontrado con gran variedad de interpretaciones sobre el término talento.

Esto ocurre porque es raro el jefe que reconoce abiertamente no querer reclutar talento. No es políticamente correcto hacerlo. Por eso, el significado de la palabra talento hay que averiguarlo caso a caso.

En ocasiones, talento significa personas capaces de hacer un buen trabajo ateniéndose a las directrices marcadas, sin crear problemas y, preferentemente, con pocas inquietudes de desarrollo profesional. En otras palabras, personas capaces de hacer lo mismo durante una década y manteniendo además un nivel aceptable de calidad. Todo un reto.

En otros casos, talento significa encontrar el difícil equilibrio entre un buen rendimiento y cierto potencial. Potencial limitado y futuro, claro, para que no se convierta en una amenaza a corto o medio plazo para el jefe inmediato.

Otras veces talento significada simplemente mucha experiencia, aunque el recorrido para seguir creciendo sea escaso. Y afortunadamente, en ocasiones, talento también significa potencial.

Ahora que el futuro parece más incierto y menos predecible que nunca; ahora que sólo sabemos que las cosas seguirán cambiando a un ritmo creciente y que las realidades a las que nos enfrentaremos serán muy distintas de las que hoy conocemos; ahora, ¿qué significa reclutar talento?

Parece que la respuesta a la pregunta anterior es evidente. Talento hoy significa adaptabilidad. Adaptabilidad entendida como capacidad de mantenerse en un estado de constante aprendizaje y evolución.

La experiencia es un valor a la baja. El ritmo de obsolescencia crece exponencialmente. El pasado cada vez sirve menos para predecir el futuro.

Identificar talento con experiencia es errar el tiro porque, como dice la publicidad de ciertos productos bancarios, “rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”.

Al reclutar talento hoy lo [único] que realmente importa es el potencial. Potencial de aprendizaje, de crecimiento, de adaptación, de reinventarse. Curiosidad permanente, espíritu crítico, creatividad, iniciativa, versatilidad… Capacidad para romper los rígidos moldes establecidos por las definiciones de puestos de trabajo y para enriquecerlos superando las expectativas.

Reclutar talento hoy implica practicar la agricultura digital. Encontrar y cultivar relaciones con personas con marca personal. Personas que demuestren su capacidad para evolucionar y contribuir de forma continuada al trabajo del conocimiento.

Reclutar talento hoy supone aprovechar la diversidad de un mundo global y entender que el verdadero talento se encuentra en mayor abundancia en la complementariedad que en la coincidencia. Personas que vean riqueza en la divergencia de puntos de vista en lugar de defender apasionadamente el pensamiento único.

Reclutar talento hoy significa contratar con visión de futuro. Incorporar personas a las organizaciones para que contribuyan a definir cómo van a ser las cosas el día de mañana. Personas que en lugar de temer y resistirse al cambio sean parte de él.

Reclutar talento hoy consiste en aprender nuevas formas de relacionarse con personas proactivas que no esperen a que vengan otros a resolverles los problemas. Personas que, como dice Steve Jobs, digan lo que hay que hacer en lugar de esperar a que les digan lo que hay que hacer.

3 Mejoras Necesarias en Recursos Humanos

tres agujeros oxidados 3 Mejoras Necesarias en Recursos Humanos

Red three, cortesía de Stef Lewandowski

Mi ex-colega holandés Kees Wouters me comentaba en una conversación reciente que, en su opinión, lo que se conoce como HR Analytics va a ser una de las áreas clave de Recursos Humanos en un futuro próximo.

No sé si realmente será así o no pero creo que se trata de una necesidad imperiosa para la supervivencia de esta función, ya que la capacidad analítica es para mí una de las áreas de mejora pendientes en RRHH.

Cuando comencé mi trayectoria profesional en este área, una de las cosas que más me llamó la atención fue la falta de rigor que existía, salvo excepciones, en la toma de decisiones. Viniendo de un área como Supply Chain, donde habitualmente todo se mide y cada decisión viene respaldada por datos, desembarcar en un mundo donde las decisiones se suelen tomar a partir de opiniones y creencias, es una experiencia un tanto desconcertante.

Una de las primeras cosas que aprendí en “el mundo real”, es decir, antes de trabajar en RRHH, es que sin datos, eres sólo una opinión más ["without data, you are just one more opinion", que decía un jefe mío]. Y si esto es cierto e importante en cualquier aspecto de la vida, en un área donde se toman decisiones que afectan a la vida de otras personas lo es aún más.

Por eso es esencial que RRHH como función integre el análisis de datos de forma urgente y completa en su paradigma de toma de decisiones. Para recuperar la credibilidad hay que dejar de hablar de lo que uno cree saber y empezar a hablar de lo que uno realmente sabe. Y esto, sin disponer de datos, y sin saber analizarlos e interpretarlos, es imposible.

Por otra parte, en RRHH, y sobre todo en posiciones directivas, hay que superar esa absurda creencia generalizada de que dominar el uso de las hojas de cálculo es incompatible con el pensamiento estratégico. En RRHH sobra PowerPoint y falta Excel; sobra discurso de marketing y faltan datos. No vale únicamente con tener capacidad analítica, hay que saber también utilizar las herramientas de análisis.

Un buen profesional de RRHH, del nivel que sea, debe manejar las hojas de cálculo como si fueran extensiones de sus dedos. Manejar una hoja de cálculo es algo más que sumar columnas. Es, entre otras muchas cosas, saber construir y usar tablas dinámicas, concatenar textos, combinar, validar y filtrar datos o utilizar expresiones condicionales o de búsqueda más o menos complejas. Es, en resumen, saber procesar con agilidad información numérica “en bruto” para convertirla en datos relevantes a partir de los cuales tomar decisiones y generar conocimiento.

Porque, ¿cuántas funciones de RRHH disponen de un cuadro de mando serio que ofrezca información relevante para la toma de decisiones? Pocas, muy pocas. Medir por medir no sirve de nada. Hay que medir, bien, datos que revelen información significativa a partir de la cual poder tomar decisiones que aporten valor. Un cuadro de mando no es una recopilación de números sin sentido. El número de empleados que asiste a un curso es una curiosidad estadística, no un dato relevante para la toma de decisiones de negocio.

Y si la capacidad analítica y el dominio de las hojas de cálculo son dos mejoras pendientes en Recursos Humanos, la tercera y no por ello menos importante, es el conocimiento del idioma inglés. Cada vez que oigo a alguien decir que “el puesto no lo requiere”, refiriéndose al conocimiento del inglés, me pregunto en qué mundo vive.

A día de hoy no hay ninguna posición relacionada con el trabajo del conocimiento que no requiera saber inglés. Habrá, si acaso, posiciones en las que sea absolutamente indispensable y otras en las que “sólo” sea necesario. No saber inglés, aunque sólo sea leerlo, implica no tener acceso a gran parte del conocimiento más valioso y reciente que se genera. Lo último, lo más significativo, lo más innovador, está habitualmente disponible sólo en inglés, al menos al principio.

Los profesionales de RRHH deben entender que, independientemente del tipo de empresa en la que estén, si no quieren quedarse obsoletos tienen que seguir aprendiendo el resto de su vida; tienen que leer y seguir formándose. Y parte de lo que lean tiene que ser en inglés o irán siempre con retraso.

La función de Recursos Humanos tiene ante sí una magnífica oportunidad para aportar verdadero valor a la empresa en estos tiempos de grandes cambios pero será difícil si los profesionales que la integran no llevan a cabo rápidamente estas tres mejoras necesarias.

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