GTD: Mucho Más que una Moda

cinta cassette GTD: Mucho Más que una ModaEl modelo GTD ha sido investigado, puesto a prueba y perfeccionado en situaciones reales y con personas reales. Al igual que otras metodologías, su origen es por completo empírico, ya que David Allen dedicó mucho tiempo a descubrir técnicas de autogestión que funcionaran y, solo después, a estudiar por qué eran efectivas.

Su obsesión era identificar los principios en los que se fundamentaban las técnicas, ya que si conoces los principios, puedes aplicarlos a un número infinito de métodos y técnicas.

Por ejemplo, observó que escribir una larga lista con todas las cosas que tenía en mente cambiaba su actitud hacia las mismas y le ayudaba a percibirlas con mayor claridad. A partir de ahí estableció la hipótesis de que el motivo por el que se sentía mejor al escribirlas era porque cuando las tenía grabadas en la mente, una parte de él pensaba constantemente que debería ocuparse de ellas, creando así una situación altamente estresante e improductiva. Al escribirlas, notaba una sensación de relajación, ya que dejaba de pensar en ellas.

¿Era este uno de esos principios fundamentales que andaba buscando? ¿Los efectos de vaciar la mente eran siempre los mismos en cualquier lugar, para cualquier persona y en cualquier situación? Sin duda, sí.

David Allen siguió un proceso similar para conseguir identificar todos los principios fundamentales que constituyen GTD. Después, se preguntó a sí mismo sobre el cómo y el porqué del funcionamiento de estos principios, no solo para comprenderlos mejor, sino también para poderlos aplicar de forma universal.

La conclusión a la que llegó es que todo lo que era efectivo en alguno de los métodos analizados estaba conectado con una verdad más básica y profunda relacionada con el funcionamiento de las cosas y cómo las trabajamos.

Así, procesar lo que hay en una bandeja de temas pendientes refleja la manera más apropiada de crear una relación de cooperación con las cosas que van apareciendo en tu entorno, ya que procesar regularmente lo que va apareciendo en tu radar es, probablemente, la forma más eficaz de interactuar con tu realidad de forma proactiva.

Del mismo modo, organizar y revisar el inventario de tus asuntos inacabados está relacionado con que llegues a controlar tu carga de trabajo y también con que seas capaz de gestionar de forma igualmente productiva cosas tan dispares como la relación con tus padres y un proyecto de gran envergadura.

Asimismo, si aclarar tus áreas de enfoque y responsabilidad en el trabajo te da mayor y mejor visibilidad sobre tus proyectos profesionales, aplicar este mismo principio a todas las áreas de tu vida incrementará tu equilibrio e integrará esas diferentes facetas para proporcionarte una experiencia vital más amplia.

En resumen, la conclusión a la que llegó David Allen al finalizar este proceso de búsqueda y análisis es que las aplicaciones y las implicaciones de cada uno de los principios esenciales del modelo GTD parecían ser ilimitadas.

Como se demostraría años más tarde, son principios cuyo origen se encuentra en las raíces más profundas de la psicología humana, lo que hace que GTD conserve íntegra su validez con el paso del tiempo y que esta metodología sea mucho más que una moda.

GTD: No son las Respuestas, es la Confianza

peon espejo y dama GTD: No son las Respuestas, es la ConfianzaLa metodología GTD huye de las “recetas” y listas de trucos y consejos fáciles y por ello nunca te va a dar respuesta a preguntas como ¿debería cambiar de pareja? o ¿Debería cambiar de trabajo? Lo que sí hará la metodología GTD es ayudarte a desarrollar tu autoconfianza, a tener más seguridad en tus propias decisiones, a llegar más fácilmente a tus propias respuestas y a creer firmemente en ellas.

A nivel táctico, GTD transmite esperanza. Te permite comprobar que, en contra de lo que creías, sí existe luz al final del túnel; que puedes retomar el control sobre tu día a día a pesar de vivir en un entorno permanentemente infoxicado, con constantes interrupciones, cambios imprevistos e infinitas opciones.

Pero además, si profundizas en la metodología, encontrarás que, en su nivel  más estratégico, GTD te proporciona las claves que necesitas para generar confianza, algo sin lo cual no podrás avanzar.

Porque nunca vas a tener la certeza de estar haciendo lo más adecuado en cada momento o situación. Si alguien te dice lo contrario, miente. No existe la fórmula mágica para eliminar todas las dudas y probablemente nunca existirá.

Lo que sí existe son una serie de prácticas y hábitos que te permiten minimizar los riesgos cuando tomas una decisión y aumentar tu confianza en ella.

El primer paso es asumir que nada es perfecto, ni definitivo, ni permanente, por mucho que sientas la tentación de creer que sí. Seguir luchando por recuperar esa estabilidad imposible, como pretenden hacerte creer otros métodos de productividad personal, sólo sirve para que caigas una y otra vez en la decepción.

La solución consiste en tener confianza. Entender y asumir que lo más permanente, seguro y estable a lo que puedes aspirar de manera realista es a contar con un método infalible de enfrentarte, en cada momento y en cualquier circunstancia, a lo incierto, lo transitorio y lo sorprendente.

Porque el problema real no es perder el control y la perspectiva, sino desconocer la forma de recuperarlos de forma rápida y fiable.

El verdadero reto es ser capaz de lograr sentir estabilidad en un entorno inestable.

Piensa por un momento: ¿cómo te sentirías si tuvieras la capacidad de recuperar el control y la perspectiva siempre que creyeras haberlos perdido? Pues GTD lo hace posible, porque te ayuda a construir una “intuición formada” que te permite tomar decisiones con confianza en cualquier momento y lugar, sabiendo siempre que los riesgos, aunque existan, son mínimos y asumibles.

Y es que lo importante de un método de productividad personal no es que pueda darte respuestas, porque esas respuestas -aún suponiendo que fueran las correctas- pueden dejar de ser válidas en fracción de segundos.

Lo importante de un método de productividad personal es que te enseñe a hacerte las preguntas adecuadas y a responderlas con confianza.

Si dejaras por un momento de dudar de tus decisiones, ¿qué riesgos estarías dispuesto a correr si supieras que dispones de los recursos necesarios para superarlos? ¿Qué podrías conseguir si tuvieras plena confianza en que puedes lograrlo?

GTD: Mucho Más Allá de la Productividad Personal

gran salto GTD: Mucho Más Allá de la Productividad Personal

Leap..., cortesía de Vishal Patel

Dice David Allen que cuando “pelamos la cebolla del GTD” nos encontramos con muchos niveles por explorar, aunque a los últimos, por lo general, sólo llegan los usuarios más avanzados y experimentados. Esto sucede porque hay un gran salto entre entender GTD, ponerlo en práctica y adoptarlo completamente.

Entender GTD es un gran logro, ya que son muchas las personas que no lo consiguen. La mayoría, en realidad, ni siquiera lo intenta porque, como seguramente hayas oído decir alguna vez, lo encuentra muy complicado.

En realidad, GTD simplemente refleja y se adapta a la complejidad del entorno que pretende ayudarte a gestionar, por lo que simplificarlo más acabaría con su utilidad.

Poner en práctica GTD supone realizar un esfuerzo aún mayor que en entenderlo, esfuerzo que se ve recompensado con creces gracias a las mejoras que obtienes en cuanto a control, enfoque, energía y creatividad.

Adoptar completamente GTD significa dar el salto a un nivel superior y conlleva haber interiorizado y convertido en hábito la metodología, aplicándola lo más a conciencia posible, lo cual te permite explotar al máximo tu potencial personal y profesional.

Si emplear las técnicas básicas de la metodología proporciona un alivio inmediato al “dolor constante” causado por las incesantes interrupciones y cambios, eso es sólo una mínima parte de lo que GTD ofrece. Nadie niega que sobrevivir al correo electrónico esté bien pero seguramente tu problema de “falta de tiempo” vaya mucho más allá.

La gente está desesperada por salir del túnel improductivo en el que se encuentra y, con las prisas, se lanza sin pensarlo mucho a aplicar versiones simplificadas de la metodología GTD. Esta decisión produce un alivio momentáneo pero acaba conduciendo, de manera casi inexorable, al abandono del método y al regreso a los antiguos hábitos improductivos.

En cualquier caso, la aplicación de GTD a cualquier nivel proporciona una experiencia real de organización personal muy positiva, porque te hace experimentar un mayor control y un punto de vista más rico y constructivo. Al fin y al cabo, todos necesitamos sentir que tenemos control sobre las cosas y que somos capaces de dirigirlas de forma apropiada. Es más, cuando esto no es así, nos estresamos.

Tú también necesitas esa sensación de tener un control suficiente de la situación para poder pensar de forma creativa. Necesitas un control más allá de la supervivencia para poder pensar en lo que estás haciendo y también necesitas sentir que lo que haces obedece a una visión y a un propósito; que tiene un sentido y un objetivo.

Por eso, lo importante cuando te aproximas a GTD es entender que no se trata tanto de abarcar por completo la metodología como de comprender sus principios y la forma en que estos se relacionan entre sí.

Por ejemplo, el primer paso para conseguir tener control sobre tu flujo de trabajo es capturar todo lo que ya tiene tu atención, apuntarlo y clasificarlo de tal forma que puedas decidir qué significa para ti y qué vas a hacer con ello.

El principio en el que se apoya lo anterior es que para tener control necesitas sacar las cosas de tu cabeza y aclarar qué vas a hacer con ellas.

En general, la metodología GTD va mucho más allá de ser una simple herramienta de productividad personal. Es un enfoque sistémico orientado a que te relaciones con tu realidad de una forma proactiva en lugar de reactiva.

La gran noticia es que, si entiendes los principios en los que se apoya, y cómo y porqué funcionan, alcanzarás la libertad necesaria para poner esos principios en práctica de la forma que tu quieras.

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